Los bancos españoles no van a quebrar

junio 22, 2011 · Imprimir este artículo

Los bancos españoles no van a quebrar

Por Elena Salgado

 

La atención de los inversionistas mundiales está puesta en Grecia y se han generado temores en torno a la solvencia de otras naciones europeas. En España, no obstante, hay buenas noticias: como consecuencia de las medidas de amplio alcance de nuestro gobierno, nuestras instituciones financieras emergerán más eficaces y resistentes a futuras crisis. De aquí se extraen lecciones para el resto de Europa y el mundo.

Las instituciones financieras españolas fueron extremadamente resistentes a la primera fase de la crisis, gracias los prudentes modelos de negocio de banca minorista financiados principalmente con depósitos y emisiones de deuda a largo plazo. Tuvieron una exposición insignificante a los activos inmobiliarios estadounidenses y buenos colchones de rentabilidad y capital. Además, también se beneficiaron de la supervisión de gran calidad del Banco de España.

No obstante, el rápido crecimiento del crédito en los años de expansión y la sobreexposición al sector de construcción y los activos inmobiliarios acabaron por pasar factura. Estos problemas, combinados con la inestabilidad en los mercados financieros internacionales, provocaron dudas sobre la solvencia y, en ocasiones, dificultaron a algunas instituciones el acceso a ciertos tipos de financiación.

Nuestros bancos reaccionaron reduciendo los costos operativos, ampliando sus bases de depósitos y reforzando la calidad de su financiación. Con todo, la crisis puso de manifiesto vulnerabilidades adicionales, especialmente en nuestras cajas, que suponen el 50% del sistema financiero. Muchas de estas pequeñas y fragmentadas instituciones han crecido demasiado y demasiado rápido en los últimos años y tuvieron una capacidad limitada de acceso al capital adicional cuando la crisis estalló.

El gobierno español introdujo medidas de política monetaria para solventar estas debilidades. Empezamos aplicando un amplio plan de reestructuración para mejorar la competitividad y reducir el exceso de capacidad del sistema financiero, y especialmente de las cajas de ahorros. El alcance de esta medida no tuvo precedentes y ha supuesto la reducción del número de cajas españolas de 45 a 18 en menos de dos años. El tamaño medio de estas instituciones ha aumentado a 76.000 millones de euros en activos desde los 29.000 millones de euros anteriores. Mientras tanto, el número medio de sucursales ha descendido un 10% y sus plantillas en un 8% desde su máximo en 2008. Para facilitar esta consolidación, el Gobierno ha aportado hasta ahora 10.000 millones de euros en bonos convertibles preferentes, sujetos a condiciones estrictas. Esta ayuda asciende a cerca del 1% del PIB español y ha sido administrada a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, un fondo estatal con sede en Madrid.

En segundo lugar, hemos seguido adelante con las reformas para mejorar la estructura de gobierno de las cajas y su capacidad para acceder a los mercados de renta variable. Hoy, más del 90% de los activos gestionados por las cajas de ahorros españolas han sido transferidos a bancos comerciales, cambio que mejorará la transparencia y el acceso a los mercados de capital. Varias instituciones preparan ya la salida a bolsa de estos bancos de nueva creación. Una nueva ley estipula que todas las instituciones financieras, incluso las que mantienen su estructura de cajas de ahorros, tendrán que cumplir requisitos similares a los de las empresas cotizadas, en términos de gobierno corporativo y en particular en la selección de sus directivos.

En tercer lugar, el Gobierno ha buscado decididamente la transparencia y la recapitalización para mejorar la credibilidad de las instituciones españolas en los mercados financieros. España incluyó más del 90% de su sistema bancario en las pruebas de resistencia europeas del año pasado, dando más transparencia que cualquier otro estado miembro de la UE. En las pruebas de estrés que se están realizando actualmente, volveremos a ser los más transparentes, con diferencia, de todos los países europeos. Además, desde enero, todas las instituciones bancarias españoles están obligadas a publicar informes trimestrales detallados en los que se dé a conocer la composición y calidad de sus balances. Estos informes deben incluir la exposición individual de cada banco a activos inmobiliarios y de la construcción, los grados de ajuste de sus activos, los ratios medios de crédito respecto al valor y el capital disponible. Esto permite a los analistas evaluar la salud de cada institución con estadísticas fiables.

Por último, para disipar cualquier duda que pueda quedar en torno a la solvencia de los bancos españoles, el Gobierno ha fijado un nuevo ratio de core capital mínimo del 8% de los activos ponderados de riesgo. Este ratio sube al 10% para las instituciones que dependen de los mercados mayoristas para más del 20% de su financiación. Los bancos deberán ajustarse a estos nuevos parámetros para el 30 de septiembre de este año. Según el Banco de España, sólo 13 de 114 instituciones no llegan a los nuevos ratios obligatorios y necesitan capital adicional (cuatro bancos comerciales y nueve instituciones nuevas surgidas de la consolidación de las cajas de ahorros). El banco central ha revisado y aprobado las estrategias de recapitalización y está supervisando de cerca su implementación. Si una institución no logra captar el capital necesario en los mercados privados, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria aportará capital para dichos bancos comprando sus acciones según las condiciones del mercado y de manera temporal, por un máximo de cinco años. La participación del FROB siempre estará sujeta a varios planes de ajuste estructural y condicionada a su aplicación.

La transparencia, la reestructuración corporativa, la mayor solvencia y eficacia son los pilares de los esfuerzos de España por asegurar la confianza del mercado y garantizar la capacidad de nuestro sistema bancario para dar crédito al sector privado y financiar el crecimiento futuro. Ese es el modelo español, del que otros sistemas podrían beneficiarse también.-
Fuente: The Wall Street Journal, 22/06/11.

Elena Salgado es la ministra de Economía de España.

 

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