El pesimismo estructural subestima al ser humano

abril 13, 2014 · Imprimir este artículo

El pesimismo estructural subestima al ser humano.
Por Juan Carlos de Pablo.

En el siglo XIX, Thomas Carlyle calificó a la economía como «ciencia lúgubre». Cada tanto aparecen sombríos pronósticos sobre la evolución económica a largo plazo. ¿Qué dice la historia respecto de este tema?

Para saber más sobre esto conversé con el norteamericano David Saúl Landes (1924-2013), quien en 1969 publicó Prometeo desencadenado: cambio tecnológico y desarrollo industrial en Europa Occidental a partir de 1750, un análisis muy documentado y muy bien presentado, del cual concluyó: «La Revolución Industrial constituyó un punto de inflexión en la historia de la humanidad. El nivel de vida del inglés de 1750 estaba más cerca del de los legionarios de César, que del de sus bisnietos. La clave estuvo en la sucesión interrelacionada de cambios tecnológicos: sustitución de la mano de obra por la máquina, energía a partir de fuentes no sanguíneas y notable mejora en conseguir y procesar materias primas. La disciplina de la fábrica también fue importante. Desde la Revolución Industrial el cambio tecnológico es acumulativo y autosustentable, y sus repercusiones se sienten en todas las facetas de la vida diaria. La Revolución Industrial generó dolorosos cambios en la estructura de poder, pero sobre todo movilidad social».

David Ricardo, Thomas Robert Malthus y el Club de Roma pronosticaron el final del crecimiento a largo plazo y la llegada del temible estado estacionario. En tanto que Karl Heinrich Marx y Joseph Allois Schumpeter pronosticaron la desaparición del capitalismo. ¿En qué se basaron?

-Ricardo, en la ley de los rendimientos marginales decrecientes; Malthus, en la explosión demográfica; el Club de Roma, en el agotamiento de los recursos no renovables. Marx pronosticó que el capitalismo se transformaría en socialismo por sus contradicciones internas, Schumpeter porque desaparecerían las pautas de conducta que lo hicieron prosperar.

-Todos se equivocaron.

-Así es, gracias a Dios. Tanto Ricardo como Malthus efectuaron recomendaciones para zafar del problema (el libre comercio y el aumento de la edad del matrimonio, respectivamente).

El primero subestimó el cambio tecnológico; el segundo, la influencia que la mejora en el ingreso y la incorporación de la mujer a la fuerza laboral tendrían sobre la tasa de crecimiento poblacional. De haberse cumplido la conjetura planteada por el Club de Roma a comienzos de la década de 1970, hace tiempo que se habrían agotado las existencias de aluminio, cobre, gas natural, oro y petróleo.

Quizá valga la pena prestarles atención a los escritos de Marx y Schumpeter, pero no precisamente como pronosticadores.

-¿Cómo se explica tanta equivocación?

-A propósito del Club de Roma, Wilfred Beckerman afirmó: «Es totalmente cierto que si la demanda de un recurso crece de manera exponencial, y su oferta es limitada, algún día desaparecerá su demanda excedente. Pero esto fue así desde el comienzo de la humanidad, y no impidió el crecimiento desde la época de Pericles, cuando también se podría haber planteado un enfoque de crecimiento exponencial. Claro que sería una catástrofe si algún recurso desapareciera de la noche a la mañana, pero esto sólo ocurre en la ciencia ficción. En la realidad aparecen los incentivos a explorar, reciclar y usar sustitutos», cuando la creciente escasez se manifiesta en el correspondiente aumento del precio relativo.

-Pero seguimos insistiendo.

-Efectivamente. En 2012, Robert James Gordon sugirió que el crecimiento verificado en los últimos 250 años fue un episodio único e irrepetible, y por ende reaparecerá el estancamiento secular. A la luz de los antecedentes no hay que adoptar decisiones sobre la base de esta hipótesis.

-Así de simple.

-Lo que estoy diciendo no es aritmética, como lo sugieren los modelos más simples de crecimiento a largo plazo. La historia enseña que si los precios relativos señalan la escasez, los seres humanos utilizamos nuestra inteligencia para buscar sustitutos, tanto desde el punto de vista de la oferta como del de la demanda. Los pesimistas subestiman a los seres humanos.

-Don David, muchas gracias.

Fuente: La Nación, 13/04/14.

Juan Carlos de Pablo

Juan Carlos de Pablo

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