¿Ibansk o Argentina?

febrero 1, 2022 · Imprimir este artículo

Por Gustavo Ibáñez Padilla.

El escritor Aleksandr Zinóviev, en su obra Gähnende Höhen, describe un lugar mítico llamado Ibansk. En él, cuando las autoridades dictaban una norma «el objeto de la medida era encontrar a todos aquellos que no estaban de acuerdo con la aplicación de la misma.»

En Ibansk «según las reglas de cómo hacer carrera, aquí el más capacitado para ello resulta justamente aquel que desde el punto de vista de cómo hacer carrera posee menos talento», así los ciudadanos se llevan «la impresión de que se hubiera colisionado con un poder indescriptiblemente banal y por eso inexpugnable».

La costumbre era: en lugar de buscar una solución efectiva para los problemas reales, se procuraba encontrar un problema que corresponda a las soluciones deseadas.

El derecho de Ibansk se basa en la confusión entre no-obligación y prohibición, «la ausencia de una obligación normalmente incluye la existencia de una prohibición, salvo que se mencione expresamente lo contrario. A veces, tampoco eso es suficiente y se requiere una prohibición adicional para impedir la ejecución de actos permitidos o no prohibidos». «

El poder estatal es en Ibansk todopoderoso y al mismo tiempo impotente. Es negativamente todopoderoso, es decir, en vista de sus posibilidades de hacer cosas malas sin castigo alguno. Es positivamente impotente, es decir, en vista de sus posibilidades de hacer cosas buenas gratuitamente. Tiene aterradoras fuerzas destructivas e ínfimas fuerzas creadoras».

En Ibansk rige «la regla general según la cual aquel que se propone cambiar no cambia nada y sólo cambia aquel que al principio no se proponía hacerlo».

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«El poder se adjudica el mérito de todo lo positivo y calcula su accionar de manera que nunca es responsable de fracasos y deficiencias».

En Ibansk «la historia no deja huellas; sólo deja consecuencias, las que no tienen parecido alguno con las circunstancias que las provocaron».

Sinoviev se inspiró en la Unión Soviética para crear este mundo ficticio, descripto hasta en sus más mínimos detalles, donde los dientes postizos provocan dolor y las flores artificiales pueden secarse.

Como Zinóviev destaca: «Una farsa que se repite regularmente también es una tragedia.» Cualquier similitud con la Argentina es mera coincidencia.

Publicado originalmente en el Boletín Economía # 279, 18/04/2008.

Aleksandr Zinóviev (1922-2006)

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