96 minutos sin pulso y vivió para contar su historia

julio 6, 2011 · Imprimir este artículo

96 minutos sin pulso y vivió para contar su historia

Por Ron Winslow

 

Un aparato poco conocido está alterando las presunciones tradicionales sobre la manera de resucitar a personas que sufren un paro cardiaco: la gente puede permanecer sin pulso por mucho más que los 20 minutos que se creía anteriormente.

El capnógrafo, que mide el dióxido de carbono que sale de la boca del paciente, puede indicarles a los paramédicos cuándo los intentos de reanimación cardiopulmonar, o RCP, son fútiles o si deberían continuarse. Es el esfuerzo más reciente de cardiólogos y equipos de emergencia para mejorar la probabilidad de supervivencia de un paciente.

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) revisó hace poco las pautas de quienes prestan primeros auxilios, con un énfasis particular en iniciar compresiones torácicas fuertes y rápidas para ayudar a la circulación sanguínea de la víctima.

Para Howard Snitzer, chef de 54 años y residente del estado de Minnesota, un capnógrafo hizo que los paramédicos no se rindieran en su intento por salvarlo. Cuando en enero Snitzer se desplomó por un paro cardiaco en la calle, dos hombres, que resultaron ser bomberos voluntarios, corrieron en su ayuda. A ellos se sumaron dos decenas de policías, bomberos y paramédicos, en lo que se convirtió en una maratón de 96 minutos por reanimar el corazón de Snitzer.

Los socorristas, que se rotaban cada par de minutos para evitar fatigarse, siguieron haciendo presión sobre el pecho. Treinta y cuatro minutos después de desmayarse, un equipo médico de la Clínica Mayo acudió en helicóptero. Durante la odisea, 11 descargas con un desfibrilador no lograron restaurar los latidos de su corazón.

¿Por qué no se rindieron? Las lecturas en el capnógrafo traído por el equipo de Mayo indicaban que el aire que salía de los pulmones de Snitzer tenía altos niveles de dióxido de carbono, una prueba sólida de que la RCP estaba efectivamente moviendo sangre oxigenada a su cerebro y otros órganos.

“Sin las lecturas de CO2, hubiéramos desistido mucho antes”, confiesa Bruce Goodman, paramédico de vuelo de la unidad de Transporte Médico de la Clínica Mayo, que recibió la llamada de ayuda.

El paro cardiaco súbito suele ser el resultado de un desperfecto eléctrico que causa un ritmo descontrolado. Snitzer entró en fibrilación ventricular, una agitación del corazón que lo priva del pulso.

Usualmente, cerca de la mitad de las personas que sufren paros cardiacos súbitos fuera de un hospital son halladas demasiado tarde como para recibir ayuda. Es casi imposible revivir a una persona que pasa de 10 a 12 minutos sin ayuda. Para otros, un factor crítico en sus probabilidades de sobrevivir es si alguien los vio desplomarse, llamó al número de emergencia y comenzó una RCP eficaz.

La gran preocupación cuando ocurre un paro cardiaco súbito fuera de reanimar el corazón es proteger el cerebro. Otros órganos, como los riñones y los pulmones, “pueden tolerar períodos más prolongados” sin oxígeno, pero el cerebro es más propenso a sucumbir pronto”, dice Roger White, anestesiólogo y experto en el tratamiento de paro cardiaco súbito de Mayo que participó en el caso de Snitzer.

Los paramédicos ya llevan largo tiempo vigilando el dióxido de carbono de los tubos de respiración de los pacientes, para asegurarse que el aparato haya sido colocado correctamente en la tráquea en vez del esófago. Ahora, por primera vez, las pautas revisadas de la AHA instan a un seguimiento más sofisticado y continuo de CO2. Hace unos días, la AHA publicó materiales para enseñarle a personal de emergencia el uso del capnógrafo.

La tecnología registra la presión del CO2 en miligramos de mercurio. Investigaciones muestran que si la presión máxima de CO2 obtenida de 20 minutos de RCP es 14 o menos, la resucitación es casi fútil. Si es más de 25, “necesita seguir intentándolo”, dice White.

Cuando Goodman y sus colegas conectaron a Snitzer al capnógrafo, les impresionó su CO2: estaba en la banda inferior de los 30. Un nivel normal en adultos saludables es de entre 35 y 45. Pero después de 45 minutos de esfuerzos para resucitarlo, Goodman se preocupó. En sus 15 años de carrera, el caso más exitoso de RCP en que había estado fue de unos 45 minutos. Tras una hora y 15 minutos, Snitzer y White decidieron administrar una última descarga, la número 12. En el minuto 96, el pulso de Snitzer volvió. Cinco días después, Snitzer salió de cuidados intensivos.

En un informe sobre el caso publicado en línea el mes pasado por la Clínica Mayo, White y sus colegas informaron que Snitzer “experimentó una recuperación neurológica completa” y describieron el episodio como la “duración más prolongada” de un paciente “sin pulso fuera de un hospital con un buen resultado”.
Fuente: The Wall Street Journal, 2011.

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