Santiago Bilinkis: «En vez de repartir el dinero se podrá distribuir el trabajo»
Según el emprendedor y tecnólogo podría ser una solución alternativa al ingreso universal, ya que se logrará producir la misma riqueza con la mitad del empleo.
Por Sofía Terrile.
Santiago Bilinkis. .
¿Están cómodos?», preguntó el emprendedor y tecnólogo Santiago Bilinkis al auditorio. «Bien, porque mi meta es que dejen de estarlo», continuó. Luego trajo una «buena noticia»: la Argentina lidera a nivel global. El problema es en qué: en el porcentaje de trabajos que van a ser reemplazados por robots. «Seguramente no les sorprenda porque se está hablando de esto en todos lados», dijo. Explicó que no es una tendencia nueva: basta con ver empleos como los de las operadoras telefónicas, que se fueron perdiendo con los avances tecnológicos.
Sin embargo, señaló una diferencia entre esos avances del pasado y los del presente: «Las computadoras primero reemplazaron trabajos más físicos. Después los manuales. Ahora se viene el mayor cambio en la historia del trabajo: reemplazarán nuestras piernas, nuestras manos y nuestra cabeza». ¿Cómo será posible? Con la tecnología de deep learning o aprendizaje profundo, es decir, la capacidad de las máquinas de aprender de su propia experiencia.
Un ejemplo es la evolución de AlphaGo (un programa de inteligencia artificial desarrollado por Google que le ganó al campeón del juego oriental Go), llamada AlphaGo Zero: esta versión aprendió sola, ningún humano intervino para enseñarle. El resultado es que le gana a todos los seres humanos que existen e incluso a su precursor, y que logró todo eso en sólo cuarenta días. Bilinkis dio un dato más en su disertación: se trata de computadoras que no solamente calculan sino que además innovan. «Cuando triunfó ante el número uno del Go, este calificó las movidas de la máquina como «hermosas», con un nivel de creatividad jamás visto», dijo.
Abogados, médicos, periodistas… nadie se salvará, pero además, las máquinas serán superadoras en capacidad de aprendizaje y procesamiento de información. «Ya tenemos inteligencias artificiales mejores que cualquier ser humano en diseñar inteligencias artificiales: esto se vuelve iterativo y el terremoto recién empieza», advirtió, y siguió: «No estamos reaccionando. Todos vieron estas noticias y nadie hizo nada al respecto: no cambiaron su plan de carrera en el mediano plazo, no se pusieron a pensar qué es lo que la inteligencia artificial tiene para aportar a sus empleos, no se sentaron con sus hijos a plantearles un cambio en sus estudios».
.
Visión de futuro
En las columnas de radio que el creador de Officenet hace regularmente, encuesta a personas respecto del futuro del empleo. Una de estas preguntas fue: «¿Creen que su trabajo va a ser transformado por la inteligencia artificial?» El 70% de los oyentes respondió que no. Otra pregunta: «¿Te considerás listo para los cambios?» El 70% dijo que sí. Explicó el problema del futuro del empleo: «Sabemos que nuestros trabajos van a dejar de existir tal como los conocemos en los próximos diez años y que van a ser reemplazados por empleos completamente nuevos, pero no sabemos cómo pueden llegar a ser».
Bilinkis también contó cómo se están preparando los gerentes de Recursos Humanos. Hace 10 años, reclutaban personas con conocimiento técnico y dedicación, gente que llegara temprano, se quedara hasta tarde y que tuviera habilidades bien orientadas a las tareas requeridas. Actualmente, las palabras en boga son «habilidades blandas e interpersonales«, «resiliencia» y «comunicación». Pero dentro de 10 años todo girará alrededor de la innovación, la creatividad y el aprendizaje continuo.
«Lo más importante es redefinir la educación -continuó el especialista-. Si en el colegio de sus hijos les están enseñando habilidades duras y ética del trabajo, los están preparando para el pasado. Necesitamos rompedores de reglas, no cumplidores».
Detalló que las personas de entre 15 a 19 años dedican casi 1200 horas anuales a aprender, es decir, seis horas por cada día hábil; pero entre los de 35 y 54 ese promedio baja drásticamente hasta 23 horas al año; y luego de los 55 es insignificante, es decir, más cercano a cero.
«En vez de dedicar 100% del tiempo a aprender durante el 20% de nuestra vida y después trabajar y tener experiencia, la fórmula debería ser la inversa: el 20% de nuestro tiempo el 100% de nuestra vida», expresó. Y añadió que «todas las organizaciones quieren ser innovadoras», pero que eso sólo puede suceder «si la gente está actualizada», y recomendó incentivar las capacitaciones en las empresas.
Centauros y empatía
Para finalizar, compartí dos conceptos con el auditorio. El primero, convertirse en «centauros». Rememoró el caso de Gary Kasparov, el reconocido jugador de ajedrez ruso, quien en 1997 jugó una partida contra la máquina Deep Blue, capaz de procesar 200 millones de jugadas por segundo, y perdió. Luego surgió el concepto de «ajedrez centauro», en el que juega una persona junto a una máquina contra otra persona con otra máquina. «Es decir, híbridos que reúnen lo mejor de los dos mundos. No gana el mejor ajedrecista ni el mejor software, gana quien mejor armoniza ambas virtudes. Si vamos a tener que pelear contra las computadoras, estamos fritos», dijo.
Lo conectó con el segundo concepto: la empatía. «Las máquinas seguro harán diagnósticos médicos mucho más rápidos, ningún doctor va a vencer a una computadora en conocimiento, pero si a mí en algún momento me tienen que dar una mala noticia en materia de salud, voy a preferir que me lo diga una persona», sostuvo. Recomendó aprender a lidiar con el ego y apostar por la conexión para «llenar de humanidad lo que hacemos». Por otro lado, aconsejó desarrollar el pensamiento prospectivo, ya que cuanto más rápido se mueve algo, más lejos hay que poder ver.
Para las ideas finales, dijo que «nadie garantiza que el trabajo alcanzará para todos» y que tampoco se sabe qué podrá ocurrir en un futuro no tan lejano. «Esto lleva a otra discusión que está teniendo mucho lugar y que es separar el ingreso del trabajo y crear un ingreso universal para que todas las personas puedan tener sus necesidades básicas cubiertas. Esto no se discute en Corea del Norte sino en Silicon Valley y en buena parte del mundo desarrollado», advirtió el emprendedor.
En sus encuestas radiales, también consultó a sus oyentes si podrían ser felices con una asignación universal y sin la posibilidad de volver a trabajar. Una gran mayoría respondió que no: «Sentir que es tratada con justicia es muy importante para la gente», aclaró, y agregó que «en el futuro, si se puede producir la misma riqueza y hace falta la mitad del trabajo, en vez de repartir el dinero se puede repartir el trabajo» y que eso dará lugar a cuidar mejor las relaciones personales y a tener tiempo para desarrollar hobbies. [Esto es: reducción de la jornada laboral]
Finalmente, Bilinkis concluyó: «Si creen que cambiar es arriesgado, prueben el riesgo de no cambiar».
El desafío de cara al futuro
Tips para entender los empleos que vienen:
23 – Aprendizaje
Son las horas anuales que ocupan los adultos de entre 35 y 55 para aprender. Los de entre 15 y 19 emplean 1200 horas anuales
Empatía: Ningún doctor va a vencer a una máquina en velocidad para hacer un diagnóstico, pero la persona seguirá siendo necesaria para comunicar, sobre todo en momentos difíciles
Riesgo: «Los que creen que cambiar es un riesgo deben probar el riesgo que implica no cambiar», dice Santiago Bilinkis
La digitalización marcará el futuro de nuestros trabajos
Por Oscar Fuente.
.
La irrupción de las nuevas tecnologías e Internet en la sociedad han provocado enormes transformaciones. Una sociedad hiperconectada que genera datos de forma masiva, que consume desde el móvil y que se influencia por nuevos líderes de opinión que surgen en la red. Por un lado, está previsto que la automatización destruya muchos empleos pero, por otro lado, la experiencia de nuestros clientes cada vez más sofisticada generará nuevas formas de trabajo y la construcción de nuevos servicios.
Por poner un ejemplo fácil de entender, imaginemos un futuro en el que la comida diaria la dispense una impresora de alimentos y, al mismo tiempo, los fines de semana paguemos una enorme cantidad de dinero por disfrutar de experiencias gastronómicas que nos sorprendan o compremos productos de proximidad y hechos de forma artesana. ¿Será este el futuro? Pues no lo sabemos, pero lo que está claro es que la automatización destruirá empleos, a la vez que el mundo de las experiencias va a generar muchas nuevas profesiones.
.
¿Desaparecerán muchos empleos? ¿Aparecerán nuevos? ¿Cuáles son los perfiles laborales de Marketing Digital más demandados?
El futuro es incierto y más en el sector del Marketing que se encuentra en continuo cambio. Desconocemos cómo va a seguir evolucionando la digitalización y hasta qué punto va a cambiar el entorno empresarial, pero sí sabemos que las cosas están evolucionando y lo hacen todavía más despacio de lo que lo van a hacer en el futuro. Lo que sí no deja de crecer es la oferta y la demanda de formación online. Esto es sinónimo de que las nuevas profesiones digitales requieren de una formación continua. Razón de ello es que en la mayoría de las ofertas de trabajo relacionadas con Internet se exige, al menos, un master de marketing digital o un curso de marketing online avanzado en campos específicos como la programación, el Big Data o las aplicaciones móviles.
Transformación Digital: nuevo eje central en las empresas
Nos encontramos en un momento en el que la tecnología no puede sino seguir evolucionando y las empresas deben adaptarse al entorno digital si quieren sobrevivir. Para introducirse a la cabeza del nuevo escenario empresarial, es necesario adoptar la innovación como eje central de la organización y seguir avanzando en ese sentido. Por lo tanto, el nuevo y mayor reto al que se enfrentan las empresas es el de digitalizar los servicios de cada departamento.
Por ejemplo, el marketing digital es una de las especialidades que más cambios ha sufrido en los últimos años. El desarrollo de nuevas tecnologías como el Big Data o el Internet de las Cosas permite automatizar funciones y manejar grandes volúmenes de datos. Esto ofrece a las empresas grandes cantidades de información sobre los clientes para conocer sus necesidades y, en base a ellas, determinar las estrategias más efectivas.
Al igual que cobra relevancia la tecnología, también las personas que la manejan. En este sentido, al igual que las empresas deben tener el compromiso de sumarse a la transformación digital y de ir adoptando las técnicas necesarias, también se debe poner a las personas en el centro de la gestión. Es decir, reforzar la cultura corporativa para encaminar a toda la organización hacia el mismo camino.
Por lo tanto, para que la digitalización suponga una ventaja y no una traba, es necesario el firme compromiso de adaptarse al entorno online. Solo así las empresas podrán introducir técnicas cada vez más eficientes, mejorar su rendimiento, abaratar costes y obtener diferenciación y ventaja competitiva.
.
¿Hay suficientes profesionales digitales?
Las empresas surgidas de la era digital operan de forma distinta a las tradicionales. Por un lado sus estructuras son ágiles y líquidas para poder afrontar los rápidos cambios del mercado y por otro lado sus profesionales tienen fuertes competencias y capacidades tecnológicas y digitales para desenvolverse con soltura en un mundo cada vez más técnico y especializado.
Las empresas tradicionales necesitan adaptar sus estructuras «tradicionales» y abrirse a nuevos perfiles profesionales, nuevas formas de organización
Y, ¿cuál es el problema al que se enfrentan ahora las empresas? Precisamente a la escasez de profesionales especializados en áreas digitales. Se necesitan personas capaces de manejar las áreas relacionadas con la digitalización de procesos, pero todavía los profesionales preparados para ello escasean.
Este hecho se debe a que la introducción de nuevas herramientas digitales se ha producido en un corto periodo de tiempo, por lo que la demanda de profesionales especializados en el entorno digital y capaces de gestionar estas nuevas tecnologías que la organización ha introducido se ha incrementado considerablemente.
En el área del marketing la digitalización ha traído nuevas especialidades que hasta ahora no conocíamos, como el Growth Hacking, el Inbound Marketing o el Traffic Management. Áreas que requieren profesionales multidisciplinares, con conocimientos de marketing, pero también de analítica o de programación.
La actual escasez de este tipo de perfiles presenta nuevas oportunidades laborales, tanto para los profesionales de hoy como para los de mañana.
.
Para destacar es imprescindible especializarse y cualificarse
Randstad Research, ha elaborado el informe «La digitalización: ¿crea o destruye empleo?» para analizar la situación presente y futura del empleo a raíz de la digitalización del mercado laboral. El informe revela que el 38% de los profesionales que se demandarán en el futuro serán «knowledge workers», es decir, profesionales cualificados y especializados.
La Unión Europea también se pronuncia sobre la digitalización, en el Programa Marco Horizonte 2020 (H2020), asegurando que si los profesionales y las empresas no pasan por los procesos de transformación digital, nos encontraremos con 500.000 empleos digitales que no podremos cubrir.
La digitalización y la especialización son dos conceptos que van de la mano. Nos encontramos en un momento en el que la competencia en el entorno empresarial es más alta que nunca. Diferenciarse del resto no es fácil, pero una forma de conseguirlo es a través de la especialización.
Las nuevas profesiones que surgen a raíz de la digitalización de los procesos requieren de una especialización en determinadas áreas tecnológicas, ya que es un campo infinitamente amplio y que no deja de crecer.
Los profesionales especializados pueden aportar valor al negocio y optimizar el uso de la tecnología, por lo que las empresas los tienen en el punto de mira. ¿El motivo? estos profesionales no sólo van a ayudar a la organización a manejar las herramientas digitales, sino que también van a poder conducir al resto del equipo para que adopte una cultura digital.
A parte de especializarse, es necesario adoptar unas cualidades específicas que, sobre todo, se centran en trabajar de forma dinámica y flexible, ser multiplataforma y tener capacidad de adaptación al cambio.
El informe asegura que muchas empresas están recalcando la falta de soft skills de sus candidatos; haciendo hincapié en la carencia de competencias sociales y emocionales, necesarias a la hora de trabajar en equipo.
Las soft skills más demandadas en 2020 serán:
Resolución de problemas complejos
Pensamiento crítico
Creatividad
Gestión de personal
Coordinación con otros
Inteligencia emocional
Juicio y toma de decisiones
Orientación al servicio
Negociación
Flexibilidad cognitiva
Los 5 perfiles más buscados de Marketing y Negocios Digitales
Las nuevas oportunidades que trae la digitalización en el mercado laboral son evidentes. Pero sólo podrán convertirse en oportunidades reales si los profesionales son capaces de detectarlas a tiempo y de especializarse en las ramas más demandas.
El nuevo escenario tecnológico ha dado forma a nuevas profesiones, las cuales cubren las nuevas demandas y necesidades digitales de las empresas. Al tratarse de ámbitos apenas explorados por el sistema educativo, todavía no existen formaciones completas en áreas digitales muy concretas.
Estas son 5 nuevas profesiones digitales que van a estar muy demandadas en el siglo XXI:
#1 Data Scientist / Científico de Datos
El Data Scientist (o Científico de Datos) es lo que conocemos como un especialista en Big Data. Este profesional se encarga de traducir datos para convertirlos en información útil que sirva a la empresa para tomar mejores decisiones. Va ser una de las profesiones más demandadas, ya que el Big Data no deja de generar mayores cantidades de datos.
#2 Experto en ciberseguridad
La seguridad en Internet es un tema que preocupa a las empresas, tanto por la protección de sus datos como por la falta de confianza que suelen tener los consumidores cuando compran online. Por estas razones, un experto en ciberseguridad va a ser un profesional clave para las organizaciones, que establezca sistemas de protección contra fraudes informáticos o ataques a sistemas. Además también es necesaria la creación de un marco regulador, por lo que estos expertos deberán tener conocimientos de tecnología y de abogacía.
#3 E-Business Manager
Este directivo es el encargado de trasladar el negocio tradicional al entorno digital. Es el responsable de la estrategia e-Commerce y de que el plan se ejecute según lo establecido. Para ello, coordina al equipo y delega funciones. Este perfil cobra relevancia ya que cada vez son más las empresas que se están transformando digitalmente.
#4 ASO Manager
El ASO (App Store Optimization) Manager mejora la visibilidad y el posicionamiento de las apps, en las principales tiendas de aplicaciones. Debido al espectacular crecimiento de las aplicaciones móviles, se necesita un especialista que optimice los factores importantes a la hora de posicionar una app en la tienda de aplicaciones y que analice las keywords que más ayuden a lograrlo.
#5 Especialista UX
La experiencia del usuario UX, es decir, el grado de facilidad de uso de una web o una app por parte de los usuarios. Supervisar y mejorar esta usabilidad recae sobre el especialista UX. Un profesional que se encarga de optimizar la navegación, aplicando técnicas intuitivas y diseños atractivos.
¿Estás preparado para trabajar en la Era Digital?
Antes de conseguir un trabajo debemos pasar primero, lógicamente, por un proceso de selección. Al igual que aparecen nuevas profesiones de carácter digital, los departamentos de Recursos Humanos también han introducido herramientas digitales para encontrar al candidato ideal.
Es así como Internet se ha convertido en la bolsa de trabajo más grande del mundo. Las empresas acuden a la red, tanto para localizar nuevos talentos como para tener más información sobre sus candidatos.
Por ello, la reputación online es un elemento clave para conseguir nuevas oportunidades profesionales. La identidad construida en Internet depende, estrechamente, de los contenidos que los profesionales decidan publicar. Por ello, deben ser conscientes de la finalidad que tiene cada red social y aprovecharla para hacer networking, crear una sólida red de contactos y darse a conocer.
Queda claro que la digitalización está transformando el escenario empresarial e introduciendo nuevas necesidades en el mercado laboral. Desconocemos cómo cambiará la cosa en unos años, pero lo que sí sabemos es que los profesionales especialistas en las áreas digitales van a marcar los procesos de transformación de las empresas y, con ello, el paso hacia una nueva era altamente digital.
Virtualidad, colaboración y proyectos, en el trabajo del futuro
Por Marilina Esquivel.
Las estructuras de las compañías tenderán a ser más flexibles y a exigir más multitaskers en sus filas
El sueño de Sheldon Cooper, el nerd más popular de la serie The Big Bang Theory, se está haciendo realidad. En un capítulo de la cuarta temporada, Sheldon utiliza un robot con una pantalla que muestra su cara para interactuar con el mundo. Algo parecido hizo Sebastián Siseles, director para América latina de Freelancer.com, cuando semanas atrás sin moverse de Buenos Aires entró a una sala de la casa matriz de la compañía en Sydney. Siseles usó a Wally -así lo llaman en la firma-, un robot que se mueve comandado a distancia y tiene una iPad a la altura del rostro para mostrar la cara de quien lo conduce.
«La telepresencia ya se está usando en las empresas, pero ésta es una formas más innovadora y dinámica porque permite movimiento», explica Siseles. Freelancer es un mercado de trabajo independiente y crowdsourcing con más de 13,7 millones de usuarios registrados, entre proveedores y empresas. En la Argentina tiene cerca de 131.000 usuarios.
Aunque no son los únicos cambios que depara el mercado laboral del futuro, la telepresencia y el trabajo online y, en relación con ellos, el trabajo en colaboración y el surgimiento de los empleados supertaskers son formas de trabajo que aparecen hoy en las compañías.
En cuanto al impacto y la evolución del trabajo online, Siseles explica que si bien hoy dos tercios de los habitantes del mundo no tiene Internet, los ratios de crecimiento de la conectividad son astronómicos. «Entre 2010 y 2012 en China ingresó a Internet más del total de la población norteamericana. Los nuevos usuarios utilizarán las redes sociales, pero también buscarán trabajo para cambiar su realidad. El mundo de las relaciones laborales no necesariamente se dará en el sentido de empleado-empleador, sino de forma independiente», pronostica.
«Las nuevas formas de trabajo serán colaborativas, por proyectos y basadas en el conocimiento. Se acabaran las estructuras formales como las conocemos y las carreras corporativas, salvo para el núcleo político que lidera», dice Fernando Zerboni, profesor de la materia Imaginando el Futuro del EMBA del IAE.
Zerboni señala que el concepto de colaboración tiene que ver con un sistema en el que los aportes de los participantes es más parejo que en modelos tradicionales. «El valor se genera por el aporte de las partes -dice- y no tanto por la organización de los líderes. La inteligencia, el talento y los conocimientos que antes estaban concentrados en pocas manos estarán en muchas. Para generar valor para los clientes de la red se necesita que muchas voluntades se unan a partir de un sistema que permite intercambiar en confianza.»
Guillermo González Abad, ingeniero mecánico y presidente de Proyecto Mapear -una iniciativa para la creación de mapas para dispositivos de GPS en la que colaboran alrededor de 100 personas- también destaca la importancia de la credibilidad de los organizadores en un proyecto colaborativo. «No contratamos a nadie. Es gente que lo hace por hobby y ninguno de nosotros cobra un peso», señala González Abad y agrega que todos los participantes tienen, además, un empleo remunerado. «Por ello, se tiene que dar un clima de confianza. Si hace años cuando empezamos dijimos que íbamos a hacer tal cosa, hay que hacerlo», explica.
En el modelo de Mapear, los usuarios finales pueden descargar las cartas gratuitamente desde el sitio del proyecto, mientras que a los importadores de GPS se les cobra una licencia. La ganancia es suficiente para reinvertir en tecnología, capacitar dibujantes y costear un encuentro anual de los colaboradores.
Los no empleados
Estos cambios demandan repensar sobre la diferencia entre trabajar para una empresa y estar empleado por ella. Lorenzo Prevé, director del Centro de Investigación de Gestión del Riesgo del IAE, señala que muchas personas que trabajan para una organización no están necesariamente listadas en su payroll. «Hoy alguien hace un comentario en Facebook y puede tener mejor repercusión que la gente de Marketing a la que se le paga todos los meses», ejemplifica. Y dirigiéndose a un virtual empresario desafía: «Hay más gente inteligente fuera de tu empresa que adentro».
Fuera del payroll tradicional también quedan los emprendedores, freelancers, consultores y talentos no tradicionales que brindan sus servicios a diferentes empresas. Accenture los denomina «mano de obra extendida», y señala que es cada vez más móvil, global y sin fronteras.
Los beneficios que menciona para las empresas son manejarse con agilidad en entornos de negocios turbulentos y acceder a personal calificado. Además, probablemente ahorren costos en salarios y aportes.
«El foco de los empleadores en roles de trabajo estables y previsibles está dando lugar al trabajo por proyectos, lo que da la posibilidad de contratar más trabajadores, según los mismos. Cada vez más, los empleos pueden ser reemplazados por proyectos. Esto podría generar una fuerza de trabajo extremadamente móvil, cuyos miembros se ensamblen y desensamblen rápidamente en torno a los proyectos», anticipa un informe de Accenture realizado en Estados Unidos este año. El reclutamiento de estos perfiles -muchos de ellos basados en actividades de conocimiento- se da bajo la forma de cloud talent sourcing o búsqueda de talentos en la nube, del que plataformas como Freelancer, Nubelo y oDesk, entre otras, son canalizadoras.
Ante el nuevo panorama, los líderes enfrentan cambios en su rol. «Antes sabían quién era su equipo, pero ahora van a tener que ser capaces de liderar a gente que no saben siquiera que está en su equipo. En ese sentido impacta la reputación, la identidad digital y ser consciente de que todo lo que se hace está siendo visto por alguien. El liderazgo trascenderá a la empresa, pero lo que se haga tendrá impacto», dice Prevé.
Las muchas alabanzas que se leen y escuchan sobre la colaboración tienen un lado B. Hay actores que en este esquema pierden poder. Otro conflicto a anticipar es la pérdida de claridad sobre quiénes hacen aportes relevantes y quiénes reclaman méritos que no son propios.
El futuro está en otro lado
Muchos empleados creen que el futuro de una empresa no es una oficina. El 25% de las personas trabaja actualmente de manera flexible y el 45% del total prefiere que así sea, según la investigación Cisco Connected World Technology Report, que sondeó a principios de este año a 1800 estudiantes y jóvenes profesionales de entre 18 y 30 años en 15 países.
Las soluciones de videoconferencia y robótica no sólo implican un cambio en cuanto a la ubicuidad, sino que invitan a pensar sobre la demanda de intemporalidad para los empleados. De hecho, la mitad de los jóvenes consultados por la empresa de soluciones de redes tecnológicas se considera accesible todo el tiempo y dos tercios del total dice que estar disponible mediante un dispositivo móvil 24/7 le da una ventaja.
Para el 75% de los consultados, ser supertasker será lo más codiciado por las organizaciones. En la definición de Cisco se trata de quienes manejan cuatro dispositivos electrónicos, lo que les permite mejorar su productividad, y que pueden realizar más de dos tareas a la vez.
La mitad de los jóvenes X e Y cree que el supertasking hace a una persona más productiva y los profesionales de RR.HH. dicen que estos perfiles son los más adecuados para funciones directivas y ejecutivas.
Sin embargo, para David Strayer, el académico de la Universidad de Utah cuyas investigaciones dieron origen al concepto, sólo el 2% de la población tiene estas características. A partir de estudios de los multitaskers, personas que hacen más de una cosa a la vez, Strayer señaló que en la mayoría de los casos el desempeño sufre. Pero también descubrió una pequeña parte de la población cuya performance en esos casos hasta puede mejorar. Según señala una nota de la revista The New Yorker, en 2012 entre 700 personas analizadas se encontraron 19 supertaskers. Son individuos que cuando realizan varias tareas a la vez exhiben patrones de activación neuronal diferentes al del resto de las personas.
El artículo señala que un estudio de la Stanford University descubrió que los multitaskers pesados -que frecuentemente se involucran con varias tareas- tienen peores resultados al cambiar entre tareas que los multitaskers livianos. Estos hallazgos marcan que el mercado laboral del futuro aún es un trabajo en proceso.
“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Woody Allen. Nuevas necesidades, nuevos conceptos, nuevas tareas, nuevas especialidades
El futuro ya está aquí en materia de Empleabilidad
El futuro de los nuevos empleos ya está aquí y para sobrellevarlo es importante investigar cuales profesiones y sus especialidades darán respuesta a las necesidades organizacionales, ecológicas, productivas y tecnológicas del siglo XXI, en esta colaboración caso nos referimos al extraordinario fenómeno de Social Media, de las redes sociales, de la tecnología informática y de las comunicaciones en lo general, las cuales, además, exigen ser operadas con profesionalismo también con ética.
Lo que determina el camino de las nuevas profesiones
Los decididos cambios en la sociedad naciente del siglo XXI principalmente surgidos por la adopción de nuevas prácticas o hábitos sociales y la aplicación de nuevas tecnologías están generando el florecimiento de profesiones emergentes y/o sus especialidades; dichos hábitos sociales son referidos a diversos aspectos, ver imagen “Cambios en la sociedad del siglo XXI”
También otros temas adicionales como
Democratización del conocimiento y del acceso al mismo, Competencia en los mercados y en el acceso a las fuentes de financiación. Tecnologías digitales. Mobilidad global. Integración con otros sectores económicos, etc.
Es ya incuestionable que para las empresas y las personas el estar al día, en el manejo profesional de la tecnología digital, de las redes sociales, representará un retorno de su inversión en varios rubros muy importantes, comenzando por la posibilidad de estar “on-line”, conectados con el mundo.
Las profesiones sus especialidades y las instituciones educativas
La misma sociedad del siglo XXI se está reinventando y con ella las nuevas tareas, los nuevos puestos, las nuevas profesiones y/o especialidades; el reto será la velocidad con las que las instituciones educativas respondan a estas necesidades y a la velocidad supersónica de cambio. Sin embargo, existen riesgos por pensamientos conservadores; sabemos de estudios que recogen opinión de responsables de universidades que expresan que sus modelos de negocio continuarán siendo muy similares a los actuales, utilizando como argumento que “las universidades no han cambiado mucho en los últimos mil años”.
Ante lo anterior, están siendo las propias empresas las que tienen que recurrir a sus propios formatos de capacitación, adiestramiento, formación, desarrollo; ahí están las universidades corporativas, el e-learning, la capacitación contratada o desarrollada en lo que presuntuosamente llamamos “in house”. Esto aplica para la persona en lo particular que en muchos casos, ante el rezago de las universidades, tenemos o más bien debemos recurrir al autoaprendizaje vía Web.
Los requerimientos profesionales a raíz de las redes sociales ¿dónde están?
En materia de redes sociales, hay nuevos nichos de empleo a los cuales hay que atender. Un abanico de oportunidades se está presentado ante los ojos de cientos de miles de jóvenes que no encuentran cabidas en profesiones tradicionales, en algunos casos, saturadas y hasta transformadas; como lo son la contaduría, mercadotecnia, administración, abogacía, ingenierías, medicina, etc.
¿Donde están las oportunidades?
Hablando de redes sociales, las oportunidades estén, sin lugar a dudas, en las ciencias sociales, comunicación, marketing, administración, etc. todo relacionado con la Tecnología Informática y de Comunicación, con la llamada Web 2.0 y la cercana* Web 3.0 o Web semántica. El mundo se abre a nuevas posibilidades de empleo ligadas a estos conocimientos. Y en verdad cualquier área del saber y entender humano, tendrá cabida en la Web.
Social Media, Redes Sociales y su impacto en la empleabilidad
Cuando hablamos de redes sociales estamos hablando de comunidades, de un fenómeno que fue visualizado desde los 70´s por Marshall McLuhan, en los 90´s por Alvin Toffler, Don Tapscot y aterrizado en la practica y la ejecución a finales del siglo XX, fortalecida en el XXI por genios como Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zukerman y otros más; este fenómeno que transforma las tareas en las empresas y consecuentemente las profesiones y sus especialidades está impactado por temas como el llamado “Prosumidores” y otros determinantes como “Trabajo Colaborativo” y Wikinomía. Debemos releer a estos grandes pensadores del siglo XX que visualizaron, como un Julio Verne el devenir tecnológico del Siglo XXI.
Amplio abanico de posibilidades
Los conceptos, hoy principios básicos para el trabajo en red, como lo son; “Prosumidores”, “Trabajo Colaborativo” y “Wikinomía” entre otros, han abierto un amplísimo abanico de posibilidades para los miles de jóvenes que no encuentran trabajo con profesiones tradicionales. Los perfiles ligados a la comunicación, mercadotecnia, sociología y su conexión con las redes sociales son y serán cada vez más demandados por las grandes, medianas e incluso pequeñas empresas; hay que estudiarlos, asimilarlos y transformarlos en acciones.
Perfiles requeridos para operar profesionalmente las redes sociales
La combinación entre diferentes áreas temáticas; como los son la sociología, la comunicación, mercadotecnia, etc. con las nuevas tecnologías ha dado lugar a nuevas especialidades, nuevos perfiles y hará emerger otros diversos e insólitos; sólo hay que ver las profesiones que existen hoy en día, son especialidades que eran impensables hace 10 o 20 años.
Reflexión
Personas, empresas, gobiernos e instituciones educativas deben de transformar la forma de valorar e incorporar en sus planes las nuevas especialidades dentro del espacio de las profesiones. Hoy son tareas que demandan los negocios, que demanda la creación de un nuevo mercado laboral, un nuevo mercado del llamado Talento: un sistema que hoy identificamos fácilmente como Mercados 2.0, 3.0 y seguramente ante tanta creatividad e innovación, impulsados por el avance tecnológico, llegará el Mercado 4.0, o más allá.
De no actuar con rapidez, y hasta bajo un concepto disruptivo, en la forma de entender el empleo, el trabajo, las formas de incrustarnos en la economía de nuestras naciones, estaremos sin duda alguna en rezago, por un lado desde el punto de vista de los negocios y por otro de la responsabilidad social de generar o autogenerarnos oportunidades de empleo para este Siglo XXI, para los jóvenes y no tan jóvenes, que día a día intentan sumarse por miles a la fuerza laboral de los países en todo el mundo, y hoy día es un reclamo llamado empleo o también autoempleo.
Las metas en materia de empleo fijadas por la Unión Europea en la cumbre de Lisboa del año 2000 aún no han sido cumplidas por todos los Estados miembros. Los países mediterráneos, en particular, están lejos del objetivo de lograr que el 70% de la población en edad laboral tenga empleo. Y el desempeño del empleo en Europa en su conjunto sigue rezagado respecto del de EE.UU.
Para entender el futuro del trabajo en Europa, es conveniente trazar una comparación entre los sectores que están creando puestos de trabajo allí y del otro lado del Atlántico. Estados Unidos es el país más avanzado desde el punto de vista tecnológico y un líder en el desarrollo de nuevos tipos de actividad económica –pensemos en Silicon Valley. Y si Europa hubiese tenido un desempeño más parejo con el de EE.UU. en los últimos 30 años, las ambiciones de los líderes europeos en materia de empleo se habrían concretado.
Pero desde comienzos de los años 70, el empleo en los dos continentes ha seguido caminos distintos. Consideremos el panorama laboral en ambos casos inmediatamente antes de la Gran Recesión de 2008. En los primeros ocho años de este siglo, más de tres cuartas partes de los estadounidenses de entre 15 y 64 años tenían trabajo; en Europa, sólo dos tercios.
Si analizamos más detenidamente la brecha ocupacional transatlántica, tres sectores concentran la mayoría de las diferencias. Primero, los servicios que se suministran directamente al público, como el comercio minorista. Segundo, los servicios entre empresas, como las finanzas, los seguros y las propiedades comerciales. Y Tercero, los servicios relacionados con la salud y la educación.
¿Por qué Europa no crea suficientes puestos de trabajo en estos sectores? Tomemos el comercio minorista. La mayoría de las personas que han hecho compras en EE.UU. saben que es mucho más fácil obtener asistencia allí que en las tiendas de Europa. Los economistas atribuyen estas diferencias tanto a los impuestos y las regulaciones que hacen que los asistentes de ventas sean más caros en Europa como a una alternativa que no consiste en emplear a más vendedores: la autoayuda.
El comercio minorista compensa: los clientes pueden comprar en tiendas con mucho personal, pero que suelen ser más caras porque sus costos son más altos. O pueden ir a tiendas más económicas donde van a tardar más en encontrar ellos mismos lo que buscan. Como los costos de emplear vendedores son más elevados que en EE.UU., las tiendas europeas mantienen sus costos bajos transfiriéndole al cliente la tarea del vendedor. IKEA, el retailer de productos para el hogar, no podría haber surgido en EE.UU.
Algo parecido sucede en los servicios comerciales. Las empresas estadounidenses están utilizando servicios de especialistas externos con mucha más frecuencia que las compañías europeas porque son más baratos y rápidos. Por el contrario, las firmas europeas llegan a prescindir de los servicios o a proveerlos internamente.
Pero el mayor crecimiento en la brecha entre EE.UU. y Europa es también el más polémico. El empleo en el sector de la salud ha crecido mucho más rápido en Estados Unidos, a pesar de que la población europea está envejeciendo más rápido que la estadounidense.
¿Por qué? Los puestos de trabajo en el área de salud de EE.UU. se concentran en los servicios médicos y en el cuidado de niños y ancianos. Pero el costo de estos servicios también ha crecido enormemente. ¿Acaso Europa no crea suficientes puestos de trabajo en los servicios de cuidado de la salud porque no se permite que los costos aumenten más rápido? Pienso que esta no es la razón.
Europa tiene un sistema social más humanitario sostenido por la política pública, y muchos de los costos en educación y salud están solventados por el Estado. La demanda de estos servicios, especialmente de salud, aumentará, en parte porque las poblaciones envejecen, pero también porque los niveles de vida más altos hacen que la gente espere un mejor cuidado de la salud.
¿Cómo pueden los gobiernos afrontar los costos de estos servicios? Estados Unidos ha mostrado un camino: permitir que los costos aumenten y dejar que el sector privado tome la iniciativa. Suecia y otros países escandinavos han planteado otro camino: aumentar los impuestos y usar los ingresos para subsidiar empleos en el área de la salud.
En Suecia, las horas de trabajo en empleos vinculados a la salud y la educación superan incluso a las de EE.UU., mientras que las horas trabajadas en los países de la eurozona son muchas menos que en estos dos países. Pero los impuestos necesarios para solventar estos empleos en Suecia son muy altos comparados con los de otros países de Europa.
En Suecia, la creación de empleos en otros sectores, como el comercio minorista o las reparaciones en el hogar, se ha visto afectada, lo que significa que, en conjunto, el país se ubica detrás de Estados Unidos. Así, aun dentro de Europa, no es casualidad que IKEA sea una empresa sueca. Tampoco es casualidad que comer afuera en Suecia sea mucho más caro y menos frecuente que, digamos, en Italia.
¿Es este el futuro del trabajo en Europa? ¿Los impuestos tendrán que subir para subsidiar los puestos de trabajo en el sector que sienta más presión para la creación de empleos? Los ciudadanos europeos tienen que tomar una decisión difícil, pero primero deben resolver sus problemas de deuda pública. En caso contrario, el sistema de asistencia social tan arraigado en la cultura europea resultará insostenible. Christopher Pissarides ganó el Premio Nobel de Economía 2010. Traducción: Susana Manghi. Fuente: Clarín, 04/09/11.
El mundo laboral no deja de evolucionar. La globalización, los cambios económicos y sociales y la progresiva incorporación de las nuevas tecnologías, están cambiando la forma de trabajar y de entender el trabajo.
Hoy en día, cualquier marca puede dar respuesta a las demandas de sus consumidores en milésimas de segundo; esto exige un equipo de trabajo comprometido y preparado para este nuevo ritmo. Ahora las empresas buscan empleados más satisfechos, motivados y productivos, que ayuden a construir la marca, también en el ámbito digital.
1. Big Data, Internet of Things, robótica, dispositivos móviles, etc.: Estas nuevas tendencias tendrán, sin duda, un impacto muy alto en el empleo del futuro. No sólo por la necesidad de contar con expertos que gestionen, controlen y actualicen todo aquello que tenga que ver con las mismas, sino también porque los procesos de trabajo también se verán afectados por conceptos como la movilidad y el trabajo en equipo.
2. Los Millennials, futuro del mercado laboral: Se trata de perfiles altamente preparados, versados en tecnología, que cuentan con una mentalidad disruptiva frente al modelo tradicional y que, según las predicciones, supondrán el 75% de la población activa en 2025. Buscan participar en la toma de decisiones, exigen transparencia en la gestión empresarial, no son partidarios de las jerarquías y creen en un sistema basado en la conciliación y la búsqueda de la felicidad. En definitiva, una generación que primará un entorno laboral donde se “desee” trabajar, no donde se “necesite” trabajar.
3. Productividad como mayor indicador de eficiencia: Menor sentimiento de control y mayor rendimiento son las principales razones que están llevando a las empresas a medir la eficiencia de sus empleados en términos de productividad y no en las horas que pasan en el lugar de trabajo. Esto permitirá una mejor gestión del tiempo, una mayor efectividad y un aumento de motivación de los trabajadores.
4. Gestión del talento: La competencia por el talento se está convirtiendo en una de las principales prioridades de las empresas. Muchas organizaciones están perdiendo a sus empleados más talentosos a manos de sus competidores, por lo que retener a este tipo de perfiles ayudando a que desarrollen su potencial, premiando su esfuerzo y contribución a la empresa o mediante la formación in company será clave.
5. Aumento de la movilidad: Con internet, cada vez será más habitual trabajar en otros lugares a parte de en la oficina [teletrabajo]. La movilidad empresarial otorga a los empleados la posibilidad de acceder a toda la información laboral, así como al escritorio corporativo, sin ningún riesgo y desde cualquier parte del mundo gracias a la proliferación de los dispositivos móviles. ¿Sus beneficios? Favorece la implicación de los empleados, mejora la conciliación, potencia la concentración y la creatividad y optimiza la gestión del tiempo.
6. Trabajo en equipo: Este dinamismo laboral provocará un cambio de tendencia del individualismo al trabajo en grupo. Una nueva forma de organizar las tareas en la que si todos trabajamos juntos compartiendo las mismas metas de la organización, los resultados serán mucho más satisfactorios. Facilita la creación de un clima de confianza, ayuda a compartir conocimientos, motiva y promueve la convivencia.
7. Mayor flexibilidad en el mercado de trabajo: Cambiar de funciones, trabajos y lugar de residencia será lo habitual. El empleo para toda la vida en una misma empresa morirá y será más habitual trabajar para varios empleadores y a través de redes de colaboración profesional. Predominará la flexibilidad porque la realidad y la vida en su totalidad serán cada vez más flexibles.
8. Auge del coworking: Se trata de una modalidad laboral que permite que varios profesionales independientes (autónomos, emprendedores, empresarios…) de diferentes sectores compartan un mismo espacio de trabajo, físico y virtual, ahorren costes de mantenimiento (luz, alquiler, internet…) y disfruten de un ecosistema de colaboración. Supone un aumento de la flexibilización laboral y ayuda a fomentar la productividad y creatividad.
9. La mujer como nueva fuerza laboral: Las mujeres irán adquiriendo cada vez más puestos de poder, lo que llevará a que descienda la brecha entre géneros en cuanto a funciones de responsabilidad y salarios.
10. Preocupación por la salud y bienestar de los empleados: Las compañías han comenzado a tomar conciencia de la importancia de cuidar a su plantilla, para lo que es importante tener en cuenta su salud física y mental. Por ello, están comenzando a incluir entre sus políticas y beneficios ciertos servicios relacionados con la nutrición, la prevención del estrés y la gestión del estado anímico, los buenos hábitos en el día a día y la actividad física.
Una transformación silenciosa está cambiando la profesión
Algo importante está ocurriendo en el mundo del asesoramiento financiero.
No aparece todos los días en los titulares de los medios económicos ni suele ocupar el centro de los debates públicos. Sin embargo, está redefiniendo la manera en que miles de profesionales desarrollan sus carreras y construyen sus negocios.
En Estados Unidos, Europa y cada vez más en América Latina, numerosos asesores financieros están abandonando los modelos tradicionales de dependencia institucional para construir prácticas profesionales independientes. No se trata de una moda pasajera ni de una reacción coyuntural a los cambios tecnológicos. Es una transformación estructural impulsada por una convicción profunda: los mejores asesores desean tener la libertad de servir a sus clientes de acuerdo con sus propios principios profesionales.
En Argentina, donde la complejidad económica genera una demanda permanente de orientación financiera, patrimonial y estratégica, esta tendencia adquiere una relevancia aún mayor.
Para muchos consultores, productores asesores de seguros, especialistas en inversiones, profesionales de riesgos, contadores y abogados patrimonialistas, la independencia profesional representa hoy una de las oportunidades más interesantes de desarrollo económico y personal.
La pregunta ya no es si este modelo continuará creciendo.
La pregunta es quiénes estarán preparados para aprovecharlo.
.
El nuevo paradigma: del vendedor de productos al arquitecto patrimonial
Durante décadas, gran parte de la industria financiera estuvo organizada alrededor de la comercialización de productos.
Los asesores eran valorados principalmente por su capacidad para distribuir inversiones, seguros, créditos o soluciones financieras específicas.
Hoy la situación es diferente.
Internet ha democratizado el acceso a la información. La inteligencia artificial puede procesar datos, elaborar informes y responder preguntas técnicas en segundos. Los clientes tienen acceso a herramientas que hace apenas unos años estaban reservadas a los especialistas.
Paradójicamente, cuanto más abundante se vuelve la información, más valioso resulta el criterio profesional.
Los clientes ya no buscan únicamente productos.
Buscan interpretación.
Buscan acompañamiento.
Buscan alguien que los ayude a tomar decisiones complejas en contextos inciertos.
Necesitan profesionales capaces de integrar inversiones, seguros, planificación patrimonial, protección familiar, gestión de riesgos empresariales, sucesión y desarrollo de negocios dentro de una visión coherente.
En otras palabras, necesitan asesores de confianza.
Y los mejores asesores descubren tarde o temprano una realidad fundamental: el valor de su trabajo no reside en los productos que distribuyen, sino en la calidad de sus recomendaciones y en la confianza que generan.
La economía de la confianza
Vivimos en una época donde la información es abundante, pero la confianza es escasa.
Este fenómeno está modificando profundamente la economía moderna.
La información puede copiarse.
Los algoritmos pueden replicarse.
Las plataformas pueden cambiar.
La confianza, en cambio, se construye lentamente y constituye uno de los activos más valiosos que puede desarrollar un profesional.
Cuando una familia decide cómo proteger su patrimonio, planificar la educación de sus hijos, organizar una sucesión empresarial o administrar una indemnización, no está comprando un producto financiero.
Está depositando confianza.
Lo mismo ocurre cuando una PyME enfrenta riesgos operativos, incertidumbre económica o decisiones de inversión relevantes.
Los clientes recuerdan quién los ayudó a atravesar las crisis.
Recuerdan quién estuvo presente cuando los mercados caían, cuando las reglas cambiaban o cuando las circunstancias familiares exigían tomar decisiones difíciles.
Esa confianza no pertenece a una institución.
Pertenece al profesional que la construyó.
Y precisamente por ello la independencia resulta cada vez más atractiva.
Lo que la experiencia internacional nos enseña
Estados Unidos ofrece un caso especialmente interesante.
El crecimiento de los Registered Investment Advisors (RIA) refleja la consolidación de un modelo centrado en el asesoramiento independiente y en la alineación de intereses con el cliente.
Los datos muestran que este segmento ha experimentado un crecimiento sostenido durante los últimos años. Según estudios de la industria, los activos administrados por firmas independientes crecieron a tasas superiores a las observadas en otros canales tradicionales, mientras miles de profesionales decidieron desarrollar sus propias prácticas.
La explicación es simple.
Los asesores desean libertad para decidir:
▪ Qué clientes atender.
▪ Cómo prestar sus servicios.
▪ Qué herramientas utilizar.
▪ Qué soluciones recomendar.
▪ Cómo construir su marca profesional.
La independencia no garantiza el éxito.
Pero permite que el éxito dependa principalmente del talento, la disciplina y la visión del profesional.
Argentina: un mercado lleno de oportunidades
Si el asesoramiento financiero independiente tiene sentido en economías estables, resulta aún más valioso en países complejos.
Argentina constituye un caso paradigmático.
Inflación persistente.
Cambios regulatorios frecuentes.
Necesidad de diversificación internacional.
Presión tributaria.
Volatilidad cambiaria.
Riesgos políticos.
Transformaciones tecnológicas aceleradas.
Todo ello incrementa la necesidad de asesoramiento profesional.
Al mismo tiempo, el país continúa exhibiendo niveles relativamente bajos de educación financiera y patrimonial.
Esta combinación genera una oportunidad extraordinaria.
Nunca hubo tanta necesidad de asesoramiento especializado.
Nunca hubo tantos desafíos que requirieran criterio profesional.
Nunca fue tan importante la gestión integral de riesgos.
Y, sin embargo, todavía existe una cantidad limitada de profesionales capaces de brindar una visión verdaderamente integral.
La independencia como herramienta de Gestión de riesgos
Cuando se habla de independencia, muchas veces se enfatiza exclusivamente el aspecto económico.
Sin embargo, existe otra dimensión igualmente importante: la reducción de riesgos.
Los especialistas en management saben que toda organización excesivamente dependiente de una única fuente de ingresos o de una única estructura enfrenta vulnerabilidades importantes.
Lo mismo ocurre con los profesionales.
La independencia permite reducir diversos riesgos:
▪ Riesgo de concentración comercial
Cuando toda la actividad depende de una sola organización, cualquier cambio estratégico puede afectar significativamente la carrera profesional.
▪ Riesgo reputacional
Las decisiones corporativas de terceros pueden impactar sobre la imagen construida durante años por un asesor.
▪ Riesgo regulatorio
La diversificación de relaciones profesionales y modelos de negocio suele aumentar la capacidad de adaptación frente a cambios normativos.
▪ Riesgo de dependencia tecnológica
La arquitectura abierta permite elegir herramientas y proveedores de acuerdo con las necesidades reales del negocio.
▪ Riesgo de sucesión
Una práctica profesional propia puede transformarse en un activo transferible y planificable.
Desde esta perspectiva, la independencia no constituye únicamente una estrategia de crecimiento.
También representa una estrategia de protección.
.
Construir un activo empresarial propio
Existe una pregunta que todo profesional debería formularse periódicamente:
¿El esfuerzo que realizo cada día está construyendo un activo que me pertenece?
Muchos asesores dedican décadas a generar valor para organizaciones que no controlan.
Construyen relaciones.
Desarrollan reputación.
Generan negocios.
Capacitan clientes.
Crean procesos.
Pero gran parte de ese valor queda dentro de estructuras ajenas.
La independencia cambia esa ecuación.
Cada nuevo cliente fortalece la empresa propia.
Cada mejora operativa incrementa el valor del negocio.
Cada contenido publicado contribuye a construir una marca.
Cada alianza estratégica amplía la capacidad de crecimiento futuro.
Con el tiempo, la práctica profesional deja de ser simplemente una fuente de ingresos y se transforma en un verdadero activo patrimonial.
Un activo que puede asociarse.
Un activo que puede profesionalizarse.
Un activo que puede venderse.
Un activo que puede formar parte de una planificación sucesoria.
Historias que se repiten
Aunque cada trayectoria es única, existen patrones que aparecen una y otra vez.
Está el productor asesor de seguros que comenzó atendiendo familias de su ciudad y terminó desarrollando una cartera regional de clientes empresariales.
Está el especialista en inversiones que decidió abandonar un esquema cerrado para ofrecer alternativas más amplias y personalizadas.
Está el contador que descubrió que sus clientes necesitaban mucho más que asesoramiento impositivo y comenzó a desarrollar servicios de planificación patrimonial.
Está el consultor de empresas que incorporó gestión de riesgos, protección patrimonial y planificación financiera a sus servicios tradicionales.
Todos ellos comparten un rasgo común.
Comprendieron que el verdadero valor estaba en su capacidad de asesorar, no simplemente en su capacidad de intermediar.
La inteligencia artificial y el valor irremplazable del asesor humano
Algunos observadores consideran que la inteligencia artificial reducirá la importancia del asesoramiento profesional.
La realidad parece indicar exactamente lo contrario.
La IA podrá automatizar cálculos.
Podrá generar reportes.
Podrá analizar grandes volúmenes de información.
Pero seguirá siendo incapaz de reemplazar elementos esenciales de la relación humana.
La empatía.
La comprensión del contexto familiar.
La interpretación de motivaciones personales.
La gestión de conflictos.
La construcción de confianza.
La experiencia acumulada.
La prudencia en situaciones de incertidumbre.
Lejos de eliminar al asesor financiero, la inteligencia artificial probablemente aumente el valor relativo de aquellos profesionales capaces de aportar criterio, experiencia y visión estratégica.
La falsa dicotomía entre independencia y respaldo
Uno de los principales obstáculos psicológicos para independizarse es el temor al aislamiento.
Muchos profesionales imaginan que la independencia implica trabajar completamente solos.
La realidad moderna es muy diferente.
Los ecosistemas colaborativos permiten combinar autonomía con apoyo profesional.
─ Capacitación.
─ Networking.
─ Generación de contenidos.
─ Desarrollo comercial.
─ Intercambio de experiencias.
─ Asistencia técnica.
─ Visibilidad profesional.
La independencia ya no significa aislamiento.
Significa libertad acompañada por una comunidad de pares.
El ecosistema Economía Personal
En este contexto adquiere especial relevancia el trabajo desarrollado durante años por Economía Personal.
Bajo el liderazgo del Ing. Gustavo Ibáñez Padilla, reconocido consultor financiero argentino especializado en gestión de riesgos, planificación patrimonial, protección familiar y desarrollo de negocios, el proyecto se ha consolidado como uno de los espacios de divulgación y formación financiera más influyentes del ámbito hispanohablante.
Pero Economía Personal trasciende el concepto tradicional de portal informativo.
Representa un ecosistema profesional orientado a promover la excelencia en el asesoramiento financiero independiente.
Un espacio donde convergen educación financiera, gestión patrimonial, seguros, inversiones, protección familiar, análisis económico, gestión de riesgos, inteligencia de negocios y desarrollo empresarial.
Un ámbito especialmente atractivo para aquellos profesionales que buscan construir una práctica independiente sólida sin renunciar al intercambio de conocimientos y oportunidades.
.
Una profesión con futuro
Las próximas décadas probablemente estarán marcadas por profundas transformaciones económicas y tecnológicas.
Sin embargo, una necesidad permanecerá constante.
Las personas seguirán necesitando orientación para proteger su patrimonio, administrar riesgos, financiar proyectos, planificar sucesiones y alcanzar objetivos de largo plazo.
Los consultores capaces de brindar esa orientación tendrán una importancia creciente.
No como vendedores.
No como operadores.
No como distribuidores de productos.
Sino como arquitectos patrimoniales, gestores de riesgos y constructores de confianza.
La decisión de construir algo propio
Toda carrera profesional llega a un momento en que surge una pregunta inevitable.
¿Estoy construyendo el futuro que deseo o simplemente participando en el proyecto de otros?
La independencia no es el camino más sencillo.
Exige visión.
Exige disciplina.
Exige responsabilidad.
Pero para quienes están preparados, ofrece algo extraordinariamente valioso:
La posibilidad de construir una práctica profesional alineada con sus convicciones.
Una marca propia.
Una empresa propia.
Un legado propio.
Los grandes patrimonios familiares, las empresas más exitosas y los proyectos de vida más sólidos rara vez se construyen de manera improvisada. Detrás de ellos suele existir un asesor de confianza que ayuda a anticipar riesgos, identificar oportunidades y tomar decisiones prudentes.
La próxima generación de consultores financieros independientes tendrá un papel decisivo en ese proceso.
La pregunta es si usted será uno de ellos.
Una invitación
Si comparte una visión profesional basada en la independencia, la excelencia técnica, la ética, la gestión de riesgos y la creación de valor de largo plazo, lo invitamos a explorar oportunidades de colaboración con el ecosistema de Economía Personal.
Envíe sus comentarios mediante el enlace Contacto o enviando un e-mail a: economiapersonal@gmail.com y descubra cómo integrarse a una comunidad de profesionales comprometidos con construir el futuro del asesoramiento financiero independiente en Argentina.
Porque las mejores carreras no se construyen siguiendo caminos ajenos.
Abajo al final del artículo está el enlace para ver la película completa.
.
La película Eye in the Sky (2015), dirigida por Gavin Hood, no es sólo un drama sobre tecnología; es una caja de resonancia donde confluyen decisiones de inteligencia estratégica, procedimiento militar y cálculos geopolíticos que ponen al espectador frente a una doble incógnita: ¿cómo se decide hoy matar a distancia y quién asume la responsabilidad política y moral de esa decisión? El film —centrado en la operación para eliminar a combatientes de Al-Shabaab mediante un dron MQ-9 Reaper— despliega, en poco más de cien minutos, una coreografía tensa de actores y argumentos: operadores en Nevada, coroneles obsesionados por la misión, asesoría jurídica que titubea, políticos con prioridades mediáticas y defensores de derechos que ponderan reputaciones estatales. La ficción cinematográfica ilumina dilemas reales que ya forman parte del repertorio contemporáneo de la inteligencia y la guerra.
El aparato técnico: el dron como “ojo” y como arma
En la pantalla, el MQ-9 Reaper es la figura central: ojo vigilante, brazo ejecutor. No es una abstracción: el Reaper es un sistema de aeronaves remotamente pilotadas diseñado para misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque, con capacidad de vuelo prolongado y de portar misiles Hellfire u otra munición guiada —herramientas que lo convierten en plataforma ideal para misiones de targeted killing. Su autonomía, sensores electro-ópticos y capacidad de permanencia en zona permiten reunir grandes cantidades de información, pero también estructuran la lógica de la letalidad a distancia: ver durante horas facilita la decisión de matar con una frialdad numérica que, paradójicamente, exige luego cálculos humanos sobre daño colateral.
.
La tecnología nivela la asimetría: el piloto está a miles de kilómetros y la explosión ocurre en un vecindario africano. Esa distancia produce dos efectos complementarios: por un lado, la operación puede fundarse en una “ventaja de la información” —el material de inteligencia es inmediato, preciso y aparentemente concluyente—; por otro, la separación física amplifica la contabilidad moral: ¿qué valor asigna el Estado a una vida mostrada en video y a una vida mostrada en persona? Ojo en el cielo hace sensible esa tensión con escenas donde los porcentajes de probabilidad, los márgenes de error y la imagen de una niña vendiendo pan se cruzan en segundos que, para los operadores, son la diferencia entre actuar y esperar.
El General Atomics MQ-9 Reaper, apodado La Parca, es un vehículo aéreo de ataque no tripulado.
.
Inteligencia estratégica y perecibilidad del producto
La toma de decisiones en operaciones de inteligencia es, en esencia, una carrera contra el tiempo. La información adquiere valor —o pierde relevancia— con una velocidad que la convierte en un bien perecedero: la confirmación de una amenaza puede volverse obsoleta en horas o minutos si el objetivo se mueve, si el artefacto explota o si la ruta cambia. En la película esto queda patente: la deliberación política y jurídica demora un proceso donde cada minuto es una variable que altera el balance de vidas salvadas versus vidas puestas en riesgo. En la práctica, esa dinámica se traduce en un “costo de oportunidad”: demorar la acción puede permitir que el atentado suceda; precipitarla puede producir víctimas inocentes. La inteligencia estratégica, por ello, no sólo produce conocimiento —identidad, intenciones, amenazas—; produce una ventana temporal de oportunidad que obliga a elegir con información incompleta y consecuencias irreversibles.
Actitudes y roles: del operativo al político
Una de las virtudes de la película es su reparto de responsabilidades: la coronel Powell (Helen Mirren) encarna la mirada militar concentrada en neutralizar la amenaza; los agentes de campo —el somalí, los kenianos— representan el riesgo cotidiano de quienes arriesgan su vida para recabar y asegurar datos; el piloto y su operadora, en Nevada, personifican la tensión emocional del acto remoto; el asesor jurídico personifica la parálisis normativa; el primer ministro (y su comitiva) exhibe una mezcla de banalidad y cálculo político. Esa pluralidad permite observar cómo, en la realidad, la cadena de mando no es neutra: cada eslabón tiene incentivos y costos distintos. Los operativos clandestinos —los que se infiltran, testifican, arriesgan— a menudo pagan el precio más alto en anonimato: su éxito no es celebrable públicamente sin comprometer sus identidades y redes. El film subraya esa abnegación, la «infra-heroicidad» de quienes garantizan la inteligencia utilizable y luego desaparecen del discurso oficial.
El personaje del asesor jurídico, escrupuloso hasta la parálisis, actúa como recordatorio de que la legalidad tarda en aplicarse cuando la tecnología acelera la letalidad; esa demora, sin embargo, no es inocua. La escena del político que valora más su imagen pública que la prevención de un ataque anticipado ofrece una lectura implacable: la política moderna, en ciertos casos, puede ser menos apta para resolver dilemas operativos urgentes que la propia cadena militar. Aquí cabe retomar el Principio de Peter: en jerarquías complejas, las personas suelen ser promovidas hasta alcanzar un puesto en el que son incompetentes, y muchas decisiones públicas terminan en manos de individuos cuya habilidad para gestionar crisis técnicas o de seguridad es limitada. El efecto, cuando hay vidas en juego y ventanas temporales estrechas, es letal.
Ética de la intervención en territorios aliados y daño colateral
La operación retratada en Eye in the Sky añade otra capa: se ejecuta en un país soberano, aliado en lo formal, pero donde intervenir implica tensiones diplomáticas y legitimidad. Atacar en suelo de un Estado amigo para eliminar a combatientes que operan desde allí es un acto que reviste obligaciones legales y políticas: notificar, coordinar, y, en lo ideal, obtener consentimiento. La película explora la paradoja: los aliados pueden ser tanto socios como escenarios donde la acción unilateral erosiona la confianza. Además, cuando entre las víctimas potenciales hay ciudadanos de las potencias agresoras —como ocurre en la trama— la legitimidad se desgasta aún más, y la narrativa pública se convierte en un factor que los políticos ponderan con marcada intensidad.
El daño colateral —la pérdida de vidas civiles inocentes— es la medida que a menudo decide el curso de la deliberación. La presencia de la niña en la trama funciona tanto como dispositivo emotivo como centro ético: ¿es moral sacrificar a un inocente para prevenir atentados futuros? La pregunta remite a debates clásicos de la ética de la guerra: utilitarismo versus deontología, proporcionalidad, distinción y última ratio. En la práctica política moderna, la respuesta no es sólo teórica: es reputacional. Los gobiernos temen la viralización de imágenes que los conviertan en verdugos sin juicio; temen juicios internacionales y costes políticos internos. La película pone en evidencia la ironía: la misma democracia que exige escrúpulos legales ante la muerte a distancia es la que delega esas muertes a operadores remotos que, luego, no obtienen reconocimiento ni reconciliación pública.
La normalización del “signature strike” y la erosión del umbral para matar
Una de las críticas más documentadas al programa de drones es la baja de umbral que introducen modalidades como los “signature strikes”, donde la eliminación se decide por patrones de conducta y no por conocimiento nominal del individuo. Ojo en el cielo dramatiza esa peligrosidad: la certeza absoluta rara vez existe, y confiar en patrones convierte la operación en una forma de ejecución preventiva. Periodistas e investigadores han señalado que la política de ataques con drones ha expandido las fronteras legales y morales del uso de la fuerza, transformando el planeta, como sintetiza Jeremy Scahill, en un “campo de batalla” donde la vida de los nativos es a menudo menesterosa frente al escrutinio occidental. Esa afirmación —crítica pero descriptiva— remite a la necesidad de transparencia, límites jurídicos y rendición de cuentas cuando la tecnología permite matar desde una consola.
Responsabilidad, transparencia y el problema del relato
La película deja claro otro punto: después del acto siempre llega la narrativa. Los políticos quieren marcar distancia moral (lágrimas en cámara, investigaciones “independientes”) pero rara vez aceptan la carga total de la decisión. El general Benson (Alan Rickman) —personaje que articula la defensa castrense— proclama que no se debe subestimar el “costo de la guerra” para los soldados; es un intento de recolocar la responsabilidad en la esfera institucional del esfuerzo militar. Pero la sociedad reclama, con razón, explicaciones públicas y mecanismos que eviten que la letalidad remota quede fuera del escrutinio judicial y parlamentario. Si la inteligencia produce la ventana de oportunidad, la política debe —al menos— justificar retrospectivamente su cierre.
Más preguntas que respuestas, pero exigencias claras
Eye in the Sky no ofrece soluciones sencillas —ni la realidad las tiene—, pero pone en evidencia exigencias ineludibles: (1) la necesidad de protocolos claros que reduzcan la arbitrariedad en decisiones con vidas humanas; (2) la obligación de transparencia cuando la fuerza se proyecta desde lejos; (3) la atención a la perecibilidad del producto de inteligencia y al coste de oportunidad que conlleva la demora; (4) la protección y reconocimiento de los agentes encubiertos cuyo trabajo hace posible la información utilizable; y (5) la revisión crítica de prácticas —como los signature strikes— que bajan umbrales éticos para matar.
En el plano ético y geopolítico, la película recuerda que la tecnología militar no neutraliza responsabilidades: las traslada, las dispersa entre operadores, juristas y políticos que, con incentivos distintos, deben todavía articular una decisión que sea jurídicamente sólida y moralmente legible. Si la promesa original del dron fue reducir daños comparados con los bombardeos masivos, la práctica ha mostrado que la comparación es insuficiente: la guerra remota genera nuevos dilemas —jurídicos, epistemológicos y morales— que requieren debate público informado y supervisión sólida. Como advirtió el debate crítico contemporáneo sobre el uso de drones, la pregunta decisiva no es si la tecnología permite matar, sino cómo las sociedades democráticas regulan esa capacidad sin perder su propio fundamento moral.
Es un imperativo ético ante la sociedad, cualquiera sea el signo de la administración política de turno en las distintas jurisdicciones del país, lograr un sistema sanitario con sus tres requisitos básicos: equidad, calidad y accesibilidad
Hospitales públicos de la red Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Martes 28 de Enero, 2025. Centro de Salud Nivel 1: Parque Patricios 2 (CeSAC Nº 39).
.
Equidad, calidad y accesibilidad son los tres rasgos esenciales exigibles a un sistema público de salud. La mirada crítica no debe ser un impedimento para analizar y destacar lo que funciona bien (sin desconocer aspectos a corregir). Ante las turbulencias políticas propias de una democracia, y más allá de circunstanciales resultados electorales, que la consecuencia no sea deteriorar lo que debe ser preservado.
El acceso a servicios de salud de calidad en un marco de equidad como el que ofrece actualmente la salud pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) es una realidad concreta e innegable cualquiera sea el color político con el que se lo analice. Vale la pena estudiar el modelo aplicado para que otras jurisdicciones puedan replicar sus aspectos positivos y eventualmente corregir los negativos (siempre los hay), o para preservar el modelo en el hipotético caso de futuros cambios en la administración política de la ciudad. ¿Por qué cambiar lo que funciona bien? Detrás de este modelo de salud pública en la CABA hay claramente una estrategia sanitaria minuciosamente planificada (algo absolutamente infrecuente en nuestro país). Lo destacable del modelo para intentar replicarlo es que depende mucho más de la filosofía organizacional que de los recursos disponibles (aclaración importante cuando se toma a la CABA como referencia de algo).
Para dimensionar en términos estadísticos la magnitud del sistema público de salud de la CABA basta mencionar que se efectúan cien mil prestaciones por día y que un millón de personas se atienden en este sistema (de ellas entre el 30 y el 40% tienen algún tipo de cobertura de salud). El equipo de salud está integrado por 40.000 trabajadores que desarrollan su tarea en más de 80 efectores (instituciones del sistema).
Hospital Fernández. CABA.
.
La organización de la salud pública de la CABA responde a conceptos y criterios sanitarios en los que coinciden los expertos más destacados del tema. El concepto fundamental es haber diseñado redes integradas de cuidados progresivos con dos aspectos distintivos: la coordinación y la garantía de la continuidad de las prestaciones. Técnicamente, el corazón del sistema se basa en la integración de la estrategia sanitaria con la estrategia informática (tecnologías de la información). La estrategia sanitaria consiste en que la atención de la salud está organizada en centros de complejidad creciente de acuerdo con lo que requiera cada paciente. La base de la planificación ha sido poner el foco en la atención primaria de la salud mediante centros estratégicamente ubicados en la geografía de la CABA. Existen 49 Centros de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) y 14 Centros Médicos Barriales (CMB) gracias a los cuales el sistema público de salud de la CABA busca la proximidad con los potenciales usuarios y, paralelamente, descongestiona la demanda en la red de hospitales públicos. De esta forma el vecino resuelve en la cercanía de su hogar un importante porcentaje de los motivos de consulta habituales (80%) y además tiene acceso a prestaciones de prevención y promoción de la salud. Este primer nivel constituye la puerta de entrada al sistema de salud pública de la CABA. El siguiente, denominado “nivel y medio”, ofrece una mayor complejidad para la atención descentralizada exclusivamente ambulatoria. Lo constituyen los Centros de Especialidades Médicas Ambulatorias de Referencia (Cemar), adonde son derivados los pacientes, de acuerdo con su patología, desde los centros del primer nivel.
El siguiente nivel (segundo) lo constituyen los 14 hospitales generales de agudos y 2 hospitales pediátricos para los pacientes que requieren observación o internación. En este nivel la novedad estratégica es que el funcionamiento responde al concepto de hospitales de cuidados progresivos con una mejor integración y armonización de las especialidades. Para patologías muy específicas el sistema cuenta con 18 hospitales especializados. El tercer nivel de la red se enfoca las internaciones crónicas –internaciones de larga estancia–, ya sea por el tipo de patología del paciente (como la recuperación de afecciones neurológicas), o en el caso de los pacientes que por su contexto familiar y social requieren un lugar de por vida.
Hospital de Pediatría Garrahan.
.
En los 34 hospitales se está desarrollando, mediante obras de infraestructura, una división funcional entre las áreas de atención ambulatoria (“de alto tránsito”) y las áreas de internación, cirugía y terapia intensiva (“de bajo tránsito”). Otro aspecto importante de la organización es la rehabilitación temprana de los pacientes. Una característica distintiva de la estrategia sanitaria es garantizar la continuidad de la atención de cada paciente mediante la trazabilidad de la historia clínica. La historia clínica electrónica es un instrumento esencial para lograr dicha trazabilidad. Los servicios de apoyo (laboratorio, imágenes, hemoterapia) han sido articulados y coordinados para lograr interoperabilidad. Aquí cumplirán un rol esencial los servicios de informática con software específicos, por ejemplo, para diagnóstico por imágenes. El centro regional de hemoterapia (en ejecución) centralizará y coordinará todo el procesamiento de sangre y hemoderivados del sistema. Esto optimizará aún más la eficiencia.
Toda esta planificación obedece a un aspecto conceptual que ha sido enfatizado por el ministrode Salud de la CABA, Fernán Quirós: tener una dinámica de red vs. una dinámica de prestador único. El Sistema de Atención Medica de Emergencias (SAME) es un verdadero estandarte del sistema público de salud de la CABA, reconocido por su eficiencia por todo el abanico de expertos en la materia y fundamentalmente por la comunidad.
Sistema de Atención Medica de Emergencias (SAME)
.
Como todo sistema complejo, tiene varios aspectos por mejorar. El que más se señala es al aspecto salarial del equipo de salud y, desde la perspectiva del usuario, un tema a perfeccionar es el sistema de turnos programados (a pesar de que en éste aspecto se han enfocado importantes recursos técnicos-informáticos). Un instrumento tecnológico incorporado para aumentar la agilidad y eficiencia es el servicio de telemedicina con teleconsultas que incluyen al SAME.
Información recientemente publicada por Clarín señala que se ha incrementado notoriamente el número de pacientes que son intervenidos quirúrgicamente en los hospitales públicos de la CABA. Los hospitales porteños realizaron más de 50.000 operaciones en 2024. Esto representa un aumento del 30 % comparando estas cifras con las correspondientes al año anterior. Según dicha información, para enfrentar esa mayor demanda se ampliaron los horarios de quirófano y se fortaleció el equipamiento quirúrgico. El análisis sociológico de esa demanda aumentada indica que hay sectores medios de la sociedad que han migrado desde el ámbito privado de atención de la salud hacia la salud pública de financiación estatal. Según el Ministerio de Salud de la CABA, el porcentaje de atención ambulatoria de personas que declaran no residir en la CABA es del 36 %. Respecto de los extranjeros sin DNI argentino, el registro es inferior al 1% y en su mayoría corresponde a atenciones por guardia.
Estos datos nos llevan a reflexionar sobre el rol de Estado en temas básicos como la salud. Desde esa perspectiva son sumamente interesantes los resultados de un trabajo del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes) publicado por La Nación recientemente. Dicho trabajo de campo pone en evidencia que un porcentaje muy importante de la opinión pública (79% de los consultados) desea un Estado que brinde más servicios de salud, educación y obras públicas. Cuando el informe se enfoca en el “intervencionismo estatal”, el 90% de los consultados consideran que el Estado debe involucrarse en salud, educación, pobreza y seguridad. “La gente quiere un Estado mejor pero no prescindir de él”, es una de las conclusiones del informe según explican los sociólogos e investigadores Silvina Ramos y Luis Costa.
El modelo de salud pública de la CABA muestra virtudes indudables de planificacióny ejecución, apuntalado asistencialmente por un equipo de profesionales de la salud de excepcional nivel. Es un imperativo ético ante la sociedad, cualquiera sea el signo de la administración política de turno en las distintas jurisdicciones del país, lograr una salud pública con sus tres requisitos básicos: equidad, calidad y accesibilidad.
Dr. Roberto Borrone, Profesor consulto de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la UBA. Hospital de Clínicas (UBA). Doctor en Medicina (UBA).
La construcción del conocimiento en la universidad es un proceso complejo y multifacético que se distingue notablemente de las etapas educativas previas, como el colegio primario y secundario. Esta transición no solo refleja un cambio en las expectativas académicas, sino también en las demandas intelectuales, sociales y culturales que enfrentan los estudiantes. Además, fenómenos contemporáneos como el pensamiento políticamente correcto, la cultura de la cancelación y las ideas woke influyen de manera significativa en cómo se desarrolla este proceso.
.
La naturaleza del aprendizaje universitario
En la universidad, el conocimiento se construye a través de un enfoque más autónomo y crítico en comparación con la educación primaria y secundaria. Los estudiantes dejan de ser receptores pasivos de información y se convierten en agentes activos de su propio aprendizaje. Esto implica investigar, cuestionar y debatir conceptos, muchas veces en un contexto de incertidumbre o ambigüedad. Las clases magistrales se complementan con seminarios, estudios de casos, laboratorios y trabajos de campo, lo que fomenta un aprendizaje más aplicado y menos centrado en la memorización.
A diferencia de las etapas previas, donde las asignaturas suelen estar estructuradas en torno a currículos estandarizados, la educación superior permite a los estudiantes especializarse en áreas específicas. Esta especialización está diseñada no solo para desarrollar competencias técnicas, sino también para cultivar habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la comunicación efectiva. En este contexto, los profesores actúan más como facilitadores que como instructores autoritarios, alentando a los estudiantes a explorar múltiples perspectivas.
Diferencias fundamentales con la educación primaria y secundaria
El colegio primario se centra principalmente en enseñar habilidades básicas, como leer, escribir y calcular, mientras que el secundario busca proporcionar una base general de conocimientos y preparar a los alumnos para tomar decisiones sobre su futuro académico o profesional. Sin embargo, ambas etapas tienden a enfatizar la conformidad y la obediencia a estructuras y normas preestablecidas. Las evaluaciones se centran en comprobar si los estudiantes han retenido la información presentada por los docentes.
En la universidad, por el contrario, se espera que los estudiantes desafíen las ideas convencionales, apliquen el pensamiento crítico y desarrollen su capacidad de argumentación. La originalidad y la creatividad son valoradas, así como la habilidad para integrar conocimientos de diferentes disciplinas. Además, el entorno universitario promueve el aprendizaje colaborativo, facilitando la interacción entre estudiantes de diversos antecedentes culturales y académicos.
El impacto del pensamiento políticamente correcto
El pensamiento políticamente correcto ha tenido una influencia notable en la educación superior, redefiniendo qué temas son aceptables para debatir y cómo deben abordarse, imponiendo de esta forma una suerte de censura previa que actúa como corset de las ideas. Pretende crear un ambiente más inclusivo, donde las minorías y grupos históricamente marginados encuentran mayor representación y respeto; logrando exactamente lo contrario. Esto ha impuesto cambios curriculares que incluyen perspectivas diversas y cuestionan narrativas tradicionales, deteriorando la calidad de la universidad como usina de las ideas.
El discurso de lo políticamente correcto limita la libertad académica y el intercambio de ideas. La autocensura se convierte en una preocupación real cuando los estudiantes y profesores evitan expresar opiniones por temor a repercusiones sociales o profesionales. Este fenómeno obstaculiza el pensamiento crítico, que es esencial para el aprendizaje universitario.
La cultura de la cancelación y sus efectos
La cancelación, entendida como el rechazo público y la deslegitimación de personas o ideas percibidas como ofensivas, también influye en la dinámica universitaria. En un entorno donde el prestigio y la reputación son fundamentales, la amenaza de ser cancelado desalienta la exploración de temas controvertidos o impopulares.
Si bien la cancelación alega ser una herramienta para responsabilizar a individuos por conductas inapropiadas, más bien cuestiona la auténtica tolerancia y el debido proceso de discusión en los espacios académicos. Un exceso de sensibilidad crea una atmósfera de temor, donde el aprendizaje se ve comprometido por la falta de debate abierto y honesto.
Universidad de Columbia (Nueva York), marchas pro palestina 2024. Cultura de cancelación.
.
La influencia de las ideas woke
El movimiento woke, con su supuesto énfasis en la justicia social y la equidad, ha transformado la forma en que se percibe el conocimiento en la universidad. Este enfoque afirma desmantelar estructuras de poder percibidas como opresivas y promover un aprendizaje más inclusivo, logrando en realidad el efecto contrario. Las instituciones que han adoptado políticas y programas con énfasis en la diversidad, la equidad y la inclusión, han visto decaer notablemente su desempeño académico.
Las ideas woke fomentan una homogeneización ideológica, donde las opiniones disidentes se marginan. En lugar de incentivar el pensamiento independiente, se ha observado que el enfoque woke reduce la pluralidad de ideas en los campus universitarios.
Estudiantes feministas atacan a la policía en Ciudad de México.
.
La recuperación del prestigio perdido
La universidad representa un espacio único para el desarrollo del conocimiento y la formación integral de los individuos. Las influencias del pensamiento políticamente correcto, la cancelación, las ideas woke y el marxismo cultural han deformado las estructuras de aprendizaje y han puesto en peligro el funcionamiento de las universidades occidentales. La recuperación de las currículas tradicionales parece ser el camino correcto para restaurar el valor de las casas de altos estudios, según puede observarse en algunos notables ejemplos de mejoría en los Estados Unidos.
Universidad en Estados Unidos con currícula tradicional.
.
Lograr un equilibrio entre la discusión de las ideas y la libertad académica es fundamental para garantizar que los estudiantes puedan cuestionar, aprender y crecer sin restricciones innecesarias. Al fin y al cabo, el objetivo de la educación superior es formar ciudadanos críticos, responsables y capaces de contribuir de manera significativa a la sociedad.