El canje de bonos griegos no pone fin a la crisis

marzo 10, 2012 · Imprimir este artículo

El canje de bonos griegos no pone fin a crisis

Por Richard Barley

 

La mayoría de los tenedores de bonos griegos cedieron ante lo inevitable. Cuando les pidieron que formaran parte de la mayor reestructuración de deuda soberana de la historia, de 206.000 millones de euros, los tenedores de 172.000 millones de euros en bonos accedieron. Las cláusulas de acción colectiva elevarán la aceptación a 197.000 millones de euros, que corresponde al 95,7% del total, lo que posiblemente activará los canjes por incumplimiento crediticio, o CDS. Grecia debería obtener su segundo rescate, y la amenaza que representaba para los mercados mundiales debería amainar. Pero aún hay algunos cabos sueltos.

Algunos tenedores de bonos decidieron no aceptar el canje. Los 25.000 millones de euros en bonos bajo las leyes griegas que aún están en circulación serán tratados a través de cláusulas de acción colectiva. Lo que es más importante, cerca de 9.000 millones de euros en bonos regidos por leyes internacionales y de emprendimientos estatales, donde los inversionistas podrían tener una posición más fuerte, no aceptaron el canje. Grecia ha extendido la subasta para esos bonos hasta el 23 de marzo, y advirtió que después de esa fecha, no habrá una oferta mejor.

Si persisten los indecisos, tendrán que llegar a un acuerdo con ellos. Una cesación de pagos sobre esos bonos es una posibilidad, porque ya no representan un problema sistémico. Es poco probable que los gobiernos de la zona del euro destinen más efectivo de los contribuyentes para repagar completamente a algunos tenedores de bonos privados. Los tenedores de bonos tendrán entonces que buscar sus oportunidades a través de los tribunales.

En tanto, los inversionistas que participan aún no pueden respirar tranquilos. Obtendrán un 15% de sus tenencias en títulos similares al efectivo y un 31,5% en nuevos bonos griegos, más un valor vinculado al crecimiento del producto interno bruto de Grecia. Pero los nuevos bonos se negociaban el viernes entre 20 y 25 centavos por cada euro, lo que sugiere que los inversionistas no creen que la deuda griega sea ahora más sustentable.

La mayor parte de la deuda griega estará ahora en manos oficiales, lo que hará cualquier cesación de pagos futura más un dolor de cabeza para los gobiernos de la eurozona que para los mercados. Y las necesidades de financiamiento de Grecia han sido fuertemente reducidas gracias a los bajos cupones de los nuevos bonos -de apenas el 2% hasta el 2015 y del 3% hasta el 2020, con aumentos posteriores- al recorte de las tasas de interés y la extensión a los vencimientos de los préstamos oficiales. El programa es difícil, pero no está inevitablemente destinado al fracaso como sugieren algunos.

Una preocupación mayor es que el éxito del canje ha proporcionado un parámetro para futuras reestructuraciones de deudas soberanas. Se ha roto un tabú. Hasta ahora, hay pocas señales de que el acuerdo haya generado un contagio hacia Portugal. Pero si la dinámica de la deuda portuguesa empeora significativamente este año, la zona del euro podría tener problemas para persuadir a los mercados a creer en su mantra de que Grecia es un caso aislado.
Fuente: The Wall Street Journal, 10/03/12.

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