Madrid debería poner fin a la política arriesgada

junio 1, 2012 · Imprimir este artículo

Madrid debería poner fin a la política arriesgada

Por Simon Nixon

 

España se está quedando sin tiempo. Madrid ha dedicado buena parte de este año a evitar tener que recurrir a los fondos de rescate de la eurozona. Esto es comprensible. Cada país de la eurozona que ha necesitado ayuda externa ha acabado tomando mucho más dinero prestado que lo previsto y ha tenido que aceptar un programa de austeridad desastroso desde un punto de vista político y reductor del crecimiento; ninguno ha logrado recuperar acceso a los mercados. Pero los esfuerzos de Madrid para evitar este destino podrían ahora provocar daños aún mayores.

La estrategia de España hasta hace poco era la de forzar al sistema bancario a cargar con los costos de rescatarse a sí mismo recurriendo a ampliaciones de capital, fusiones y ventas de activos. Pero la quiebra de Bankia SA ha arruinado todos los planes, confirmando los temores de los inversores de que las necesidades totales de capital por parte del sistema superan en mucho sus propios recursos. Bankia necesita 24.000 millones de euros (US$29.700 millones) en nuevo capital, y el resto del sector podría necesitar hasta 100.000 millones de euros, opina UBS.

Desde entonces, Madrid ha propuesto varias artimañas para recapitalizar los bancos sin poner en riesgo su propia capacidad para acceder a los mercados. Pero se vio rápidamente forzado a abandonar su plan de lograr que el Banco Central Europeo ponga el dinero ofreciendo a los bancos bonos estatales que puedan utilizarse para acceder a los créditos del BCE. España también intentó convencer a la eurozona de que permita que sus fondos de rescate adquieran participaciones directas en bancos en lugar de canalizar los préstamos a través de los gobiernos. Pero ahora ha quedado claro que esta idea tampoco lleva a ningún lado.

Alemania no quiere cambiar las reglas del Mecanismo Europeo de Estabilidad, que aún tiene que ratificar y que debería entrar en vigor en julio. Los políticos de la eurozona también creen que Madrid debe asumir la responsabilidad política de la reestructuración de su sistema bancario.

España está ahora bajo presión para que acepte un paquete de financiación del MEDE para sus bancos. Altos cargos de la eurozona creen que, de presentarlo correctamente, un programa bancario limitado no tiene por qué tener el mismo estigma ni impedir al gobierno el acceso a los mercados.

Eso podría no ser más que una vana ilusión. El mercado es muy consciente, tras la reestructuración de la deuda griega, de que los fondos de rescate y las exposiciones del BCE cuentan con un estatus de acreedor preferente. El paquete bancario de 100.000 millones de euros podría suponer tan sólo 8% del Producto Interior Bruto español. Pero si los inversores temen que serán de nuevo relegados en el orden de cobro de la deuda, podrían alejarse tanto de la deuda soberana como de la deuda bancaria, lo que provocaría un incremento de los costes financieros y presionaría más hacia un desapalancamiento.

Madrid podría no tener más opción que abordar el problema. Cuanto más tiempo permita que perdure la incertidumbre, mayor será el daño para su credibilidad. Grecia es el perfecto ejemplo del peligro de una prolongada política arriesgada. Y si los peores temores de Madrid se materializan, al menos podría estar en una posición más sólida para abogar por soluciones de más largo plazo, como una unión bancaria genuina y los bonos de la eurozona.
Fuente: The Wall Street Journal, 01/06/12.

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