No te detengas, un poema de Walt Whitman

agosto 9, 2019

Por Andrea Núñez-Torrón.

Poetizando un poema de Walt Whitman

Walt Whitman (1819-1892) ha sido bautizado como el padre del verso libre, polémico y con una intensa vida a sus espaldas en la que trabajó como poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadounidense. La obra de este maestro de la lítica está inscrita en la transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, incorporando ambos movimientos a su prolífica producción poética. Además de ser considerado uno de los escritores más influyentes del canon estadounidense, el autor sufrió censura y fue criticado en su tiempo por la abierta sexualidad que desprendían los contenidos de su libro Hojas de hierba, calificado como obsceno y pornográfico dentro de su época por contener referencias explícitas a la homosexualidad o bisexualidad del escritor. Hoy es el protagonista de nuestra sección Poetizando.

¿Cómo es la poesía de Whitman? Este escritor tiene una poderosa fe en si mismo, encarnando un espíritu vigoroso y agresivo y considerando los elementos cotidianos como una expresión de lo eterno. Entre sus versos se cuelan temas recurrentes como el hombre, el cuerpo, el sexo, la religión, los animales o la geografía. La actitud predominante en su obra es de euforia y alegría, emociones que traslucen sus poemas. Su vida y obra chocaron con la moral burguesa imperante en su tiempo, impregnada de puritanismo y censura, opresora hacia el diferente y el rebelde. Walt Whitman creía en la gente de la calle, le cantaba al populacho y a la democracia con versos libres cargados de energía, experimentación y elementos innovadores como las reiteraciones, la enumeración, los términos vulgares o las palabras extranjeras.  Su objetivo era dar dignidad a todas las cosas, por lo que se opuso firmemente a medidas como la pena de muerte y problemas como la esclavitud. Sin él, la poesía moderna estaría huérfana y carente de vivacidad. Por eso os dejamos con No te detengas, una bellísima obra para que os aproximéis un poquito a este genio.

Un poema de Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
«Emito mis alaridos por los techos de este mundo»,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros «poetas muertos»,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «poetas vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman

Fuente: literaturbia.com

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Los libros que leía Arthur Conan Doyle

abril 20, 2019

¿Qué libros leía Arthur Conan Doyle?
Por Ruben H. Ríos

La Biblioteca Nacional expone libros que pertenecieron al creador de Sherlock Holmes, con joyas del coleccionista Bill Zachs que nunca antes habían sido ofrecidas al público.

El martes 23 de abril, en la Biblioteca Nacional, se inaugura la exposición Los libros de sir Arthur Conan Doyle en las salas Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. La muestra se basa en la colección del escritor y coleccionista británico William Zachs, que adquirió gran parte de la biblioteca personal del creador de Sherlock Holmes, y en material del patrimonio de la Biblioteca. Además de consagrar dos salas a sus dos personajes más conocidos, Sherlock Holmes y el profesor Challenger (el zoólogo de la novela El mundo perdido, publicada en 1912 y otros relatos), la exhibición incluye también aspectos menos conocidos de Doyle, quien fue autor de novelas históricas y de ciencia ficción, ensayos, poemas, obras de teatro, libros de historia bélica, criminología y sobre fenómenos paranormales. Doyle escribió cuatro novelas y 56 relatos sobre el detective privado Sherlock Holmes, el héroe literario que más ha sido llevado al cine, con más de 250 películas.   

La exposición recrea la mítica Baker Street londinense (Sherlock Holmes vivía en la dirección ficticia 221B Baker Street) y se organiza en varios ejes. En el espacio dedicado a Holmes se exponen libros originales, adaptaciones y anotados, pero también las versiones y parodias del paradigmático detective y sus antecedentes literarios, como Edgar Allan Poe, Emile Gaboriau, Henry Cauvain (su primera novela, Maximilien Heller, publicada en 1871,  protagonizada por el detective del mismo nombre, influyó en gran medida en Conan Doyle para crear a Holmes) y Raúl Waleis (seudónimo del escritor y jurista argentino Luis V. Varela, uno de los  miembros destacados de la generación del 80 e iniciador de la novela policial en español). En la otra sala, dedicada al profesor Challenger, se exhiben libros, escenografía, ilustraciones, mapas, adaptaciones y fotos de películas. En otro sector se muestra un retrato de la relación de Conan Doyle con el espiritismo con escritos e imágenes acerca del tema y su amistad trunca con el ilusionista Harry Houdini.

De familia irlandesa católica y médico, Doyle adhirió al espiritismo cuando todavía no era un escritor famoso, luego de leer las obras de John Worth Edmonds, presidente del Senado y luego juez de la Corte Suprema de Nueva York, y del célebre naturalista inglés Alfred Russel Wallace, ambos espiritistas. Cuando se publicó Estudio en escarlata (1888), la primera novela de Sherlock Holmes, el arquetipo del detective racional e infalible, su autor practicaba sesiones mediúmnicas e investigaba fenómenos extraños y paranormales como integrante de la Sociedad para la Investigación Psíquica (SPR), fundada en Londres en 1882, la primera organización parapsicológica del mundo.

Se exhiben también obras que otros escritores le dedicaron a Doyle, como J.M. Barrie (el creador de Peter Pan) o H.G. Wells, libros que usaba como inspiración y en los cuales realizaba anotaciones, y ejemplares de sus escritos corregidos de puño y letra, y se proyectan películas, series y animaciones en televisión de diferentes épocas y países. En la Plaza del Lector Rayuela se exhiben afiches de películas y series televisivas de Sherlock Holmes.

La muestra Los libros de sir Arthur Conan Doyle es de entrada libre y gratuita.

Fuente: perfil.com, 20/04/19.

Sherlock Holmes 02 los bailarines
Inauguración 23/04/19. Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

Julio Verne, un gran visionario

febrero 8, 2019

Aprende a encriptar mensajes como lo hacía Julio Verne

Por Azucena Martín – 08/02/19

Julio Verne fue un gran amante de la criptografía, por lo que dejó un gran número de mensajes ocultos en buena parte de sus novelas. Nombres que esconden fórmulas matemáticas, misteriosos anagramas y, sobre todo, mensajes encriptados por transposición, eran sus recursos favoritos para hacer al lector partícipe de su obra.

Aprende a encriptar mensajes como lo hacía Julio Verne

Tal día como hoy, en 1828, nacía en Nantes el escritor y visionario de la ciencia Julio Verne. Lo hacía en el seno de una familia en la que predominaban las personas dedicadas a las leyes y al ejército. Este fue el motivo que le llevó a seguir la estela de su padre, licenciándose en derecho, a pesar de que la ciencia y la literatura eran sus dos grandes pasiones.

Pero no dejó de lado ninguna de las dos, sino todo lo contrario. Supo unirlas hasta el punto de convertirse en uno de los mejores escritores de ciencia ficción de la historia. Aunque sus obras tenían más ciencia que ficción, pues en muchas de ellas se describían grandes avances de la ciencia y la ingeniería, incluso antes de que vieran la luz en la vida real.

Además, también destacó por su afición a la criptografía, que le llevó a incluir todo tipo de códigos secretos en sus novelas, de modo que el lector pudiese participar en su resolución, junto a los protagonistas de la historia. Uno de sus métodos favoritos era el cifrado por transposición, una técnica que aparece en clásicos como Viaje al Centro de la Tierra y en títulos menos conocidos, pero igualmente interesantes, como La Jangada.

Cuando el lector se transforma en detective

No todas las obras de Julio Verne albergan un mensaje oculto en su argumento. Sin embargo, sí que podría decirse que la inmensa mayoría de ellas esconden algún pequeño detalle, como algún anagrama que pasa desapercibido o alguna inscripción con descripciones ingeniosas. Pero, sin duda, lo que más le gustaba era ocultar mensajes en los nombres de sus personajes. Tanto, que hay incluso quien lo acusó de pertenecer a la masonería. Fuera cierto o no, le encantaba jugar con sus lectores, con nombres como el del protagonista El Secreto de MatsonAlcides Pierdeux. En realidad, el nombre está compuesto por la unión de pi-r-deux (pi-r-dos), que respondería a la fórmula del área de la circunferencia: pi por erre al cuadrado. Otro de sus personajes más emblemáticos, Héctor Servadac, también cuenta con un truculento mensaje en su nombre, pues al darle la vuelta se puede leer: “cadavers”, que significa cadáveres en francés.El nombre de uno de sus personajes esconde la fórmula del área de la circunferencia

Pero más allá de esto se encuentran los mensajes cifrados que traen de cabeza a lectores y protagonistas durante toda la trama. Por lo general suele recurrir a la transposición, un método que ya era usado en la antigüedad por los espartanos, quienes utilizaban un pergamino enrollado sobre una estaca para ordenar las letras que se habían desordenado para dar lugar al mensaje oculto. ¿Pero en qué consiste exactamente este método?

Un ejemplo práctico

Para comprenderlo, lo mejor es recurrir a un ejemplo práctico. Imaginemos que queremos cifrar este mensaje: Feliz cumpleaños, Julio Verne.

Para encriptar el mensaje es necesaria una clave, bien numérica o bien en forma de palabra. Normalmente se suele usar una palabra. En este caso vamos a utilizar la palabra JULIO. A continuación es necesario escribir debajo de cada letra un número que indique el orden que ocupa en el alfabeto. Si hay alguna repetida, se ordenan de izquierda a derecha. En este caso quedaría de esta forma, pues la primera que aparece en el abecedario es la I, después la J, a continuación la L, luego la O y finalmente la U:

JULIO
25314

El siguiente paso es escribir todo el mensaje, cada letra debajo de una de las letras de la palabra clave.

Finalmente, las columnas resultantes se desordenan siguiendo el orden pautado por los números que hemos escrito debajo de la palabra. Se escribe primero la columna que quedó debajo del 1, después la que se situó bajo el 2 y así sucesivamente.

El mensaje resultante, por lo tanto, sería este: ipolr/Fce,oe/lmñue/zlsin/euaJV

En el caso contrario, la persona que recibe el mensaje, sabiendo la palabra clave, solo tendrá que colocar las columnas en el lugar que les corresponda, empezando por poner la primera palabra del mensaje debajo del 1.

Finalmente, colocadas todas las columnas, solo queda leer el mensaje definitivo: Feliz cumpleaños, Julio Verne.

Uno de estos mensajes ocultos aparece al inicio de la novela La Jangada, aunque en este caso no se trata de una frase tan simple, sino de la narración que servirá para resolver un crimen. Por eso es una novela para leer sin perder de vista un papel y un lápiz.

Fuente: hipertextual.com, 08/02/19

Otros artículos sobre criptografía:

Sherlock Holmes y la criptogafía

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Las 5 mejores novelas de Julio Verne, el hombre que nos hizo soñar con viajes extraordinarios

Por Javier Lacort. 

Las 5 mejores novelas de Julio Verne, el hombre que nos hizo soñar con viajes extraordinarios
Julio Verne

Julio Verne (Nantes, 1808) es uno de los escritores más importantes de la historia a nivel mundial, con especial influencia en Europa. Desde 1979 es el segundo autor más traducido del mundo, después de Agatha Christie. Se le considera junto a Welles como el padre del genéro ciencia-ficción, y es que su influencia en este género es profundísima. Su obra más famosa es el conjunto de novelas «Viajes extraordinarios», que agrupa todos los relatos de aventuras que escribió entre 1863 (Cinco semanas en globo) y 1918 (La impresionante aventura de la misión Barsac). Estas son sus cinco mejores novelas. Por supuesto, es una lista subjetiva y nada excluyente. Si consideras que el orden ha de ser otro o incluso las novelas escogidas no son las correctas, no pasa nada. Primero, porque por supuesto es subjetivo. Segundo, porque jamás discutiré por dejar más abajo que otras a las obras de Verne. Disfruten, que para eso está su legado.

1. Viaje al centro de la Tierra

Narrada por el protagonista Axel, sobrino del profesor Otto Lidenbrock y novio de su ahijada Graüben. Dicho profesor descubre un pergamino con un texto cifrado, realizado por Arne Saknussemm, un sabio islandés del siglo XVI que afirma que llegó al centro de la Tierra.

El profesor está dispuesto a lograr el mismo hito, llegar al centro de la Tierra, y se lanza a la aventura acompañado por Axel y Hans, un guía islandés que hasta entonces se dedicaba a cazar aves de Islandia llamadas «eíderes». El viaje comienza adentrándose en un volcán. A partir de ahí, el grupo vive todo tipo de aventuras y realiza multitud de descubrimientos. Desde un mundo mesozoico enterrado en lo más profundo del subsuelo volcánico hasta iluminación eléctrica o un mar interior.

Se suele atribuir a Verne la «invención» de la lámpara de minero en esta novela, que más adelanta sería inventada en el mundo real. No es cierto, ya que fue creada por Dumas y Benoit, dos físicos franceses, a partir de la bobina de Ruhmkorff y el tubo de Geissler. No obstante, sí hay una larga y sorprendente lista de inventos que Julio Verne predijo en sus obras.

2. Vuelta al mundo en 80 días

Aunque no os hayáis leído el libro, seguro que conocéis a Phileas Fogg, el protagonista de esta novela. Fue el hombre recio y ante todo recto que arriesgó la mitad de su fortuna para cumplir con una apuesta realizada en el Club Reformista: dar la vuelta al mundo en ochenta días. Teniendo en cuenta los medios disponibles en la segunda mitad del siglo XIX.

El trayecto a seguir lo marcó el Morning Chronicle, su periódico de cabecera. Para este viaje, Fogg sale con su mayordomo francés. En un viaje contrarreloj se enfrente a dos principales obstáculos recurrentes: los retrasos en los medios de transporte de la época, y la persecución de Fix, un detective que le persigue por todo el viaje con la creencia de que Fogg había robado el Banco de Inglaterra antes de partir.

Trayectos y medios de transporte empleados

  • Londres → París → Turín → Brindisi: tren y barco.
  • Brindisi → Suez → Bombay: barco de vapor.
  • Bombay → Kholby: tren.
  • Kholby → Allahabad: elefante.
  • Allahabad → Benarés → Calcuta: tren.
  • Calcuta → Hong Kong: barco.
  • Hong Kong → Shanghái: goleta.
  • Shanghái → Yokohama: buque.
  • Yokohama → San Francisco: paquebote.
  • San Francisco → Kearney: tren.
  • Kearney → Omaha: trineo.
  • Omaha → Chicago → Nueva York: tren.
  • Nueva York → Cobh (antigua Queenstown): barco mercantil.
  • Cobh → Dublín: tren.
  • Dublín → Liverpool: barco pequeño.
  • Liverpool → Londres: tren.

3. 20.000 leguas de viaje submarino

20000 leguas julio verne

Esta vez quien narra la obra es Pierre Aronnax, un profesor y biólogo francés que es capturado por el Capitán Nemo. Para apresarlo, lo lleva bajo el océano en el submarino Nautilus junto a un criado y un arponero canadiense. Muy habitual en las novelas de Verne ver descripciones elaboradas y minuciosas del contexto de los personajes secundarios.

Hay un misterioso animal cetáceo, con un cuerno en su hocico, que está haciendo desaparecer embarcaciones en el océano. Un buque de la marina de Estados Unidos comienza una expedición para capturarlo, y en dicho barco es donde está el protagonista de la obra, Pierre Aronnax, un profesor y biólogo francés. Junto a él también están un criado y Ned Land, un arponero canadiense. En un punto de la obra, el animal (que se descubre que es un narval) embiste la embaración, y los tres protagonistas salen despedidos por la borda. Los tres comienzan a nadar hasta llegar a tierra, pero… realmente no se trataba de la isla que imaginaban.

En realidad han llegado a una superficie metálica flotante, que se trata de un submarino. Unos enmascarados los conducen hacia el interior a través de una compuerta, y es allí donde conocen al Capitán Nemo, un hombre oscuro y misterioso pero tremendamente inteligente. Tan inteligente que había construido ese submarino, el Nautilus. Una vez allí, les da varias explicaciones sobre la ingeniería empleada en él, y le informa de que si ya conocen su existencia, nunca podrá permitirles volver a la superficie.

A partir de ahí comienza un viaje en el que descubren todo tipo de secretos. Pero quizás lo más glorioso de esta obra llega ahora: por un lado, la minuciosa descripción de los paisajes submarinos que recorría el Nautilus. Un verdadero homenaje a la imaginación. Se hacen varias menciones a lugares reales como el Mar Rojo, las costas del Lejano Oriente, el Mar Mediterráneo, la Atlántida, las islas de la Polinesia, etc.

Por otro lado, Julio Verne comienza a sugerir varios posibles inventos que no se habían realizado todavía y que terminaron haciéndose realidad: escafandras de buceo autónomas, máquinas que produjesen aire respirable, fusiles de balas eléctricas, etc.

4. La isla misteriosa

En esta novela, Verne deja llevar su pasión por la ciencia aplicado a través del protagonista, Cyrus Smith, un ingeniero estadounidense. La obra trata de cinco hombres y un perro, Top, que huyen de la guerra que asola Richmond. Salen en un globo aerostático, otro elemento muy presente en la obra de Verne. A causa de un huracán, quedan suspendidos en el aire durante cinco días hasta que pueden regresar a tierra. Aparecen en la playa de un islote cercano a la Isla de Lincoln.

En dicha isla comienzan a ocurrir sucesos misteriosos: la desaparición y sorprendente encuentro de Cyrus, la salvación de un grave peligro para Top, la aparición de una cueva enorme que toman como hogar, y sobre todo, cuando descubren una bala en el cuerpo herido de un lechón, lo que definitivamente les da pie a pensar que no están solos en la isla.

Posteriormente, en la búsqueda de este habitante misterioso, aparecen de nuevo multitud de sucesos extraños. Continuar por aquí ya sería entrar en peligro de spoilers, ya que ocurren acontecimientos bastante sorprendentes que trascienden a esta obra.

5. Cinco semanas en globo

Esta fue la primera novela de Verne, y es una buena señal de todo lo que llegará después: mezcla aventuras, historia, geografía, ciencia, ingeniería… Antes ya había escrito algunas publicaciones breves, pero tras su matrimonio y la trayectoria de su trabajo en la bolsa, necesitaba aumentar sus ingresos, así que se metió en el formato novela. Y le fue increíblemente bien. Con ella obtuvo la tranquilidad económica y un contrato con la editorial Pierre-Jules Hetzel, que publicó su obra durante más de cuarenta años.

En esta novela el protagonista es el Dr. Samuel Ferguson, inglés de nacimiento, que decide viajar por el continente africano acompañado de su criado, Joe, y un amigo, Dick Kennedy. En esta época, África era un continente conocido de modo fragmentario, no completo. Para este viaje deciden usar un globo de hidrógeno completamente dirigible, ya que no funciona del modo tradicional con gas.

Durante las cinco semanas de viaje en globo, los tres protagonistas viajan desde Zanzíbar hasta los Montes de la Luna, el Lago Victoria, el río Nilo, los montes Auríferos, el lago Chad, el río Niger… hasta llegar a las cataratas de Güina en el río Senegal. Tras finalizar, regresan a Inglaterra, donde reciben una medalla de oro por haber realizado la mejor aventura del año (1862).

Bonus

Si no te convencen estos cinco o ya te los has leído y te gustaría leer algunos más del autor, puedo recomendar principalmente cinco obras más:

  • De la Tierra a la Luna
  • París en el siglo XX
  • Una ciudad flotante
  • Miguel Strogof
  • El faro del fin del mundo

Larga vida al maestro Julio Verne. El hombre que nos hizo soñar con viajes extraordinarios.

Fuente: hipertextual.com, 06/11/14.

Recomendación de Economía Personal:

Los quinientos millones de la Begún

julio verne

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Borges y las Matemáticas

noviembre 9, 2018

Las Matemáticas y los enigmas secretos en la obra de Jorge Luis Borges

marcus du sautoy _ matemático

Que uno sea ‘’de letras’’ y otro ‘’de números’’ puede considerarse como dos mundos totalmente distintos. Sin embargo, para el matemático británico Marcus du Sautoy, la diferencia no es tan inmensa desde que ha relacionado la obra del famoso escritor argentino Jorge Luis Borges y las matemáticas estrechando el vínculo de los números y las letras.

marcus du sautoy _ matematicoMarcus du Santoy es escritor, periodista y profesor de matemáticas en la prestigiosa Universidad de Oxford. En el año 2001 fue premiado con el Premio Berwick de la Sociedad Matemática de Londres por la mejor investigación al matemático menor de 40 años de edad y es, sin ninguna duda, uno de los profesionales más involucrados en su ámbito.

Además, y aunque su pasión sean las matemáticas, du Santoy es también un gran periodista y escribe en famosos diarios como The Times y The Guardian.

Jorge Luis BorgesRecientemente du Sautoy desvelaba su gran pasión por la obra literaria del escritor argentino Jorge Luis Borges. El matemático no se había imaginado nunca este vínculo entre las matemáticas y el famoso escritor, hasta que un día, según cuenta él mismo, trataba de explicarle su trabajo de clasificar fórmulas geométricas a una amiga, hasta que ella le dijo que era igual que el cuento de Borges que hablaba sobre la enciclopedia. Enseguida, du Sautoy prestó total atención y se interesó por tratar el tema leyendo obras y cuentos del argentino escritor.

“Me dije a mi mismo, aquí hay un autor que realmente aprecia ideas como finito, infinito, formas, espacio, el poder de la paradoja” – afirmaba du Sautoy.

Desde entonces, el matemático se sintió apasionado por la forma en que Borges hablaba en forma narrativa sobre las matemáticas y, claramente, era un indicio de los propios intereses del autor, cuya biblioteca original albergaba libros del matemático francés Henri Poincaré. du Sautoy trató de investigar y conocer a biógrafos de Borges para comprobar de dónde provenían todas estas ideas en su literatura.

El AlephTras leer varios cuentos, pudo encontrar conceptos matemáticos como ‘El Aleph’ donde se trata lo finito y lo infinito al igual que en las matemáticas.

Pero la obra favorita del matemático es, sin duda, ‘La Biblioteca de Babel’, donde el propio Borges relaciona otra figura matemática: ‘toroo toroide’, que se refiere a la forma de objetos como un donut o una rosquilla. La teoría que saca Borges respecto a este concepto se encuentra en el ámbito literario, en ‘la Biblioteca’ como forma de rosquilla. Con esta premisa, el hecho de caminar dentro de ella sería un concepto ‘finito’ pero a la vez ‘ilimitado’ porque el caminante no se sale de la figura y puede dar la vuelta un número infinito de veces.

“Al igual que el bibliotecario, los científicos estamos dentro de nuestra biblioteca que llamamos Universo y usamos por ejemplo telescopios o herramientas de nuestra mente para investigar la forma de ese Universo” afirmaba Marcus du Sautoy.

Sin embargo, el enigma de la rosquilla es tan solo una parte del mundo de Borges puesto que ‘la biblioteca’ tiene varios pisos y el enigma de la rosquilla se encuentra en el primero.

Mientras Borges explicaba que al mirar hacia arriba vemos pisos que ascienden y al mirar hacia abajo pisos que descienden“, según du Sautoy sólo podemos imaginar estas formas en un espacio de cuatro dimensiones“.

Tras conocer estos enigmas, y unos cuantos más, en la obra Jorge Luis Borges, el matemático británico ha calificado al escritor como un ‘matemático secreto’ y no deja de recomendar su obra a todos los amantes de la literatura y de las matemáticas.

Fuente: enpositivo.com

Más información:

El Mapa de las Matemáticas

El gran misterio de las Matemáticas

Tiempo y matemáticas

Veinte matemáticos célebres

Los números en la naturaleza

Donald en el mundo de las Matemágicas

La importancia de las Matemáticas

Aquiles y la Tortuga

Matemáticas y juegos de azar

El arte matemático de Escher

La hipótesis de Riemann, ¿resuelta?

Euclides, Piet Mondrian y la matemática victoriana

El legado de Pitágoras, parte I – Los Triángulos de Samos

El Legado de Pitágoras, parte II – Pitágoras y otros

El Legado de Pitágoras, parte III – Retar a Pitágoras


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La increíble vida de José Salas Subirat

septiembre 2, 2016

Salas Subirat: el ignoto traductor que logró lo imposible con el Ulises de Joyce

En 1945 un agente de seguros que sabía un inglés básico tradujo una de las obras más emblemáticas del siglo XX. Cómo un autodidacta pudo interpretar la que, para muchos, es la novela más difícil de todos los tiempos.

Por Juan Brodersen.

Salas Subirat, durante un viaje a Montevideo, en enero de 1926, con propósitos de “vinculación artística” entre los jóvenes escritores de Boedo y sus pares uruguayos | Foto: Gentileza Penguin Random House

Salas Subirat, durante un viaje a Montevideo, en enero de 1926, con propósitos de “vinculación artística” entre los jóvenes escritores de Boedo y sus pares uruguayos | Foto: Gentileza Penguin Random House.

UlisesEl Ulises de Joyce es un libro largo y complejo. Al día de hoy, no son pocos los críticos que recomiendan leerlo acompañado de una guía. Lleno de personajes y con una intrincada trama, se trata para muchos de la obra cumbre de la lengua inglesa. Lo que pocos saben es que quien lo tradujo por primera vez al castellano fue un empleado de una compañía de seguros que, con un dominio básico del inglés, realizó una tarea ante la cual Borges mismo retrocedió: traducir al español las 267 mil palabras contenidas en 18 capítulos y más de mil páginas de la emblemática novela del siglo XX. La vida de José Salas Subirat fue uno de los grandes misterios de la Argentina, y, por qué no, del habla hispana. Hasta ahora.

El traductor del Ulises (Sudamericana, 400 páginas), de Lucas Petersen, cuenta cómo Subirat llegó a realizar la titánica tarea. Un extraño personaje que llegó a escribir libros de autoayuda, sobre seguros y a montar una fábrica de juguetes. “Salas Subirat fue un ‘hombre hecho a sí mismo’, un self made man, como se dice en inglés. El desafío de superar los condicionamientos de origen y enfrentar los obstáculos (materiales e intelectuales) da coherencia a todas sus acciones”, cuenta Petersen, quien logró conseguir fotos inéditas que le brindó su familia. A la vez, el libro termina siendo un ensayo sociológico sobre la argentina de la primera mitad del siglo pasado.

Las fuentes para trabajar el tema eran un desafío. “La mujer de Salas Subirat no era una persona con inclinaciones intelectuales o literarias, por lo que al morir no conservó nada de él”, cuenta a Clarín Petersen. Por eso, los testimonios fueron la clave para reconstruir esta historia. “Me puse a buscar a sus familiares. Aunque con baches en el medio, estuve más de un año intentando encontrarlos. Me había puesto ese objetivo: si no los encontraba, no iba a empezar a reconstruir su vida desde otras fuentes”, explica el autor de la investigación. Otra cuestión ayudó, y es que Subirat era fanático de la tecnología: “Hay fotos desde muy temprano en su vida. Incluso hay algunas filmaciones de la década del 30 y el 40, pero casi no me sirvieron: retratan exclusivamente escenas familiares y en la gran mayoría Salas estuvo detrás de cámara”, cuenta Petersen.

Con un estilo que oscila entre la novela y el ensayo, el rompecabezas se va armando en el libro a medida que la Argentina camina las décadas de hace ya un siglo. La historia estaba allí, desordenada, con pocos registros escritos y el desafío de recomponer a un personaje que murió hace ya 40 años. Rodeado de indiferencia por el ámbito intelectual y casi sin necrológicas en los diarios, su vida y obra viven en lectores y escritores de hoy. Aunque no lo sepan.

– El Ulises es, como se menciona en el libro, “la epopeya de un hombre corriente”. ¿Por qué es tan importante esta obra de James Joyce?

– Aunque tiene sus detractores, hay muchos argumentos con los que puede defender ese lugar de mejor obra del siglo XX en habla inglesa. Su valor podría resumirse en dos aspectos. Primero, su capacidad de mirar tan profundamente la vida de un hombre, Leopold Bloom, para poner en evidencia que en toda vida, por pequeña que parezca, se esconde algún tipo de épica. Segundo, el increíble virtuosismo que muestra Joyce en la técnica narrativa: literalmente, Joyce inventa o preanuncia en Ulises casi toda la literatura de lo que queda del siglo XX.

Al terminar la histórica edición de Ulises, Salas Subirat, Rueda y Dickmann se dedicaron mutuamente tres ejemplares. Aquí, el ejemplar de Dickmann | Gentileza Enrique Rueda y Dickman hijo

Al terminar la histórica edición de Ulises, Salas Subirat, Rueda y Dickmann se dedicaron mutuamente tres ejemplares. Aquí, el ejemplar de Dickmann | Gentileza Enrique Rueda y Dickman hijo

– ¿Cuán conocida es la historia de Salas Subirat en el ambiente literario?

– Del traductor se conservaban algunos datos dispersos (algunos errados, incluso), que lo retrataban como un ser curioso y enigmático, casi mítico. Su empleo como agente de seguros en La Continental, la academia de inglés y taquigrafía que fundó en los años 20, su variopinta producción (literatura, libros de seguros, libros de autoayuda), su fallecimiento en Florida. Pero eran un puñado de datos, pasados de boca en boca, sin mayores precisiones o ampliaciones.

– ¿Por qué se da este fenómeno de que sea tan desconocido a pesar de realizar una tarea titánica?

– Salas no sólo era una figura muy periférica del mundo literario al momento de traducir Ulises. Lo más notable es que, después de hacerlo, él no mostró ningún interés particular en usufructuar ese título de “traductor de Joyce” en términos de su posicionamiento personal en el mundo literario. Después de la segunda versión, revisada, de 1952, prácticamente se retira de la escena. Cuando muere, en 1975, era un hombre casi olvidado. La posibilidad de que se perdiera para siempre esa historia fue lo que movilizó a buscar, casi de manera detectivesca, a sus descendientes.

– ¿Cómo se entremezcla su historia con el período de la Argentina en el cual vive?

– Salas es un típico hijo de la inmigración, al menos de aquella fracción que antes del peronismo pudo ascender socialmente a la clase media. Políticamente, por ejemplo, combina algún izquierdismo (más radical o más moderado, según la época), tan difundido en la cultura de la clase trabajadora inmigrante, con el individualismo meritocrático de inspiración liberal que se promovía desde el Estado y otras instituciones. Por otro lado, su vínculo con la lengua literaria es también el típico de los hijos de inmigrantes. Es un vínculo incómodo por la falta de referencias familiares, por haberse formado de manera autodidacta, que se expresa en una mezcla de pudor por escribir bien con un desenfado muy propio por ser esa generación el laboratorio donde se está formando algo nuevo, el español rioplatense. Ese proceso –que tiene en la ficción a Roberto Arlt como exponente fundamental— se plasma de manera bastante evidente en su traducción de Ulises.

Parte de la numerosa familia Salas Subirat en una excursión campestre. De pie, segundo desde la izquierda, está José Salas Subirat. Junto a él, de negro, su madre, Florentina Subirat. José padre está sentado, en la izquierda de la imagen | Foto: Gentileza Penguin Random House

Parte de la numerosa familia Salas Subirat en una excursión campestre. De pie, segundo desde la izquierda, está José Salas Subirat. Junto a él, de negro, su madre, Florentina Subirat. José padre está sentado, en la izquierda de la imagen | Foto: Gentileza Penguin Random House.

– En el libro se cuenta que Salas Subirat quería ser un mediador entre las minorías excluidas y los saberes culturales. ¿Lo logró?

– Creo que sí lo logró. Lo logró porque, pese a que su figura pasó al olvido en el mundo literario, su traducción formó a varias generaciones de lectores. Su tarea de mediación fue efectiva. Lo logró también en el campo de los seguros (de la venta de seguros, en particular), ya que enriqueció esa disciplina con saberes que «importaba» de la cultura erudita. En el campo de los seguros no fue tan olvidado entre los que se formaron con sus textos, aunque no supieran tanto de su vida (allí, como en todo texto técnico-motivacional, la biografía del autor no resulta tan relevante como en el campo de la literatura). Como el nombre de mediador lo indica, se proponía como intermediario, lo cual no queda invalidado por el «borramiento» de su figura.

– ¿Por qué hasta ahora no se le conocía el rostro?

– Uno de las cuestiones que más me sorprendió (y uno de los motivos que me llevó a iniciar la investigación) fue que si se lo googleaba no se encontraba una sola foto de su rostro. No podía entender cómo podía pasar eso, sobre todo porque había vivido 75 años y había muerto no hacía tanto tiempo. Recuerdo la excitación cuando vi por primera vez su rostro, en una de las pocas necrológicas que se publicaron en 1975. Lo correcto sería decir: “se olvidó su rostro” o “su rostro ya no era conocido al iniciar la investigación”. Pero si, parafraseando a Platón, conocer es recordar, no se conocía su rostro. Las fotos del libro son inéditas.

– ¿Cómo hizo para traducirlo con un conocimiento limitado del inglés?

– Como cabe imaginar, con un esfuerzo y un tesón casi sobrehumanos. Solo esa pasión por superar desafíos explica semejante dedicación. Además, tenía una curiosidad descomunal. Quería conocer el Ulises. Si su inglés no alcanzaba y no había traducción, era cuestión de traducirlo por su cuenta. A veces el texto le presentó dificultades que no pudo resolver. Hay que considerar que por entonces prácticamente no había material de referencia, algo que hoy se considera absolutamente imprescindible para traducir e incluso leer Ulises.

“Juan Enrique Menton”. La traducción de algunos nombres al castellano acarreará no pocos inconvenientes | Foto: Gentileza Penguin Random House

“Juan Enrique Menton”. La traducción de algunos nombres al castellano acarreará no pocos inconvenientes | Foto: Gentileza Penguin Random House

– ¿Cómo fue ese proceso de traducción? ¿Cuánto demoró? ¿Lo hacía mientras trabajaba de otras cosas?

– Según consigna la primera edición de Santiago Rueda, la traducción se realizó entre 1940 y 1945. Por entonces, como lo hizo durante largos años, Salas Subirat trabajaba en la compañía de seguros La Continental. Todos los días viajaba desde Florida hasta las oficinas, que estaban en la calle Corrientes, casi Maipú. Por eso, para no tener que trasladar el tomo, lo desarmó en cuadernillos. Se supone que leía esos cuadernillos en el tren y avanzaba en la traducción allí, en el escritorio de su hogar e incluso en las oficinas de la empresa. Antes de iniciar su carrera musical, Mario Clavell fue secretario de Salas Subirat en La Continental. Allí, según recordó, pasó a máquina algunas páginas de Ulises. Luego, Salas Subirat afrontó una revisión durante algunos meses de 1950, pero sólo avanzó un puñado de capítulos.

Autodidacta y emprendedor: en pleno auge de la sustitución de importaciones, Salas Subirat montó una fábrica de juguetes, los Chaminú | Foto: Gentileza Penguin Random House

Autodidacta y emprendedor: en pleno auge de la sustitución de importaciones, Salas Subirat montó una fábrica de juguetes, los Chaminú | Foto: Gentileza Penguin Random House.

– ¿Cuán buena fue la traducción para ese momento y cuán buena es hoy? ¿Se sigue usando?

– La traducción fue muy discutida desde un primer momento. Algunos comentarios se detienen en exceso en sus errores. Para mí, hay ahí cierto resquemor con el hecho de que Salas Subirat se haya colado en la historia de la literatura en castellano de esa forma, sin tener ningún antecedente como traductor. Igualmente, la aparición de su Ulises parece haber sido en general bien recibida en todo el mundo hispano, aunque más no sea porque era la primera. Tanto la versión de 1945 como la revisión de 1952 contienen varios errores, efectivamente. Algunos importantes, otros no tanto. De todas formas, es notable cómo mantiene su vigencia y su frescura. Su traducción fue ganando prestigio con el correr de los años, cuando varias generaciones que se formaron con ella empezaron a poner en evidencia que en varios pasajes es un traductor muy afinado, por momentos incluso brillante. Excepto por la traducción de los nombres (“Esteban” por “Stephen”, por ejemplo), hoy se puede seguir leyendo perfectamente. De hecho, aunque hay nuevas versiones, sigue siendo leída y utilizada como referencia.

En su escritorio de La Continental, en tiempos en que traducía Ulises | Foto: Gentileza Penguim Random House

En su escritorio de La Continental, en tiempos en que traducía Ulises | Foto: Gentileza Penguim Random House.

Fuente: Clarín, 02/09/16.


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Agatha Christie, la reina del misterio

julio 2, 2016

Agatha Christie, la eterna reina del misterio, ataca de nuevo

La TVy el cine preparan nuevas versiones de los clásicos relatos de la escritora británica a cuarenta años de su muerte.

Por Natalia Trzenko.

Alicia Vikander será Agatha Christie
Alicia Vikander será Agatha Christie.

«El tiempo es el mejor asesino». Lo decía Agatha Christie cada vez que le preguntaban por el favorito de sus criminales literarios, algunos de esos villanos que pueblan sus ochenta novelas y cientos de relatos que los lectores de todo el mundo disfrutan desde los años 20, cuando la novelista comenzó una obra que la llevaría a vender más de 2000 millones de ejemplares y a permanecer vigente, aun a cuarenta años de su muerte, en 1976. Para ella y sus historias está claro que el tiempo no fue el asesino.

Aunque a los productores no les resulta fácil obtener el permiso del heredero de Christie -su nieto- para la adaptaciones de sus relatos más famosos, lo cierto es que gracias a que una nueva productora compró parte de esos derechos se están preparando cuatro films y una miniserie que recrearán a la brevedad sus entretenidos misterios.

Emma Stone
Emma Stone.
Emma Stone
Emma Stone.

Por un lado, dos estudios de Hollywood (Sony y Paramount) tienen proyectos para retratar diferentes momentos de la vida de la escritora, nacida como Agatha Mary Clarissa Miller, en 1890. El film que prepara Sony y que podría protagonizar la ganadora del Oscar Alicia Vikander, transcurrirá durante los primeros años de Christie como escritora, mostrando su desprecio por la convenciones de la época y su amistad con Arthur Conan Doyle y Winston Churchill. El otro film en preproducción tendrá un aire de intriga que coincide con los mejores libros de la autora: Emma Stone podría interpretarla en una historia que imagine lo qué puede haber sucedido en 1926, cuando Christie desapareció durante 11 días al cabo de los cuales fue hallada con un aparente cuadro de amnesia, alojada en un hotel reservado a nombre de una amante de su marido. Este hecho que ya había inspirado el guión del film El misterio deAgatha Christie (1979), protagonizado por Dustin Hoffman y Vanessa Redgrave, en el papel de Christie.

Además de las dos biopics que vienen, Fox ya está preparando una remake de Asesinato en el Expreso de Oriente, el film de 1974 basado en uno de los relatos más famosos de la escritora, que dirigirá y protagonizará Kenneth Branagh (quien además será el famoso detective Hércules Poirot) mientras que Angelina Jolie estaría cerca de aceptar interpretar un personaje fundamental de la película. Y, gracias al éxito de la miniserie de la BBC And Then There Were None (2015) se estaría preparando una nueva versión cinematográfica de esta novela (conocida en castellano como Diez negritos, e inspirada por una macabra canción infantil), que dirigirá Morten Tyldum (El código Enigma), que ya se había llevado a la gran pantalla en 1945 y 1974.

Para completar el renovado interés por la obra de la gran autora, fallecida en 1976 a los 85 años, la BBC anunció la semana última que producirá Testigo de cargo, un telefilm en dos episodios basada en la historia publicada en 1925, que Billy Wilder ya había adaptado para el cine en 1957 con Charles Laughton, Tyrone Power y Marlene Dietrich como los protagonistas.

Fuente: La Nación, 30/06/16.


Agatha Christie

Agatha Mary Clarissa Miller, DBE (Torquay, 15 de septiembre de 1890 – Wallingford, 12 de enero de 1976), más conocida como Agatha Christie, fue una escritora británica especializada en el género policial, por cuyo trabajo tuvo reconocimiento a nivel internacional. Además de 66 novelas policiales, también publicó seis novelas rosas y 14 historias cortas bajo el seudónimo de Mary Westmacott , e incursionó exitosamente como autora teatral, con obras como La ratonera o Testigo de cargo.

Agatha ChristieNacida en una familia de clase media alta, recibió una educación privada hasta su adolescencia y estudió en diversos institutos de París. Mientras se desempeñaba como enfermera durante la Primera Guerra Mundial, publicó su primera novela, El misterioso caso de Styles (1920), donde introdujo por primera vez el personaje del detective Hércules Poirot. Su aparición fue continuada por la de Miss Marple, y Tommy y Tuppence Beresford.

En 1914, contrajo matrimonio con Archibald Christie, de quien se divorció en 1928. Sumida en una larga depresión, en 1926 desapareció misteriosamente luego de que su coche apareciera abandonado cerca de la carretera. Once días más tarde fue hallada con un posible cuadro de amnesia en un hotel bajo el nombre de una amante de su marido. En 1930 se casó con el arqueólogo Max Mallowan, a quien acompañó en todos sus viajes a Irak y Siria, donde pasó largas temporadas. Sus estadías ahí inspiraron varias de sus novelas posteriores como Asesinato en Mesopotamia (1930), Muerte en el Nilo (1936) y Cita con la muerte (1938). Muchas de sus obras fueron adaptadas al teatro y al cine con gran aceptación.1 Fue designada Comendadora de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II en 1971. El Libro Guinness de los Récords calificó a Christie como la novelista más vendida de todos los tiempos, por lo que es reconocida mundialmente y resulta solo comparable con William Shakespeare y la Biblia. Según el Index Translationum, Christie es la autora individual más traducida con ediciones en al menos 103 idiomas. En 2013, su obra El asesinato de Roger Ackroyd fue votada como la mejor novela de crimen de todos los tiempos por 600 pares de la Asociación de Escritores de Crimen.

Fuente: Wikipedia, 2016.


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Alicia y Matilda

agosto 16, 2015

Alicia y Matilda, las creadoras de otra infancia

Los célebres personajes de Lewis Carroll y Roald Dahl comparten la audacia con la que intentan subvertir su mundo.

Por Carolina Esses.

Una es la niña que, aburrida, decide seguir la carrera loca de un conejo. La otra es hija de unos padres consumistas que se olvidan de anotarla en la escuela y le niegan el acceso a los libros. La primera, Alicia -creación del diácono Charles Lutwidge Dodgson bajo el seudónimo de Lewis Carroll-, cumplió 150 años el pasado mayo y, durante todo 2015, se multiplican los homenajes en su nombre. La segunda, Matilda -publicada por primera vez en 1988-, plantea, toda la obra del británico Roald Dahl, un grado de desprejuicio creativo tal que marca un antes y un después en la literatura infantil.

Alicia en el país de las maravillasAmbas, Matilda y Alicia, deciden diferenciarse de la coyuntura que les toca en suerte; si hasta es posible imaginarlas juntas, la mayor contándole a la pequeña el juego de criquet con flamencos y Matilda relatándole alguna anécdota de la horrible señorita Trunchbull. Lo cierto es que a través del camino que estas niñas abren se puede reflexionar no sólo en torno a la literatura, sino también en las maneras en las que se pensó -y se piensa- la niñez. Porque, como explica Carolina Tosi, escritora e investigadora del Conicet, «la infancia no puede ser entendida mediante parámetros biológicos, sino que se trata de una construcción social que varía a lo largo de la historia».

Alicia es, en apariencia, una típica niña de clase alta en la Inglaterra victoriana; una privilegiada, si pensamos en la cantidad de niños que colmaban las fábricas y vagaban por las ciudades industrializadas en ese momento. Niñas y niños -los de las clases altas- que tenían que ser vistos pero no oídos; por eso se contrataba personal que los pudiera mantener a una prudente distancia de los padres. Como describe Tosi, predominaba la concepción de que los niños eran adultos en miniatura, es decir que no eran considerados un grupo que necesitara de cuidados especiales y de la atención de los grandes. Los libros que se les ofrecían tenían un objetivo moralizante y aleccionador.

En este punto es donde Alicia empieza a diferenciarse de los supuestos en torno a la niñez de la época. Basta con repasar la primera escena de Alicia en el país de las maravillas, en la que espía el libro que lee su hermana. Lo mira, sí, pero automáticamente lo descarta. Porque ¿qué puede haber de entretenido -dice- en un libro que no tenga ilustraciones ni diálogos? La negativa de Alicia le abre un mundo. Lo que viene después es conocido: el Gato de Cheshire, los acertijos imposibles, la Reina de Corazones. Y, entre todos estos personajes, una niña dispuesta a cuestionar incluso -o sobre todo- su propia identidad.

Cualquiera diría que la sociedad que alberga a Matilda está en las antípodas del siglo XIX. Y sin embargo el descontento de Matilda parece ser similar: lo que el mundo adulto ha preparado para ella no tiene nada que ver con lo que desea. Sigue Tosi: «En los años 50, a partir de la Convención sobre los Derechos del Niño, emerge la representación del niño como sujeto social con derechos. Esto supone que debe recibir la protección necesaria que satisfaga su bienestar integral». A partir de la segunda mitad del siglo XX, el mercado también le abre las puertas a este nuevo sujeto: los niños ahora son consumidores.

Y éste es el mar que le toca navegar a Matilda. Una niña de clase media inglesa, cuyo hogar está repleto de objetos pero donde no hay ni un solo libro. Frente a esta limitación, Dahl le otorga un don: Matilda es excepcionalmente inteligente, incluso desarrolla poderes telequinéticos. De manera que se las ingenia para llegar a la biblioteca pública y leer todo lo que encuentra a su paso: Dickens, Hemingway, Austen. Al igual que Jane Eyre, aquella niña de la novela de Charlotte Brönte -otro de los libros que lee la pequeña- que se escondía detrás de las cortinas para leer, Matilda se encierra en su cuarto con los ejemplares que trae de la biblioteca. Su padre, imitando el gesto del hermanastro de Jane, le arroja un libro por la cabeza. Han pasado 150 años, pero los administradores del saber siguen siendo los hombres. Porque la actitud que tiene el padre de Matilda con su hermano Mike es decididamente otra: le enseña los secretos de su oficio, lo inscribe en la escuela.

Que esto sea parte del grotesco que ha hecho célebre la obra de Dahl -Mike, para colmo, es un chico muchísimo menos listo que Alicia- no le quita fuerza de verdad. Cuando logra que la manden a la escuela, Matilda se encuentra con una directora tan cruel que es capaz de arrojar niños por la ventana. Pero también una forma más sutil del maltrato. A pesar de que su maestra considera que debe estar en un grupo más adelantado, la directora se niega. Sólo entiende un sistema educativo organizado en grupos etarios definidos, sin excepciones. Matilda es capaz de resolver ecuaciones imposibles pero qué importa: la escolaridad, dice con ironía Dahl, consiste en ocupar la casilla que se nos ha asignado.

«Son libros que no señalan una realidad ideal, sino por el contrario, ponen el foco en la subversión del orden», señala Tosi. Hacia fuera del campo literario, evidenciando la manera en que la sociedad piensa la niñez y las maneras que encuentran los niños de resistir. Dentro de la literatura, desbaratando supuestos: lo que se supone que deben leer los niños. Porque, hasta hace poco, la literatura infantil era pensada a través de la pedagogía. Se leía para aprender algo. Ricardo Mariño, creador entre otros de los relatos que tienen a Cinthia Scotch como protagonista -otra niña en un mundo de absurdos y juegos de lenguaje-, cuenta: «La lectura de Alicia tuvo para mí un efecto de «autorización»: la poca literatura infantil que yo conocía, con excepción de la de María Elena Walsh, era grave y moralizante. Alicia, entonces, me confirmaba que esa zona del absurdo, el humor, el juego de palabras y el dar vuelta los saberes era un campo fecundo y divertido».

Del lado del lector

Ser aleccionadores o moralizantes: nada más alejado de la propuesta de estos autores. De éstos y de muchos de los que vinieron después. Porque una tendencia poderosa hoy en la literatura infantil es la de explorar la potencia del lenguaje y de la imagen sin prejuicios ni estigmatizaciones, sin miedo a adentrarse en zonas más conflictivas o angustiantes y con un profundo respeto por el lector. «En el mundo de Carroll hay algo relativo a ponerse del lado del chico haciéndolo jugar placenteramente con «materiales» que en la infancia tienen cierta carga de angustia», explica Mariño. «La infancia es una etapa de entrada al lenguaje, de adquisición de saberes, de asimilación de reglas, es decir, de sometimiento a la ley, de modo que jugar con el lenguaje, poner patas arriba los saberes, reírse de la autoridad y burlar las reglas es una especie de recreo respecto de las obligaciones y del lugar de debilidad y obediencia que le toca al chico.»

Es indudable que la importancia que tiene el personaje de Matilda en la literatura infantil es diferente de la que tuvo y tiene Alicia. Sin embargo, la temática de Matilda quizá sea más cercana a la realidad de los niños. A través de la lente deformante del humor, Dahl retrata el maltrato en la escuela, la complicidad de los niños para resistir al mundo adulto, el desamor familiar.

Natalia Méndez, editora de Edelvives Argentina, lo explica: «Dahl abrió muchas puertas para los lectores y las siguientes generaciones de autores. Sin ser una experta en su obra, pienso que su éxito no es fácil de repetir. Matilda, creo, tiene el balance exacto entre el humor y las verdades tremendas. Esa sensación me produjo al leerlo: una incomodidad que me hacía gracia y, a la vez, ajustaba cuentas con el mundo».

Según describe María Fernanda Maquieira, gerente de Literatura Infantil y Juvenil de Santillana, que publica aquí la obra de Dahl, Matilda es uno de los libros más vendidos del catálogo. En la Argentina tiene más de quince reimpresiones y lleva vendidos más de 110.000 ejemplares. Además de la versión cinematográfica, en 2010 se estrenó en Londres Matilda, The Musical de la mano de la Royal Shakespeare Company y, desde entonces, la historia de la niña que se salva gracias al poder de su mente no ha dejado de representarse.

Tosi señala algo curioso: no hay referencias explícitas a Carroll en el libro de Dahl. Y es imposible que la biblioteca local que visita la pequeña no tuviera una copia de Alicia en el país de las maravillas, uno de los libros más importantes y más vendidos en lengua inglesa. Tal vez se pueda pensar que la omisión es síntoma de su presencia. No es necesario nombrarla: ella está en cada juego de palabras, en cada situación desopilante o absurda. Porque aquel túnel oscuro que en 1865 se anima a recorrer le abre una puerta no sólo a ella, sino también al personaje de Matilda y a las niñas por venir. Es la llave hacia una literatura -y una infancia- más rica en juegos, en metáforas; más oscura, sí, pero también más valiente, más verdadera. ¿Hay final feliz? A medias. Los niños, después de todo, siguen estando a merced de los adultos y, eso es sabido, no siempre es garantía de bienestar.

Fuente: La Nación, 16/08/15.

 

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