Jorge Lanata iniciará un megaproyecto en Internet a escala regional

mayo 24, 2015 · Imprimir este artículo

Volver antes de irse

Por Pablo Sirvén.

 

 

Diecisiete comprimidos, más insulina, más la mascarilla para la apnea nocturna. Esa es la actual dieta clínica diaria de Jorge Lanata. Sin embargo, el periodista más célebre de la Argentina se siente aliviado y con más tiempo, liberado de las kilométricas sesiones de diálisis, tras el exitoso trasplante de riñón que protagonizó semanas atrás.

Pero el Lanata público, lejos de amilanarse por sus delicados temas de salud, arremetió como nunca con sus trabajos ni bien dejó el quirófano. Volvió enseguida a la radio -lo escucha más de la mitad de la audiencia- y en una semana estará de regreso en la pantalla de El Trece, con un PPT recargado, repleto de novedades.

Pero Lanata no se duerme en los laureles que supo conseguir: está por dar un nuevo triple salto mortal. El año que viene su carrera dará un vuelco profundo. Mala noticia para sus fans: no hará ni radio ni TV (a lo sumo, algunos pocos especiales), porque se zambullirá de lleno en un muy ambicioso megaproyecto en Internet a escala regional que lo llevará a pasar mucho tiempo en Miami.

¿Cansa ser Lanata?

A veces sí. El nivel de exposición es muy grande. Pero no es justo quejarse de ese valor agregado. Primero porque hago un laburo público y después porque la gente tiene una onda increíble. Pero sigo siendo un extranjero en muchos lugares. Viví en toda la ciudad, aunque sigo siendo un pibe de Sarandí, un tipo del Sur, desapegado, un exiliado.

¿Tuviste la idea de que te podías morir en la operación?

Le escribí una carta a Sara [su esposa], pero que no era exactamente de despedida, de “me voy a morir, gracias por todo”.

¿Creés en algo más allá de la vida?

Creo que hay un orden, pero no sé cuál es. Conocemos muy poco de lo que pasa. Hay miles de millones de estrellas. Creo en eso. ¿Es Dios? No me importa mucho cómo se llame.

No parecés un tipo que tenga demasiado miedo a la muerte.

El miedo a la muerte no me paraliza. Le temo a otras cosas: por ejemplo, cuando escribo o digo algo quiero que se entienda. También tengo miedo a hacer un papelón de manera irreversible. Y a las películas de terror.

¿No le tenés miedo a la muerte o te sentís omnipotente?

No siento que me vaya a pasar nada malo. Capaz es omnipotencia, realmente no lo sé. Uno deja de ser inmortal a los 40. A esa edad te das cuenta de que te vas a morir. Igual yo salí de la operación con la necesidad de pasarla mejor, que es insólita en mí. Puede sonar frívolo, pero hasta quiero estar en lugares más lindos, hacer cosas que me gusten, no quiero pasarla mal. Y como, de alguna manera, viví todo esto como un renacimiento, me enganché con un proyecto nuevo para el año que viene que es como empezar de vuelta.

Es una constante en tu vida: sos un gran abridor de cosas.

Es mi vida, es cierto. Siempre estoy buscando cosas. Pero también sé que tengo menos tiempo. Es distinto cuando hacés un proyecto a los 54 que cuando lo hacés a los 26. Nunca había pensado en mi vida después de los 50. Y eso a mí me cambió mucho el punto de vista.

 
Foto: LA NACION / Ignacio Coló

¿Y qué estás tramando?

Estoy pensando en un laburo bastante grande en Internet, pero no sólo para la Argentina. Creo que la época dicta que sea más regional, pero no con base acá.

¿Miami?

Sí.

¿Te vas o vas a ir y venir?

Es difícil decirlo porque a la vez yo arreglé para hacer acá unos especiales el año que viene con el canal. Miami nos conviene porque es un lugar estratégico y el proyecto está dirigido a América latina y a Estados Unidos.

¿En qué consiste?

Creo que hay que reinventar Internet. Lo que hoy sale es una copia de lo viejo en lo nuevo. Hay que replantear todo. Estoy como en los años de Página/12 cuando queríamos definir un nuevo diario. Ahora quiero definir por lo menos qué es Internet para mí y desde cero. Estamos laburando con Martín Varsavsky y con el grupo alemán Axel Springer. También va a estar Marcelo Figueiras, de laboratorios Richmond, y estamos en el medio de una conversación con un fondo en Miami, también vinculado con la Argentina.

¿Es una revancha por el fracaso de Data 54?

No, no, yo no vivo esto como una revancha. Cada cosa pasa en una época y por algo. No tengo cuentas pendientes con nadie. Es perder el tiempo. No miro para atrás, sino para adelante. Después de la imprenta, Internet es el elemento más democratizador que se inventó, pero todavía tiene que evolucionar muchísimo. Quiero ver si puedo meterme en esa evolución. Es un proyecto que involucra a 250 personas. Después es a suerte y verdad, te va bien o te va mal. A mí no me asusta competir, tampoco fracasar. Lo que quiero es sentir el proyecto. Si lo puedo llevar adelante, allá voy. Me juego a eso.

También parece una manera de curarte en salud poniendo distancia por lo que pueda suceder aquí después del 10 de diciembre de 2015.

Yo no desaparezco de acá para nada.

Pero estás cambiando tu trabajo actual: la radio, la TV, por el nuevo proyecto.

Mi relación con el Grupo Clarín es buena. No sé si no va a participar aunque sea en una parte pequeña de esto. Me gustaría porque tenemos una buena relación y laburan bien conmigo y yo con ellos. Acá voy a dejar una redacción de treinta y pico a cuarenta personas.

¿Y PPT?

Ya hace mucho que quería dejar de hacer PPT. Para mí éste es el último año, sin duda. Todavía me divierte hacerlo, pero ya está. Quiero hacer otras cosas. Si no sale lo de Internet, haré una película o no sé qué.

Hacés al revés que Tinelli.

. que hace veintipico de años conduce ShowMatch. A mí me aburre y eso que Tinelli es muy intuitivo y lo ha ido cambiando, pero es cierto que no evolucionó el formato.

La mayoría de la gente se aferra a lo que le funciona.

Claro, pero es muy aburrido vivir así. Por lo menos para mí. El desafío es entender lo que estás haciendo. Por ejemplo, un programa no sabés cómo es, se va perfilando y en algún momento es. Cuando es y lo conocés, ya está, ya lo hiciste, pierde interés. Voy a tratar de hacer algo mejor, distinto o que me interese más a mí. No tengo por qué seguir haciendo lo mismo. Me aburre. Pero tampoco soy un dandy que se aburre y se va.

No sos un Repetto, con sus años sabáticos.

No.

Estamos quedando bien con todos.

Jaja, pero es cierto.

Te vas a Miami: ¿por qué no hacés Loft de vuelta, como Repetto, y en la apertura manejás un auto descapotable rodeado de chicas?

¡¡¡No!!! Ese programa fue un delirio. Nada que ver. Me voy a laburar, boludo.

 
Foto: LA NACION 
 

Vayamos a lo político: el 10 de diciembre cambian las autoridades. Tanto gane Scioli como Macri o Massa va a haber un replanteo político en los medios también.

Sí, una tregua social durante la cual todo el mundo, incluido la oposición, trata de darle tiempo al que llega como para que haga algo.

¿Y qué hace Lanata en un momento así?

Depende, porque en su momento, la primera denuncia a Kirchner por corrupción la hicimos en cuanto asumió. ¿Te acordás? Fue a Juan González Gaviola, el interventor en el PAMI, que es la que a mí me saca de América. El Gobierno empezó haciendo un desastre y lo contamos. Pero sí, hay un consenso social en no destrozar al tipo que llega. OK, coincidirá con eso mi nuevo proyecto. En buena hora.

La pregunta no era tanto sobre vos posicionado frente a un nuevo gobierno, sino vos ante tus actuales empleadores en esas circunstancias.

Pero yo podría hacer millones de cosas en Clarín, lo que pasa es que nunca las propuse. Puedo escribir, hacer reportajes, cualquier cosa. Lo mismo en el canal. Pero mi prioridad de laburo será ver si sale lo de Internet. Si no sale, veré. Tengo una propuesta de Adrián Suar para hacer tele todos los días el año que viene.

¿Qué va a tener PPT este año?

Estamos pensando algunas cosas de humor, con imitaciones muy puntuales, pero no va a haber sketches. El monólogo sigue, hubo un cambio total en la escenografía, vamos a meter algún concurso tipo Feliz domingo, pero con políticos. Veremos si los candidatos se animan a un concurso de cultura general. Estamos con dos o tres investigaciones fuertes a punto de sacarlas y abriremos con algo nuevo de Nisman.

¿Cuál es el secreto de PPT? Hay siempre como un gran envoltorio de entretenimiento y sólo en el fondo de la noche se presenta una cosa muy seria.

Esa combinación es el traslado a la televisión de una cosa en la que laburamos porque nuestros envoltorios siempre fueron vistosos con moños lindos y lo que había adentro era una bomba. Eso es así desde Página. Las tapas eran republicitarias, pero a veces el contenido era heavy. Y acá es lo mismo, pero trasladado a la TV.

 
Foto: LA NACION / Ignacio Coló

¿Cuál sería la fórmula?

No hay que ser peyorativo con lo entretenido. Entretener es nuestra obligación profesional. Vos y yo estamos tratando de mantener una conversación entretenida para que el que lea no se aburra. ¿Cómo no vas a pensar en eso? Ahora, si yo traigo diez enanos y los pateo también estoy entreteniendo, pero de una manera bastarda. Me gusta entretener de manera inteligente, con sentido del humor, con crítica, con lo que sea. No quiero que la gente se aburra al mirarme. Si se aburre, no estoy cumpliendo con mi laburo. Me tengo que adaptar a cómo es la gente. Después trato de subir el nivel, de no hablar de boludeces, de ser útil en muchas cosas. Pero es muy importante que la gente se entretenga mirando. Yo hago 15, 18 puntos, y hasta una vez superé los 30, ¿no? Bueno, pero yo querría hacer 50 y si no los hago, es porque no me sale, pero no es que no quiera. A mí me gustaría que los domingos a la noche esté todo el mundo en la casa mirando PPT.

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¿Sos el showman de la noticia?

En el código argentino, lo siento peyorativo, pero los yanquis hablan de show, no de programa periodístico.

En los 90 eras igual que ahora, pero con menos producción y sin repercusión.

Es muy raro lo que pasó. Eso nos pasaba mucho en Día D y ahora no, porque es la primera vez en mi carrera que no tengo los diarios en contra. Pero no quiero ser injusto: la primera revista de la cual yo fui tapa fue en la de LA NACIÓN cuando empezaba en la TV. También es cierto que hacíamos mil notas y hasta que atravesaban la muralla de los diarios había que tener un cadáver en el medio de la calle. Hasta ese momento los diarios no las levantaban. Pero ahora los diarios están a favor. También fue raro estar ocho años fuera de la televisión en los que fui más veces tapa de revista que estando en Día D.

¿Vos y Clarín no deberían agradecerle al kirchnerismo que haya logrado juntarlos?

De alguna manera, sí. Por eso lo vivieron de la manera que lo vivieron y por eso también no me lo perdonan. No esperaban que eso pasara. Pero si a vos te arrinconan, y ya no tenés adónde ir, vas a ese lugar. Fuimos dos arrinconados en circunstancias distintas porque ellos tienen mucha plata y yo no. Ahí tengo que decir para ser justo también que eran muchos más los prejuicios que yo tenía hacia ellos que de ellos hacia mí, porque a mí me han tratado con mucho respeto y muy bien realmente en todos los medios del grupo.

¿Serías político?

No.

 
Foto: LA NACION / Ignacio Coló

Pero en algún momento Elisa Carrió te ofreció una candidatura para jefe de gobierno en la ciudad.

Sí, en ese momento lo discutí con un grupo de gente, con mi secretaria, con Martín Caparrós, creo que también estaba Gabriel Cavallo y mi mujer, claro.

No te cerraban las cuentas.

¡En principio no me alcanzaba el sueldo! Había que salir a manguear a alguien y ya era un quilombo. Pero aparte somos muy vulnerables para hacer política. Imaginate que fuera jefe de gobierno, arman un quilombo en un hospital, matan a un bebe y yo duro una semana en el poder. Tienen 40 millones de maneras de cagarte. Pero aparte no es lo que me interesa a mí. Yo estoy en un lugar donde quise estar toda la vida. Que nadie me rompa las pelotas y pueda laburar tranquilo. Y en ese lugar estoy como hace diez años y cada vez más. ¿Para qué me voy a complicar con eso si aparte creo que ya soy útil para la sociedad? No es que no me quiera comprometer. Hago un tipo de laburo muy comprometido.

Vos opinás fuerte, ocupás un lugar único, distinto al del resto de los periodistas.

No sé si está bien eso, pero lo hago porque tengo esa pelea hace mucho entre ser persona y ser periodista. Hay un punto de este laburo en que uno lo hace, va a sonar muy pretencioso, para hacer justicia. Por lo menos a mí eso me moviliza mucho.

Finalmente, entonces, ocupás un lugar político.

Sí, sí. Hoy yo me preguntaba por qué la oposición no pide un examen psiquiátrico a Cristina ya que quieren hacérselo a Fayt. De hecho hay más datos objetivos para pedírselo a Cristina por sus enfermedades, las operaciones y todo lo demás que a Fayt. Tampoco me quiero transformar en un opinator, pero a veces cuando estoy caliente me sale eso.

Siempre tuviste un costado de rockstar, corrido de los lugares habituales.

Jaja, puede ser. A lo largo de mi carrera traté de ganar libertad. Libertad de cabeza a la hora de opinar. No soporto que el Inadi me quiera obligar a decir si un travesti es verde, amarillo o azul. No quiero que me callen. Entonces pido libertad para pensar y para laburar, para replantear Internet o para pedir el examen psiquiátrico de Cristina. Para mí en algún punto es lo mismo.

Si vos, como lo hizo el joven radical K Leandro Santoro, cruzaras de vereda, ¿el kirchnerismo te recibiría con los brazos abiertos?

Sí, sin duda, si los tipos no tienen ningún escrúpulo. Por supuesto, claro que sí. No les importa, si muchos de ellos eran menemistas. Si yo les conviniera por el motivo que fuera, sí. Yo gano guita desde hace muchos años porque me fue bien. Ahora, ¿vos no pensás que si fuera kirchnerista ganaría más? Preguntale a Gvirtz o a Szpolski.

¿Qué va a quedar de la grieta?

Fue gracioso. Yo empecé a hablar de la grieta cuando la negaban y ahora todos hablan de ella. Se incorporó al lenguaje. La grieta es lo peor que nos pasa, va a trascender al kirchnerismo y a este gobierno porque dejó de ser algo político y ya es cultural. Es una cagada que haya pasado, pero existe. Hay maneras de pensamiento lateral que el Gobierno impuso que son superenfermas. Es una paradoja que el Gobierno que, supuestamente defiende la memoria, tenga olvidos selectivos. Hay una cosa de cultura de prontuario que es una porquería. Aparte es ridícula la idea de la compensación, que si decís algo malo del Gobierno tenés que decir también lo bueno que hizo. ¿Y si te digo nada? ¿Qué importa lo que hizo bien? Yo te quiero hablar sólo de lo que hizo mal. No tengo por qué hablar de lo que hizo bien, como si eso validara lo que hizo mal. Es ridículo. Es un pensamiento bastante tonto.

Sos bueno para ganar guita para vos, pero no sos buen empresario.

No sirvo. En toda organización hay una pelea natural entre los que ponen la plata y los que hacen el producto. El que pone la plata piensa que los que hacen el producto gastan demasiado y los que hacen el producto piensan que es poca la plata que ponen. Esa dialéctica es muy difícil. Yo siempre estuve en el medio de esas dos partes. Porque yo era el director que tenía que decir que no por un lado y pelear por el otro. Siempre tuve un rol jodido con eso. Para mí es más importante el producto que lo otro. Por eso no soy buen empresario.

¿El trabajo se te convirtió en tu nueva adicción?

Laburo mucho, leo y estoy bastante en la Red, pero no lo vivo como un laburo. Me levanto muy temprano, porque ahora me está drenando la herida y viene una enfermera a las 6.30 de la mañana. Y ya a las 8 y pico me voy para la radio. Me acuesto a las 11. No duermo mucho.

¿Cómo anda tu costado compulsivo?

Cuando me gusta o me interesa algo me pongo a full, estudio y me dedico a eso. Yo tiendo a ser compulsivo y adictivo, las dos cosas. No soy turista, hay gente turista en la vida.

¿Qué vendría a ser turista en la vida?

Turista es el tipo que se droga sábado y domingo. Cuando yo me drogaba, me drogaba; cuando la dejé, la dejé y no hay posibilidad que me vuelva a drogar. Doy este ejemplo que es medio brutal para que se entienda. Nunca estoy a medias.

1960

Nació en Mar del Plata. Cuando tenía 7 años, su madre quedó postrada luego de una operación cerebral por un cáncer

1987

Fundó el diario Página/12 y desde aquel momento inició una exitosa y controvertida carrera

1990

Publicó su primer libro de relatos, Polaroid. Desde entonces editó otros once

2004

Estrenó Deuda, un documental sobre la deuda externa. Así inició también una carrera en este género

2008

Lino Patalano le propuso hacer teatro de revista, y aceptó. El 24 de octubre de ese año estrenó La rotativa del Maipo

2012

Comenzó en El Trece el ciclo Periodismo para Todos, PPT. En los 90 había estado al frente de Día D

2015

El 28 de marzo se sometió a un trasplante de riñón con donante vivo, que le devolverá calidad de vida

El futuro

A largo plazo, Lanata imagina un futuro fuera de los medios. “Es mi fantasía -dice-. En algún momento debería hacerlo para escribir tranquilo y en serio. Y para eso tenés que estar afuera de los medios, que te hacen pensar que son importantes cosas que no lo son. Espero en algún momento tener una vida más real, menos eléctrica y más profunda”.

Fuente: La Nación, 24/05/15.

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