El default del Chaco

octubre 22, 2012 · Imprimir este artículo


Chaco
Por Enrique Szewach


La Provincia del Chaco emitió, en su momento, un bono de deuda, bajo legislación argentina, pagadero en dólares. (Por lo tanto, recibió dólares al momento de colocar dicha deuda).

La Provincia “especuló” con que sería más fácil y más barato para el Tesoro provincial, pagar el resultante de la devaluación del peso, más la tasa de interés en dólares, que pagar directamente la tasa que regía, para operaciones en pesos, al momento de la colocación, para un plazo y riesgo similar. Mientras, la especulación de quién compró los bonos, habrá sido la inversa.

Es decir, la Provincia se endeudó en dólares para hacer frente a sus necesidades, y quién prestó, evaluó el riesgo de que la Provincia pudiera pagar las cuotas del bono, y supuso que ese riesgo estaba bien compensado con la suma de la tasa de interés y la tasa de devaluación esperada del peso contra el dólar.

Pero sucede que ahora, al vencimiento de una de las cuotas del bono, la Provincia del Chaco ha decidido no pagar en dólares, como establecía el contrato, sino pagar en pesos al tipo de cambio oficial.

En circunstancias normales, ambos pagos, salvo por el costo de transacción de comprar dólares, hubieran sido equivalentes.

El acreedor hubiese tomado los pesos, y hubiera ido a comprar los dólares, para recuperar los billetes verdes que puso.

Pero la compra de dólares para atesorar, aún cuando los fondos provengan de cobrar un servicio de deuda, está prohibida por una resolución del Banco Central.

De manera que el acreedor de ese bono que prestó dólares, se encuentra ahora con pesos que no puede convertir en dólares. O que sólo puede convertir en dólares a través de una operación que le cuesta el 30% de los dólares que pensaba recuperar.

El gobernador del Chaco aduce que no puede hacer frente a la obligación en dólares porque el Banco Central no se los vende y la Provincia no tiene dólares ahorrados para pagar.

Por lo tanto, en lugar de accionar contra el Banco Central y la arbitrariedad de una resolución que le niega dólares al Chaco para pagar su deuda, bajo la excusa que ésta se emitió, “bajo ley argentina”, pero que no se los niega al Estado Nacional, en las mismas condiciones, porque los dólares de las reservas son “del Estado Nacional”, decidió pesificar la deuda e “invitó” a otras provincias deudoras a hacer lo mismo.

Es decir, el Gobernador de la Provincia del Chaco, en lugar de defender a los tenedores de sus bonos, actuando contra el Banco Central y sus arbitrariedades, de dudosa legalidad y constitucionalidad (ni que hablar de la ofensa al federalismo), prefirió estafarlos, no sólo por la pesificación, sino por la caída del precio de lo que todavía falta cobrar.

En lugar de pedir al menos disculpas, a sus acreedores, les sugirió a sus colegas gobernadores que hicieran lo mismo que él, que los  estafaran.

Pero al no defender la reputación crediticia de la Provincia, el Gobernador Capitanich acaba de condenar a los ciudadanos y ciudadanas chaqueños, a sus votantes, y a los que no lo votaron, a tener “deudas” en lugar de “crédito”.

De manera que, si eventualmente, la Provincia del Chaco necesitara financiarse en el futuro, la tasa de interés que deberá pagar por esa deuda será superior a la que hubiera pagado si hubiera tenido crédito.

Y esa mayor tasa, equivale a un impuesto que pagarán los chaqueños porque ni su gobernador, ni sus representantes en el Congreso, tuvieron el cuidado de intentar, al menos, cumplir con las obligaciones, en la forma en que la Provincia tenía pactadas.

A su vez, tanto el accionar de la Provincia, como el del Banco Central –supongo que a instancias del Gobierno Central- ha encarecido toda la deuda que se coloque bajo ley argentina, independientemente de la moneda de emisión. Otro impuesto que recae sobre nosotros. Se ha puesto en marcha, implícitamente, la pesificación de los compromisos en moneda extranjera, que surge de la reforma al Código que se está tratando en el Congreso.

Todo esto marca claramente que la relación causal resulta la inversa a la sugerida por el Viceministro de Economía de la Nación, en su defensa de las restricciones cambiarias.

Las restricciones cambiarias no son la consecuencia de la falta de dólares.

Al contrario, faltan dólares, por las políticas que se instrumentaron para desalentar la pesificación voluntaria, en un país y en un mundo, en dónde dólares sobran.

Fuente: Perfil, 21/10/12.

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