España en recesión

mayo 1, 2012 · Imprimir este artículo

Una nueva recesión en España pone en duda la austeridad

Por David Román y Stephen Fidler

 

MADRID — España engrosó la lista de economías europeas en recesión y ofreció nuevos indicios de que las políticas de austeridad no han logrado restaurar la confianza en la región. El mal desempeño también intensifica la presión sobre el gobierno de Mariano Rajoy en momentos en que el país se prepara para una semana de manifestaciones contra los recortes del gasto fiscal.

Casi todas las cifras económicas divulgadas en las últimas semanas refuerzan la impresión de que una gran parte de la economía europea está en contracción. Entre los 17 países que conforman la zona euro, ocho están en recesión: España, Bélgica, Grecia, Irlanda, Italia, Holanda, Portugal y Eslovenia. A ellos se suman tres países que no integran la zona euro: Gran Bretaña, Dinamarca y la República Checa.

El deterioro económico ha aumentado las tensiones políticas. Se espera que los actuales gobiernos sean castigados en las elecciones que se realizarán este fin de semana en Francia y Grecia.

España se prepara para una serie de protestas contra las medidas de austeridad y la reforma del mercado laboral, incluyendo una manifestación prevista para hoy primero de mayo y posibles marchas en Barcelona programadas para el jueves, cuando se reúna el consejo del Banco Central Europeo en la segunda ciudad de España. El gobierno instaló una zona de seguridad con el fin de prevenir que los manifestantes interrumpan el encuentro.

Alemania, el gran artífice de la estrategia de austeridad impuesta en Europa, no ha dado señales de ceder y algunos analistas creen que los mercados castigarán cualquier repliegue. Los políticos alemanes han hablado más abiertamente de estrategias que estimulen la economía europea, pero no han indicado que se dispongan a recurrir a las arcas del gobierno alemán ni han atenuado su oposición a otras ideas, como la emisión de bonos de la zona euro como una manera de apuntalar a las economías más débiles.

«Ahora es el momento del estímulo económico», dijo el lunes Wolfgang Schäuble, el estricto ministro alemán de Finanzas después de una reunión con el ministro de Economía español, Luis de Guindos. Schäuble agregó que los líderes europeos analizarán planes de crecimiento durante una reunión fijada para junio. Pero insistió en que el margen de maniobra es «limitado».

De Guindos, por su parte, reiteró el compromiso de España con las políticas de austeridad. «No existe una contradicción entre equilibrio presupuestario y crecimiento», sentenció. «La consolidación fiscal no es un fin en sí mismo, sino la condición para conseguir un crecimiento sostenible».

El sombrío panorama de la economía española se agravó luego de que su alicaído sistema bancario sufriera el lunes una rebaja generalizada de su calificación de crédito. La mala noticia se produce luego de que la agencia calificadora Standard & Poor’s redujera en dos peldaños la nota de la deuda soberana española.

El instituto de estadísticas de España anunció el lunes que el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0,3% en el primer trimestre respecto al cuarto trimestre, tras un retroceso de igual magnitud en los últimos tres meses del año pasado. «La economía española vuelve a entrar en recesión», manifestó Martin van Vliet, economista de ING. Se trata de la segunda recesión desde 2009. «Mirando hacia delante, tememos que es más probable que la situación empeore antes de mejorar», escribió en un informe dirigido a los inversionistas.

Algunos economistas señalan que las políticas de austeridad son contraproducentes en economías donde la demanda ya es anémica y las tasas de interés son muy bajas.

Sony Kapor, director ejecutivo del centro de estudios Re-Define, dice que la baja confianza económica y la debilidad de los bancos significan que los recortes en el gasto fiscal no son compensados por un mayor gasto de las empresas y los consumidores. En lugar de ellos, la austeridad genera una contracción. «Una vez que se eche a andar este mecanismo en España, una reducción de 1% en el gasto público puede desembocar en un deterioro de la actividad económica de entre 2% y 3%», aseveró.
Fuente: The Wall Street Journal, 30/04/12.

 

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