¡Uníos, gobernadores! A pelear fondos nacionales

agosto 12, 2012 · Imprimir este artículo

¡Uníos, gobernadores! A pelear fondos nacionales

Por Juan Carlos de Pablo

 

Un país donde en promedio las provincias sólo pueden financiar con fondos propios 30% de sus gastos públicos, y donde más de la mitad de las transferencias que la Nación les realiza tienen carácter discrecional es un país donde el margen de maniobra de los gobernadores es muy estrecho. ¿Qué podrían hacer éstos para modificar esta situación?

Al respecto entrevisté al alemán Karl Heinrich Marx (1818-1883), autor de El capital, cuyo primer tomo vio la luz en 1867 (los otros 2 fueron publicados de manera póstuma); y a su compatriota Friedrich Engels (1820-1895), quien en La condición de la clase obrera en Inglaterra describió las implicancias económicas y sociales de la Revolución Industrial.

Los entrevisté porque en 1848, de manera conjunta, redactaron el Manifiesto del Partido Comunista, según Mark Blaug probablemente el panfleto más influyente de todos los tiempos.

-La aparición del Manifiesto no parece haber sido accidental.

Marx: -Lo redactamos por encargo de la Liga comunista alemana. El texto refleja el entusiasmo que se vivía entonces, en medio de las revoluciones que simultáneamente estallaron en muchos países de Europa, y que como bien explicó Eric Hobsbawm, al año siguiente habían fracasado de manera universal, rápida y definitiva. Terminé exiliado en Londres, donde pasé el resto de mis días. Elaboré El capital en el Museo Británico. Mi familia y yo pudimos sobrevivir gracias a la ayuda que nos prestó Engels, hijo de un empresario textil.  ( ç )

-El Manifiesto termina con un consejo contundente: «Proletarios del mundo uníos, no tenéis nada que perder excepto vuestras cadenas».

Engels: -Dado que es impensable producir algún bien sin utilizar servicios laborales, la citada afirmación significa que si ningún asalariado está dispuesto a trabajar en un régimen capitalista, éste colapsa. Y si dentro de un régimen capitalista ningún asalariado está dispuesto a trabajar más de cierto número de horas por día, o por menos de determinado salario, ésos serán, respectivamente, la jornada laboral máxima y el salario mínimo.

-Lo cual me recuerda a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que sólo transitoriamente pudo imponer sus condiciones.

Marx: -Efectivamente, porque un cartel, como forma de mercado, es esencialmente inestable, por cuanto a cada uno de sus integrantes les conviene que el resto cumpla con lo pactado, pero que él (o ella) no lo haga y se quede con toda la demanda; de la misma manera que a cada automovilista le conviene que todos respeten las reglas del tránsito y que él las viole. Pero como todos están en la misma posición, al final el sistema se rompe. En el caso de la OPEP transcurrieron 13 años entre endurecimiento y ruptura.

-En Argentina 2012, ustedes terminarían el Manifiesto de la siguiente manera: «Gobernadores de la Argentina uníos, no tenéis nada que perder excepto vuestra sujeción económica y financiera al gobierno nacional».

Engels: -Así es, los gobernadores deberían preparar un proyecto de ley de coparticipación federal de impuestos, que según la Constitución de 1994 debía haber sido aprobado no más allá de 1996, e instruir a «sus» legisladores para que lo votaran. Si obraran en conjunto tendrían votos hasta para insistir, en caso de que el Poder Ejecutivo Nacional lo vetara.

-¿Por qué no ocurre?

Marx: -Porque cada uno de los gobernadores actúa como si pensara que, a pesar de todo, le puede sacar al Gobierno más fondos que con el sistema alternativo. En rigor, actúa como si pensara que todavía no vale la pena correr el riesgo de quedarse sin los recursos que se distribuyen de manera discrecional, si la patriada fracasa.

-Noté que dijo todavía.

Engels: -Todo es por el momento. En un país tan fluido como la Argentina, en una época como la actual, lo que un día es puede dejar de serlo al siguiente. A la postergación de pagos le seguirá la emisión de cuasimonedas, y después, si resulta necesario; ¿cuál será el paso siguiente? No descarto que, producto de la necesidad, los gobernadores argentinos terminen siendo discípulos nuestros.
-Caballeros, muchas gracias.
Fuente: La Nación, 12/08/12.

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