¿Hacia un Estado policial?

mayo 13, 2020

Espacio de Debate

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Un Estado policial es un Estado donde el gobierno mantiene un estricto control sobre la sociedad, particularmente a través de la supresión de las libertades civiles y a menudo mediante una fuerza de policía secreta y un gran despliegue e inversión en mecanismos de Vigilancia. Esto implica que el control por el gobierno contradice la voluntad de los individuos que están siendo controlados. Así, un Estado policial es inherentemente antidemocrático y es similar a la ley marcial.

La ley marcial es un estatuto de excepción de aplicación de las normas legales ordinarias, por medio del cual se otorgan facultades extraordinarias a las fuerzas armadas o la policía en cuanto a la administración de jurisdicción y resguardo del orden público. Casos usuales de aplicación son la guerra o para sofocar rebeliones.

La ley marcial implica una limitación y suspensión de algunos de los derechos civiles que el ordenamiento garantiza al individuo, además de aplicar procesos sumarios en los juicios y castigos severos más allá de los que se imponen en situaciones normales. En muchos casos de ley marcial, la pena de muerte es impuesta para crímenes que normalmente no serían crímenes capitales, como el saqueo o robos en caso de catástrofes. Los llamados normalmente a ejercer la ley marcial son los tribunales militares.

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Los Bancos, los Hermanos Mayores del sistema

julio 14, 2014

Los Bancos, los Hermanos Mayores del sistema.
Por Dardo Gasparré.

Hubo una larga época en la que la gente era cliente de los bancos. Les interesaban nuestras cuentas, nos cuidaban, tenían cajeros con rostro humano que recibían nuestros depósitos, nos daban cambio, sabían lo que necesitábamos y lo que preferíamos.

big brother 01Un día algo pasó. O varias cosas pasaron. La primera fue tal vez la tecnología. Primero los cajeros automáticos, o teller machines. Muchos recordarán cuando en el comienzo, las transacciones no tenían costo si se hacían mediante ese procedimiento, y sí lo tenían si se hacían en las cajas. Una manera de compartir el ahorro de personal que implicaba la mecanización tecnologizada.

¿En qué momento eso cambió? Un día empezaron a cobrar por el servicio y hacer cada vez más dificultoso el uso de las cajas con personal vivo. Hoy, muchos bancos en el mundo reportan por separado las ganancias de sus teller machines. Bank of América se desprendió de toda la operación internacional de su controlada Merrill Lynch porque sostuvo que toda la compleja operación de banca privada de esa subsidiaria dejaba menos ganancias que los cajeros automáticos de Nueva York. Han recorrido un largo camino, muchachos.

La electrónica, combinada con la ley, ha tenido otros efectos. Las leyes de lavado de activos han cargado sobre las entidades financieras un peso enorme. Las reglamentaciones son tantas y de tantas fuentes, que prácticamente no es posible operar sin infringir alguna. La creación del cargo de Oficial de Cumplimiento (Compliance), con responsabilidades personales para el funcionario es un costo para el banco y un grave inconveniente para el usuario de a pie, no exactamente un lavador.

Esas reglamentaciones, impuestas por la única organización internacional con jurisdicción universal, el GAFI, transformaron de un plumazo a los clientes en presidiarios disciplinados y a los bancos en carceleros. Hace pocos días, mi banco, donde tengo una cuenta desde la que pago mis gastos, me llamó para decirme «nos tenés que probar que tenés algún ingreso en el país o tendremos que cerrar la cuenta» Comprensible, hace solo 22 años que soy cliente.

Originalmente, se perseguían los depósitos en efectivo. En una nueva vuelta de tuerca, ahora también hay que justificar el depósito de cheques, que en teoría provienen de otros bancos del sistema que ya han realizado el control legal de los fondos. Un depósito de 30,000 pesos o de más de 240,000 pesos anuales, basta para que tu banco te EXIJA le pruebes de dónde provienen esos fondos. El banco es ahora auditor y contralor de sus clientes.

Lo grave, es que no es la ley quien lo determina. El banco no puede aceptar un depósito si no se le prueba que no es fruto de un delito. Kafka a full. El cliente tiene que probar que NO cometió un delito que NO sabe cuál es, y del que NO se lo acusa, pero del que es culpable salvo que le demuestre a un pendejo de su banco, no a un juez, que no ha cometido delito. Sorprende leer todos los días la cantidad de lavados multimillonarios que se cometen en bancos de plazas serias, cuando un depósito ridículamente bajo es escudriñado como si lo hubiera hecho Vito Corleone.

Ni hablemos de cuando alguien quiere hacer una transferencia a un banco del exterior. Originalmente, de acuerdo a la Santa Patriot Act del Tío Sam, no era posible hacer giros electrónicos a cuentas identificadas como de cambistas negros. Ahora es mucho más complejo. Cualquier transferencia, aún por montos de mil dólares, debe tener un justificativo fehaciente que satisfaga al banco. Otra vez, ninguna ley. El banco es juez y policía.

El concepto inicial de que lo que se vigilaba era el depósito en efectivo, como decíamos, ahora se ha extendido a pesquisar todas las operaciones. Los bancos piden declaraciones juradas impositivas, copias de escrituras, boletos bursátiles. Impresiona pensar en el tamaño de sus archivos físicos. Seguramente el lavado ha desaparecido en el mundo, y con él, el narcotráfico. Cuando usted hace una transferencia de una cuenta del exterior declarada a su nombre, a otra cuenta local declarada a su nombre, debe presentar el resumen de cuenta que demuestre que tiene los fondos hace tiempo, con más la declaración jurada de AFIP. Eso explica la evasión cero, ¿verdad?

¿No habrá alguien que siente algún placer especial en todo este espionaje? ¿O alguien que cree que la información es poder absoluto?

e tokenPero volvamos a lo cotidiano. La otra característica es la obsesión por el fraude. Algunos bancos requieren usar cinco veces el e-Token [El e-Token es un pequeño generador digital de códigos, que protege las operaciones bancarias online. Estos códigos se modifican en forma constante y nunca se repiten, ofreciéndole mayor seguridad a la hora de operar a través de Internet.] para un pago de 100 pesos. Ni hablar de los passwords y sus cambios obligatorios, ni de los «gotcha» cada vez más jeroglíficos que ya no son anti robots, sino antihumanos. Y obviamente las claves de canales, que te obligan cada tanto al engorroso sistema de pasar por los cajeros a conseguir el numerito que después te sirve para generar tu password en la página, en el supuesto caso de que la página que los genera se digne darte bola.

Los resúmenes no son tan complicados, pero son una fuente adicional de ingresos. Bancos y tarjetas te cobran por enviártelos, y ganan una fortuna en el proceso. Hasta los bancos han conseguido en la Argentina que el Central los «obligue» a mandar el extracto mensualmente, en vez del antiguo envío trimestral. Los obligan a ganar el triple. Por supuesto que uno puede optar por pedir envío electrónico. ¡Pero como si fuera un libro de Amazon, muchos te cobran lo mismo!

Para no recargar de costos al lector, dejo las tarjetas para otro día, sin dejar de mencionar que la AFIP te encarece todos tus impuestos el 1,2% [impuesto al cheque] al obligarte a pagar por banco todas sus exacciones.

1984 George Orwell 01Con la obligatoriedad de la ley de lavado y las leyes impositivas, que no consideran cancelatorio el pago en efectivo, los consumidores son obligados rehenes de los bancos y muchas veces sus presas. Todos los bancos suizos y varios americanos de banca privada cobran ya un fee por mantenimiento, proporcional a los depósitos.

¡Y pensar que creíamos que el cliente siempre tenía razón, y que 1984 describía a la URSS!

Descanse, su banco lo cuida. No olvide poner su usuario y password y escribir aquí lo que ve en el siguiente recuadro, si lo entiende: [ * ♀ ▄ ╕ ≈ ⅓ † Ự ỗ Ộ ự ‡ ⅔ ≠ ]
Fuente: http://www.dardogas.blogspot.com.ar/ – 2014.