Meses después de que el virus del ébola empezara a propagarse por el occidente de África, los donantes y las organizaciones más grandes del mundo están comprometiendo millones de dólares para combatirlo. Pero la mayoría de las promesas de ayuda se materializaron recién en las últimas semanas, mucho después de que la epidemia empezara a salirse de control.

Hasta el lunes, las donaciones y promesas de ayuda registradas sumaban US$326,7 millones, según datos del Financial Tracking Service (FTS), un servicio que releva estas cifras y que es administrado por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

Trabajadores de la Cruz Roja en Guinea, la semana pasada. Agence France-Presse/Getty Images

Las contribuciones documentadas siguen estando por debajo de los US$600 millones que la ONU estima se necesitarán, como mínimo, para camas de hospital, personal médico y otras necesidades para contener un brote que se extiende a una velocidad alarmante. El martes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó el costo de contener el virus mortal en casi US$1.000 millones.

Datos del FTS muestran que sólo cerca de US$26 millones de la cantidad total fueron ofrecidos o donados antes del 31 de julio, a pesar de que el virus se había empezado a propagar en diciembre de 2013; para principios de junio ya se registraba el brote de ébola más grande de la historia.

FTS confirma y rastrea la ayuda humanitaria de emergencia que es anunciada por los donantes o sus beneficiados. Las fechas de las donaciones que registra usualmente son aproximadas, y las cifras actuales representan sólo las que puede documentar la agencia, así que cierta ayuda directa podría no estar contabilizada en sus registros. Los totales tampoco incluyen cierta ayuda reciente ofrecida por donantes grandes como el gobierno de EE.UU. y el Banco Mundial, parte de la cual está destinada a asistencia para el desarrollo a largo plazo para países con sistemas de salud ineficientes. Tampoco incluyen todo el dinero invertido en el brote de los presupuestos de las agencias de salud como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.

De todos modos, la tendencia es clara. Los donantes con bolsillos más profundos tardaron en ofrecer ayuda para combatir el brote que impuso retos obvios desde el principio, fondos que podrían haber ayudado a prevenir gastos que se requieren ahora.

La dolorosa verdad es evidente en un plan que el presidente Barack Obama anunció el martes y bajo el cual su gobierno donaría alrededor de US$263 millones y elevaría la participación de sus fuerzas armadas para controlar la epidemia.

Brotes anteriores de ébola, una fiebre hemorrágica viral, fueron fatales pero siempre contenidos con medidas implementadas por agencias de salud pública y organizaciones de ayuda. Esta vez, la epidemia se ha extendido tanto que ahora requiere asistencia de crisis grave y apoyo financiero a largo plazo, del tipo de ayuda que se despliega en casos de terremotos u otros desastres naturales. Más de 4.784 se han infectado, según un conteo oficial de la OMS, que advierte que la cifra real es mucho mayor. Oficialmente, al menos 2.400 personas han muerto.

El virus ya se había estado expandiendo durante tres meses en Guinea cuando las autoridades de salud dieron la voz de alarma a la OMS, que el 23 de marzo calificó la situación como “un brote de propagación rápida”. El 31 de marzo, Médicos sin fronteras, que había enviado equipos a la zona, dijo que la epidemia “no tenía precedentes”. A diferencia de los brotes de ébola anteriores, que se concentraron en ciertos lugares y en zonas rurales de África Central, las personas en muchas zonas de Guinea, así como Liberia, se han enfermado.

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Los donantes cometieron el error de no prestar atención a grupos como Médicos sin fronteras, que advertían que este brote de ébola era distinto, dijo Michael VanRooyen, director de la Iniciativa Humanitaria de Harvard y un doctor que ha trabajado en crisis humanitarias en más de 30 países. “La regla que se rompió fue escuchar lo que pasaba en cada lugar”, dijo. “Si están diciendo que es diferente, deben prestar atención”.

Entre los primeros donantes estuvieron la Comisión Europea, que otorgó US$5,3 millones en abril a Médicos sin fronteras; la Cruz Roja Internacional y la OMS. También el Banco de Desarrollo Africano, que aprobó una donación de US$3,1 millones a la OMS el 23 de abril. El gobierno de EE.UU. también se hizo presente.

Para fines de junio, alrededor de 600 personas estaban infectadas. Médicos sin fronteras advirtió que controlar la epidemia requeriría “un despliegue masivo de recursos”.

No fue hasta agosto, sin embargo, que las donaciones anunciadas alcanzaron los US$100,2 millones, casi cuatro veces la cifra de donaciones en abril, mayo, junio y julio juntos. Para principios de agosto, más de 1.600 personas estaban infectadas, de las cuales 887 habían muerto. La OMS declaró el brote una “emergencia de salud pública” y su directora general, Margaret Chan, advirtió que se estaba propagando más rápido de lo que los trabajadores sanitarios podían controlarlo.

Más de 60%, o US$200,2 millones, de toda la ayuda registrada por la FTS se ha entregado u ofrecido desde principios de septiembre, cuando la epidemia empeoró.

Ahora, el Banco Mundial es el mayor donante confirmado, con un compromiso de ayuda de US$105 millones, según el FTS.

La semana pasada, la Fundación Bill y Melinda Gates se comprometió con US$50 millones, que se destinará a responder a emergencias así como al desarrollo de posibles terapias, vacunas y diagnósticos para el ébola.

Fuente: The Wall Street Journal, 19/09/14.

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