Una manifestacion de partidarios de Podemos, en Madrid David Ramos/Getty Images

Lo que ha sucedido en Grecia se ha quedado, por una vez, en Grecia, ¿o no?

En términos generales, no ha habido un contagio a los mercados de bonos europeos de las disputas griegas con la eurozona. Para la mayoría de inversionistas, Grecia debería dejar de centrar la atención y quedar en segundo plano, al menos durante un tiempo, ahora que se ha alcanzado un acuerdo provisional para prorrogar el plazo de su rescate. Pero siguen existiendo otras fuentes de riesgo político. España podría plantear desafíos e Italia podría ofrecer oportunidades.

euro-billete-de-500El año pasado, los bonos españoles e italianos tuvieron un desempeño espectacular. España tenía ventaja, ya que ofrecía una rentabilidad del 16,7% frente al 15,1% de la deuda italiana, según Barclays. Para finales de octubre, la rentabilidad del bono español a 10 años era 0,4 puntos porcentuales inferior a la rentabilidad del bono italiano equivalente debido a que las reformas económicas de Madrid y el mayor crecimiento de España contrastaban con el estancamiento económico en Italia.

Pero este año, España va por detrás. Los bonos italianos ofrecen una rentabilidad del 3,2%, muy superior al 1,8% de la deuda española. La distancia entre las rentabilidades de los bonos a 10 años de ambos países se ha reducido a menos de 0,1 puntos porcentuales. Y la tendencia podría continuar.

Esto podría parecer sorprendente. Mientras que España ha recuperado el crecimiento, el desempeño económico de Italia es lamentable: lleva sin registrar un trimestre de crecimiento desde 2011. La deuda en el tercer trimestre de 2014 se situó en el 132% del Producto Interno Bruto, según Eurostat. La baja tasa de crecimiento nominal en Italia significa que el país aún no ha estabilizado ese ratio, pese a los tipos de interés históricamente bajos.

Sin embargo, los planes de compra de deuda soberana por parte del Banco Central Europeo están acabando con los temores que suscita esa situación. Tanto España como Italia se beneficiarán de ello. Pero a lo que las políticas del BCE no pueden hacer frente es al riesgo político, de igual manera que tampoco pueden mejorar la solvencia innata de los prestatarios.

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España se enfrenta a desafíos tanto regionales como nacionales este año. El asunto de la independencia catalana sigue coleando. En la simbólica consulta soberanista de noviembre en Cataluña, cerca del 80% de los participantes estuvo a favor de la independencia, aunque el porcentaje de participación fue bajo. En enero, el presidente del Gobierno catalán, Artur Mas, anunció la convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña para el próximo 27 de septiembre, lo que garantiza que la atención seguirá puesta en el asunto de la independencia.

A nivel nacional, el partido de izquierda Podemos ha crecido con tanta fuerza que rivaliza con el Partido Popular por ocupar el primer puesto. Podemos ha hablado de reestructurar la deuda, de una masiva expansión monetaria, de aumentar los impuestos y de nacionalizar compañías concretas de sectores clave. No habrá elecciones parlamentarias hasta finales de año en España, pero el auge de Podemos influirá en la postura de otros partidos políticos.

Mientras tanto, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha empezado a realizar progresos en materia de reformas, entre ellos en los mercados laborales y en el sistema bancario. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico afirma que si las implementa totalmente, las reformas previstas podrían aumentar el PIB en un 6% en 10 años.

La pregunta de si decantarse por Italia o España podría importar más que el año pasado. Los bajos niveles de rentabilidad significan que será más difícil obtener un rendimiento. La política en Grecia ya ha robado el protagonismo. Podría suceder lo mismo en España.

Fuente: The Wall Street Journal, 02/03/15.