Argentina: Hacia la destrucción de la salud

abril 28, 2011 · Imprimir este artículo

Hacia la destrucción de la salud

La norma legal que aprobaría el Congreso Argentino terminaría siendo ruinosa, y no sólo para las empresas de medicina prepaga

 

Si, de acuerdo con lo que se prevé, la Cámara de Diputados de la Nación convierte en los próximos días en ley el proyecto que propicia un marco regulatorio para los servicios de medicina prepaga, no sólo se les asestará a las empresas privadas del sector un golpe que podría ser mortal, sino que se dará un paso hacia la destrucción del sistema de salud de la Argentina.

Como se señaló en nuestro editorial del 12 del actual, es justo reconocer la necesidad de que el sistema privado de salud sea objeto de rigurosos controles por parte del Estado. Lo que no se puede hacer es someter a las empresas de esta actividad, de la noche a la mañana, a profundos cambios en las reglas de juego y condenarlas a trabajar virtualmente a pérdida.

El sistema de salud privado, aun cuando pueda ser pasible de algunas críticas, ha funcionado correctamente a pesar de haber sufrido los embates de recurrentes crisis socioeconómicas. A diferencia de otros sectores de la economía, que debieron readecuar sus servicios o renegociar sus compromisos, la medicina prepaga mantuvo sin mayores problemas sus prestaciones durante la última gran crisis económica que sufrió el país hacia fines de 2001.

Sin embargo, parecería que quienes tienen el deber de legislar están empeñados en destruir el sistema de empresas de medicina prepaga, tornándolo inviable desde el punto de vista económico, en lugar de buscar alternativas tendientes a su perfeccionamiento.

En resumidas cuentas, el proyecto que fue aprobado por el Senado y que cuenta con dictamen favorable de la Comisión de Salud de la Cámara baja plantea que ni la edad ni las enfermedades preexistentes podrán ser tomadas como criterio para rechazar la admisión de quien desee afiliarse a una empresa de medicina prepaga. Del mismo modo, los contratos no podrán incluir períodos de carencias o de espera para todas aquellas prestaciones que figuren en el Programa Médico Obligatorio. Y, en adelante, el Ministerio de Salud fijaría los valores diferenciales que deberían abonar los pacientes con enfermedades preexistentes a las prepagas.

Es menester que los legisladores enfoquen la cuestión sin demagogia y con criterios realistas. De lo contrario, a corto plazo, podría ocurrir que los servicios de salud privados terminaran igualándose hacia abajo y que los actuales afiliados a las empresas de medicina prepaga terminen pagando las consecuencias, con aranceles más altos o bien con servicios de menor calidad que los actuales.

Algunos de los mismos diputados que anuncian que votarán en favor del proyecto en cuestión y el propio ministro de salud han admitido que la iniciativa legal es «perfectible» y, en ciertos casos puntuales, se ha reconocido que tal vez haya que recurrir en el futuro a otra ley correctiva para amortiguar los efectos perniciosos que tendría la legislación por aprobarse en las empresas privadas de salud. Sería más lógico y saludable que no se llegara a esa instancia y que se debatiera el tema con la suficiente seriedad, adecuando el proyecto actual a los cambios necesarios.

Nadie puede oponerse a que los contratos entre las empresas de medicina prepaga y sus usuarios estén dotados de la máxima transparencia y a salvo de la denominada «letra chica» que en ocasiones puede sorprender hasta al más prevenido. Ni puede negarse que la actividad requiere un mínimo de regulaciones del sector público.

Pero es imprescindible entender la medicina prepaga como una suerte de seguro de salud, destinado a que cualquier persona pueda asociarse con el fin de recibir una cobertura de servicios ante una potencial enfermedad, y no como un sistema al que uno puede adherirse exclusivamente cuando comience a padecer una enfermedad de alta complejidad.

En ningún país del mundo capitalista, las empresas privadas de salud, al margen de la responsabilidad social que pueda caberles, actúan como sociedades de beneficencia ni bajo los cánones que caracterizan cualquier sistema público de salud. Pensar que la medicina prepaga argentina podría dar cobertura a un gran número de personas que hoy son atendidas en los hospitales públicos puede sonar simpático, pero ese criterio podría terminar siendo ruinoso, y no sólo para los empresarios privados de la salud.
Fuente: La Nación, 28/04/11.

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Comentarios

Una Respuesta para “Argentina: Hacia la destrucción de la salud”

  1. Argentina: La absurda Ley de Pre-Pagas : Economía Personal on mayo 5th, 2011 11:42

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