La sombra del escándalo de Enron aún se siente

octubre 22, 2011 · Imprimir este artículo

La sombra del escándalo de Enron aún se siente

Por Jean Eaglesham

 

El principio del fin para Enron Corp. llegó hace una década. Sin embargo, el colosal colapso del gigante energético de Estados Unidos proyecta una larga sombra sobre los esfuerzos del gobierno de ese país para castigar irregularidades durante la crisis financiera.

En octubre de 2001, la compañía de Houston sacudió a los inversionistas con una pérdida enorme. Menos de dos meses después, Enron estaba quebrada, y el escándalo llevó a 42 procesos civiles por parte de reguladores bursátiles y cargos penales contra 33 personas y el auditor de la compañía, según un recuento de la firma de abogados Davis Polk & Wardwell LLP.

Sherron Warkins sonó la alarma sobre las irregularidades en la empresa de energía Enron, donde era una vicepresidenta.

Más de una decena de personas se declararon culpables. El ex director general Jeffrey Skilling, ahora de 57 años, está cumpliendo una sentencia de 24 años en una prisión federal de Colorado tras su condena por fraude en 2006.

Algunas personas que ayudaron a desenredar la telaraña de Enron dicen que los resultados muestran cómo los reguladores y los fiscales están teniendo un desempeño deficiente en su labor de casos vinculados con la actual crisis financiera. Hasta ahora, ningún ejecutivo de alto perfil ha sido enviado a prisión por irregularidades relacionadas a la crisis.

«Simplemente no ha habido el esfuerzo total y concentrado que el Departamento de Justicia montó para encarar la crisis de ahorros y préstamos y la epidemia de fraude corporativo encabezada por Enron, WorldCom y los cientos de casos que vinieron después», dijo Chris Swecker, ex director adjunto de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), quien ahora dirige una firma de consultoría de seguridad en Charlotte, Carolina del Norte.

Phil Angelides, presidente de la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera, creada por el Congreso, se queja de que las «lecciones de los escándalos de comienzos de la década de 2000 desaparecieron rápidamente».

Una portavoz del Departamento de Justicia afirmó que es injusto comparar a Enron con compañías involucradas en la crisis actual. «Nuestra respuesta a la reciente crisis financiera ha comprendido investigaciones resueltas y minuciosas —en Wall Street y en todo el país— y seguiremos persiguiendo la conducta delictiva donde sea que la encontremos», añadió la portavoz.

El organismo ha «detenido a cientos de personas responsables penalmente por su conducta durante la crisis financiera», agregó.

Procesos complejos

John Hueston, el fiscal principal en el juicio de Skilling y el ex presidente de la junta de Enron, Kenneth Lay, dice que nadie debería sorprenderse con la demora con que los fiscales federales arman las piezas de sonados casos delictivos.

«Hurgamos hondo para exponer las mentiras y los acuerdos para provecho particular de ejecutivos, y fuimos abriéndonos paso de abajo hacia arriba», agregó Hueston, ahora socio de la firma de abogados Irell & Manella LLP. «Lo que encontramos en el caso de Enron, y no estoy seguro de que la lección esté aprendida, es que no hay atajos fáciles en la preparación de casos que implican circunstancias financieras complejas».

Lay fue condenado pero poco después falleció de un ataque cardiaco. Solamente siete de las 13 personas juzgadas por Enron fueron condenadas, y cuatro de las sentencias fueron revertidas durante procesos de apelación, según la firma de abogados Davis Polk.

Como consecuencia de ello, los resultados generales del gobierno son «mixtos», dijo Linda Thomsen, ex jefa de cumplimiento de normas de la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. y ahora socia de la firma Davis Polk.

En marzo, Rex Shelby, ex ejecutivo de Enron, se declaró culpable de un cargo de uso indebido de información privilegiada vinculado a la presunta exageración sobre la filial de telecomunicaciones de Enron en 2000. Shelby, procesado en 2003, fue sentenciado a dos años de libertad condicional. «Su vida fue suspendida durante ocho años», dijo Ed Tomko, abogado de Shelby.

Una herramienta fundamental para las autoridades en persecución de estos casos son los informantes.

Sherron Watkins, de 52 años, era una vicepresidenta de Enron cuando sonó la alarma al interior de la empresa sobre el uso de complejos vehículos no incluidos en el balance general para ocultar cientos de millones de dólares en pérdidas. Watkins les dijo a sus jefes que la empresa podría «implosionar en una ola de escándalos de contabilidad».

Su testimonio sirvió para condenar a Lay y Skilling en 2006. Desde entonces, los reguladores han animado a los empleados a delatar irregularidades en sus empresas.

Una ley aprobada el año pasado en EE.UU. garantiza pagos de recompensas de más de US$100.000 por parte de la SEC. Pero Watkins dice que le preocupa que la agencia tiene problemas de fondos y no está preparada para abordar de manera adecuada advertencias sobre futuros Enrons.

Fuente: The Wall Street Journal, 21/10/11.

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Kenneth Lay: la caída del «mesías» de Enron

 

El poder que llegó a tener el colapsado gigante energético Enron, llevó alguna vez a la publicación británica The Times a calificar a la compañía como un «culto evangélico».

Y si este atributo le correspondía a la empresa que surgió de la nada y llegó a ser la séptima en envergadura de EE.UU., pues no quedaba otro que el de «mesías» para su presidente y director ejecutivo, Kenneth Lay.

Hijo de un predicador bautista de Missouri, pasó de una infancia de privaciones a rodearse de las personalidades políticas y empresarias más poderosas del planeta.

El colapso de la compañía -la quiebra más grande en la historia empresarial estadounidense- su renuncia y su negativa a declarar ante diferentes comisiones del Congreso, lo llevaron en la imagen pública de ser el héroe de Wall Street al enemigo número uno.

BBC Mundo destaca algunos aspectos sobre lo bueno, lo malo y lo feo del hombre que se resiste a declarar sobre cómo cayó lo que llegó a considerar su propio imperio.

Las enseñanzas de Lay

A pesar de su breve comienzo como oficial de la Marina, Kenneth Lay, se convirtió esencialmente en lo que es: un economista.

Tras obtener su doctorado en la especialidad y trabajar en la administración de Exxon, pasó a dictar clases en la Universidad George Washington como profesor adjunto en teoría micro y macroeconómica.

Fue desde la cátedra donde comenzó a desarrollar sus ideas de cambios en el mercado energético, ideas que luego trasladaría a Enron.

Pero antes, se dedicó a predicar su credo en la liberalización de los monopolios del gas y electricidad, trabajando para la Comisión Federal Reguladora de Energía.

Sus prédicas y enseñanzas no sólo se quedaron en el terreno de la economía. También dio clases y conferencias en la misma universidad sobre un tema en el que la vida lo convertiría en un experto: relaciones entre el gobierno y los negocios.

Pero para ello, el profesor debía dejar la cátedra y regresar a Houston.

Crecer con energía

En 1986, Kenneth Lay asumió como presidente y director ejecutivo de la entonces pequeña compañía de gas Enron.

En la década siguiente, Enron multiplicó por nueve su capitalización en el mercado, convirtiéndose en la séptima compañía más grande de EE.UU. y la comercializadora de energía más poderosa del mundo, con oficinas en 40 países y más de 20.000 empleados.

Tan vertiginoso como el crecimiento de Enron, fue también el del patrimonio y el poder de Kenneth Lay. A diferencia de la quiebra de la compañía, su «mesías» no habría resultado tan mal parado.

Se cree que el ex presidente y director ejecutivo logró vender la mayor parte de sus acciones en los últimos tres años por un valor estimado en US$100 millones al mismo tiempo que estimulaba a los empleados a continuar comprando acciones.

Mientras tanto, se estima que conserva unos US$10 millones en la farmacéutica Eli Lilly y en la empresa de computadoras Compaq.

En el último tiempo puso a la venta tres casas y terrenos por US$15 millones, pero a nombre de su famiia todavía hay una docena de propiedades en Texas.

Según informes financieros el total estimado de sus propiedades a fines de diciembre ascendía a US$31,8 millones. Su casa en Houston está valuada en por lo menos US$8 millones.

Todo queda en familia

No sólo cierta «mano dura» caracterizó su gestión gerencial, sino también lo que algunos de los empleados de Enron no dudan en calificar como «nepotismo».

Los trabajadores denuncian que cuando debían hacer un viaje eran transferidos a una agencia de propiedad de la hermana menor de Lay, Sharon. La mitad de las operaciones de esta agencia, eran pasajes vendidos a Enron.

Otro gran beneficiario habría sido el propio hijo de Kenneth, Mark Lay, de 33 años. En 1997 Enron le dio un contrato de US$850.000 por derechos de co-propiedad de diseños de fábrica.

También Mark estuvo vinculado con otras tres compañías que tenían relaciones comerciales con el colapsado gigante energético.

Política y sociales

El esplendor de Kennety Lay lo llevó a rodearse con la crema y nata de la política.

Durante los 90 y como consecuencia de haber ascendido en los círculos de golf, llegó a practicar el deporte regularmente con el ex presidente, Bill Clinton.

Los dineros de Lay y de Enron, no sólo fueron para la campaña del mandatario y su partido demócrata, también se repartieron para la oposición.

En efecto, se sabe que Enron y Lay fueron uno de los principales contribuyentes de la campaña del actual presidente George W. Bush.

Su relación con él y su vicepresidente Dick Cheney, viene de antes y se apoya en los negocios comunes con las compañías petroleras de Texas.

La carrera de Lay, lo llevó también a ser una figura tan destacada que presidió una serie de comisiones y reuniones de envergadura.

Una de ellas fue la cumbre económica de países industrializados, realizada en 1990 en Houston, donde tuvo oportunidad de mantener largas conversaciones con la ex primer ministra británica, Maragaret Thatcher.

Pero sus compromisos con la política, la economía y las actividades sociales no lo hicieron olvidar de lo que seguramente dejó sembrado su padre: la religión y la caridad.

Se sabe que Kenneth Lay apoyó una serie de fundaciones y organizaciones de ayuda, en especial de la Iglesia Metodista Unida de Houston.

Es precisamente a este entramado de relaciones que tejió Lay, donde también apuntan las investigaciones de este escándalo que ya constituye un capítulo en la historia de Estados Unidos y del mundo de las finanzas.

Fuente: BBCmundo.com, 05/02/02.
 

Kenneth Lay

Video sobre el Caso Enron:

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Las locuras de Dick y Jane (2005) 

Sinopsis de la película: Los años de duro trabajo realizados por Dick Harper finalmente dan resultado cuando es ascendido a vicepresidente en Globodyne, empresa líder a nivel mundial en la consolidación de propiedades de medios de comunicación. Pero exactamente un día después de conseguir su nuevo puesto, Globodyne es destruido por un escándalo estilo Enron. Entonces Dick y su adorable mujer, Jane, ven con horror como su lujosa casa, sus ostentosos coches y sus amistades, preocupadas por su posición social, se desvanecen de repente…

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Comentarios

Una Respuesta para “La sombra del escándalo de Enron aún se siente”

  1. Diez años después del colapso de Enron, los escándalos sólo han empeorado : Economía Personal on diciembre 7th, 2011 01:00

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