Los riesgos que esconde la economía internacional

febrero 26, 2012 · Imprimir este artículo

Los riesgos que esconde la economía internacional

Por Nouriel Roubini

 

RIO DE JANEIRO.- Desde fines del año pasado, una serie de acontecimientos positivos ha impulsado la confianza de los inversores y llevó a un marcado incremento en los activos de riesgo. Mejoraron los datos macroeconómicos de Estados Unidos y las empresas de primera línea de las economías avanzadas han seguido siendo muy rentables. China y los mercados emergentes se desaceleraron moderadamente, y se redujo el riesgo de una suspensión de pagos caótica y la salida de algunos miembros de la eurozona.

Pero por lo menos este año es probable que se hagan realidad cuatro riesgos a la baja, socavando el crecimiento global y afectando negativamente la confianza de los inversores.

En primer lugar, la eurozona se encuentra en una profunda recesión, especialmente en la periferia, pero ahora también en las economías centrales, ya que los datos muestran una contracción de la producción en Alemania y Francia. La crisis del crédito en el sistema bancario se agrava cada vez más, al tiempo que los bancos reducen el apalancamiento mediante la venta de activos y el racionamiento del crédito, lo que profundiza la recesión.

Mientras tanto, la austeridad fiscal no sólo está empujando la periferia de la eurozona a una caída libre económica, sino que la pérdida de competitividad persistirá a medida que el alivio ante la menor perspectiva de una suspensión de pagos caótica refuerza el valor del euro. Para restablecer la competitividad y el crecimiento en estos países, el euro tiene que bajar hacia la paridad con el dólar. Y, si bien disminuye el riesgo de un colapso desordenado, resurgirá este año a medida que la inestabilidad política, los disturbios civiles y más austeridad fiscal conviertan la recesión griega en una depresión.

En segundo lugar, hay evidencias de la pérdida de dinamismo de China y el resto de Asia. El gobierno de la India predice un 6,9% de crecimiento anual del PBI en 2012, lo que sería la tasa más baja desde 2009. La economía de Taiwan cayó en recesión técnica en el cuarto trimestre de 2011. La economía surcoreana creció apenas un 0,4% en el mismo período, mientras que el PBI de Japón se contrajo un 2,3%, mayor que lo esperado, ya que la solidez del yen lastró las exportaciones.

En tercer lugar, si bien los indicadores estadounidenses han sido sorprendentemente alentadores, el impulso de crecimiento de EE.UU. parece estar llegando a su máximo. El ajuste fiscal se intensificará en 2012 y 2013, contribuyendo a una desaceleración, al igual que la caducación de los beneficios fiscales que impulsaron el gasto de capital en 2011. Más aún, el consumo privado se mantendrá débil. Y en cuanto a la demanda externa, el dólar en general fuerte, junto con la desaceleración mundial y de la eurozona, debilitará las exportaciones estadounidenses, mientras que los aún elevados precios del petróleo incrementarán los costos de importación de energía, lo cual contribuirá aún más a impedir el crecimiento.

Por último, se están elevando los riesgos geopolíticos en Cercano Oriente, debido a la posibilidad de una respuesta militar israelí a las ambiciones nucleares de Irán. La república islámica, con la espalda contra la pared por los efectos de las sanciones, también podría reaccionar hundiendo algunos barcos para bloquear el estrecho de Ormuz, o dando rienda suelta a sus agentes en la región: los chiitas proiraníes de Irak, Bahrein, Kuwait y Arabia Saudita, así como Hezbollah en el Líbano y Hamas en Gaza.

Por otra parte, existen en Cercano Oriente tensiones geopolíticas más amplias que podrían intensificarse. La «primavera árabe» ha tenido un resultado relativamente positivo en Túnez, donde comenzó, pero los acontecimientos en Egipto, Libia y Yemen siguen siendo mucho más inciertos, y Siria se encuentra al borde de la guerra civil. Además, existe preocupación acerca de la estabilidad política en Bahrein y Arabia Saudita e incluso en Kuwait y Jordania… todas áreas con una sustancial población chiita u otros grupos conflictivos.

Más allá de los países afectados por la «primavera árabe», las crecientes tensiones entre chiitas, kurdos y sunnitas en Irak desde la retirada de los EE.UU. no permiten esperar un aumento en la producción de petróleo. También está el conflicto entre israelíes y palestinos, así como las tensiones entre Israel y Turquía.

En otras palabras, hay mucho que podría salir mal en Cercano Oriente, y cualquier combinación de estos factores podría avivar la alarma en los mercados y llevar a precios del petróleo mucho más altos. A pesar del débil crecimiento económico en las economías avanzadas y una desaceleración en muchos mercados emergentes, el petróleo ya está en alrededor de $ 100 por barril. Pero los temores podrían elevarlo mucho más, con efectos previsiblemente negativos sobre la economía mundial.

Con tantos riesgos, los inversores preferirán la liquidez. Esa es otra razón para creer que la economía mundial está lejos de alcanzar una recuperación equilibrada y sostenible.
Fuente: La Nación, 264/02/12.

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