La tasa Libor pierde influencia como barómetro de la salud de los bancos

julio 20, 2011 · Imprimir este artículo

La tasa Libor pierde influencia como barómetro de la salud de los bancos

Por Carrick Mollenkamp

 

Un barómetro crucial de la salud de los bancos a nivel mundial está perdiendo importancia como indicador macroeconómico, pero este cambio beneficia a algunos consumidores y a otros que tomaron préstamos con tasas de interés bajas vinculadas a esa referencia.

Conocida como la tasa de oferta interbancaria de Londres, o Libor, el barómetro ayuda a establecer el precio de billones de dólares en derivados y préstamos hipotecarios y corporativos. Calculada diariamente, la Libor trata de medir los costos de financiamiento para un conjunto de bancos a nivel global. La tasa “flota”, o sea que sube o baja, dependiendo de cuánto se cobran los bancos unos a otros.

En el momento álgido de la crisis financiera en 2008, la Libor fue uno de los indicadores más observados. Los nerviosos inversionistas consideraban un incremento fuerte como una señal de confianza menguante en la estabilidad del sistema financiero global.

En estos días, sin embargo, dos mediciones clave de la Libor están siendo eliminadas debido a la fuerte caída de la demanda. Los bancos, llenos de efectivo, se piden prestado mutuamente cantidades cada vez más pequeñas. Los créditos interbancarios vigentes se hundieron 63% en los pasados tres años, llegando a US$168.400 millones a fines de junio, en comparación con los US$450.000 millones de abril de 2008, de acuerdo con la Reserva Federal de Estados Unidos.

La tasa cayó por debajo de 0,25% en junio y no reflejó la inquietud en mercados bancarios en medio de la crisis de la deuda europea. En contraste, durante la crisis financiera de 2008, la Libor aumentó en seis semanas de 2,81% a alrededor de 4,82%.

La conclusión: la tasa Libor estos días es menos representativa de la salud de los bancos y podría esconder problemas más profundos en los mercados de crédito, dicen los analistas.

Los bajos niveles de la Libor pueden perjudicar a los inversionistas que negocian contratos de derivados ajustados a la dirección que tomen las tasas de interés. Para los consumidores y las empresas, no obstante, una Libor baja es una buena noticia porque en Estados Unidos, por ejemplo, algunos préstamos hipotecarios, empresariales y estudiantiles, entre otros, están atados a la Libor.

Por ejemplo, cuando una hipoteca de tasa variable se reajusta, habitualmente ese interés equivale a alrededor de cinco puntos porcentuales más que la Libor. Con la Libor a un año en cerca de 0,74%, eso significa una tasa variable de 5,74% para un préstamo con un margen de 5%.

La mayoría de los préstamos de tarjetas de crédito y para automóviles en EE.UU. se establece tomando en cuenta una referencia distinta, la tasa de interés preferencial, que actualmente está en 3,25%. Para las nuevas ofertas de tarjetas de crédito, la tasa de interés promedio en EE.UU. es de 14,91%, lo que equivale a 11,66 puntos porcentuales más que la preferencial, de acuerdo con CreditCards.com, un servicio de comparación.

Un portavoz de la Asociación de Banqueros Británicos, que supervisa la Libor, dijo que el comité que la determina ha respondido correctamente cuando ha tenido que lidiar con cambios en los mercados de crédito que pudieran afectar la tasa.

Hay varias razones por las que los bancos están tomando menos dinero prestado unos de otros en el mercado de la Libor. En EE.UU. y Europa, los reguladores han dado a los bancos acceso barato a sus líneas de crédito desde el pánico de 2008. Y en los últimos dos años, los bancos han recibido una ola de efectivo de depositantes y han buscado reducir su exposición a otros bancos y los montos que toman prestados.

Algunos analistas dicen que no está garantizado que la Libor continúe como un importante barómetro de la salud financiera. “Sólo fue usada como un indicador porque todos dijimos que era un indicador”, dice Gary Jenkins, director de investigación de renta fija de Evolution Securities, en Londres. Estos días, Jenkins prefiere monitorear los rendimientos de los bonos a 10 años de Grecia, Portugal y España.
Fuente: The Wall Street Journal, julio 2011.

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