Descansar no es una opción, es una necesidad

junio 3, 2014 · Imprimir este artículo

Descansar no es una opción, es una necesidad

Por Sarah E. Needleman

El mes pasado, Brandy Greygor hizo algo impensable para una emprendedora que recién comienza con su negocio: se tomó unas vacaciones de una semana.

«Lo necesitaba porque estaba agotada», dice Greygor, una madre de 35 años con dos niños que también trabaja medio tiempo para una empresa de consultoría desde su casa en Kentucky.

Pero no fue fácil separarse del negocio de venta minorista de accesorios que lanzó hace casi un año para complementar sus ingresos, Sassy Mama Boutique. «Mi preocupación era que recibiría pedidos cuando estaba de vacaciones y no iba a poder satisfacerlos», explica.

Ya sea quedándose en casa o viajando, tomarse un descanso cuando está creando un negocio es clave, dicen los expertos. Los emprendedores tienden a trabajar intensas y largas horas al comienzo y pueden fácilmente terminar agotados. Además, desviarse de una rutina normal es una oportunidad para pensar respecto a un negocio desde un nuevo punto de vista, lo que puede ser útil para decidir en qué dirección llevarlo.

«Hay que tomarse algo de tiempo libre», dice Mark Green, un consultor de pequeñas empresas en Oregón. «De otra forma, uno está simplemente yendo de una tarea a otra sin despejar la mente», opina.

Pocos meses después de inaugurar en 2009 YourLittleFilm.com, un negocio de edición de videos, Logan Hale se tomó tres días de vacaciones. Se quedó en un terreno de camping cerca de su casa de Los Ángeles y pasó el tiempo caminando, meditando y comiendo en una pequeña cafetería. El siguiente verano, hizo lo mismo y volverá a hacerlo este año.

Cada escapada, dice Hale, de 34 años, le permite volver renovado y con una estrategia clara en su mente para llevar su compañía al siguiente nivel. Por ejemplo, dedicó la primera pausa que se tomó a analizar maneras de ejecutar su plan de negocios, que hasta ese momento era simplemente una idea en etapa de prueba. Al año siguiente, se concentró en expandir el mercado que estaba compuesto por familias para incluir a clientes corporativos. Y en su próximo descanso planea analizar cómo hacer crecer su negocio para que sea algo más que un emprendimiento de una sola persona.

«Cuando estoy trabajando y mi cabeza está hundida en la laptop día tras día, siento que estoy constantemente mirando árboles y nunca viendo el bosque», cuenta Hale, un ex organizador de eventos independiente que sufrió con la recesión. Pero una vez que está solo y fuera de su casa puede «obtener esa perspectiva», explica.

Para algunos emprendedores, una manera simple de descansar es tomar un poco de tiempo libre cuando hacen viajes de negocios. Eso es lo que hace Walt Ribeiro, cuando va a conferencias y exposiciones por su trabajo en su empresa de Nueva York, que vende partituras para orquestas y grabaciones de canciones populares a las que les hace arreglos.

Durante un reciente viaje a Mineápolis, Ribeiro cenó en un famoso restaurante y recorrió el sistema de puentes peatonales interconectados que tiene la ciudad. El emprendedor, de 27 años, lanzó su negocio en 2009, previendo que iba a ser despedido de una compañía dedicada a organizar premiaciones, lo que ocurrió un mes después. Dice que todavía no puede costear unas vacaciones tradicionales y que encontraría muy difícil volver a trabajar en su nueva empresa luego de desconectarse por más de unos pocos días.

Otra forma de mantener las cosas en orden en una nueva empresa durante las vacaciones es aprovechar la tecnología moderna. Con los teléfonos inteligentes y otros aparatos móviles que se conectan a Internet, usted puede revisar su correo electrónico, actualizarse en las redes sociales y realizar otras tareas desde donde lo necesite.

Mientras tanto, tenga presente que las vacaciones pueden incluso presentar oportunidades para hacer contactos, dice Andy Birol, un consultor de pequeñas empresas en Pittsburgh. «Usted está rodeado de personas que no tienen su cabeza hundida en su trabajo y que están igualmente abiertas a nuevos estímulos», señala. «He cerrado negocios en un jacuzzi en Bermuda y he conocido clientes en un tren que me llevaba al glaciar Joseph, en Nueva Zelanda».

Greygor, la minorista de accesorios, colocó una nota en su página de Internet explicando que todos los pedidos serían enviados el día que regresara. La pequeña empresaria justo recibió más pedidos la semana que estuvo de vacaciones que antes. Los envió en cuanto volvió y ni un solo cliente se quejó por la demora.

«Después de todo… el mundo no se termina cuando uno se va de vacaciones», dice.
Fuente: The Wall Street Journal, 2011.

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