Las perspectivas del euro

mayo 26, 2012 · Imprimir este artículo

Otro pilar se cae bajo la casa del euro

Por Nicholas Hastings

 

LONDRES (Dow Jones) – Los cimientos del euro están bajo presión.

Primero, las elecciones griegas dejaron al país debatiendo una salida de la moneda única.

Después fue Alemania, que descartó nuevamente cualquier expectativa de que respaldaría los bonos de la eurozona, los cuales reducirían los costos de endeudamiento para las Grecias de este mundo.

Y ahora, tal vez incluso más importante en sí misma, es la economía alemana, que está demostrando que no va a ser el motor de la recuperación de la zona euro que todos esperaban que fuera.

Como se temía, en lugar de que una Alemania más fuerte ayudara a sacar al resto de la debilitada eurozona del embrollo, los problemas de la periferia están infectando la economía alemana.

Cuando el jueves informó una abrupta caída en la confianza de las empresas alemanas, el IFO fue explícito en destacar que la caída refleja la incertidumbre en la eurozona.

Esto no es como se suponía que fuera.

Hasta hace unos pocos meses, la economía alemana avanzaba bien, como un Mercedes-Benz en una autopista. De hecho, la segunda estimación del PIB alemán para el primer trimestre, también publicada el jueves, confirmó un crecimiento de 0,5% durante esos tres meses.

El consumo privado aumentaba y el crecimiento de las exportaciones mantenía al país en marcha.

No obstante, ya existían señales de que las ruedas del Mercedes estaban a punto de salirse. Según Carsten Brzeski de ING Financial Markets, una falla lo mostró en primer lugar, los inventarios disminuían y el crecimiento posiblemente era insostenible.

Y segundo, los detalles del comercio mostraban que aunque Alemania posiblemente estuviera importando más, la mayoría de esas importaciones no provenían del seno de la zona euro.

Tan pronto como los mercados financieros comenzaron a digerir esas cifras, la IFO informó que la confianza de las empresas había caído mucho más de lo esperado por primera vez en ocho meses. El índice retrocedió desde 109,9 a 106,9. El mercado solo esperaba una caída hasta 109,5.

Pero, para aquellos que han estado dependiendo de Alemania para salvar el euro, fue más preocupante la noticia de que la actividad manufacturera alemana había caída aún más profundo en territorio de contracción y arrastró consigo al índice compuesto de gerentes de compras del país. El índice retrocedió de 50,5 a 49,6, lo que sugiere que la producción fabril y los servicios en conjunto dejaron de expandirse.

Finalmente, los números del índice de gerentes de compras de toda la eurozona confirmaron lo peor y el índice compuesto cayó de 46,7 a 45,9, en lugar de solamente ceder hasta 46,5 como se proyectaba.

Todas estas malas noticias se producen justo cuando la crisis de la deuda ingresa en una nueva fase, la cual muchos analistas consideran más peligrosa.

Grecia está esperando realizar una segunda elección, la cual está siendo considerada como un referendo sobre si el país se mantendrá dentro del euro. Y Alemania rechaza ofrecer cualquier concesión, como la emisión de bonos de la eurozona, los cuales harían la vida más fácil para Grecia.

Ciertamente, con su propio futuro económico ahora en terreno incierto, Alemania estará aún menos inclinada a ceder en el financiamiento futuro de los países periféricos y la crisis de la deuda se volverá aún más difícil de resolver.

No obstante, hay un solo remanso de buenas noticias. Una desaceleración económica en Alemania significa que el Banco Central Europeo será persuadido más fácilmente de relajar aún más la política monetaria, una medida a la que era reticente en tanto la inflación alemana estuviera en riesgo.

Sin embargo, en lo que respecta al euro, eso podría ser semejante a ver cómo un árbol robusto, que apuntalaba una casa sobre zancos, es reemplazado por una cerilla.
Fuente: The Wall Street Journal, 25/05/12.

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