El Lavado de Dinero y la Ética Corporativa

noviembre 11, 2014 · Imprimir este artículo

Directores con más “ética” o bancos más pequeños

Las fallas de cumplimiento que durante los últimos años han motivado en Estados Unidos enormes multas contra empresas financieras están generando nuevas presiones para que todos los actores de la estructura antilavado –incluidos los reguladores- tomen en cuenta un importante elemento que parece haber abandonado a la industria financiera global: la ética corporativa.

     La actitud “riesgosa” del negocio financiero ha generado un nerviosismo generalizado en Estados Unidos, donde los reguladores bancarios están exigiendo a las juntas directivas una actitud de mayor compromiso.

     En octubre el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William Dudley, advirtió que si los grandes bancos no aplican cambios significativos para mejorar el cumplimiento de las leyes, se aumentará la presión para que las grandes entidades se dividan en unidades con operaciones más pequeñas.

 bancos-01    “La inevitable conclusión a la que se llegará será que sus empresas son demasiado grandes y complejas para ser gerenciadas de forma eficaz. En ese caso, las preocupaciones por mantener la estabilidad financiera nos indicarán que sus empresas necesitan ser reducidas y simplificadas drásticamente para que puedan ser gestionadas con eficacia”, dijo Dudley a los directores de los principales bancos del país.

     En agosto de este mismo año, la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCEN por sus iniciales en inglés), mediante la Recomendación FIN-2014-A007 de fecha 11 de agosto, indicó que “el liderazgo de una institución financiera es responsable del desempeño de todas las áreas de la organización, incluida la de cumplimiento de la Ley de Secreto Bancario (LSB)”. La junta de directores, altos ejecutivos, gerentes, dueños y operadores son responsables del cumplimiento y de “crear una cultura de cumplimiento en la institución”.

La “lista negra” de empleados

El funcionario acompañó sus críticas con una serie de medidas que los reguladores pudieran estar considerando como “buenas prácticas” dentro de la industria financiera para impulsar gestiones con más ética.

     Una de las propuesta es la creación de un “bono por desempeño”, mediante el cual los directores deberán pagar una porción de las multas aplicadas a las empresas por incumplimiento antilavado o violación de sanciones. La idea es que no solo los accionistas paguen por las malas decisiones de la gerencia. «En otras palabras, en el caso de una cuantiosa multa, la alta dirección y los ejecutivos de riesgos perderían sus bonos de rendimiento«, precisó Dudley.

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     Otra propuesta revolucionaria es la creación de una “lista negra” en la que se incluya a los profesionales de nivel medio que han sido despedidos por conductas por éticas o violaciones de procedimientos, para que no puedan ser contratados por otra empresa del sector.

     A juicio de Dudley, estas prácticas también deberían implementarse en la industria de los valores.

Críticas contra los reguladores

El sector regulador no se ha salvado de la presión, en este caso ejercida por políticos y expertos quienes han criticado la cercana relación que mantienen los miembros de la Reserva Federal con los ejecutivos bancarios.

     El pasado mes de septiembre, la senadora Elizabeth Warren declaró: «Cuando los reguladores se preocupan más por la protección de los grandes bancos que por proteger al pueblo estadounidense de los comportamientos riesgosos e ilegales en Wall Street, se pone en peligro toda nuestra economía. Aprendimos esto de la manera difícil en 2008«, cuando se produjo la crisis financiera más fuerte de los últimos 80 años en Estados Unidos.

     La presión ha motivado acercamientos entre el sector regulado y las autoridades, quienes el pasado mes de octubre tuvieron una reunión poco usual, en la que participaron los más altos ejecutivos de las instituciones financieras –por ejemplo, los directores de Barclays  PLC y Morgan Stanley- y funcionarios reguladores, como el gobernador de la Reserva Federal de Nueva York, Daniel Tarullo, el fiscal del Distrito de Manhattan, Cyrus Vance, el asistente del Fiscal General del Departamento de Justicia, Leslie Caldwell, entre otros.

     El encuentro se realizó durante todo el día a puerta cerrada, siendo esta la segunda ocasión en los últimos 6 años. El objetivo fundamental fue la búsqueda de un acuerdo para mejorar las prácticas corporativas y la cultura ética de la industria financiera para evitar las situaciones como las que motivaron las crisis financiera de 2008 y las millonarias multas impuestas a bancos estadounidenses y extranjeros.

Fuente: lavadodinero.com, 09/11/14.

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