Escaló el Everest y murió en el intento

mayo 26, 2016 · Imprimir este artículo

Una vegana escaló el Everest y murió en el intento

Intentaba llevar un mensaje al mundo. Quería dar por tierra con la idea de que los vegetarianos son débiles o están malnutridos. Y llegó a la cima, pero durante el descenso sufrió mal de altura y murió.

Maria Strydom y su marido en la montaña

Maria Strydom y su marido en la montaña.

Tenía un objetivo: demostrarle al mundo que los veganos pueden hacer cualquier cosa, incluso consquistar el Monte Everest, la montaña más alta del mundo. La idea de Maria Strydom era desmentir la creencia generalizada de que los veganos están “malnutridos” y son “débiles”. Sin embargo cuando bajaba desde el techo del mundo murió a causa del denominado mal de altura.

Maria Strydom en uno de sus ascensos

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En una entrevista brindada semanas antes de la prueba, ella aseguraba que su objetivo era desmentir a los que creen que los veganos no pueden realizar algunas actividades por la falta de vitaminas: “Parece que la gente tiene una idea de que los veganos estamos malnutridos y somos débiles. Al escalar el Everest queremos demostrar que los veganos pueden hacer cualquier cosa y más”, aseguraba.

everest cima

La mujer de 34 años, profesora de la Universidad de Monash, en Australia, estaba acompañada de su esposo Robert Gropel, quien también es vegano y la acompañó en la misión. Juntos se habían propuesto subir las siete cumbres más altas del mundo. Ambos llegaron a la cumbre del Everest, pero, como señalan los expertos, dos terceras partes de las muertes en la montaña son en el descenso.

Ambos sufrieron el llamado mal de altura, Strydom sufrió de edema pulmonar por la altitud, lo que provocó la acumulación de líquido en el cerebro, Gropel logró sobrevivir y fue llevado de inmediato a un hospital.

Fuente: clarin.com, 25/05/16.


Mal de montaña

El mal agudo de montaña (MAM), llamado coloquialmente mal de altura, mal de páramo, soroche, apunamiento o puna, es la falta de adaptación del organismo a la hipoxia (falta de oxígeno) de la altitud. La gravedad del trastorno está en relación directa con la velocidad de ascenso y la altitud alcanzada. De manera inversa estos síntomas normalmente desaparecen al descender a cotas más bajas. Ocurre normalmente a partir de los 2.400 metros de altitud, hasta la denominada «zona de la muerte» a los 8.000 metros de altitud.Suele aparecer a partir de exposición a la hipoxia y es más frecuente en menores de cincuenta años y en sujetos que residen habitualmente a menos de 900 m. de altitud.

La principal causa de esta aflicción es la hipoxia (falta de oxígeno en el organismo). La presión atmosférica disminuye con la altura, lo que afecta a la biodisponibilidad del oxígeno, ya que los alvéolos pulmonares no son capaces de transportar la misma cantidad de oxígeno a la sangre que ante una situación de mayor presión. Aunque se sabe que la hipoxia es la causante del MAM, el mecanismo exacto por el que ésta lo provoca todavía es desconocido.

Causas

La cantidad de oxígeno disponible para sostener la atención mental y psicológica disminuye conforme la altitud. La disponibilidad de oxígeno y nitrógeno, así como su densidad, van disminuyendo conforme aumenta la altitud.

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La deshidratación debido a una pérdida acelerada de agua en forma de vapor debido a la altitud puede contribuir a los síntomas del mal de altura. La rapidez con la que se asciende, la altura inicial, la actividad física, así como la susceptabilidad individual son factores que contribuyen a este malestar.

El mal de altura se puede llegar prevenir subiendo de manera lenta. En la mayoría de los casos, los síntomas son temporales y usualmente se reducen conforme la aclimatización a la altura ocurre. Sin embargo, en casos extremos, el mal de la altura puede ser fatal.

Síntomas del MAM

  • Mareos.
  • Cefalea (dolor de cabeza).
  • Náuseas y vómitos.
  • Falta de apetito.
  • Agotamiento físico.
  • Nerviosismo
  • Baja la presión
  • Trastornos del sueño, que pueden ser bien somnolencia o insomnio. También pueden presentarse episodios de disnea súbita nocturna (despertarse bruscamente con sensación de ahogo) debidos a la denominada respiración de Cheyne–Stokes durante el sueño.
  • Elevación del ritmo cardiaco

Las manifestaciones más graves (y potencialmente letales) del mal agudo de montaña son el edema pulmonar de altitud y el edema cerebral de altitud.

Diagnóstico del MAM. La escala del Lago Louise

A efectos prácticos (en la montaña, por encima de los 2.500 msnm) la aparición de cualquiera de los síntomas anteriores que no puedan explicarse por otras razones debe considerarse como MAM y actuar en consecuencia: dejar de ascender y, si los síntomas no mejoran, bajar, perder altitud lo antes posible al menos hasta la cota donde no se presentaban síntomas.

El diagnóstico del MAM es clínico, esto es, basado en la apreciación «general» del estado del sujeto ya que no existe ningún síntoma que, por sí solo lo identifique inequívocamente. Generalmente se recurre a tablas de síntomas, cada uno de ellos con distinta puntuación. Si la suma total de los puntos obtenidos supera determinado umbral se considera criterio diagnóstico de MAM, así como la gravedad de éste.

De entre todas estas tablas la más utilizada es la denominada escala del Lago Louise, que se divide en un cuestionario de autoevaluación (subjetivo) y una valoración clínica (objetiva). Tanto en el cuestionario como en la valoración clínica, el término «grave» normalmente significa «incapacitante».

Prevención del MAM. Aclimatación

El estado de forma o la preparación física, por excelentes que estos sean, no previenen el MAM en absoluto. Este puede producirse a cotas de tan solo 2.500 m. de altitud y se sabe que la susceptibilidad a padecerlo es inversamente proporcional a la edad del sujeto, probablemente debido a la madurez del sistema nervioso. Tampoco se recomienda el empleo de fármacos para prevenir el MAM, sino adaptarse progresivamente a la hipoxia de altitud mediante un proceso denominado aclimatación.

Es muy importante tener en cuenta que, a pesar de seguir escrupulosamente un calendario de aclimatación, el MAM puede presentarse en cualquier momento. También es muy importante mantenerse perfectamente hidratado (beber al menos de cuatro a cinco litros de agua diarios) y una dieta variada rica en hidratos de carbono.

Fuente: Wikipedia, 2016.


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