El contenido en las redes sociales y su impacto en la Reputación Profesional
Por Mihaela Marín.
La popularidad de las redes sociales reside en la facilidad de defender nuestras opiniones, promover las ideas de valor de otros o simplemente de combatir las que creemos que no se ajustan a nuestras creencias pero no siempre la imagen que nos construimos usando los medios digitales juega a nuestro favor. La identidad social y profesionalestán cada vez más interrelacionadas en el mundo online y a medida que la interacción a través de plataformas como Twitter o Facebook aumenta, más posibilidades hay que los dos perfiles entren en conflicto.
El fenómeno ha sido estudiado en más profundidad por la profesora de gestión empresarial Nancy Rothbard de la Universidad de Wharton y sus colaboradores en un estudio cuyos resultados han sido publicados en la revista Academy of Management Review. A partir de las diferentes estrategias que los usuarios emplean para gestionar sus comunicaciones mediante las redes sociales, se ha analizado cómo esos enfoques impactan sobre su vida profesional:
Tenemos abierto un nuevo mundo donde las redes sociales nos ofrecen oportunidades increíbles para conectar, para mejorar las relaciones y construir nuevas relaciones, pero también nos plantea desafíos acerca de cómo administrar las relaciones que tenemos”, explica la profesora Rothbard.
Según el estudio uno de los grandes retos está relacionado con el concepto de audiencia invisible, es decir aquellas personas que ven nuestra actividad online pero no nos responden directamente, a diferencia de los usuarios que nos indican a través de likes o favoritos que les ha gustado el contenido. Muchas veces nos olvidamos de ellos cuando hablamos a través de las redes sociales y eso podría tener unos efectos no deseados en la manera en la que nos contestan, indican los expertos.
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A partir de estas observaciones ellos se centraron en analizar cómo las personas equilibran las redes sociales entre la vida laboral y personal. Los resultados obtenidos llevaron a cuatro tipos distintos de personalidades social media.
Usuarios que comparten abiertamente (open sharer): las personas que usan este tipo de estrategia conectan con todo el mundo y están dispuestas a publicar cualquier tipo de contenido
Usuarios que comparten en función de la audiencia (audience sharer): las personas que adoptan esta estrategia siguen compartir de forma abierta sus mensajes pero eligen con más cuidado la audiencia con la que quieren conectar
Usuarios expertos en estrategia de contenido (content strategist): en este caso las personas conectan ampliamente con múltiples audiencias pero antes analizan con mucho cuidado el contenido que van a lanzar
Usuarios de estrategias personalizadas (custom strategist): son aquellos que comienzan con una segmentación cuidadosa de su audiencia y después difunden el contenido en función de los distintos grupos que han elegido personalizando de esta manera los mensajes
Indiferentemente de si los usuarios recurren a las redes sociales para integrarse o separarse, para expresarse o impresionar a los otros, el uso de cada estrategia tiene distintas consecuencias en sus vidas profesionales. Por ejemplo, la estrategia abierta ayuda a crear una imagen agradable pero puede haber un público invisible que se sienta en desacuerdo o incluso ofendido por opiniones demasiado directas. La estrategia enfocada en la audiencia permite preservar el respeto de los demás aunque no supone una mejora de las relaciones si no se llega a conectar con los ellos. En cambio las últimas dos estrategias tienen mayores posibilidades de incrementar el respeto profesional o los sentimientos de agrado de la audiencia pero por otro lado son más complejas y se tarda más en elaborarlas.
¿Conclusión?
Al parecer, no hay una estrategia ideal que ayude a los usuarios de redes sociales encontrar un equilibrio entre su vida personal y su vida laboral ya que cada una de estas presenta sus ventajas y desventajas.
Resumiendo sus observaciones estos aconsejan que antes de optar por una de las estrategias de comunicación social es importante evaluar cómo afectará la reputación profesional el comportamiento en las redes. Por eso invitan a los usuarios a elegir con cuidado la estrategia que más se ajuste a sus objetivos, tener en cuenta las metas en su comunicación a través de las redes sociales (expresarse, integrarse en grupos, crear impacto, etc) y al mismo tiempo no pasar por alto la relación entre publicar cualquier tipo de contenido y el efecto que pueda tener esto sobre las relaciones con el círculo de trabajo.
Por último, es muy importante evaluar si la estrategia usada se ajusta al contexto ya que no siempre las redes sociales son el canal más adecuado para dirigirse a las personas vinculadas con la vida profesional:
Hay que pensar si deseas permitir que se vea junto todo lo bueno, lo malo y lo feo… o si quieres ser más consciente de su reputación profesional y el impacto que tiene sobre los demás “, concluye Nancy Rothbard.
Algunos de los prescriptores digitales más relevantes muestran a TENTACIONES los secretos de su día a día, incluyendo un análisis de su Instagram en busca de fraude.
Por Ignacio Gomar.
La ‘influencer’ Ester Bellón.
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Nadie diría que alguien que luce en las redes sociales un bolso de Chanel de varios miles de euros sufre para llegar a fin de mes. Sin embargo es cierto, es un chico que habla de su trabajo como influencer con cierta decepción. Otros en cambio se refieren a esta profesión, que ha originado un nuevo tipo de marketing y prevé facturar 14 millones de euros este año en España, como un sueño hecho realidad. Las tarifas no son fijas, pero por una foto alguien con 100.000 seguidores cobra alrededor de 1.000 euros. Si tuviera medio millón, 3.000.
Con la expansión llegaron las sospechas de fraude, principalmente por la compra de seguidores, y entonces aparecieron las herramientas de análisis. La oportunidad perfecta para entrar a fondo en este mundo y descubrir cuántos influencers son capaces de pasar la prueba del algodón en sus cuentas de Instagram.
Lara Martín (@laramartingilarranz) estudió Administración y Dirección de Empresas con un máster en moda. En ese curso, hace ocho años, arrancó su blog. Lara fue pionera y hoy disfruta de su sueño, así lo llama ella, como una macro influencer de 550.000 seguidores. Posa como una modelo para este reportaje en la madrileña Puerta de Alcalá. Su día a día consta de reuniones, eventos, presentaciones de colecciones… «Todo el día por la ciudad con el móvil y la cámara profesional en la mano. Adoro mi vida, no me imagino otra”. Ella toma todas las decisiones sobre su carrera, incluyendo el control de sus perfiles, y considera que el mayor lujo de su trabajo es “conocer destinos que ayudan a generar contenidos”. Cuenta que cada vez hay más trabajo, ya que el presupuesto de marketing digital de las marcas aumenta cada año. Respecto a las sospechas de fraude en el sector, responde que es inviable: «Si no hay resultados no te vuelven a llamar”.
Lara Martín, ‘influencer’ de moda, posando en la Puerta de Alcalá.
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No es tan sencillo. Yeyo Ballesteros es responsable de comunicación de Room Mate Hoteles y experto en marketing con influencers. “Desde hace años trabajamos con ellos y nos encanta. Han generado una nueva vía de comunicación y movilizan a muchos fans. Aportan credibilidad, pero queremos trabajar con profesionales que no cometan irregularidades”. Desde su departamento estudian a estos nuevos reyes de Internet, les piden sus estadísticas e incluso recurren a una agencia (Sr. Potato) que revisa cambios extraños en los perfiles. “A las marcas nos encantaría tener un botón para pulsarlo y determinar si cometen fraude o no”. Ballesteros admite que se la han «podido colar una y mil veces». «Esto se debería regular, somos los primeros interesados”.
Se pueden medir resultados, por ejemplo cuánta gente ha llegado a la página de un cliente, pero en ningún caso determinar si las interacciones provienen o no de usuarios falsos. De hecho es posible comprar los me gusta y los comentarios: diez por dos dólares (1,60 euros), con un texto personalizado; también se pueden adquirir visualizaciones de los stories y por 500 euros se pueden sumar hasta 100.000 followers.
Yeyo Ballesteros, responsable de comunicación de Room Mate Hoteles y experto en marketing con ‘influencers’.
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Hace un par de meses se hizo viral una campaña de una agencia de comunicación que destapaba la posibilidad de crear un influencer ficticio y ponerlo a trabajar. Lo hacían comprando para esa chica seguidores falsos o bots, teléfonos móviles conectados automáticamente a servidores en “granjas” de países como China o Rusia. Luis Díaz es el director de esa agencia, Human to Human, que trabaja exclusivamente con campañas de influencers. Usan herramientas de análisis para encontrar el más adecuado para las marcas y evitar las irregularidades que muchas veces descubren. Díaz no acepta analizara ninguno de ellos para este periódico, ya que solo trabaja para clientes y no quiere “señalar a nadie”, pero aporta datos obtenidos a través de sus análisis que permiten hacerse una idea de la situación. “Los macro (más de medio millón de seguidores) suelen estar limpios. En cuanto a los micro (entre 10.000 y 50.000 followers), el 40% de las cuentas tiene irregularidades; y en el rango de influencers (entre 100.000 y 500.000 seguidores) la cifra ronda el 30%”, asegura.
Con semejantes cifras, no resulta complicado encontrar irregularidades seleccionando un rango amplio de influencers. Sin necesidad de recurrir a herramientas tan especializadas como la de Luis, existen analíticas que permiten extraer datos significativos (por ejemplo, un cálculo aproximado de cuentas sospechosas y su origen geográfico). Que una cuenta de Instagram tenga bots entre los seguidores no prueba que se hayan comprado y no parece factible convertirse en influencer abriendo una cuenta en una red social y comprando seguidores, pero sí que alguien con cierto nivel vaya impulsando su cuenta con bots hasta dar el salto de categoría y cobrar más por cada campaña.
Luis Diaz, director de la agencia Human to Human. .
Llega el momento de comentarle a Lara sus resultados. Un 9% por ciento de sus seguidores se ubican en Turquía. Ella responde segura: “Me gusta que hayáis analizado la cuenta porque yo he sido incapaz de hacerlo y me parece muy interesante. Desde hace unos meses hay mucha polémica y es preocupante para todos. Respecto a tener muchos followers desde Turquía, antes hacía muchos sorteos internacionales en mi perfil y a raíz de eso han podido entrar seguidores de muchos países. Mi cuenta tiene muchísimos años. Si una marca me planteara un análisis, yo encantada. Habría que crear una asociación de influencers y un protocolo, desde luego”, concluye.
Como ella, Alberto Ortiz (@albertoortizrey) lleva en este negocio desde que arrancó. Tiene 32 años y se presenta en un sofisticado local del barrio de Salamanca de Madrid con las cotizadas zapatillas Triple S de Balenciaga. Cursó económicas y estudios de moda. No pertenece a ninguna agencia pese a su rango (250.000 seguidores), y gestiona todo él mismo. La clave de su éxito, “la calidad de mis fotografías, mis looks, que esté todo cuidado”, y cree que “es un error pensar en tener más followers. Lo importante es la calidad y vender para un target ajustado a la comunidad de cada uno”. Al comentarle el análisis de su perfil, con un 30% de seguidores ubicados en Brasil, responde: “Durante mucho tiempo he hecho publicidad para Brasil y México. La verdad es que nunca hemos mirado herramientas de análisis. Pero vamos, me interesa muchísimo que se analicen. Es bueno para todos, y nos encantaría que lnstagram borrase los seguidores inactivos o irregulares. Estamos desprotegidos, es más, alguien puede comprarte seguidores, y alguna vez hemos notado subidas y bajadas raras, pero no puedes controlarlo”.
Ortiz es consciente de la opacidad de las plataformas. Luis Díaz, de Human to Human, opina lo mismo: “Instagram (propiedad de Facebook) ha reconocido que tiene un 8% de cuentas falsas. Al final tiene un dilema. Por un lado todo lo que sean usuarios y tráfico le beneficia, pero por otro sabe que la calidad de la comunidad puede ser vital a medio plazo. Las redes viven del crecimiento. Si Facebook borra 60 millones de cuentas, tiene pérdidas millonarias”. Yeyo Ballesteros recuerda el papel de las agencias: “Es importante que controlen a sus representados y les trasladen un mensaje claro: nunca ir por el camino fácil, al final te acabarán pillando”.
Bajo el paraguas de Influencity, una agencia que representa influencers y también vende análisis de calidad de sus cuentas, trabaja Alejandro More (@alejandrojamo), 28 años, 134.000 seguidores y afincado en Barcelona. Es su tercera agencia tras dos malas experiencias. “Con la primera terminé mal porque se suponía que tenían que relanzar mi Instagram y no lo hicieron”. Su día a día es “intentar subir fotos buenas para mantenerme ahí. Además tengo una empresa, una marca de relojes que de momento no va muy bien”, comenta para después confesar que solo con ese trabajo no podría vivir. «Muchos meses no da. La media por una foto son como mucho 1.000 euros”. Al preguntarle por el fraude, Alejandro responde que no ha comprado nunca seguidores para su perfil, pero sí para su firma de relojes: “Nadie se toma en serio una marca con 200 seguidores en Instagram”. Tras admitir el fraude, se presta al análisis de su perfil, que revela un 25% de followers ubicados entre Rusia y Brasil.
Ante los resultados de su cuenta, Antonio Fernández (@antoniofdez_), micro influencer (24.300 seguidores) sevillano residente en Madrid, también se sorprendió —cabe recordar que los micro son hoy los más buscados por las marcas, por su capacidad para llegar a un target más concreto con menor inversión—: un 40% de sus followers viene de Turquía y un 12% de Irán. Concedió una entrevista para este reportaje e incluso accedió a compartir sus estadísticas, algo que no llegó a hacer. Unas horas después de la cita, pidió a través de un correo electrónico que sus declaraciones no aparecieran tras recordar que tiene un contrato firmado con una marca que no se lo permite.
Ester Bellón (@armarioenruinas) trabaja como influencer desde hace seis años dentro de Okiko Talents, la primera agencia de influencers en España y que tiene entre sus representados a auténticas celebridades de este mundo, como Gala González o Miranda Makaroff. Además de ser prescriptora de moda y estilo de vida, Bellón es arquitecta, tiene su propio estudio y sigue ejerciendo. La clave de su éxito es “saber estar en continuo movimiento para generar contenidos interesantes”, y el mayor lujo para ella, viajar. No se cree que haya influencers fraudulentos trabajando. “Ahí entra la agencia. Cuando alguien ha comprado seguidores se nota. Si no hay engagement o tus seguidores son de Turquía, o aparecen perfiles muy grandes de la noche a la mañana… Pues no cuadra. Mi agencia siempre advierte del peligro. Son mentiras con las patas muy cortas”. Los análisis de la cuenta de Ester ofrecen los resultados más positivos, más limpios, aunque tiene casi un 20% de seguidores en Brasil. Ella apunta: “He hecho colaboraciones con marcas brasileñas y blogueras famosas en Brasil me han etiquetado en publicaciones”.
La directora de Okiko, Beatriz Portela, agradece esta investigación: “Es un síntoma de que el mercado está madurando. En países como España e Italia aún se da mucha importancia al tamaño, y la evolución natural es que empiece a primar la calidad de las comunidades, es algo que nos beneficiará a todos”.
Toca ocuparse del futuro del mundo influencer. Eso pasa por una mayor transparencia y compromiso de las plataformas, por institucionalizar el uso de herramientas de verificación —Luis Díaz asegura orgulloso que la suya, que analiza hasta nueve parámetros, «es la mejor del mercado”— y por la implicación de las agencias. Hay rumores de que algunas compran los bots a sus representados o les obligan a engordar sus perfiles antes de firmar. Al comentarle a una de las agencias contactadas para este reportaje que uno de los temas a tratar era el fraude, no respondió más.
En el documento titulado Sobre la Corrupción, el experto Heiromy Castro Milanés, realiza un interesante análisis sobre el fenómeno de la corrupción y su impacto en las sociedades modernas. De una forma didactica y muy documentada, Castro ofrece información de interés para todos los profesionales de cumplimiento y gestión de riesgos de las entidades reguladas.
Solicite el documento enviando un e-mail a: gustavoip@arnet.com.ar
Para el CEO de Hilton, «el turismo creará uno de cada cinco nuevos puestos de trabajo»
Por Sofía Terrile.
«Mientras las economías crecen, la gente quiere viajar más», dijo el CEO global de la cadena Hilton. .
Cinco nuevos hoteles hacia 2020 -dos de ellos que inauguran este año- y alrededor de 350 puestos de trabajo directos: así espera crecer la cadena hotelera Hilton en la Argentina. Durante la conferencia del World Travel & Tourism Council (WTTC, la organización que representa a los líderes del sector del turismo), su CEO global, Chris Nassetta, estuvo en Buenos Aires y dialogó con LA NACION sobre el potencial de crecimiento de la industria-que representa alrededor del 10% del PBI global, aseguró- y las oportunidades que puede capturar la Argentina.
El ejecutivo asumió ayer por la noche la presidencia del WTTC, y en su doble rol como hotelero y representante del sector general, proyectó un buen futuro cercano para el país, al menos en lo que se refiere a su industria. «Creo que el presidente, Mauricio Macri, y su gabinete tienen presente esta idea del turismo como un sector fuerte al que hay que impulsar para que la economía crezca», dijo.
-En la industria del turismo se habla de una «era dorada». ¿En qué se traduce en términos de crecimiento del sector?
-Mientras las economías crecen y más gente pertenece a la clase media, incluso en América Latina y en particular en la Argentina, la gente quiere viajar más. Todos los años rompemos récords: en 2017, 1.300 millones de personas cruzaron fronteras para viajar. Nuestra expectativa es que dentro de dos décadas ese número de turistas se duplicará.
Chris Nassetta: «Macri sabe que debe impulsar el turismo para que la economía crezca» .
-¿Y de qué manera países como la Argentina pueden aprovechar esta oportunidad?
-La gente quiere salir a ver el mundo. Nuestra industria representa alrededor del 10% del PBI global, y ese número es muy similar en la Argentina. Todo el oxígeno se utiliza para hablar de tecnología, y no se destaca lo suficiente que somos una de las industrias que más crecen. En la Argentina, avanza alrededor de 5% al año, en coincidencia con lo que sucede en el mundo. Empleamos a una de cada 10 personas en el planeta. Uno de cada cinco nuevos puestos de trabajo será creado por nuestra industria en el futuro próximo. La mayoría son de baja jerarquía, pero es un sector donde hay mucho potencial de crecimiento.
-Buenos Aires quiere ser un destino competitivo. ¿De qué debería ocuparse primero?
-De todo. Entre los primeros pasos para ser un destino exitoso, está ser un lugar que efectivamente la gente quiera visitar. Debés tener ciudades y destinos de descanso con atracciones que les interesen a las personas, pero además, que sean lugares seguros. Además, necesitás hacerle marketing a tu destino. También tenés que asegurarte de tener la infraestructura para poder lograrlo, tanto digital -facilidad para conseguir visas- como física. Que esté desarrollado el mercado aerocomercial, pero también las redes de transporte interno: puertos, trenes, autopistas… Y finalmente, debés tener al talento necesario para lograrlo, porque la parte más importante es la experiencia.
-¿Por qué eligieron esta ciudad para la conferencia del WTTC?
-Un año atrás, cuando yo era vicepresidente, vimos que la Argentina estaba haciendo bien la tarea. Es un país que tiene ciudades increíbles y destinos naturales espectaculares. Además, está desarrollando su infraestructura: mercado aerocomercial, rutas y hoteles. Está creciendo su pool de talento para el sector, y nosotros lo vemos porque tenemos cinco hoteles por construir. Creo que el presidente, Mauricio Macri, y su gabinete tienen presente esta idea del sector del turismo como uno fuerte al que hay que impulsar para que la economía crezca.
-¿Cuáles son sus impresiones sobre el clima de negocios en el país?
-Muy buenas. Hilton está creciendo en la Argentina, pero también vemos que el sector general crece. Queremos triplicar nuestra presencia aquí en los próximos cinco años. Es un plan fuerte, pero como solo tenemos tres hoteles, por lo que nos queda mucho lugar por crecer. Es el anticipo de lo que vemos como un futuro brillante aquí. También desde el WTTC nos complace lo que vemos y nos gustaría seguir invirtiendo aquí.
-En la industria hotelera se habla de que, en un futuro del trabajo donde se destruirán puestos, este será un sector que los creará. ¿Cómo se explica esta contratendencia?
-Somos personas sirviendo a personas. Así es la industria hace 100 años y así será en 100 años más. La innovación no está eliminando nuestra necesidad de viajar y de conocer el mundo. Nuestro sector es de mano de obra intensiva y lo seguirá siendo, porque las experiencias siempre involucran a personas. Sin embargo, la tecnología seguramente hará que repensemos los roles de nuestro talento hacia puestos que creen experiencias más personalizadas y únicas.
-¿Cuáles son las principales tendencias en la industria hotelera?
-Primero, veremos muchos más hoteles construidos alrededor del mundo. La mayoría de los destinos no tienen suficientes habitaciones -ni en cantidad ni en calidad- para satisfacer a la demanda. Por otro lado, la tecnología evolucionará para personalizar la estadía de las personas a escala masiva. Ahora tenemos muchas mejores herramientas de recolección de datos para saber mucho más sobre nuestros clientes y, de esa manera, comunicarnos mejor con ellos. Por ejemplo, en nuestro caso expandiremos por el mundo el concepto de «habitación conectada», que consiste en que el huésped conozca la habitación y la habitación conozca al huésped: que cuando entres al cuarto ya esté ajustada la temperatura, la iluminación, la almohada que te gusta más, tu cuenta de Spotify, las fotos de tu perro… Porque habrá más gente que viaja, mejores viajes y tecnología que ayude a mejorar la experiencia de los clientes, creemos que nuestro sector tiene todo para crecer en las próximas décadas.
La Ciudad de Buenos Aires consiguió la mejor calificación de riesgo AAA
Por Sofía Diamante.
La agencia Fitch subió la categoría al nivel más alto debido a una mejora en el perfil de vencimientos de deuda y una sensible disminución de la participación de la deuda en moneda extranjera. .
La agencia internacional Fitch Rating subió la calificación de riesgo de largo plazo de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) a la mejor categoría, AAA, convirtiéndose así en el primer estado sub-soberano en alcanzar este rango en su sector.
Fix -afiliada a Fitch Ratings- justificó su decisión al considerar que «en el último año se registró una mejora en el perfil de vencimientos de deuda y una sensible disminución de la participación de la deuda en moneda extranjera», según indicó en un comunicado.
En el sector privado, las empresas que gozan de la máxima calificación AAA por parte de Fix son Arcor, PAE, YPF, Banco Nación, BICE, BBVA Francés, Santander Río, HSBC, Itaú y Cetelem.
Córdoba, por su parte, también tuvo un ascenso de categoría donde subió a la calificación AA, ubicándose dentro de los mejores perfiles crediticios en el segmento de sub-soberanos argentinos, por detrás de la Capital Federal.
Factores Relevantes
Entre los factores relevantes para la calificación AAA de la Ciudad, Fix señala que la Capital es el principal centro económico y financiero del país, donde aportó en 2016 el 20,6% del PBI nacional. Su PBI per cápita, en tanto, es de 2,7 veces el promedio nacional.
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Asimismo, el buen desempeño presupuestario, con un margen operativo provisorio de 18,1%, registra una significativa mejora respecto al año 2016 (10,8%). La flexibilidad financiera también es una característica importante, ya que, según calcula la calificadora, en 2017 el 76,9% de los ingresos operativos de CABA fueron recaudados y administrados de forma local.
En cuanto a la descripción de «bajo nivel de endeudamiento y buena capacidad de pago», Fix señala que el año pasado la deuda consolidada representó un 36,5% de los ingresos corrientes, la cual evidenció una importante mejora en la exposición al riesgo cambiario.
«En 2017, un 54,3% de la deuda estaba denominada en moneda extranjera frente al 94,9% de 2014. Esta mejora se explica en parte por el canje de deuda realizado en el último trimestre de 2017 y el primero de 2018. De acuerdo a estimaciones oficiales, luego del último canje, el ratio de deuda en moneda extranjera se habría reducido hasta un 50%», dice el informe.
Por otro lado, la calificadora aclara que un política de endeudamiento agresiva con términos y condiciones poco sustentables y/o un incremento del riesgo de refinanciación de la deuda podría afectar negativamente las calificaciones.
Principales Factores de Calificación
Fortalezas:
Elevada flexibilidad presupuestaria.
Buenos y sostenibles niveles de márgenes operativos.
Adecuado nivel de endeudamiento en términos del presupuesto.
Buena composición del endeudamiento en términos de moneda y plazo.
Peso económico de la Ciudad de Buenos Aires en la economía nacional. Economía rica y diversificada.
Debilidades:
Presiones inflacionarias y salariales en el gasto.
Necesidades de infraestructura que pueden impactar en deuda adicional.
Ricardo Hipólito López Murphy (1951) es un economista y político argentino. Fue ministro de Defensa, ministro de Economía y ministro de Infraestructura y Vivienda durante la presidencia de Fernando de la Rúa. Es licenciado en Economía de la Universidad Nacional de La Plata, con maestría en economía de la Universidad de Chicago.
Macri celebra en Tucumán el primer embarque de limones a EE.UU. desde 2001
La empresa Argenti Lemon despachará 30 toneladas de limones frescos de alta calidad. Así, se cerrará una dura batalla para vencer el lobby de los productores californianos.
El presidente Mauricio Macri viajará hoy a Tucumán para encabezar el primer embarque de limones a los Estados Unidos desde 2001. La empresa Argenti Lemon despachará 30 toneladas de limones frescos de alta calidad y con esa exportación se cierra una dura batalla de Argentina para lograr vencer el lobby de los productores californianos.
En cuanto asumió, Macri tomó como bandera ese reclamo a tal punto que cuando el nuevo embajador argentino en Washington, Carlos Oris de Roa, presentó sus cartas credenciales, Trump bromeó con los limones.
El Presidente viaja a Tucumán junto con el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere. Y tras el embarque comenzará formalmente la mesa sectorial de cítricos en la misma Tucumán. Así lo anticipó ayer el ministro a los dirigentes de la Mesa de Enlace que se reunieron por segunda vez en el ministerio.
Los presidentes de la Federación Agraria, CRA, Coninagro y la Rural llevaron una agenda que abarcó desde el pedido de financiación para aliviar los daños de la sequía hasta los reclamos por los impuestos provinciales. Durante los 90 minutos de la reunión se analizó la marcha de las mesas sectoriales de carne, lácteos y la foresto-industrial.
En cuanto a los limones, hoy se da vuelta una página que arrancó en 2001 cuando productores californianos aseguraron que los limones argentinos tenían una bacteria conocida como “cancrosis”, una acusación que resultó falsa según demostraron las autoridades sanitarias argentinas.
Argentina exportaba por US$ 100 millones a EE.UU. La firma que realiza este primer embarque, Argenti Lemon , nació en 1997 y comercializa fruta fresca, jugo concentrado, cáscara deshidratada y aceite esencial de limón.
Danieles un ingeniero de profesión al que conocí por nuestra mutua pertenencia al grupoThinknomicsy al que pude ponerle cara hace un par de años en un encuentro en Marbella. Él tiene unblogen el que se dedica a matizar ciertos mitos económicos. No los niega pero expone una serie de datos y argumentos que nos llevan a dudar de que determinadas creencias muy comunes sean ciertas. Y uno de sus motivos recurrentes es la falsa idea que tenemos sobre la economía de los países nórdicos, tan idealizada por algunos políticos en España.
Por ejemplo, en una de sus últimas entradas, y ya que está tan de moda, explica cómo funciona el tema de las pensiones allí y resulta que lo que ocurre es que además de la pensión pública obligatoria (la única que lo es en España), allí también es obligatoria una pensión privada. Y ésta es tan importante que el porcentaje que supone la primera pensión pública que recibe un jubilado con respecto al último salario en España es del 72,3% (si alguien cobrara 1000 € antes de jubilarse, de media pasa a cobrar 723€), en Finlandia es del 56,6% y en todos los nórdicos es inferior hasta llegar al menor: Islandia en el que alguien que tiene un sueldo un 50% superior a la media sólo recibe un 2,1% de su último salario en forma de pensión pública. ¿Por qué ocurre esto? Porque en su día sindicatos y empresarios decidieron que parte del salario se iba a invertir para que ello redundara en mejores pensiones y en todos los nórdicos existe un sistema de pensiones privadas obligatorias o cuasi obligatorias a través de las negociaciones de los convenios colectivos entre trabajadores y empresas que acaban aportando más dinero a los jubilados que la pensión pública.. En resumen, que cuando los partidos de izquierdas ponen como ejemplo de avances sociales a “los nórdicos” deberían tener en cuenta que la mayor parte de los ingresos de sus pensionistas allí procede de fondos privados de pensiones. Ojo, que yo no defiendo ese sistema, sólo digo que a aquellos que les parece que es anti-social y de derechas fomentar los fondos de pensiones privados, entonces deberían dejar de poner a estos países como ejemplo.
Otro tema en el que se pone como ejemplo a “los nórdicos” es la desigualdad pero es otro mito y qué mejor que esta imagen para demostrarlo
Incluso si se mide por el Indicador Gini es así. Es decir, que no porque sean países con un –supuesto- gran gasto público social, son menos desiguales. Más bien al contrario.
En otro artículo también muestra que existe evidencia clara de que hay más empleo público en los países nórdicos, aunque también es cierto que no solamente los salarios que reciben sus trabajadores son de media notablemente inferiores a los españoles (medidos en relación al PIB del país), sino que las condiciones laborales que disfrutan las plazas de funcionarios en España no existen en los países del Norte de Europa (es decir, que losconvenios colectivos y leyes laborales protegen con mucha menos intensidad las plazas de los funcionarios públicos allí -por ejemplo no son cargos vitalicios- que aquí). Y que aunque los países del Norte de Europa sí presentan indicadores de protección al trabajador superiores a España, como por ejemplo períodos de notificación de despido procedente más amplios, más días de vacaciones remuneradas con respecto a nuestro país, más flexibilidad y prioridad en la renegociación de un contrato ante la notificación de un despido procedente, menor número de meses cotizados necesarios para acceder a la prestación por desempleo, mayor número de días mínimos de baja por maternidad/paternidad…etc. resulta que su mercado laboral está mucho menos regulado, son proclives a la libertad económica (es decir, más cercanos al liberalismo que al socialismo) y las indemnizaciones por despido son muy inferiores por lo que de nuevo, si se quiere copiar o poner como modelo a estos países resulta que la última reforma laboral del PP, tan criticada por la izquierda, acerca precisamente a este modelo (por ejemplo en Dinamarca el despido es casi gratis para la empresa).
También conviene tocar el tema de los impuestos, de nuevo espejo en el que algunos dicen que deberíamos mirarnos.Primero si nos fijamos en los impuestos sobre el consumo (desde IVA a impuestos especiales sobre bebidas, combustibles, tabaco etc.) son mucho más altos allí (y recordemos que son los impuestos teóricamente menos progresivos), también son mayores los impuestos al trabajo (la diferencia entre salario bruto y neto), también pagan más los autónomos y sin embargo, el tipo impositivo implícito para las empresas es bastante similar al igual que los impuestos al capital como porcentaje del PIB… contra lo que dicen algunos. Tampoco en impuestos al patrimonio hay grandes diferencias con nuestros vecinos del Norte:
Ni en los marginales máximos del IRPF
Y es más, España aplica un tipo efectivo a las empresas superior a todos los países nórdicos. En palabras de Daniel: “ni los nórdicos aplican más presión fiscal que España al capital, ni sus empresas tienen una cuña fiscal superior, ni aplican impuestos a la propiedad privada más gravosos, ni en todos los países nórdicos sus trabajadores de mayor renta colaboran con impuestos al trabajo muy por encima de nuestro país, ni los marginales máximos son muy diferentes. Por otro lado, recaudan mucho más a través de un impuesto poco progresivo como es el IVA, y son sociedades que permiten y toleran en general mucha más desigualdad en la riqueza“
Finalmente, a la vista de las estadísticas, ni España gasta poco en gasto públicosocial encomparación con los países más prósperos de la OCDE, ni los países nórdicos son quienes más gastan.
Podemos añadir muchas más particularidades que demuestran que no tiene sentido que la izquierda use a los nórdicos como modelo: Suecia privatizó Correos (y hay más carreteras privadas que públicas), el salario mínimo no es una imposición legal, en Noruega los estudiantes reciben créditos y no becas, la educación privada es fomentada y no se ve como un perjuicio para la pública, en casi todos hay copago sanitario, se castiga sin subsidio al parado que rechaza un trabajo, Dinamarca es un estado confesional (y la actual reina es la máxima autoridad eclesial)…etc.
Mi opinión es que por principio los modelos económicos no son transferibles y medidas que triunfan en un país podrían fracasar en otro y viceversa, que hay que tener en cuenta la Historia, las tradiciones, el carácter (un ejemplo: en Suecia si no anulas una cita médica con una anticipación de más de 24 horas te cascan una multa de 40€) y hasta la coyuntura. No tengo ni espacio ni ganas para analizar qué me gusta y qué no de los países nórdicos y además no era mi intención con este artículo, simplemente constato que quienes hablan de ellos como ejemplo de algo que no son, puede que o bien no los conozcan o lo hagan pero sólo ofrezcan, aposta, una versión parcial y adulterada de ellos. Y eso no está nada bien.
Gracias a la valentía de jueces y fiscales como Sérgio Moro se está persiguiendo en Brasil la corrupción, el gran enemigo del progreso latinoamericano.
Que Lula, el expresidente del Brasil, haya entrado a una prisión de Curitiba a cumplir una pena de 12 años de cárcel por corrupción ha dado origen a protestas masivas organizadas por el Partido de los Trabajadores y homenajes de gobiernos latinoamericanos tan poco democráticos como los de Venezuela o Nicaragua, algo que era previsible. Pero lo es menos que mucha gente honesta, socialistas, socialdemócratas y hasta liberales consideren que se ha cometido una injusticia contra un exmandatario que se preocupó mucho por combatir la pobreza y realizó la proeza de sacar, al parecer, a cerca de 30 millones de brasileños de la extrema pobreza cuando estuvo en el poder.
Quienes piensan así están convencidos, por lo visto, de que ser un buen gobernante tiene que ver sólo con llevar a cabo políticas sociales de avanzada, y que esto lo exonera de cumplir las leyes y de actuar con probidad. Porque Lula no ha entrado a la cárcel por las buenas cosas que hizo durante su gobierno, sino por las malas, y entre éstas figura, por ejemplo, la espantosa corrupción de la compañía estatal de Petrobras y sus contratistas que costó al diezmado pueblo brasileño nada menos que tres mil millones de dólares (dos mil millones de ellos en sobornos).
De otro, quienes piensan tan bien de Lula olvidan el feo papel de corre-ve-y-dile que jugó como emisario y cómplice en varias operaciones de Odebrecht —en el Perú, entre otros países— corrompiendo con millones de dólares a presidentes y ministros para que favorecieran a aquella transnacional con multimillonarios contratos de obras públicas.
Es por esta razón y otros casos que Lula tiene no uno, sino siete procesos por corrupción en marcha y que decenas de sus colaboradores más próximos durante su gobierno, como João Vaccari o José Dirceu, su jefe de gabinete, hayan sido condenados a largas penas de cárcel por robos, estafas y otras operaciones delictuosas. Entre las últimas acusaciones que se ciernen sobre su cabeza está la de haber recibido de la constructora OAS, a cambio de contratos públicos, un departamento de tres pisos en la playa de Guarujá (São Paulo).
Las protestas por la prisión de Lula no tienen en cuenta que, desde que se produjo la gran movilización popular contra la corrupción que amenazaba con asfixiar a todo el Brasil, y en gran parte gracias a la valentía de los jueces y fiscales encabezados por Sérgio Moro, juez federal de Curitiba, centenares de políticos, empresarios, funcionarios y banqueros han ido a la cárcel, o están siendo investigados y tienen procesos abiertos. Más de ciento ochenta han sido ya sentenciados y hay varias decenas de ellos que lo serán en un futuro próximo.
Jamás en la historia de América Latina había ocurrido nada parecido: un levantamiento popular, apoyado por todos los sectores sociales, que, partiendo de São Paulo se extendió luego por todo el país, no contra una empresa, un caudillo, sino contra la deshonestidad, las malas artes, los robos, los sobornos, toda la gigantesca corruptela que gangrenaba las instituciones, el comercio, la industria, el quehacer político, en todo el país. Un movimiento popular cuya meta no era ni la revolución socialista ni derribar a un gobierno, sino la regeneración de la democracia, que las leyes dejaran de ser letra muerta y se aplicaran de verdad, a todos por igual, ricos y pobres, poderosos y gentes del común.
Lo extraordinario es que este movimiento plural encontró jueces y fiscales como Sérgio Moro, que, envalentonados con aquella movilización, le dieron un cauce judicial, investigando, denunciando, enviando a la cárcel a un abanico de ejecutivos, comerciantes, industriales, parlamentarios, autoridades, hombres y mujeres de toda condición, mostrando que es realizable, que cualquier país puede hacerlo, que la decencia y la honestidad son posibles también en el tercer mundo si hay la voluntad y el apoyo popular para hacerlo. Cito siempre a Sérgio Moro, pero su caso no es único, en estos últimos años hemos visto en Brasil cómo su ejemplo era seguido por incontables jueces y fiscales que se atrevían a enfrentar a los supuestos intocables, aplicando la ley y devolviendo poco a poco al pueblo brasileño una confianza en la legalidad y en la libertad que casi había perdido.
Hay muchas gentes admirables en Brasil; grandes escritores como Machado de Assis, Guimarães Rosa o mi muy querida amiga Nélida Piñon; políticos como Fernando Henrique Cardoso, que, durante su presidencia, salvó de la hecatombe a la economía brasileña e hizo un modelo de gobierno democrático, sin ser acusado jamás de una acción punible; y atletas y deportistas cuyos nombres han dado la vuelta al mundo. Pero, si tuviera que escoger uno de ellos como modelo ejemplar para el resto del planeta, no vacilaría un segundo en elegir a Sérgio Moro, ese modesto abogado natural de Paraná, que, luego de recibirse de abogado, entró a la magistratura haciendo oposiciones en 1996. Según ha confesado, lo ocurrido en Italia en los años noventa, el famoso proceso de Mani Pulite, le dio ideas y el entusiasmo necesario para combatir la corrupción en su país, utilizando instrumentos parecidos a los de los jueces italianos de entonces, es decir, la prisión preventiva, la delación premiada y la colaboración de la prensa. Han tratado de corromperlo, por supuesto, y sin duda es un milagro que esté todavía vivo, en un país donde los asesinatos políticos no son por desgracia excepcionales. Pero allí está, formando parte de lo que viene siendo una verdadera, aunque nadie la haya denominado todavía así, revolución silenciosa: el retorno de la legalidad, el imperio de la ley, en una sociedad a la que la corrupción generalizada estaba desintegrando e impidiéndole pasar de ser el “gran país del futuro” que ha sido siempre a ser el gran país del presente.
El gran enemigo del progreso latinoamericano es la corrupción. Ella hace estragos en los gobiernos de derecha o de izquierda y un enorme número de latinoamericanos ha llegado a convencerse de que aquella es inevitable, algo así como los fenómenos naturales contra los que no hay defensa: los terremotos, las tormentas, los rayos. Pero la verdad es que sí la hay, y precisamente Brasil está demostrando que es posible combatirla, si se tienen jueces y fiscales gallardos y responsables, y, por supuesto, una opinión pública y unos medios de información que los apoyen.
Por eso es bueno, para la América Latina, que gentes como Marcelo Odebrecht o Lula da Silva hayan ido a la cárcel luego de ser procesados, concediéndoles todos los derechos de defensa que existen en un país democrático. Es muy importante mostrar en términos prácticos que la justicia es igual para todos, los pobres diablos del montón que son la inmensa mayoría, y aquellos poderosos que están en la cúspide gracias a su dinero o a sus cargos. Y son precisamente estos últimos los que tienen mayor obligación moral de acatar las leyes y mostrar, en su vida diaria, que no hace falta transgredirlas para ocupar esas posiciones de prestigio y poder que han alcanzado, que ellas son posibles dentro de la legalidad. Es la única manera en que una sociedad crea en las instituciones, rechace el apocalipsis y las fantasías utópicas, sostenga la democracia y viva con la sensación de que las leyes existen para protegerla y humanizarla cada día más.
El caso Carrefour, la cadena que solicitó el procedimiento preventivo de crisis, operó como catalizador e introdujo en la agenda pública una pregunta clave: ¿qué está pasando en el consumo?
En cualquier caso, no se trata de una pregunta menor, porque el consumo privado representa el 73% del producto bruto del país.
Lo que está sucediendo trasciende a la cadena e incluso a los supermercados. Es un fenómeno mucho más complejo, profundo y estructural del cual la compañía francesa es tan solo una expresión, como pueden serlo a la inversa Mercado Libre, Samsung, Despegar, Motomel o Loma Negra.
Aquí y ahora asistimos a lo que el científico norteamericano Tomas Kuhn definiera como un cambio de paradigma. Irrumpe una nueva cosmovisión, que altera significativamente los parámetros de análisis. Es una instancia confusa, errática y oscilante, dado que la nueva lógica entra en tensión con la anterior. El paradigma de consumo de la «era M» es claramente diferente al de la «era K».
En su libro La estructura de las revoluciones científicas, de 1962, Kuhn planteó que «las revoluciones científicas se inician con un sentimiento creciente de que un paradigma existente ha dejado de funcionar adecuadamente».
Hoy cuesta comprender lo que sucede, básicamente porque el paradigma anterior ya no alcanza para explicar los sucesos actuales. No son pocos los que se preguntan cómo puede ser que caigan o estén estancadas las ventas de productos cotidianos como ciertos alimentos o bebidas sin alcohol, y estén «volando» las de notebooks, motos, celulares, cerámicos, viajes o cemento Portland.
En el paradigma que dominó la escena y estructuró las conductas durante doce años, cuando el consumo de corto plazo se estancaba -como sucedió en 2009, como producto de la crisis financiera global sumada a la sequía y la gripe A-, el consumo de largo plazo se desplomaba. Aquel año las ventas de autos cayeron 19%; las de motos, 25%, y las de inmuebles, 35%. El acto reflejo natural es asumir entonces que si las ventas de alimentos, bebidas, cosmética y limpieza cayeron un 4% en 2016, otro un 1% en 2017 (según Kantar Worldpanel) y se prevé que concluyan 2018 en un nivel similar o algo superior al de 2017 (0 a +1%), entonces el resto del consumo debe ir mucho peor. Las evidencias demuestran de manera contundente que no es así.
Se acaba de cumplir el mejor primer trimestre de la historia en ventas de autos 0 km y se proyecta llegar a un millón en el año. Sería también récord histórico. En motos sucede algo similar. Se vendieron 202.000 unidades en el trimestre (+14%). El año pasado fue uno de los sectores estrella: 688.000 unidades vendidas, +44%. Este año podrían llegar a las 750.000 unidades. Sería también récord histórico. Luego de haber crecido 55% el año pasado, las ventas de notebooks continúan en un ascenso exponencial: arriba del 40%. Se venderían más de 500.000 computadoras este año. El índice Construya, que mide sobre todo los insumos relacionados con la construcción privada, creció 14% en el primer trimestre 2018.
Entre muchas de las concepciones de Kuhn, tal vez una de las más relevantes sea comprender que las leyes de un paradigma no resultan operativas en el otro. Estas cosmovisiones entran en disputa, por tener justamente la entidad suficiente para hacerlo. «Los paradigmas no solo proporcionan a los científicos mapas, sino también algunas de las indicaciones principales para el establecimiento de mapas» afirmaba.
El nuevo paradigma se constituyó a partir de un movimiento simultáneo en las necesidades y en los deseos. Las correcciones macroeconómicas de 2016, para resolver básicamente dos temas de fondo, como eran salir del cepo cambiario y bajar el peso de los subsidios en el gasto público, tuvieron un impacto que, aun dentro de un modelo económico y social gradualista, fue percibido como un «shock» en la vida cotidiana. La devaluación se trasladó a los precios. La inflación llegó al 40% anual, los precios de los productos básicos pasaron de subir 22% a finales de 2015 a hacerlo un 39% hacia el final del año 2016. Y, fundamentalmente, hubo que pasar a pagar algo que durante 12 años había sido «casi gratis»: luz, gas, y agua. Se perdieron 7 puntos de poder adquisitivo. Los argentinos no solo se pusieron de mal humor, sino que cambiaron sus patrones de conducta. Tres conceptos emergentes en los estudios cualitativos que atraviesan todas las clases sociales y sintetizan la disrupción que provocó el salto de un paradigma a otro: «Antes compraba sin mirar, ahora me fijo en todo», «creo que aprendimos a gastar un poco mejor, tomar conciencia de que no se puede gastar tanto y armar un presupuesto y trabajar sobre eso» y «hoy comprar es un estrés, si te distraés, perdés» .
La transición de un modelo de consumo a otro se terminó de consolidar cuando, en 2017, el retorno del crédito provocó un cambio en el deseo. Se otorgaron más de 50.000 créditos hipotecarios y el stock de dinero en este tipo de financiación se duplicó de un año a otro: de $60.000 millones a $120.000 millones. Había una demanda latente e insatisfecha para uno de los bienes más trascendentales que puede adquirir una persona: su casa. Fueron más de 15 años sin crédito. Aquí, el humor social se movió en sentido inverso: resurgieron la esperanza y las buenas expectativas. También tuvieron un fuerte impulso los créditos prendarios (con una suba de 69%), y los personales (59%). No se trata solo de comprar una casa nueva, sino que también aquellos que no pueden hacerlo o no quieren están viendo una buena oportunidad para pintar, hacer un cuarto adicional, construir la parrilla o cambiar los muebles.
Al indagar qué harían los ciudadanos si recuperaran poder adquisitivo, solo el 9% dice que volvería a comprar como antes; el 25%, que mantendría la conducta restrictiva de 2016, y la gran mayoría, que haría una mezcla: «En algunas cosas ahorro y en otras me doy el gusto». Este será el gran desafío en el nuevo paradigma: frente a una sociedad atenta, prudente y calculadora, que está escribiendo en una página en blanco las nuevas leyes del consumo en la Argentina, qué cosas caen dentro de lo que hay que ahorrar y se enmarcan dentro de la concepción de la necesidad, y cuáles son definidas como esa merecida satisfacción en la que bien vale la pena gastar.
El clima social oscilará dependiendo de cómo se articule en cada instancia esa mezcla de restricciones y libertades, de necesidades y deseos.
Las dos caras del consumo
-1% En baja: Es la caída que tuvieron las ventas de la canasta básica en 2017.
27% En alza: Es la suba en las ventas de 0 km, lo que implica el segundo entre los mejores años de la historia.