Más controles y más sanciones millonarias a bancos del mundo
Por Verónica Moyano.
Mientras que en el mundo entero se establecen nuevas y mejores estrategias para luchar contra delitos financieros, los grandes bancos e instituciones financieras son los actores fundamentales donde confluyen los mayores controles por su capacidad de mover el dinero a través de distintas jurisdicciones en todo el globo.
Sin embargo, la realidad parece demostrar que ni millonarias sanciones económicas, daños reputacionales, incluso sanciones penales contra directivos de entidades bancarias, han podido hacer mella sobre su presunta participación en delitos que van desde la evasión fiscal a gran escala a lavado de dinero.
Así es como en los últimos días, se dieron a conocer importantes investigaciones llevadas a cabo por la justicia y autoridades de control en distintos países contra grandes entidades bancarias involucradas en maniobras, que incluyen delitos financieros, entre los que se cuentan la evasión fiscal y la manipulación del mercado financiero, delito éste que llevó a la aplicación de millonarias multas contra las entidades involucradas.
Caso HSBC
En Bélgica, la justicia acusó a HSBC Private Bank, filial suiza del banco británico HSBC, de fraude fiscal, blanqueo de dinero, organización criminal y ejercicio ilegal de intermediación financiera.
La acusación se basa en las sospechas de que HSBC, durante varios años habría actuado de manera ilegal en el país, tramitando y gestionando los bienes de una clientela de alto poder adquisitivo, principalmente del sector de diamantes en Amberes.
Asimismo, se sospecha que la institución habría puesto a disposición de sus clientes privilegiados sociedades con ventajas fiscales “offshore”, ubicadas principalmente en Panamá e Islas Vírgenes y que no tenían ninguna actividad económica, como pantalla para disimular los bienes de dichos clientes, en una maniobra conocida de fraude fiscal.
Según investigan las autoridades, estas prácticas habrían permitido evadir miles de millones de dólares y habrían privado al Estado belga de la recaudación de varios centenares de millones de euros.
Al mismo tiempo, las autoridades francesas han abierto una investigación contra la misma entidad bancaria a la que le imputa los delitos de blanqueo de capitales y fraude fiscal por haber ayudado a sus clientes a evadir impuestos en 2006 y 2007, en una modalidad similar a la investigada en Bélgica.
“Confirmamos que HSBC Private Bank ha sido puesto bajo investigación formal por las autoridades francesas que examinan si la entidad actuó apropiadamente entre 2006 y 2007 en relación con ciertos clientes que tenían requerimientos fiscales de Francia, así como en relación con la forma en que el banco ofertó sus servicios en el país”, confirma la entidad en un comunicado.
Por este motivo es que la entidad bancaria aceptó depositar una fianza de 50 millones de euros.
Multas descomunales para seis gigantes
Días atrás se conocieron multas millonarias aplicadas contra seis importantes bancos acusados de manipulación del mercado de divisas por supervisores de Estados Unidos, Gran Bretaña y Suiza.
Los bancos sancionados son los británicos HSBC y RBS, los estadounidenses Citibank, JP Morgan Chase y Bank of America y el suizo UBS, quienes deberán afrontar las multas por 3300 millones de dólares.
El supervisor de Estados Unidos (la Commodity Futures Trading Commission, CFTC) ha sancionado a estas cinco entidades por «intento de manipulación y por complicidad en los intentos de otros bancos de manipular divisas«.
Por su parte, la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, siglas en inglés) de Gran Bretaña ha multado con un total de 1114 millones de libras a los mismos cinco bancos por la «falta de control en las operaciones del mercado de divisas Forex».
A dichas entidades, se les acusa concretamente de haber conspirado durante casi seis años para conseguir manipular el tipo de cambio de las divisas y así adelantarse en las operaciones que les confiaban sus propios clientes.
Los operadores de diferentes entidades actuaban coordinadamente para mover las cotizaciones antes de que se fijase el tipo de cambio de referencia. Se comunicaban a través de mensajes en grupos de chats a los que habían bautizado como Los Tres Mosqueteros, El Equipo A o La Cooperativa.
Según la acusación ninguna de estas seis entidades habría llevado a cabo los controles internos necesarios para evitar que sus operadores pusieran los intereses del banco por delante de los de sus clientes.
Mercado financiero en la mira del G 20
Ante una realidad que muestra cómo el mercado financiero resulta permeable para maniobras delictivas que ponen en jaque a las economías de todo el mundo, en la cumbre del G 20 celebrada en los últimos días en Australia, el tema fue uno de los puntos fundamentales abordados.
En relación a este punto, se acordó la importancia de que los grandes bancos que podrían hacer temblar el sistema financiero, tendrán una mayor regulación. Hasta 2016 se espera que también esté bajo la vigilancia de las autoridades la llamada «banca en la sombra», instituciones financieras que eluden los controles por no tratarse de bancos propiamente dichos, pero que tienen una gran capacidad de desestabilización y podrían ser destino de los flujos ilegales que salgan del mercado regulado.
Los k encontraron en Keynes la excusa ideal para transformar el país en una gran villa miseria.
Por: Roberto Cachanosky
La semana pasada, Cristina Fernández afirmó que no se podían bajar los impuestos, ya sea subiendo el mínimo no imponible ni disminuyendo las retenciones al agro, porque hacían falta para financiar la obra pública y los planes sociales. La realidad es que no se sabe muy bien de qué obra públicas habla porque el sistema energético está colapsado, las rutas son un peligro, los ferrocarriles un atentado para la vida de la gente, los hospitales una lágrima y el listado sigue. Por el lado de los planes sociales, si luego de más de 10 años el estado necesita seguir manteniendo a los NI NI, la AUH y el resto de los 58 programas “sociales” que se manejan a nivel nacional, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la presidente está reconociendo implícitamente el fracaso de esta década dilapidada, porque la gente, luego de 10 años, no puede vivir del fruto de su trabajo sino que tiene que ser mantenida con el fruto del trabajo ajeno.
Un solo dato, entre 2002 y 2013 los ingresos tributarios a nivel nacional se incrementaron el 1.500% contra una inflación del orden del 500%, es decir, en términos reales la carga tributaria aumentó el 1.000 % aproximadamente. Ahora bien, esta feroz carga tributaria no afecta solamente a los productores de soja o las empresas en general. Esta fenomenal carga impositiva también impacta en el bolsillo de la gente que trabaja en relación de dependencia que no tiene sueldos gigantescos. Por eso la protesta de los sindicatos y el pedido de hasta los sindicatos afines al gobierno para que la gente no pague el impuesto a las ganancias sobre el aguinaldo a fin de año. Es que los aumentos nominales de salarios que recibe la gente son para compensar parte de la inflación. Como a esos aumentos el estado los considera mejoras salariales, terminan haciendo una carnicería impositiva, porque cobra más impuestos sobre salarios que están cayendo en términos reales.
Pero supongamos que no hay inflación y el gobierno aumenta la carga tributaria como la aumentó en todos estos años. Es falso que el aumento del gasto público genere un incremento del nivel de actividad como pretendió justificar Kicillof ante el desborde del déficit fiscal o como dice CF para sostener la obra pública y los planes sociales que, en rigor, no son otra cosa que clientelismo político. Todo el dinero que se le quita al sector privado vía impuestos es menos capacidad de consumo que tiene el sector privado, o menor capacidad de ahorro que luego se traduce en menos crédito para el consumo y la inversión, porque aunque al gobierno no le guste, el crédito no se imprime. Se genera vía el ahorro que no es otra cosa que sacrificar consumo presente por consumo futuro.
Si el aumento del gasto público, que en la era k ha sido fenomenal, se financia con más carga tributaria, no aumenta la demanda global, como dicen los keynesianos. La demanda total es la misma, lo que cambia es quién consume. En el modelo k, con esta presión impositiva, el cajero del banco, el empleado de comercio, el camionero, etc. consumen menos por los impuestos que pagan pero consumen más los que reciben esos impuestos bajo la forma de programas sociales u obras públicas, es decir, puede consumir el militante de La Campora que consiguió un cargo público y puede consumir más Lázaro Báez o el que sea que reciba el dinero del contrato estatal. ¿Se entiende?
El problema adicional es que no solo no aumenta el nivel de actividad global con el mayor gasto público y la más elevada presión impositiva, sino que, además, los recursos están pésimamente asignados. La economía genera cada vez menos bienes físicos para ser consumidos (litros de leche, toneladas de carne, kilos de pan, etc.) pero con más gente consumiendo. No es que la plata no alcance, como comúnmente se dice, sino que los bienes no alcanzan para todos. Billetes de papel sobran. Lo que no sobra es pan, carne, trigo, leche, etc. porque el estado frena el proceso productivo. Lo desestimula con la carga impositiva. Espanta las inversiones con sus regulaciones, impuestos y arbitrariedades. Esto hace que, al no haber inversiones, no pueda crecer la capacidad de producción y falten bienes. Cada vez hay menos gente produciendo y más consumiendo sin producir.
Ahora, si el gobierno financia el aumento del gasto público con emisión monetaria, entonces liquida a la gente con el impuesto inflacionario. Lo dramático de la situación actual es que el gobierno está masacrando a la gente con el impuesto inflacionario y con los impuestos. Por es bueno recordar que la gente no solo paga el impuesto a las ganancias. También paga otros impuestos como el IVA, bienes personales, etc. más los impuestos provinciales y las tasas municipales.
La otra opción es financiar el aumento del gasto colocando bonos que compren los ahorristas japoneses, italianos, ingleses, alemanes o norteamericanos. En ese caso, en el corto plazo, el estado puede gastar más sin quitarle poder de compra al contribuyente, pero en el largo plazo habrá que pagar esa deuda más los intereses y es ahí cuando cae la demanda de la gente. Eso ya lo hicieron este gobierno y los anteriores embocaron a los alemanes, japoneses, ingleses, norteamericanos, etc.
Y, finalmente, queda la deuda interna para financiar el aumento del gasto. Esto quiere decir que el estado sale a pedir prestado al mercado y desplaza al sector privado del mercado crediticio, sea para inversión o consumo, con lo cual contrae la demanda.
En definitiva, acá no hay magia. No es que el gasto público produzca la multiplicación de los peces y permita que la gente acceda a más bienes y servicios por arte de magia. El gasto público k en particular es un fenomenal despilfarro de recursos generador de vagos, corruptos y vivos que van a cantar que dan la vida por el modelo pero a cambio se llevan sus buenos sueldos por no hacer nada útil. Si a esto le agregamos los oscuros negocios de la obra pública, un fenomenal agujero por el cual se van miles de millones de dólares, no es que no se pueda bajar los impuestos por los planes sociales y la obra pública. No se pueden bajar los impuestos porque se acaban los recursos para el clientelismo político, los vivos de La Campora y la corrupción. Además de ser científicamente incorrecto afirmar que el aumento del gasto público genera más actividad, lo concreto es que los k encontraron en Keynes la excusa ideal para transformar el país en una gran villa miseria y, de paso, dar lugar a los casos de corrupción más resonantes de la historia argentina. Todo en nombre del gasto público.
El 42% de los argentinos adultos sufre hipertensión crónica
Por Fabiola Czubaj
No hay otra enfermedad en el mundo que abarque a un tercio de la población. La hipertensión causa todo tipo de complicaciones cardiovasculares y discapacidad. Por eso, la OMS le dedica el Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de Abril, con el lema «Conocé tus números, medí tu presión y cuidá tu corazón».
Las cifras en la Argentina son alarmantes . Un estudio que se da a conocer hoy revela que el 42% de los argentinos de entre 35 y 75 años es hipertenso y que el 40% lo ignora. Además, el equipo del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) detectó que apenas 1 de cada 5 hipertensos tiene controlada la presión , es decir, que puede mantenerla por debajo de 140/90 mmHg.
Pero eso no es todo: la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) afirma que el 10% de los jóvenes de entre 20 y 30 tiene presión alta. «La hipertensión y la obesidad son las dos epidemias que más afectan a la población. Aquí, el 80% de las causas de muerte son las enfermedades crónicas no transmisibles y dos terceras partes son enfermedades cardiovasculares. En el 90% de los casos, la hipertensión está entre las causas. Así que se trata de una prioridad de salud pública, lo que queda demostrado con la decisión de la OMS de dedicarle su día internacional», dijo el doctor Daniel Piskorz, presidente de la SAHA.
El doctor Adolfo Rubinstein, investigador principal del estudio Cescas 1 y director general del IECS, confirmó que «las cifras son preocupantes». Dijo también que «la hipertensión es uno de los problemas primordiales en salud pública en la Argentina. Se trata del principal factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, que constituyen la primera causa de muerte en nuestro país».
En el país hay entre 8 y 10 millones de personas con 140-90 mmHg o más de presión. Pero muchos lo ignoran y quedan expuestos a sus complicaciones, como insuficiencia renal, enfermedad vascular periférica, ceguera y deterioro cognitivo, porque la hipertensión daña la irrigación cerebral. Además, el 62% de los accidentes cerebrovasculares (ACV) y el 49% de las enfermedades coronarias son por esta causa, según precisan desde la sede local de la Federación Interamericana del Corazón (FIC Argentina).
«Alrededor de la mitad de los hipertensos de nuestro país no tiene el diagnóstico y permanece sin ningún tipo de control y tratamiento, lo que es gravísimo, porque son entre 4 y 5 millones de personas que, siendo hipertensas, no lo saben. Esto explica por qué es tan alta la mortalidad por enfermedades no transmisibles», agregó Piskorz.
Cuando aparece, la hipertensión no se cura, pero se puede controlar. También se puede prevenir con reducir el consumo de sal a una cucharadita de té por día (unos 5 g), no fumar, hacer actividad física, no beber alcohol en exceso (hasta una copa diaria las mujeres y dos los hombres) y comer más frutas y verduras, y menos grasas.
Y en los que ya tienen el diagnóstico, seguir el tratamiento es fundamental, aunque no siempre ocurre. Además, la SAHA señala otro obstáculo: que los pacientes o las personas en riesgo mejoren su estilo de vida. «La adherencia a los tratamientos crónicos es un verdadero problema, en particular en las patologías silenciosas, como la hipertensión o las dislipidemias» (colesterol y triglicéridos elevados), afirmó el profesor doctor Fernando Filippini, presidente del Comité Científico del XX Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que se realizará la próxima semana en Rosario.
Asintomático
Estudioso del tema, Filippini explicó que eso ocurre porque como no percibe dolor o molestias, el paciente no se siente enfermo. «Eso lleva al abandono de las indicaciones, no sólo farmacológicas, sino también las destinadas al cambio de estilos de vida nocivos», indicó. Aparecen, entonces, las dietas cortas y mágicas, de lunes a viernes, para adelgazar rápido. «En realidad, con los días, tampoco las hace, porque asume «Sé cuando tengo presión y debo dejar la sal» o «Ayer me cuidé, por lo que hoy puedo comer lo que deseo»», comentó.
Existe un modelo de cinco etapas que se usa para explicar esta conducta. Es un ciclo que, como dijo Filippini, «lo lleva nuevamente al punto de inicio, perdiendo tiempo y poniendo en riesgo su salud». Claro que esto no les ocurre a todos. El estudio Cescas 1, sobre 4000 habitantes de Bariloche, Río Negro, y Marcos Paz, Buenos Aires, revela que el 22,4% de los hipertensos tratados (con o sin fármacos) tiene bien controlada la presión. «El número es bajo si lo comparamos con países como Estados Unidos, donde el porcentaje de pacientes controlados supera el 50%», dijo Rubinstein.
Como pocas veces ocurre, la hipertensión tiene un doble papel. «Es una enfermedad, y, a la vez, el principal factor de riesgo para los eventos cardiovasculares, como el ACV y el infarto. Como la obesidad y la diabetes, el no controlarla predispone a más riesgo», explicó el doctor Roberto Ingaramo, coordinador general de las Guías para el Diagnóstico, Estudio, Tratamiento y Seguimiento de la Hipertensión de la SAHA. Por ejemplo: un paciente hipertenso con sobrepeso que adelgaza 5,1 kg bajará su presión unos 4 mmHg.
Pero esto no es sólo cosa de grandes, como lo mostró un estudio sobre casi toda la población adolescente de la localidad bonaerense de Batán. «Aunque se la considera una enfermedad del adulto, es importante identificar la presión alta en la población pediátrica porque puede originarse en la niñez con la posibilidad de padecer complicaciones, como el ACV, la insuficiencia renal y la enfermedad coronaria, en el largo plazo», comentó el coautor del estudio, doctor Gustavo Blanco, profesor adjunto de semiología de la Universidad Fasta, de Mar del Plata.
Con el Estudio de Factores de Riesgo Cardiovascular en Adolescentes (Erica), el equipo de Blanco encontró que el 15% de los chicos de entre 10 y 17 años tenían valores de presión altos para la edad, con sobrepeso y sedentarismo. A la mayoría no le controlaban la presión en forma rutinaria; casi todos contaron que le agregaban sal a la comida.
«Poder conocer estos datos permite programar políticas de salud para la detección temprana y la prevención con medidas de bajo costo y alto impacto, como la actividad física escolar, la alimentación saludable, la disminución de la sal en los alimentos y el descenso del peso. Su implementación radicará en adultos con menos enfermedades cardiovasculares», sostuvo Blanco..
Se cierra el cerco sobre la Presidenta. Hasta hace poco todo giraba en torno a Lázaro Báez como si éste hubiera nacido de un repollo. Ahora las conexiones se van transformando en pruebas judiciales cada vez más rotundas que seguramente pondrán en serios problemas a la Presidenta. Por eso, no sería de extrañar que busque pactar su impunidad condicionando, en todo lo posible, al futuro gobierno o que intente recurrir al viejo truco de obtener una banca que le garantice inmunidad parlamentaria. Es más: la semana próxima, el Congreso de la Nación comenzará a tratar el dictamen que, ¡oh casualidad!, le permitiría a la Presidenta encabezar la boleta del Frente para la Victoria por encima de su candidato a presidente, como representante de la Argentina ante el Mercosur.
Como respuesta política a las investigaciones que pesan sobre la Presidenta, se han sumado a las denuncias realizadas contra el juez Bonadio las inaceptables presiones del secretario de Justicia, Julián Álvarez, para apartar al magistrado. La acción de este funcionario, designado por la titular del Poder Ejecutivo, viola el Art. 109 de la Constitución Nacional que manifiesta que «en ningún caso el presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer fenecidas». Álvarez, además de secretario de Justicia es representante del Poder Ejecutivo Nacional en el Consejo de la Magistratura, lo que lo convierte en juez y parte en la causa que salpica a su jefa. Debería ser separado de su cargo y afrontar un juicio por ejercer presiones a todas luces destituyentes.
En 2015, los argentinos tenemos el deber cívico y ético de terminar con esta política de la impunidad y el reciclaje, con esta forma de valerse del poder para burlarse de todos.
Ahora que jueces y fiscales parecen estar decididos a investigar, frente a hechos ya indisimulables, el Gobierno no ha tenido mejor idea que recurrir a la cadena de medios oficial para defender lo indefendible. No dudan en echar mano al aparato mediático que han construido para atacar a la Justicia y a la oposición. ¿Por qué? Simplemente por hacer el trabajo que les corresponde. ¿O pretende la señora Presidenta que legisladores y jueces se hagan los distraídos cuando una empresa estatal como Aerolíneas Argentinas hace negocios llenando ficticiamente hoteles que son propiedad privada de la señora Kirchner?
El nivel de corrupción y de manejo discrecional de las agencias de noticias propias o «paraoficialistas» es escandaloso. Tan escandaloso como el nivel de corrupción que ha desbordado todas las estructuras del corazón del poder. Si la corruptela menemista consistía en una suerte de comisionismo sistemático por gestionar o favorecer privatizaciones a grupos extranjeros, la versión kirchnerista la ha superado. Ya no estamos frente a comisionistas, sino frente a apropiadores; gobernantes que toman lo público como bien propio, funden al país por la vía inflacionaria y, además, amplían monopolios extranjeros.
El caso Hotesur SA, potenciado por los contratos con nuestra pésimamente gestionada y deficitaria línea de bandera, vuelve absolutamente imposible de disimular este círculo vicioso de malversación, lavado e incumplimiento de los deberes de los funcionarios más encumbrados. Una mano lava a la otra y las dos juntas se lavan la cara mientras nos llenan los ojos de jabón.
Es de esperar que la Justicia siga investigando, descubra todas las ligazones, desarme la trama mafiosa de la que se alimenta el poder y que la ciudadanía pueda dar libremente su veredicto en las urnas el año próximo. Separar la función pública de los negocios privados de los gobernantes es una deuda pendiente que en 2015 saldaremos todos los argentinos sancionando una ley de fideicomiso ciego y juzgando a los corruptos. No me extrañaría que la Presidenta termine siendo procesada o busque un exilio de inmunidad en el Mercosur.
El autor es presidente del partido GEN de la provincia de Buenos Aires y director de la AFSCA por la oposición.
Cuánto descontarán de Ganancias en el aguinaldo, según el sueldo
Por Ismael Bermúdez.
EL DETERIORO SALARIAL Se llevará hasta 77% de la paga extra de diciembre porque Cristina se negó a eximirla.
Impacto del impuesto a las Ganancias en el aguinaldo, con dos ejemplos.
De no mediar un cambio, este mes los trabajadores alcanzados por Ganancias verán en sus recibos que una parte sustancial del medio aguinaldo no irá a sus bolsillos sino a las arcas del Gobierno.
Para niveles salariales medios- de entre $ 16.000 y $ 27.000 de sueldos netos (después de los descuentos de jubilación y obra social), el impuesto a las Ganancias absorbe entre una tercera parte y hasta el 77% del medio aguinaldo.
En lugar de un bono de fin de año para compensar la mayor inflación, ese segmento de trabajadores tiene una doble poda: por inflación y por ganancias, que no son reales sino nominales o ficticias, por la mayor inflación.
Eso pasa porque al cobrar el medio aguinaldo aumenta la presión del impuesto y en muchos casos hasta se produce un salto en la escala del impuesto y el trabajador pasa a pagar una tasa más alta que la que ya estaba tributando.
Esta “evaporación” del medio aguinaldo y de la fuerte confiscación del salario que produce Ganancias se debe a que el Gobierno no ajustó este año el mínimo no imponible y, como viene pasando desde el año 2000 –hace 14 años–no actualizó las escalas salariales sobre las que se aplican las tasas del impuesto.
Así, para un trabajador casado con 2 hijos que cobra $ 17.000 de sueldo, el descuento de Ganancias se llevará el 32,8% del medio aguinaldo neto. Y un trabajador soltero con ingresos por $ 27.000, Ganancias se llevará el 76,8% del medio aguinaldo, de acuerdo a los cálculos del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal). El descuento por Ganancias será mayor si percibe una bonificación extra o gana más.
Con estos números, y al analizar lo que pasó durante todo el año el trabajador verá otra desagradable sorpresa. Por ejemplo un trabajador soltero con un sueldo neto de $ 16.000, habrá tenido retenciones por Ganancias por $ 22.200: la pérdida equivale a casi un sueldo y medio. Y si cobró $ 20.000, Ganancias “muerde” dos sueldos al año.
Sin embargo, el Gobierno está empecinado en no actualizar las bases imponibles de Ganancias porque eso le permite contar con una recaudación extra -especulando a su favor con la alta inflación -en detrimento de más de un millón de asalariados de sueldos medios y altos. Y también de otro medio millón de autónomos que tienen un mínimo no imponible más bajo.
Si el Gobierno hubiera actualizado los valores de Ganancias a los niveles de 1999, hoy el minino no imponible de un casado con 2 hijos debería ser de $ 25.000. Y está en $ 9.020 -menos de la mitad- para los que ganan entre $ 15.000 y $ 25.000 y de apenas $ 7.517 para los que perciben más de $ 25.000.
En dos ocasiones, Cristina Kirchner anunció que el pago del medio aguinaldo quedaba excluido de tributar ganancias. La primera vez fue para el medio aguinaldo correspondiente a la segunda mitad de 2012. Luego hizo lo mismo con el primero de 2013.
Esta vez, acosado por el creciente déficit fiscal, en varias ocasiones, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof, dijeron que este año el impuesto “no se toca”. En tanto, no hacen comentario alguno sobre la renta financiera, que sigue exenta de Ganancias.
Es una pregunta eterna: ¿puede el dinero comprar la felicidad?
En los últimos años, nuevos estudios nos han dado una mayor comprensión de la relación entre lo que ganamos y cómo nos sentimos. Los economistas han estudiado el vínculo entre los ingresos y la felicidad en los países, mientras los psicólogos han indagado por qué el dinero nos mueve de cierta forma.
Los resultados tal vez parezcan obvios a primera vista: sí, las personas con ingresos más altos son, en general, más felices que los que luchan para sobrevivir.
No obstante, al analizar los hallazgos detenidamente, resultan más sorprendentes y mucho más útiles.
En pocas palabras, las últimas investigaciones indican que la riqueza por sí sola no ofrece ninguna garantía de una buena vida. Mucho más importante que un ingreso alto es cómo se gasta. Por ejemplo, regalar dinero genera mucha más felicidad en las personas que derrocharlo en sí mismos. Y cuando lo gastan, las personas son mucho más felices cuando lo usan para experiencias como viajes que para adquirir bienes materiales.
A continuación, lo que dicen las últimas investigaciones sobre cómo la gente puede emplear su dinero de forma más inteligente y maximizar su felicidad.
Las experiencias valen más de lo que uno piensa
Numerosos estudios en los últimos 10 años han demostrado que las experiencias de la vida nos dan un placer más duradero que las cosas materiales y, sin embargo la gente prioriza los bienes tangibles.
Ryan Howell, profesor adjunto de psicología en la Universidad Estatal de San Francisco, se dispuso a resolver este enigma. En un estudio publicado este año, halló que la gente piensa que las compras materiales ofrecen un mejor valor porque las experiencias son efímeras y los bienes duran más. Por lo tanto, si bien de vez en cuando gastan en grandes vacaciones o entradas para conciertos, cuando son más cuidadosos con el dinero se quedan con los bienes materiales. Sin embargo, Howell halló que cuando la gente recordaba las compras que había hecho, se daba cuenta de que las experiencias proporcionaban más felicidad y un valor más duradero.
Thomas Gilovich, profesor de psicología de la Universidad de Cornell, ha llegado a conclusiones similares. “Las personas a menudo hacen un cálculo racional: tengo una cantidad limitada de dinero y puedo ir allí o puedo tener esto”, explica. “Si voy allí, será genial, pero acabará enseguida. Si compro esta cosa, al menos siempre la tendré. Objetivamente eso es verdad, pero no psicológicamente. Nosotros nos adaptamos a nuestros bienes materiales”.
Este proceso de “adaptación hedónica” es lo que dificulta tanto la compra de felicidad mediante cosas materiales. Las experiencias, en cambio, suelen satisfacer nuestras necesidades subyacentes, señala Gilovich.
Muchas veces, las experiencias se comparten con otras personas, lo que nos da un mayor sentido de conexión, y forman una parte más amplia de nuestro sentido de identidad. Algo crucial es que no solemos comparar nuestras experiencias con las de otras persoSnas, como sí lo hacemos con las cosas materiales, agrega. Además, la gente obtiene más placer a la espera de experiencias que de compras materiales, que parecen causar impaciencia.
No se adapte a lo que compra
Una de las principales razones por la que tener más cosas no siempre nos vuelve más felices es que nos adaptamos a ellas.
“Los seres humanos son excepcionalmente buenos al acostumbrarse a cambios en sus vidas, especialmente a cambios positivos”, dice Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología de la Universidad de California en Riverside. “Si sus ingresos aumentan, les da un estímulo, pero luego sus aspiraciones también aumentan (…) Tratar de prevenir eso o frenarlo es un gran desafío”.
Un método que puede funcionar, afirma, es mantener un sentido de apreciación y gratitud por lo que uno tiene, ya que el proceso de adaptación proviene de dar por sentado lo que uno posee. La variedad, la novedad o la sorpresa también pueden ayudar a disfrutar más las posesiones. “Cuando las cosas no cambian, ahí es cuando uno se adapta a ellas”, asevera. Intente compartir sus objetos con otras personas y abra sus puertas a nuevas experiencias, recomienda.
Trate de regalarlo
La paradoja del dinero es que, si bien ganar más tiende a mejorar su bienestar, nos hace más felices regalarlo que gastarlo nosotros mismos.
Ese fue el hallazgo de una serie de estudios realizados por Elizabeth Dunn, profesora adjunta de psicología de la Universidad de Columbia Británica y autora del libro Happy Money (algo así como Dinero feliz).
Empezó dando dinero a estudiantes en el campus, diciéndoles a unos que lo gastaran ellos mismos y a otros que compraran cosas para otra persona. Estos últimos fueron mucho más felices.
Dunn ha repetido el experimento en otros países y también amplió el estudio para evaluar si la gente seguía siendo más feliz regalando su propio dinero. Descubrió que en países tan diversos como Canadá, Sudáfrica y Uganda, obsequiar dinero consistentemente producía más felicidad, incluso cuando las personas eran relativamente pobres.
Lo que afecta la felicidad no es tanto la cantidad de dinero que se da, sino el impacto que uno percibe de la donación, agrega Dunn. Si ve que su dinero marca la diferencia en la vida de alguien más, lo hará feliz incluso si la cantidad que dio es baja.
Asegúrese de comprar tiempo
También es importante considerar la forma en que sus compras afectarán cómo pasa su tiempo. “Use el dinero para comprar un mejor tiempo”, dice Dunn. “No compre un auto ligeramente más elegante para tener asientos con calefacción durante un viaje de dos horas al trabajo. Compre un lugar cerca del trabajo, así puede usar la última hora de sol para patear un balón en el parque con sus hijos”. Otra forma de comprar tiempo es tercerizar tareas que no le gustan, agrega.
El dinero trae felicidad sólo hasta cierto punto
Los investigadores dividen la felicidad en dos componentes. El primero es “evaluativo” y Lyubomirsky lo define como el “sentimiento de que su vida es buena, está satisfecho con su vida, está progresando hacia sus metas” El otro es “afectivo”, que mide con qué la frecuencia uno siente emociones positivas como la alegría, el cariño y la tranquilidad, comparado con emociones negativas, dice la especialista.
Daniel Kahneman y Angus Deaton de la Universidad de Princeton descubrieron que cuando analizaron mediciones afectivas, la felicidad no aumentaba después de que una familia alcanzaba un ingreso anual de aproximadamente US$75.000. No obstante, notaron un consistente aumento de satisfacción general con su vida.
La conclusión es que cuando uno no tiene mucho dinero, una pequeña suma adicional puede hacer una gran diferencia, debido a que hay más necesidades esenciales que cubrir. Pero a medida que uno acumula riqueza, se vuelve más difícil seguir “comprando” más felicidad.
No se descontrole
Finalmente, los investigadores concuerdan en que gastar más de lo que uno puede pagar conduce a la miseria. Ocuparse de sus necesidades básicas y alcanzar un nivel de seguridad financiera es importante.
Gilovich dice que, si bien sus investigaciones muestran que las experiencias de vida generan más felicidad que los bienes materiales, la gente debería, obviamente, comprar primero las cosas esenciales.
En tanto, algunos estudios han demostrado que la deuda tiene un efecto perjudicial sobre la felicidad, mientras que los ahorros y la seguridad financiera suelen aumentarla. “Desde el punto de vista de la felicidad, es más importante reducir la deuda que acumular ahorros”, afirma Dunn.
Así que antes de gastar todo su dinero en unas vacaciones soñadas, asegúrese de cubrir sus necesidades básicas, pagar sus deudas y tener suficiente para protegerse de los problemas de la vida.
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Además de Cristina y Báez, la trama de Hotesur incluye a Cristóbal López
Por Nicolás Wiñazki.
Una causa que inquieta al Gobierno. Los negocios de la empresa de la Presidenta.Romina Mercado, sobrina de la Presidenta, es directiva de Hotesur y empleada de López. Osvaldo Sanfelice, titular del hotel, se asoció con el zar del juego y figura como contratado por él. También hay coincidencias de los escribanos que usan para sus negocios.
Alto Calafate. El hotel de la familia Kirchner, que controla la sociedad Hotesur, domina la ciudad desde la ladera de un cerro./ OPI SANTA CRUZ
La empresa Hotesur, con la que los Kirchner manejan su hotel Alto Calafate, resume los vínculos de la familia con los dos empresarios a los que oposición acusa de ser “socios” de la Presidenta en negocios no declarados. Uno es el constructor Lázaro Báez. El otro es el zar del juego, Cristóbal López.
La Justicia investiga a Hotesur para determinar si funcionó de modo irregular con protección del Estado, pero también para establecer si la compañía fue utilizada para lavar dinero.
Varias de las personas investigadas por Bonadio en este expediente forman parte de la trama de Hotesur y también participan en negocios de Cristóbal López.
Hasta fines del 2013, el hotel Alto Calafate fue administrado por una empresa de Lázaro Báez, quien fue acusado de alquilar cientos de habitaciones vacías, una maniora básica de quienes buscan blanquear divisas ilegales. El constructor es investigado por lavado en Suiza, Uruguay, los Estados Unidos y Argentina.
El jueves pasado, el juez del caso Hotesur, Claudio Bonadio, le pidió a la AFIP las declaraciones juradas de impuestos de la Presidenta; sus dos hijos, Máximo y Florencia; y las de quienes figuraban como integrantes del último directorio registrado de Hotesur.
Cristóbal López hace negocios y emplea a algunos de los protagonistas de esa pesquisa.
El empresario, amigo de los Kirchner, es dueño de casinos, bingos, una petrolera, maneja concesiones de rutas y controla medios audiovisuales. Néstor Kirchner fue quien le permitió extender sus licencias de juego en Santa Cruz y en el Hipódromo de Palermo, medidas claves para su éxito. El ex mandatario lo trataba a menudo y lo llamaba “Cristóbal”, a secas.
Los negocios de sus herederos siguen hoy vinculados entre sí.
El presidente de Hotesur, por ejemplo, es Osvaldo Sanfelice, quien a su vez es socio de de Máximo Kirchner en la firma Negocios Inmobiliarios S.A; y también maneja la compañía que administra el Alto Calafate, llamada Idea S.A.
El emprendedor Sanfelice es un punto de unión entre los Kirchner, Báez y Cristóbal.
Según los registros públicos, el presidente del hotel K es empleado de López en la firma Alcalis de la Patagonia, única productora de carbonato de sodio de latinoamérica, según describe su web.
En el 2008, Cristóbal creó la empresa Talares de Posadas con un único socio, Sanfelice. La firma fue registrada para poder realizar diversas actividades, como obras de ingeniería, construcción y operaciones financieras, entre otras cosas.
Sanfelice es un personaje peculiar en el entorno presidencial: es empleado de Cristóbal López, de la Presidenta, y a la vez es socio de su hijo.
Otro vínculo entre Hotesur y los negocios de López es Romina Mercado, hija de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.
La sobrina de la Presidenta fue inscripta en noviembre del 2008 como directora titular de Hotesur.
Según los registros públicos, Mercado es hoy empleada de una de las compañías más grandes de Cristóbal: Inversora M&S. Esa firma es utilizada por el zar del juego para realizar operaciones financieras con otras de sus compañías, como Oil Combustibles e Indalo Petróleo, entre otras. Bonadio también pidió a la AFIP información de la sobrina de la Presidenta.
Los vínculos entre Hotesur y las empresas de López incluyen a personas que ocupan roles relevantes en cuestiones administrativas.
La escribana María Bulubasich, por ejemplo, certificó un acta de Hotesur cuando fue comprada por los Kirchner. Y es la misma que trabajó en la formación o fusión de varias de las empresas de Cristóbal.
Algo parecido pasó con el escribano de Báez y los Kirchner, Ricardo Albornoz. Trabajaba en la administración Hotesur pero ayudó a López a comprar un hotel con el que supuestamente competía en El Calafate: Los Notros.
Consejos para aliviar el peso del impuesto a las ganancias y recuperar pagos a cuenta
Por Silvia Stang.
Cerca del final de un año en el que la presión impositiva por Ganancias es récord para los asalariados, autónomos y jubilados alcanzados, llega la hora de repasar qué cosas deben tenerse en cuenta para aliviar la carga por la vía de las deducciones admitidas, y también de poner al día la información sobre los pagos a cuenta que pueden recuperarse.
Hacer una deducción significa descontar un gasto, dentro de los límites admitidos por la normativa, del monto de ingresos sobre el cual se calcula el impuesto, lo cual disminuirá la carga. El efecto es, por tanto, diferente al de conseguir el reintegro del dinero retenido como pago a cuenta. Ambos conceptos se informan en el formulario 572, que cada año más personas deben completar en forma electrónica, tras ingresar con clave fiscal en www.afip.gob.ar y clickear en la opción «Siradig».
Para informar deducciones y pagos a cuenta correspondientes a 2014, hay tiempo hasta el 31 de enero de 2015. Pero hay cuestiones a tener en cuenta antes de fin de año.
PAGOS A CUENTA
Uno de esos temas es que si en diciembre se compra un paquete turístico para un destino en el exterior, que sea facturado ese mes, «habrá una percepción de 35% que podrá computarse para el pago de Ganancias de 2014», según explica el contador Guillermo Pérez, del estudio GNP. En cambio, agrega, «si la adquisición se hace en enero o febrero, recién podrá computarse para el impuesto de 2015». La diferencia en lograr la devolución será de un año entero. La compensación en estos casos se hace siempre con la liquidación anual del impuesto, y así, el dinero vuelve al bolsillo de los trabajadores en febrero del año siguiente al que se hizo el pago al fisco (sin importar en qué mes eso haya ocurrido y sin que el monto tenga actualización alguna). La excepción es el caso de un trabajador que en algún momento cualquiera del año deja su puesto, y entonces, la compensación se hará con su liquidación final.
Las percepciones por compras en el exterior con tarjeta de crédito podrán computarse como pagos a cuenta -según aclara la AFIP en su página web- «en el período en que se abone el correspondiente resumen». «Si el gasto fue hecho el 20 de diciembre y la tarjeta vence el 7 de enero y se abona justo en esa última fecha, el recargo recién podrá computarse como pago a cuenta para el impuesto de 2015», dice Pérez. Sin embargo, agrega, si el contribuyente paga hasta el 31 de diciembre, entonces podrá reclamar la devolución para cuando se haga la liquidación de 2014.
Cuando se compra algo en cuotas (como un paquete turístico), «la percepción total de 35% por la operación se efectiviza en la primera de ellas», dice Andrés Djmal, del estudio Lisicki, Litvin & Asociados. Por lo tanto, si se está en condiciones, conviene decidir un consumo ahora antes que en enero. Y procurar que ese primer vencimiento ocurra en 2014.
Además de esas percepciones, puede pedirse la devolución de las aplicadas por compras de moneda extranjera, para viajar o para ahorrar.
Todos estos pagos a cuenta ya están informados a la AFIP, y cada contribuyente puede consultar los datos en la página del organismo, en la opción «Mis retenciones». Allí aparecen también los descuentos salariales. En la información desplegada hay datos que deberán consignarse en el formulario 572 (algunos, incluso ya aparecen ahí), pero igualmente se debe disponer del extracto bancario, resumen de tarjeta de crédito o facturas de agencias de turismo en los que consten las percepciones.
En un resumen bancario puede haber otro dato importante: el de los cargos por el impuesto a los créditos y débitos bancarios, que parcialmente son pagos a cuenta. Es posible compensar el 34% del monto abonado por la tasa de 6 por mil, y el 17% en el caso de lo tributado por la imposición de 12 por mil.
DECLARACIÓN EN LA WEB
Siempre que se declaren las percepciones por compras en el exterior o compra de divisas, deberá completarse el formulario 572 en su versión electrónica. Esa exigencia rige también para quienes tienen una remuneración bruta anual de $ 250.000. Además, cada empresa puede disponer que sus empleados hagan su declaración por esta vía y no en papel.
Las deducciones y percepciones pueden notificarse en cualquier momento, más allá de cuándo el empleador las tomará en cuenta para calcular el impuesto (si las considerará mes a mes o sólo en la liquidación anual).
DEDUCCIONES
¿Qué puede deducirse?
Familia. Cónyuge; hijos menores de 24 años o incapacitados para el trabajo; nietos, bisnietos, hermanos, yerno y nuera menores de 24 años o incapacitados; padre, madre, abuelos, bisabuelos, suegros. Deben residir en el país y no contar con ingresos netos mayores a $ 18.662 anuales (si quien deduce tuvo ingresos mensuales de entre $ 15.000 y $ 25.000 de enero a agosto de 2013) o de $ 15.551 (ingresos mayores a $ 25.000).
Servicio doméstico. «La resolución 3693 de la AFIP estableció que se podrán deducir los aportes y contribuciones obligatorios por cada trabajador, entre los que se encuentra la cuota de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo», especifica Djmal. También se deduce el salario, y sobre el total se aplica un tope, de $ 18.662 o de $ 15.552, según lo descripto en el párrafo anterior. Según información de la AFIP, la persona deberá consignar el total abonado en el año y luego el empleador aplicará la limitación correspondiente.
Gastos médicos. Se deducen las cuotas de planes de salud del contribuyente y sus familiares a su cargo. Se declara el total, pero la deducción será por el monto de la factura hasta un límite equivalente a 5% de la ganancia neta acumulada al mes correspondiente (lo calcula el empleador). También se deducen gastos por prestaciones médicas, facturados y no reintegrados por la prepaga u obra social (si hubo reintegro parcial, se deduce lo no recuperado); se considera el 40% del gasto. En el caso de medicamentos, sólo se incluyen los que fueron consumidos y pagados por la persona durante una internación.
Seguro de vida y gastos de sepelio. Sólo se admite una deducción de hasta $ 996,23 por año por cada ítem, un tope no actualizado y hoy desvinculado de la realidad. Pueden tomarse los contratos de vida voluntarios y los seguros incluidos en operaciones con pago en cuotas. Los gastos de sepelio pueden ser por un familiar a cargo.
Donaciones. Deben realizarse a través de un depósito, giro, transferencia o débito bancario, según aclara Djmal. Y deben ser a favor de instituciones religiosas o entidades que realicen acciones médicas, investigación científica o actividad educativa, siempre exentas de Ganancias.
Intereses por créditos. Son deducibles si corresponden a préstamos hipotecarios para vivienda; el límite es de $ 20.000 anuales. Para los autónomos, es válido deducir el costo de los créditos para adquisición de bienes afectados a la actividad, además de ciertos gastos que, más allá de su forma de pago, sean necesarios para realizar sus tareas.
Más presión, menos poder de compra
Con una inflación estimada en 40%, este año se caracteriza por una caída generalizada del salario real. Un trabajo del Ieral revela que, si se consideran ingresos de igual poder adquisitivo desde 1998, el porcentaje que representa Ganancias es hoy mucho más alto que en los años previos (ver los datos en el gráfico). Hoy están exentos quienes entre enero y agosto de 2013 ganaron no más de $ 15.000 mensuales, un parámetro inflexible que provocó muchas inequidades.
El reclamo que mantienen en pie algunos sindicalistas es que el medio aguinaldo de fin de año quede liberado del impuesto. Sería un alivio para el bolsillo, pero la presión seguiría siendo récord. Según el Ieral, para un asalariado sin cargas de familia y un sueldo bruto de $ 21.000 promedio en el año, Ganancias representa 9,7% de ese monto; si se tomara la medida reclamada, ese porcentaje sería de 9,1%; en cualquier caso, el fisco se habrá llevado más de un sueldo completo.
Entre 1823 y 2014, en 192 años de historia, la Argentina tuvo 27 crisis económicas. Una crisis, cada siete años.
Otro año recesivo. Entre 1823 y 2014, en 192 años de historia, la Argentina tuvo 27 crisis económicas. Una crisis, digamos, cada siete años. En esos 192 años, hubo 49 años en los cuales el PBI mostró una variación negativa. Un año de caída de la actividad cada cuatro años aproximadamente. Desde 2003 no hemos tenido ninguna crisis, pero sí dos años de caída de la actividad económica agregada. En 2009, como consecuencia de una caída significativa de la producción agrícola, producto de la sequía de ese año y del shock externo negativo que provocó la crisis de las hipotecas subprime. Y en 2014. Pero en 2014 las razones no están en un shock climático o externo. Hay que buscar sus causas en el agotamiento del modelo populista aplicado desde 2002.
El kirchnerismo no fue una variante superadora del tradicional populismo macroeconómico latinoamericano. Sólo tuvo la suerte inicial de condiciones externas excepcionales. El experimento mostró sus límites tan pronto como tantos otros aplicados, sin éxito, en los 70 y en los 80. Fue allá por 2006 cuando el aumento del gasto público acabó con el superávit fiscal, y la inflación hacía su reaparición en la vida diaria de los argentinos. El kirchnerismo por aquel entonces la trataba como una extraña, como si se hubiera «colado» a la fiesta de esos años. Negaba lo innegable. La inflación era, es y seguirá siendo la manifestación más acabada del empecinamiento en sostener un populismo condenado genéticamente al fracaso.
Esta semana, tanto la Presidenta como su ministro de Economía dieron cuenta públicamente, una vez más, de ese empecinamiento. Los dos pusieron bien en claro que el eje de la política económica del Gobierno seguirá siendo el gasto público. Algunos pensarán: «nada nuevo». Después de todo, ya durante el gobierno de Néstor Kirchner, se usaba la máxima de «billetera mata galán» para dar cuenta de cómo el ex presidente construía poder a través del gasto público. Pero en aquellos años, el aumento del gasto, cercano al 40% anual, superaba con creces la inflación. Ahora, el gasto crece a tasas incluso más altas de las que se expandía bajo la administración Néstor Kirchner, pero en línea con la inflación. Así, los beneficios reales de la expansión fiscal resultan cada vez más imperceptibles, y sus costos cada vez mayores. El Gobierno apuesta a que el aumento del gasto público permita sacar la economía argentina de la recesión. Parece no importarle ni la inflación ni la asfixia del sector privado; ni tampoco parece caer en la cuenta de que el descontrol fiscal y la emisión que los financia seguirá sesgando las expectativas hacia un escenario de corrección macroeconómica.
Porque el punto central es que, aun cuando este gobierno no crea que haga falta o no quiera corregir la macro, el trabajo habrá que hacerlo. Para volver a crecer hará falta sanear las cuentas públicas, reordenar los precios relativos y recuperar el equilibrio interno y externo. La estabilidad macro es una condición necesaria para que la economía vuelva a un sendero de crecimiento sustentable, pero esa estabilidad no se logra con más intervenciones de mercados o con la policía. La actual calma cambiaria no es sinónimo ni se le parece a la estabilidad macro. Y, al igual que las anteriores, no será más que una pausa transitoria y forzada si las políticas siguen siendo las mismas.
El Gobierno busca comprar tiempo. Su único objetivo es llegar a diciembre de 2015 con la misma política fiscal y sin que se produzca una brusca corrección macro. La sorpresa de 2014 ha sido que durante la segunda mitad del año el Gobierno se mostró más preocupado por la caída de las reservas y el aumento de la brecha que por la caída de la actividad económica. En el arranque del año, la hipótesis de trabajo era otra: había cierto consenso en el mercado en cuanto a que, una vez que se confirmara la recesión, el Gobierno no se limitaría sólo a aumentar el gasto público, sino que aplicaría un set adicional de políticas expansivas. Sin embargo, no lo hizo. No sólo no volvió a devaluar, sino que extendió el cepo cambiario a las importaciones. Es probable que el default de mitad de año lo haya forzado a revisar sus planes en cuanto a cuidar las reservas, y que el «salto» inflacionario, hasta el 40% anual, lo haya llevado a revisar sus planes en cuanto a evitar una apreciación real del tipo de cambio oficial. Pero un año antes de la finalización del mandato y con una situación real que se sigue deteriorando, cabe preguntarse por cuánto tiempo más podrá, o querrá, el Gobierno seguir adelante con estas políticas.
Hay cierta expectativa acerca de que una negociación exitosa con los holdouts y una rápida salida del default en el primer trimestre del año puedan hacer de 2015 un año distinto al que se está terminando. Amén de que no soy tan optimista respecto de un final rápido y feliz de la saga holdouts, creo conveniente remarcar que ninguno de los desequilibrios fundamentales ni ninguna de las distorsiones que afectan la actividad económica se solucionarán en Nueva York. El modelo populista está agotado y lo máximo que podría lograr el Gobierno es comprarle algo más de tiempo. Pero eso no evitará su anunciado final.