La subida del petróleo amenaza la recuperación económica mundial

marzo 22, 2011 · Imprimir este artículo

La subida del petróleo amenaza con paralizar la recuperación económica mundial

Los futuros del petróleo tipo Brent llegaron a tocar los 119,79 dólares por barril el pasado 24 de febrero, el nivel más alto desde agosto de 2008, por preocupaciones de que los disturbios sociales que se acaban de desatar en Libia se pudieran propagar a otros importantes productores de crudo en Oriente Próximo, incluyendo Arabia Saudí. En septiembre de 2010 cotizaba en los 80 dólares por barril.

“En líneas generales todavía no se puede saber cuál va a ser el efecto de la escalada del precio del petróleo», Federico Steinberg, investigador principal de Economía y Comercio Internacional del Real Instituto Elcano y profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid. Steinberg añade que «hay que esperar para ver si se producen efectos de segunda vuelta, es decir, para ver si las empresas sufren en su proceso de producción un aumento de los costes derivados del encarecimiento del crudo y trasladan esas subidas a los productos finales que ofrecen a los consumidores». Si eso ocurriese, comenta, «los trabajadores solicitarían subidas de suelto y entraríamos en una espiral inflacionista”.

 

Un mercado inquieto

El nerviosismo en el mercado petrolífero comenzó el pasado 25 de febrero con el estallido de revueltas sociales en Túnez para derrocar al régimen de Ben Ali. Aquel día el Brent cotizaba en 95 dólares. La ola de protestas se extendió a Egipto y poco después a Libia. Las revueltas en este país han sido las que con más fuerza han impulsado el precio del crudo, por el miedo a que se corte completamente su producción de petróleo. Libia bombeó 1,57 millones de barriles al día en enero, según los datos de los últimos informes mensuales de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE). La cifra representa el 1,8% de la producción mundial de ese mes.

El verdadero temor del mercado es que las protestas se extiendan también por Arabia Saudí, mayor productor mundial de petróleo, con un bombeo de 8,43 millones de barriles diarios en enero. «Descontar una interrupción del suministro en Libia es una cosa, pero otra muy distinta es que la revuelta se extienda a Arabia Saudí, que tiene el 20% del petróleo del mundo” explicaba David Rosenberg, estratega de Gluskin Sheff, el pasado 24 de febrero, según recogió la agencia de noticias Bloomberg.

Los futuros del West Texas, tipo de petróleo referencia en Estados Unidos, tocaron el viernes 4 de marzo los 105,17 dólares por barril, el precio más alto desde septiembre de 2008. En septiembre de 2010 cotizaba en 73 dólares.

“Unos precios del petróleo por encima de los 100 dólares el barril son malas noticias para la recuperación económica de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), tal y como ha señalado ya la AIE. Unos precios de combustibles altos suponen más inflación y menos capacidad adquisitiva para los ciudadanos”, apunta Mariano Marzo Carpio, catedrático de Recursos Energéticos en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona, quien considera que “todo ello se combatirá con subidas de tipos de interés, lo que supone dinero más caro para las empresas, que pueden ver mermadas su capacidad inversora, y dinero más alto que afectará a los créditos al consumo”. Para este profesor, “nos encontramos en un escenario con perspectivas de inflación alta y bajo crecimiento económico, que es el pero panorama posible al que se pueden enfrentar las economías”.

Según Rafael Pampillón, profesor de entorno económico y análisis de países del IE Business School, “lo que está claro es que la subida del precio del petróleo no le hace ningún bien a la economía mundial”. Explica que “el encarecimiento del crudo influye negativamente en todas las economías del mundo, como muestra el hecho de que el Banco Central Europeo (BCE), haya avisado ya de que podría subir los tipos de interés en la reunión de abril, una amenaza que nosotros habíamos previsto para noviembre. Los mercados han reaccionado con subidas en el Euribor y en los tipos de interés exigidos a la deuda soberana”.

 

Subidas de tipos en la zona euro

El Banco Central Europeo (BCE) decidió en su última reunión mensual celebrada el pasado 3 de marzo mantener los tipos de interés en el 1%, nivel al que se encuentran desde mayo de 2009. Sin embargo, el presidente del organismo, Jean-Claude Trichet, reconoció en rueda de prensa para explicar esa decisión que podía haber un aumento de las tasas en abril. «Es posible que suban los tipos de interés en la próxima reunión», dijo, aunque especificó que no es seguro y que no tendría por qué ser el comienzo de una serie de subidas. El banquero galo explicó que su preocupación es una inflación que se está mostrando más persiste de lo que en un principio habían previsto, por el encarecimiento del petróleo.

Trichet dejó claro que el consejo de gobierno del BCE «está preparado para actuar» con el fin evitar que las presiones inflacionistas al alza se materialicen, por lo que mantiene «una vigilancia fuerte» sobre los precios.

El Índice de Precios al Consumo de la zona euro volvió a acelerarse en febrero hasta el 2,4% interanual, tras el 2,3% de enero, según una primera estimación divulgada el 1 de marzo por Eurostat, la oficina europea de estadísticas. La razón principal de este ascenso fueron los precios de la energía y de las materias primas. El objetivo del BCE es mantener la inflación cerca pero por debajo del 2% interanual.

“El gran problema puede ser si la subida de la inflación se produce muy de golpe porque las economías no podrían adaptarse y podrían sufrir. También será importante conocer si se trata de un shock temporal en el precio del petróleo o es permanente”, afirma Steinberg, para quien el inconveniente de subir los tipos de interés es que “se frena el crecimiento económico”. A pesar de ello, cree que “la crisis de los años Setenta nos enseñó que las subidas de las expectativas de la inflación son muy peligrosas, por lo que los bancos centrales no van a permitir que eso ocurra”. Este investigador del Real Instituto Elcano y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, recuerda que “el BCE se ha mostrado más decidido a subir los tipos de interés, pero la Reserva Federal de Estados Unidos ha restado importancia a la inflación y está más preocupada por la actividad económica y el empleo”.

Pampillón advierte de que si finalmente se materializan las subidas de tipos en Europa el euro se apreciará contra el resto de monedas, “lo que provocará una reducción de las exportaciones de los países de la zona euro porque sus productos pierden competitividad”. “Alemania puede ser uno de los países perjudicados por la subida del euro, porque su economía depende mucho de las exportaciones, y estas se verán frenadas. Y si la primera economía de la Eurozona pierde fuerza, eso afectará a otras economías de la región que, como España, colocan allí muchos de sus productos”, argumenta. Además, cree que, en el actual entorno de dudas, “el riesgo soberano de los países periféricos de la zona euro puede volver a crecer, porque al aumentar la incertidumbre en los mercados y la versión al riesgo, los inversores volverán a exigir tipos de interés más altos para comprar deuda pública”.

Para Marzo Carpio, “la subida del precio del petróleo va a afectar de forma general a todos los países de la OCDE, pero lo hará de forma particular en los países del sur de Europa, como por ejemplo, Portugal y España, en los que la salida de la crisis está siendo más lenta y están siendo presionados por los mercados de deuda”.

 

Efectos en América Latina

La recuperación económica no ha sido homogénea en todo el mundo, por lo que la subida de los precios del petróleo no afectará a todas las regiones por igual, tal y como reconoció el 3 de marzo el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, quien constató que existe un crecimiento «bastante rápido» en Asia y Latinoamérica, y una avance lento en Europa y en Estados Unidos. «Hay un doble problema en esta recuperación en curso: en primer lugar, el riesgo de sobrecalentamiento en los países emergentes, y, en segundo lugar, los problemas en el norte de África y sus consecuencias en los precios del petróleo”, indicó. El funcionario realizó estos comentarios ante los medios de comunicación después de una reunión con autoridades del gobierno de Brasil para discutir las perspectivas globales y de la región.

“En Latinoamérica la subida del petróleo afecta de manera dispar a unos países y a otros. Venezuela, por ejemplo, que es un exportador de crudo, pensará que el encarecimiento del crudo es algo maravilloso. Otros países, no tanto. Sin embargo, la subida del petróleo se enmarca dentro de un encarecimiento generalizado de todas las materias primas y, en líneas generales, los países latinoamericanos son exportadores de materias primas, por lo que podrían verse favorecidos con la actual situación del mercado. Latinoamérica puede ser una de las regiones más favorecidas por el encarecimiento del petróleo”, opina Steinberg.

Marzo Carpio tiene una visión diferente: “Los países latinoamericanos también sufrirán el encarecimiento del petróleo. Su población tendrá que pagar más para hacerse con materias primas que se están encareciendo, lo que afectará a la economía y no compensará el beneficio que para estos países exportadores de materias primas supone vender sus productos más caros al exterior”.

En la misma línea, Pampillón señala que “como exportadores de materias primas, a los países latinoamericanos esta tendencia alcista generalizada en este mercado les favorece”, pero cree que “el problema es que si se frena la recuperación de las economías más desarrolladas la demanda de materias primas también se frenará”. “Además, Suramérica también padecerá unos costes energéticos más altos, lo que también provocará subidas de tipos, apreciación de monedas y, por lo tanto, más dificultades para exportar. A lo que hay que añadir que un encarecimiento del precio del dinero dificultará el acceso de las empresas a los créditos para invertir, algo que también es muy negativo para estos países”, argumenta.

De cara a los próximos meses, este profesor del IE Business School cree que es “muy difícil” saber qué es lo que ocurrirá con los precios del petróleo. “El crudo ya estaba mostrando una tendencia alcista antes de que comenzaran las revueltas sociales en el norte de África y en Oriente Medio. Y lo mismo estaba ocurriendo con la inflación. Pero en cualquier caso, es imposible saber cómo se desarrollarán los hechos en estas regiones tan imprevisibles, ni cómo esto puede afectar al precio del crudo”, reconoce.

Fuente: Wharton Universia.

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