Ilustración por Stephen Webster para The Wall Street Journal

Algunos inversionistas que no están convencidos de la recuperación económica en Estados Unidos se sienten atraídos por el brillo del oro, más allá de las oscilaciones de cada día.

Luego de dejar de lado el metal precioso durante años en favor de bonos y acciones, que a menudo generan un ingreso estable, los inversionistas están regresando al mercado del oro para resguardar su riqueza. Las elevadas valoraciones de las acciones y los bonos, que han subido mucho en los últimos años mientras los precios del oro cayeron, también están llevando a algunos inversionistas a revisitar el oro ante los temores sobre un declive de estos mercados.

Algunos corredores también apuntan a las políticas de flexibilización monetaria en Europa, que han dejado fuera de consideración los temores de deflación, y a esfuerzos similares por parte de otros grandes bancos centrales que en última instancia podrían reavivar la inflación. Estos corredores están comprando oro con la esperanza de que mantenga su valor mejor que otros activos si los precios al consumidor aumentan o si las monedas pierden su poder adquisitivo.

En una señal de que los inversionistas vuelven de a poco al mercado, la cantidad de apuestas netas al alza del oro tocó un máximo de 11 semanas el 19 de mayo, para caer levemente la semana que terminó el 26 de mayo, según la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de EE.UU.

La probabilidad de que suban las tasas de interés en EE.UU. ha sido una preocupación para los que invierten en oro, que no paga intereses ni dividendos y cuesta dinero guardarlo. No obstante, los compradores de oro afirman que estos temores están cediendo a medida que el crecimiento económico estadounidense sigue decepcionando. Esto ha llevado a inversionistas a cambiar sus expectativas y dejar de prever que la política monetaria estadounidense se ajuste rápidamente, para en cambio esperar sólo moderados aumentos de tasas. El oro debería mantener su competitividad frente a activos que generan intereses en este entorno, y podría subir si resurgen las presiones inflacionarias, señalan estos corredores.

“El oro aún es barato en relación con la renta fija (…) realmente podría subir y avanzar”, sostiene Nicholas Johnson, quien ayuda a gestionar US$20.000 millones invertidos en commodities en Pacific Investment Management Co. Johnson apostó a que los precios del oro subirían mientras que los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años protegidos contra la inflación, que habían trepado este año, experimentarían un retroceso.

Los inversionistas que compran oro no están previendo otra recesión global. En cambio, afirman que los años en que el oro fue pasado por alto en favor de otros activos han llevado su precio a niveles demasiado bajos, y que ahora está posicionado para un repunte.

Las cotizaciones del oro se derrumbaron 29% en 2013 y 2014, una venta generalizada motivada en gran medida por el retiro de las medidas de estímulo de la Reserva Federal y por las expectativas de un aumento de las tasas de interés.

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Aunque los precios del oro subieron ligeramente en mayo, se mantienen cerca de mínimos de cuatro años y medio. Las cotizaciones del oro ya reflejan la probabilidad de una o dos alzas de tasas en los próximos meses, dicen inversionistas que dudan que el crecimiento global repunte lo suficiente como para garantizar un marcado endurecimiento de la política monetaria de EE.UU.

En tanto, los rendimientos de los bonos en todo el mundo están en niveles históricamente bajos. En Europa, algunos tipos de deuda más seguros ofrecen tasas de interés negativas, lo que quiere decir que los inversionistas están pagando por prestar dinero. Los rendimientos de los bonos caen cuando sus precios suben.

Las preocupaciones sobre las crecientes valoraciones de los bonos —así como de las acciones y otros activos impulsados por años de relajación monetaria— dejan a esos mercados en una posición vulnerable ante grandes oscilaciones que pueden erosionar los retornos, señalan inversionistas. Eso está apuntalando el atractivo del oro, que suele retener su valor en épocas de agitación, agregan.

Matthias Kuzinski, quien supervisa US$150 millones de inversiones en commodities en Lupus Alpha Asset Management en Fráncfort, realizó apuestas al alza del oro el mes pasado en medio de una venta generalizada de deuda soberana de Alemania que sacudió los mercados financieros. El oro alcanzó un máximo de tres meses a mediados de mayo pero luego bajó.

Kuzinski prevé que persista la debilidad de la economía estadounidense registrada en el primer trimestre, en lugar de un crecimiento sólido que llevaría a un ajuste de la política monetaria.

Muchos inversionistas no son tan optimistas sobre el oro, y citan potenciales vientos de frente causados por el alza del dólar. El precio del oro se fija en dólares y si esta moneda se fortalece, el metal se vuelve más costoso para los inversionistas que usan otras divisas. Aunque el dólar se ha tambaleado en los últimos meses, su fortaleza más reciente apuntala la visión de que el crecimiento de EE.UU. repuntará. “Nuestra perspectiva es que suban las tasas y que el dólar se aprecie más, así que es el peor momento para invertir en oro”, afirma Sameer Samana, estratega global de Wells Fargo Advisors, que supervisa US$1,4 billones en activos. Les ha aconsejado a clientes que eviten el oro y elijan acciones y bonos.

Algunos expertos prevén que el alza del dólar se vea obstaculizada por cifras económicas débiles. La economía de EE.UU. se contrajo 0,7% en el primer trimestre, y analistas e inversionistas dudan que la actividad aumente mucho más en los próximos trimestres. Otros inversionistas que expanden sus carteras de oro hablan de temores por niveles de endeudamiento insostenibles de gobiernos tras años de compras de activos por parte los bancos centrales para inyectar dinero a las economías. Los compradores de oro creen que esto impulsará la inflación, la cual erosiona el valor de los bonos y el efectivo.