Por qué los alemanes no apoyan el rescate griego

junio 30, 2011 · Imprimir este artículo

Choque de culturas: por qué los frugales alemanes no apoyan el rescate griego

Por Laura Stevens

 

BERLÍN — Para comprender mejor la incomodidad de los alemanes con su «obligación» de subsidiar a sus vecinos del sur de Europa, considere el caso del berlinés Niko Strogies.

El matemático de 28 años nunca ha pedido un préstamo, casi nunca usa su tarjeta de crédito y ahorra 10% de su sueldo cada mes. Hace poco compró un auto y lo pagó totalmente en efectivo.

«Nunca he comprado nada sin tener el dinero para eso», dice.

Su conducta, multiplicada por toda la población de Alemania, la mayor economía de Europa, ayuda a explicar los desequilibrios económicos que han fomentado la crisis de la eurozona.

Durante años, la renuencia a derrochar de los consumidores alemanes ha hecho que las compañías germanas dependan de las exportaciones para el crecimiento. Otras economías de la zona euro, entretanto, han tenido que vivir con exportaciones modestas a Alemania. Mientras tanto, el fuerte euro hace que sus productos sean menos competitivos fuera de la eurozona. Además, las bajas tasas de ahorro de los países débiles obligan a una dependencia de inversionistas extranjeros para financiar sus déficits.

Ahora, los frugales contribuyentes alemanes como Strogies han sido obligados a rescatar a otros países europeos donde tomar prestado ha sido una forma de vida. Es uno de los asuntos que está alimentando las tensiones dentro de la zona euro en momentos en que Francia y Alemania comienzan la delicada tarea de tratar de convencer a sus principales bancos de aceptar voluntariamente pérdidas en sus portafolios de deuda griega, país que enfrenta una falta de efectivo pese a que recibió un rescate el año pasado.

La cautela económica, profundamente arraigada en los alemanes, se origina en las ruinosas guerras y en la inflación del siglo pasado. Muchos de los alemanes de hoy son tan frugales como siempre, y ahorraron en promedio 11,5 % de sus ingresos en 2010, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Ese porcentaje se compara con una tasa de ahorro de 5,7% de Estados Unidos el año pasado.

En Irlanda, uno de los países de la zona euro que está recibiendo un rescate, la tasa de ahorro promedio el año pasado fue de 11%, cerca de la de Alemania, pero ese nivel solamente subió luego del shock de la crisis financiera global. Además, se registra luego de años de ahorros mucho más bajos. Mientras tanto, en Grecia, la población gastó 12% más de lo que ganó en 2008, el último año para el cual hay datos disponibles de la OCDE.

«Los alemanes, reacios al riesgo, están preocupados acerca de la conducta económica problemática de algunos de sus países vecinos», dice Thorsten Hennig-Thurau, profesor de la Universidad de Münster, quien estudia los hábitos de los consumidores. Eso, dice, explica la creciente nostalgia de muchos alemanes por su amada moneda antigua, el marco alemán.

Aunque hay algunas señales de que la mejoría en el mercado laboral alemán podría incrementar el gasto de los consumidores, los economistas dicen que los hogares alemanes no están por transformarse en los gastadores que impulsarían el crecimiento de Europa.

Los alemanes también invierten sus ahorros en forma conservadora, y prefieren los depósitos bancarios que ofrecen bajas tasas de interés a las inversiones que ofrecen más rendimiento pero son más riesgosas como las acciones.

Cuando Strogies y su novia, luego de tener un bebé el año pasado, decidieron comprarse un auto más grande, recurrieron a sus propios ahorros para comprarse un Nissan Primera usado por alrededor de 10.000 euros (US$14.200)

«Mis padres me enseñaron que solo puedes pagar con el dinero que tienes», dice. «Creo que eso está profundamente arraigado en la filosofía alemana».

Esa actitud es generalizada, y hace que Alemania sea un mercado difícil para las compañías de tarjetas de crédito.

«La palabra «crédito», en la mentalidad alemana, es negativa», dice Werner Decker, gerente para Alemania de American Express Co.

Una consecuencia de esa cultura: las tarjetas de débito son muchos más comunes en Alemania que las de crédito. La mayoría de los alemanes quieren una herramienta de pago, no una herramienta de crédito», dice Decker.

Los griegos han comenzado a sentir las consecuencias de sus arriesgadas decisiones de gasto en momentos en que la economía griega se tambalea en su peor recesión en más de 15 años.

«Desafortunadamente, nuestra membresía crece todos los días», dice Theodore Thanopoulos, director de un grupo que ayuda a los deudores griegos, la Asociación Panhelénica para la Protección de los Deudores de Bancos y Organizaciones Públicas.

En los últimos cinco años la cantidad de miembros de esta asociación se ha incrementando más de cuatro veces, llegando a 1,5 millones, o casi uno de cada cinco griegos adultos. Eso coincidió con el «boom» del crédito al consumo en Grecia, que llevó a un frenesí consumista cuando los griegos se abalanzaron sobre autos nuevos, casas nuevas y costosas vacaciones en el extranjero.

Ahora muchos griegos están teniendo que recortar sus gastos al mismo tiempo que su gobierno— que se comportó de manera similar— se ve forzado a recortar su enorme déficit fiscal, empujando a la economía a una profunda recesión.

Irlanda, España y Portugal también está sufriendo luego de años de juerga pagada con crédito.

Para aliviar el riesgo de desaceleración en las economías más débiles de la zona euro, dicen los economistas, los países solventes, encabezados por Alemania, necesitan gastar más para ayudar a impulsar las exportaciones de aquellas. Los líderes han pedido al gobierno alemán que impulse el gasto con recortes impositivos.

Pero muchos observadores dudan que eso vaya a dar resultado. Si el gobierno alemán empieza a gastar en estímulos económicos como hizo el de EE.UU, dice Decker, de American Express, «diría que 98% pondría su dinero directamente en sus cuentas de ahorro».
—Alkman Granitsas contribuyó con este artículo.
Fuente: The Wall Street Journal, 29/06/11.

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