La Casa de Moneda, una imprenta muy particular

junio 15, 2014 · Imprimir este artículo

La Casa de Moneda, una imprenta muy particular.
Por Juan Carlos de Pablo.

¿Qué relación existe entre la Casa de Moneda y el Banco Central de la República Argentina? ¿El dinero existe cuando se imprime en la primera o cuando sale del segundo? ¿A través de qué mecanismos un billete «sale» del Banco Central? Los bancos comerciales, ¿también crean dinero?

Para saber más sobre esto entrevisté al alemán Michael Peter Bruno (1932 – 1996), cuya familia migró a Israel cuando él tenía un año. Riguroso economista que puso su saber al servicio de las decisiones públicas, jugó un rol crucial en el programa antiinflacionario aplicado en 1985, que tenía notables parecidos técnicos con el Austral, pero se implementó de manera más exitosa. Presidió el Banco de Israel entre 1986 y 1991 y luego trabajó en el Banco Mundial. Visitó nuestro país en más de una ocasión.

-¿Cómo caracterizaría a una Casa de Moneda?

-En el caso de los billetes, como una imprenta muy particular, porque tiene un solo cliente: el Banco Central. En el caso de las monedas, como una entidad encargada de acuñarlas. Durante 30 años nada menos que Isaac Newton dirigió la Real Oficina de Acuñación de Inglaterra.

-¿A qué se llama beneficio de acuñación?

-A la diferencia entre el costo de producción de un billete y su poder adquisitivo. Si fabricar un billete de $ 100 cuesta $ 2, el Estado que lo emite «gana» $ 98. Como el costo de producción de un billete aumenta muy poco con su denominación, hay incentivos para falsificar los billetes de mayor denominación. Por eso quienes diseñan billetes insertan más firuletes y trampas en los de mayor denominación.

-De manera que, en un sentido monetario, los billetes no existen hasta que no salen del Banco Central. ¿A través de qué mecanismos?

-Algunos modelos suponen que la creación monetaria se implementa tirando billetes desde un helicóptero. Útiles para analizar la neutralidad del dinero, esos modelos tienen poco que ver con la realidad. En la práctica, el Banco Central pone en circulación un billete cuando compra divisas, adquiere un bono del Tesoro o efectúa una operación de redescuento. Y absorbe dinero en circulación cuando vende divisas, el Tesoro abona un título o se cancela una operación de redescuento.

-¿Los bancos comerciales también pueden crear dinero?

-En ciertas circunstancias. Los fondos que salieron del Banco Central se denominan «base monetaria». Pero si sumo lo que la población tiene en sus bolsillos, más lo que tiene en depósitos, el número supera la base monetaria. Quiere decir que los bancos, a través de su operatoria, también crean dinero, multiplicando la base monetaria.

-Usted dice «en ciertas condiciones». ¿Qué condiciones?

-Que la población quiera tener parte de su dinero en efectivo y parte en depósitos, y que los bancos comerciales sólo mantengan como reserva una porción de los depósitos. Ambas condiciones se dan hoy en la Argentina.

-Por lo que usted dice, una huelga en la Casa de Moneda no afectaría la oferta monetaria tanto como una en el Banco Central.

-Sin exagerar. Una huelga prolongada o la insistencia por parte del Poder Ejecutivo de que el billete de máxima denominación haya quedado descolocado en función de la tasa de inflación generan crecientes problemas operativos. Pero sí, desde el punto de vista estrictamente monetario no interesa tanto la operatoria industrial de la Casa de Moneda como la operatoria monetaria del Banco Central.

-¿Cuál es el límite a la emisión de moneda local? Su compatriota Rudolf Albert Emil Havenstein creía que era la capacidad de las impresoras de billetes.

-Gran tontería que contribuyó poderosamente a generar la hiperinflación alemana de 1923. El límite último de la creación monetaria tiene que ver con la demanda de dinero, es decir, con el deseo de la población de seguir utilizando la moneda local, para transar y para ahorrar. En la Argentina, hoy la tasa de inflación bien medida supera en mucho al ritmo de creación monetaria, lo cual sugiere que se está huyendo del dinero. Las autoridades no deberían subestimar este problema.

-Don Michael, muchas gracias. .

Fuente: La Nación, 15/06/14.

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