Hastío y desagrado en la política española

junio 11, 2016 · Imprimir este artículo

A dos semanas de las urnas hay sólo hastío y desagrado en España

Un voto que no enamora. La elección general será el 26 de junio. Pero casi no hay campaña en las calles. Son los segundos comicios en 6 meses tras el fracaso en formar gobierno que obligó al nuevo llamado. Es fuerte la crítica a los políticos.

 

El candidato de la alianza Unidos Podemos a la Presidencia, Pablo Iglesias (i), junto al líder de IU, Alberto Garzón (d) EFE

El candidato de la alianza Unidos Podemos a la Presidencia, Pablo Iglesias (izq.), junto al líder de IU, Alberto Garzón (der.).

españaMADRID. DPA – Primer fin de semana de campaña electoral en España. En el Paseo del Prado de Madrid nadie lo diría. Es un día caluroso y el paisaje en el centro de la capital española lo salpican turistas colorados y sudorosos para los que las gafas de sol y la botella de agua se han convertido en sus mejores aliados.

Ni rastro de la batalla política que se libra en una España ingobernable, que tras las elecciones de diciembre quedó sin Ejecutivo por primera vez en casi 40 años de democracia.

En la campaña para las elecciones del 26 de junio, de las farolas no cuelgan las tradicionales banderolas de los partidos con la imagen de sus candidatos y el lema con el que intentan ganar votos.

Tampoco se ven carteles electorales. Son los segundos comicios en seis meses, una repetición de facto de los de diciembre, tras los cuales los partidos fueron incapaces de llegar a un acuerdo para dotar al país de Gobierno. “Nos han tomado el pelo”, se queja a dpa Carmen, sexagenaria, en la cercana calle de Atocha.

En esta campaña, las formaciones políticas no solo batallan entre sí. Además se enfrentan al hartazgo ciudadano. Su incapacidad para ponerse de acuerdo antes de que el rey Felipe VI tuviera que volver a convocar elecciones, algo sin precedentes, envió el mensaje de que votar el 20 de diciembre no sirvió de nada.

Aquel día acudió a las urnas el 73,20 por ciento del electorado, una participación de más de cuatro puntos superior a la de las elecciones de 2011, animada por la concurrencia de los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos.

La irrupción de estos dos puso fin a cerca de cuatro de décadas de hegemonía del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista (PSOE) y forzó a negociar para formar una coalición de Gobierno que no se logró. El gran temor ahora es que la situación se repita después del 26 de junio y haya que ir a una tercera convocatoria electoral.

“Esta vez la participación será más baja por el cansancio que supone ir a votar otra vez y por el descontento por los pactos fallidos”, dice a DPA el politólogo Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III y editor de la publicación “Politikon”.

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Esta es una campaña austera. Ante la repetición de comicios y el hastío ciudadano, los partidos vieron que había que reducir gastos, pero no lograron un pacto y cada uno recorta en lo que cree oportuno. La campaña de diciembre costó 130 millones de euros.

Ya no hay banderolas en las farolas, tampoco grandes mítines en polideportivos. La acción proselitista se libra ahora sobre todo en televisión, en pequeños actos, en paseos de los candidatos y hasta en el puerta a puerta, algo que carece de tradición en el país. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, toco este viernes el timbre y se metió en varios hogares de la localidad madrileña de Móstoles.

En algunas paradas de autobús de la madrileña glorieta de Carlos V, frente a la estación de tren de Atocha, alguien pegó la noche del arranque de campaña unos pocos carteles en los que Alberto Garzón ofrece “un nuevo país”. El de la pegada de carteles es un acto tradicional en vías de extinción.

La imagen de ese joven líder de Izquierda Unida (IU) sobre las mamparas de cristal es el único indicio electoral en la céntrica plaza. “Es el que va ahora con el de la coleta”, dice a esta agencia Leonardo, que a su avanzada edad se apoya en un bastón al caminar.

Con “el de la coleta” se refiere a Pablo Iglesias, el líder de Podemos que usa colita atada en el cabello. La alianza Unidos Podemos, entre Iglesias y Garzón, ha arrancado la campaña como segunda fuerza por detrás del PP de Rajoy, superando al PSOE de Sánchez. “Qué más da, van todos a lo suyo: Rajoy, Pedro Sánchez, estos dos …”, sentencia Leonardo.

Luis, cercano a los 40, forma parte del tercio de indecisos de los que habla el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que realiza la encuesta más importante del país, y no descarta acabar siendo uno de los abstencionistas. En diciembre votó a Podemos.

“No puedo volver a votar a Pablo Iglesias después de la soberbia con la que se ha comportado tras las elecciones”, confiesa. “Pero es que tampoco puedo votar a ninguno de los demás”. Seis meses después de ir a las urnas, asegura estar cansado. “Lo que ha ocurrido después de las elecciones de diciembre ha sido un circo”, se lamenta. “Realmente estoy harto”.

Fuente: Clarín, 11/06/16.

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