La heladera no avisa: cuando el frío se convierte en riesgo
octubre 8, 2026 · Imprimir este artículo
Por Gustavo Ibáñez Padilla.
Imaginemos un lunes al abrir la farmacia. Durante la noche hubo una falla eléctrica y la temperatura de la heladera salió del rango previsto. Los envases siguen ordenados y los medicamentos conservan su apariencia. Sin embargo, ahora hay una pregunta urgente: ¿pueden dispensarse?
Los productos termolábiles requieren condiciones específicas de conservación. Una desviación de temperatura puede comprometer su calidad, seguridad o eficacia. Su apariencia no permite resolver la duda: la evaluación depende del producto, de las temperaturas alcanzadas y del tiempo de exposición.
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Por eso, recuperar la refrigeración no basta para dar el incidente por cerrado. Corresponde registrar lo sucedido, identificar los productos potencialmente afectados y mantenerlos separados de los disponibles para dispensación, conservándolos según el procedimiento aplicable. El director técnico deberá evaluar su destino con información pertinente y, cuando sea necesario, consultar al laboratorio titular.
La preparación empieza bastante antes. Un equipo adecuado y mantenido, registros confiables, alarmas cuando corresponda y un procedimiento escrito ayudan a detectar problemas y responder con orden. También hace falta definir quién recibe el aviso fuera del horario comercial. Una alarma que nadie escucha tiene una vocación de servicio bastante limitada.
El plan debe contemplar alternativas de conservación y traslado, con medios apropiados para los productos involucrados. Improvisar cuando la temperatura ya está subiendo agrega incertidumbre a una situación que necesita decisiones precisas. Conviene comprobar, además, que el personal conoce el procedimiento y puede ejecutarlo.
La dimensión económica merece una revisión igualmente cuidadosa. Tener asegurada la heladera no permite dar por cubierta la pérdida de su contenido. Hay que verificar qué acontecimientos contempla la póliza: avería del equipo, interrupción del suministro eléctrico u otras causas, según las condiciones contratadas. Importan también los límites de indemnización, las franquicias y los requisitos de mantenimiento y documentación.
Aquí resulta valioso un asesor especializado en farmacias: puede conectar las necesidades de conservación, el valor del stock y las condiciones del seguro, coordinando la consulta técnica cuando corresponda.
Esta semana, revise tres puntos:
- ¿Quién detecta una falla y quién actúa, incluso con la farmacia cerrada?
- ¿Existe una alternativa de conservación preparada y conocida por el personal?
- ¿La cobertura contempla los medicamentos almacenados, sus valores y las causas de pérdida relevantes?
Las respuestas deberían quedar documentadas y actualizarse cuando cambien los equipos o el stock. Esa revisión permite cuidar simultáneamente a los pacientes, al negocio y al patrimonio del propietario.
La cadena de frío también necesita una cadena de decisiones claras.
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Fuentes consultadas:
Plan de contingencia para cadena de frío del Ministerio de Salud, referido a vacunas, y el trabajo de Farmacia Hospitalaria sobre evaluación de medicamentos termolábiles tras una interrupción accidental.
Gestión de riesgos especializada en farmacias
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Gustavo Ibáñez Padilla es consultor empresarial, especializado en finanzas y gestión de riesgos.
Fuente: Ediciones EP, 08/10/26.
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