De la comunidad organizada a organizar la comunidad – 04/12/19

noviembre 26, 2019

Presentación del libro de Javier Casaubón.

Miércoles 04/12/19, 18 hs. Montevideo 641, CABA.

Entrada libre y gratuita.

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Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas

Detalle del libro:

Índice
Prólogo, por Pascual Albanese
Introducción
Una visión superadora del Justicialismo
De la civilización a un Orden Nuevo Universal
China locomotora del siglo XXI
Hacia una Nueva Nación
El tercer movimiento demográfico
Centinelas económicos
La actual lucha contra el Gran Capital sin populismo
El Bien Común y el diálogo
El tener y el ser y el Servicio de Solidaridad Social
Anhelo de armonía y un nuevo norte
La Justicia y la casa común
La Paz y la Defensa
La Libertad y la comunidad de bienes
Bibliografía


El concepto de Comunidad Organizada en Juan Domingo Perón

PorAritz Recalde.  

“La comunidad organizada debe conformarse a través de una conducción centralizada en el nivel superior del gobierno, donde nadie discute otro derecho que el de sacrificarse por el pueblo; una ejecución descentralizada y un pueblo libremente organizado en la forma que resulte más conveniente a los fines perseguidos”.

Juan D. Perón, 1974

El concepto de Comunidad Organizada fue desarrollado por Juan Perón en el año 1949. Asimismo, la noción aparece mencionada por el mandatario en otras oportunidades y ocupó un lugar importante en su libro Modelo Argentino para el Proyecto Nacional del año 1974.

En una gran síntesis, la noción de Comunidad Organizada está fundada sobre tres ideas fuerza:

Primero: la República Argentina debe edificar un nuevo proyecto de civilización alternativo al capitalismo liberal. La Comunidad Organizada es un programa de democracia social, participativa y humanista que reconoce y que garantiza los derechos de las personas y que establece una clara conciencia de sus obligaciones. El individuo solamente se realizará en una Comunidad liberada y su destino estará directamente ligado al del conjunto de la colectividad.

Segundo: La Comunidad Organizada es una democracia participativa y está edificada en torno a la acción de las organizaciones libres de pueblo. El sujeto político de la Revolución Justicialista es el pueblo organizado autónomamente y no el individuo egoísta (liberal) o el Estado colectivista (comunista).

Tercero: en el plano geopolítico mundial, la Comunidad Organizada es un proyecto de civilización alternativo al individualismo capitalista y al colectivismo soviético. Ambos sistemas fracasaron y producto de ello la humanidad está inmersa en una crisis política, económica, social y moral profunda.

  1. El libro La Comunidad Organizada “La humanidad necesita fe en sus destinos y acción, y posee la clarividencia suficiente para entrever que el tránsito del yo al nosotros, no se opera meteóricamente como un exterminio de las individualidades, sino como una reafirmación de éstas en su función colectiva”.Juan D. Perón, 1949
  2. El libro La Comunidad Organizada se compone con pasajes del discurso[1] de Juan Perón en el cierre del Congreso de Filosofía, realizado en la Universidad Nacional de Cuyo el día 9 de abril del año 1949.
    No existe acuerdo sobre la autoría definitiva del texto que Juan Domingo Perón leyó en el Congreso. Carlos Piñeiro Iñiguez, Alberto Buela, Norberto Galasso y Oscar Castellucci coinciden en que no hubo solamente una pluma en la escritura de la Comunidad Organizada. Estos investigadores destacan el hecho de que el libro pudo haberse conformado con contribuciones de Nimio de Anquin, Carlos Astrada, Hernán Benítez, Ireneo Fernando Cruz o Arturo Enrique Sampay. Perón habría delineado el esquema inicial de las ideas generales y luego corrigió y editó el texto definitivo con el conjunto de esos otros aportes.
    El libro se organiza en 22 capítulos que introducen conceptos teóricos y breves reflexiones históricas, abordando temas de filosofía, de religión, de historia de Europa y de teoría del Estado, entre otras cuestiones.
    En la obra se hace un repaso de algunas corrientes políticas e intelectuales que formaron lo que se denominó como el “espíritu americano y las bases de la evolución ideológica universal”. Para explicitar su origen, Perón expuso sucintamente el proceso histórico y cultural por el cual la sociedad medieval varió de un sistema asentado en torno a valores religiosos, hacia un proyecto de culto al hombre y a la racionalidad moderna.
    El ex Presidente describió las ideas y conceptos formulados en la Edad Antigua, centralmente en la tradición grecorromana. Puntualizó algunos rasgos de la Edad Media que, según él, “produjo santos y demonios, pero en su desolación, en su pobreza, con el horizonte teñido siempre por los resplandores de los incendios, no le quedaba al hombre otro escape que poner sus ojos y su esperanza en mundos superiores y lejanos. La fe se vio fortalecida por la desgracia”. Se refirió puntualmente a la escolástica de Santo Tomás y a las nuevas ideologías del Renacimiento, en la antesala de la Edad Moderna. Acerca del Renacimiento sostuvo que “sobre las ruinas de los castillos feudales edificaron su trono las nuevas monarquías. A la idea de aventura sucedió la empresa (…) El Estado tardará todavía en sobrevenir, pero en torno a los monarcas, depositarios de un mandato ideal, representantes de lo que siglos después será el concepto de nacionalidad, empieza a gestarse la vida de los pueblos modernos”.
    La Comunidad Organizada introduce brevemente las nociones de los pensadores Sócrates, Aristóteles, Platón, Santo Tomas, Spencer, Hobbes, Spinoza, Voltaire, Fitche, Montesquieu, Kant, Comte, Darwin, Vico, Descartes, Rousseau, Hegel, Marx, Berkeley, Bergson, Schelling, Heidegger y Kierkegaard, entre otros. 

    Contexto histórico de producción de la Comunidad Organizada
    El libro se formuló luego de la hecatombe humana producida en las dos Guerras Mundiales. El Congreso de Filosofía de Mendoza se realizó en un contexto internacional caracterizado por el enfrentamiento entre los bloques del comunismo soviético y del capitalismo norteamericano.
    Tras la conflagración mundial, el orden geopolítico organizado por Europa se desmoronó y se inició un ciclo de revoluciones anticoloniales, caracterizado por el surgimiento de nuevos Estados de raíz nacionalista.
    La propuesta de Comunidad Organizada anticipó, en muchos aspectos, la actitud que tomaron varios de los nuevos gobiernos frente a los dos grandes imperialismos de posguerra. Con antelación a que se produzcan los sucesos, la postura de Perón en su “tercera posición” expresó lineamientos y principios que conformarían el Bloque de países No alineados, que tuvo nacimiento en la Conferencia de Bandung en el mes de abril del año 1955[2].
    El Congreso de Filosofía de Mendoza se realizó el mismo año que la reforma de la Constitución Nacional y de algunas constituciones provinciales. Tal cual sugiere Alberto Buela, la Comunidad Organizada fue la doctrina política que guío a los congresales oficialistas en la refundación institucional de la Revolución Justicialista.

    El materialismo y la crisis de la civilización
    “La crisis de nuestro tiempo es materialista. Hay demasiados deseos insatisfechos, porque la primera luz de la cultura moderna se ha esparcido sobre los derechos y no sobre las obligaciones; ha descubierto lo que es bueno poseer mejor que el buen uso que se ha de dar a lo poseído o a las propias facultades”.Juan D. Perón

    El punto de partida de la Comunidad Organizada es el hecho destacado por el líder justicialista acerca de que “la sociedad y el hombre se enfrentan con la crisis de valores más profunda acaso de cuantas su evolución ha registrado”. En occidente habían desparecido las “tesis fundamentales” del orden social y el relativismo y el desconcierto ético y político eran la norma.
    Perón mencionó que si bien el sistema capitalista generó un “progreso económico” importante, no erradicó los enfrentamientos entre clases y países y tampoco evitó los padecimientos sociales y espirituales. En dicho escenario histórico, las ideologías políticas liberales y comunistas no podían ofrecer al hombre una solución a su padecer cotidiano y menos aun convertirse en una alternativa civilizatoria emancipadora. Perón consideró críticamente tanto “el individualismo amoral, predispuesto a la subversión, al egoísmo, al retorno a estados inferiores de la evolución de la especie”, como la “interpretación de la vida que intenta despersonalizar al hombre en un colectivismo atomizador”. En el origen de estas ideologías había una matriz materialista que justificaba la explotación y la lucha de las personas y de los grupos.
    El liberalismo auspiciaba el egoísmo individual y la acumulación desenfrenada de riqueza como valores fundamentales y ponía a la humanidad en un estado de guerra permanente. Hobbes había formulado con exactitud ese estado de conciencia del hombre caracterizado por la mera ambición, en un “momento en que las luces socráticas y la esperanza evangélica empiezan a desvanecerse ante los fríos resplandores de la Razón, que a su vez no tardará en abrazar al materialismo”.
    El líder justicialista caracterizó críticamente el modelo del consumismo capitalista. El individualismo de la modernidad postulaba que el acceso ilimitado a los bienes materiales y la competencia entre los hombres eran los motores fundamentales del desarrollo. Perón sostuvo que la disputa por mantener privilegios económicos no mejoró la vida en comunidad, sino que derivó en un “egoísmo, que forjó la lucha de clases e inspiró los más encendidos anatemas del materialismo”.
    En el siglo XX perdían hegemonía los ideales liberales de supuesto progreso lineal e ilimitado y carecían de legitimidad muchos de los fundamentos de la cultura occidental que habían guidado nuestra organización nacional. Resultado de esta matriz cultural, se habían erosionado los valores del orden justo, de la búsqueda de la verdad trascendente y de la construcción de una comunidad igualitaria y libre.

    La alternativa marxista
    “En el mundo, sin llegar a soluciones de violencia, gana terreno la persuasión de que la colaboración social y la significación de la humanidad constituyen hechos, no tanto deseables cuanto inexorables”.Juan D. Perón
    En la Comunidad Organizada Perón realizó referencias explicitas a la obra de Marx y puntualizó su influencia en los movimientos de izquierda y en la formulación de una teoría del Estado colectivista.
    El mandatario conceptuó negativamente el postulado acerca de que la lucha y el odio de clases podían oficiar como motor de la historia. En sus palabras “Cuando Marx nos dice que de las relaciones económicas depende la estructura social y su división en clases y que por consiguiente la Historia de la humanidad es tan sólo historia de las luchas de clases, empezamos a divisar con claridad, en sus efectos, el panorama del Leviathan. No existe probabilidad de virtud, ni siquiera asomo de dignidad individual, donde se proclama el estado de necesidad de esa lucha que, es por esencia, abierta disociación de los elementos naturales de la comunidad”.
    Perón considera que la lucha y los rencores de clase debilitan los vínculos sociales y hacen dificultosa la vida en comunidad. El marxismo promovió un modelo de Estado que tendía a “despersonalizar al hombre en un colectivismo atomizador” y “el individuo marxista es, por necesidad, una abdicación” a la libertad individual. La evolución de esa ideología podía derivar en un autoritarismo que cercenara la autonomía del pueblo y que conformara así una “imposición mecánica en continua expansión y siempre hipócritamente razonada”.
    En la óptica de Comunidad Organizada, la democracia se establecerá a partir de la acción de las organizaciones libres del pueblo creadas de abajo hacia arriba, por voluntad de sus miembros y no por imposición estatal. Es en este sentido que Perón estableció que “nosotros somos colectivistas, pero la base de ese colectivismo es de signo individualista, y su raíz es una suprema fe en el tesoro que el hombre, por el hecho de existir, representa”.

    La Comunidad Organizada y la igualdad social
    La igualdad era la base a partir de la cual construir la Comunidad Organizada y dicha condición tenía que ser consagrada por la actividad política. Perón argumentó que “la ciencia puede resolver en la abstracción los problemas, partiendo de premisas igualmente abstractas, pero en la vida de las comunidades los efectos de esas oscilaciones suelen ser muy otros (…) Incumbe a la política ganar derechos, ganar justicia y elevar los niveles de la existencia”. 
    El punto de partida, para fundar el nuevo orden histórico, surgiría a partir de consagrar un “dispositivo social” tendiente a eliminar los extremos de desigualdad. Una vez emancipado el hombre de su condición de explotación, la Comunidad iba a “difundir la virtud inherente a la justicia y alcanzar el placer, no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusión de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad”.

    Pilares doctrinarios de la Comunidad Organizada
    Para construir la Comunidad Organizada los pueblos debían desarrollar un ideal de justicia que estructure y que garantice en el tiempo el progreso del conjunto social. Con esta finalidad, el texto recuperó diversas tradiciones culturales e intelectuales a partir de los cuales se conformó el “espíritu americano”.
    Hay dos grandes principios que fundaban el origen de la Comunidad Organizada y eran la tendencia del individuo a vivir en sociedad y su búsqueda y deseo de igualdad y armonía humana.
    Perón mencionó en varios pasajes del libro que nuestra cultura se integraba con valores de la tradición grecorromana. Aristóteles había descripto con claridad la condición social del ser humano que vive en la ciudad y que subordina su individualidad a un proyecto de integración colectiva superior. Perón detalló que este pensador entiende que “el hombre es un ser ordenado para la convivencia social; el bien supremo no se realiza, por consiguiente, en la vida individual humana, sino en el organismo super-individual del Estado; la ética culmina en la política”.
    De Grecia emanaba un renovado concepto de la democracia y una teoría de las virtudes de la vida en comunidad. Perón consideró que dicha tradición de Estado griego “alcanzó en Roma su cúspide. La ciudad, hecha imperio, convertida en mundo, transfigurada en forma de civilización, pudo cumplir históricamente todas las premisas filosóficas”.
    Sin negar su condición histórica progresista, Perón mencionó críticamente que el concepto de democracia grecorromano se organizó sobre principios culturales de desigualdad y de opresión étnica, racial y de género. La democracia helénica y el Imperio Romano habían desenvuelto políticas colonialistas sobre los otros pueblos, organizando relaciones de esclavitud.
    Perón remarcó el hecho de que el Cristianismo introdujo una nueva noción de la igualdad entre los hombres y pueblos. A diferencia de Grecia y de Roma, la fe católica inauguró una liberación que “enriqueció la personalidad del hombre e hizo de la libertad, teórica y limitada hasta entonces, una posibilidad universal”. El Cristianismo se conformó como una doctrina de contenido revolucionario, en la medida que auspició la igualdad de todos los hombres frente a Dios y fundó el valor de que “no existe la desigualdad innata entre los seres humanos, que la esclavitud es una institución oprobiosa y que emancipase a la mujer; una fuerza capaz de atribuir al hombre la posesión de un alma sujeta al cumplimiento de fines específicos superiores a la vida material, estaba llamada a revolucionar la existencia de la humanidad. El Cristianismo, que constituyó la primera gran revolución, la primera liberación humana, podría rectificar felizmente las concepciones griegas. Pero esa rectificación se parecía mejor a una aportación”.
    Perón consideró que con el transcurso del tiempo ambas tradiciones se articularon y la democracia se organizó evolucionando a partir de “la familia”, de manera que “su unidad se convierte en plasma que a través de los municipios integrará los estados, y sobre la que descansarán las modernas colectividades”.
    En varios pasajes de la Comunidad Organizada hay referencias a los aportes a la cultura occidental de Santo Tomás, quien postuló que el “Estado es la educación del hombre para una vida virtuosa”. Perón interpretó que el tomismo propugnó un concepto humano distante del “individualismo anárquico” y que presentó los valores “espirituales” por sobre  los “materiales”, destacando que “el hombre era sólo algo que debía perfeccionarse, para Dios y para la comunidad”.
    El concepto histórico de vida en Comunidad de Grecia, del Cristianismo y el tomismo tendrá en diversos autores de la modernidad una refundación y una revisión positiva y constructiva. Entre otros, Perón recuperó la figura de Rousseau que si bien afirma el valor del individualismo, luego “lo integra en una comunidad y suma su poder en el poder de todos para organizar, por la voluntad general, la existencia de las naciones (…) llamará pueblo al conjunto de hombres que mediante la conciencia de su condición de ciudadanos y mediante las obligaciones derivadas de esta conciencia, y provistos de las virtudes del verdadero ciudadano, acepten congregarse en una comunidad para cumplir sus fines”.

    Los límites ciencia moderna como ordenadora social 
    “Voces de alerta señalan con frecuencia el peligro de que el progreso técnico no vaya seguido por un proporcional adelanto en la educación de los pueblos”.Juan D. Perón

    Juan Perón presentó a la Comunidad Organizada como una propuesta de civilización alternativa al liberalismo y al marxismo. Según postuló en el epígrafe, el mandatario suponía que la refundación de la organización social no iba a efectuarse sobre los principios del progreso técnico. El mandatario justicialista consideró que la racionalidad científica moderna era incapaz de organizar los vínculos humanos sobre principios de justicia. Destacó, entonces, que “no podemos deducir de ella el clima de una nueva Ética y mucho menos el de una nueva Moral (…) No es posible fundar sobre una ley técnica, desconectada de las razones últimas, una ley positiva, ni siquiera un tratado de buenas costumbres”.
    La ciencia podía contribuir al desarrollo material y económico de los países pero no consagraba un orden justo, ni un valor sobre el cual edificar una Comunidad libre. Perón consideró necesario dotar a los científicos y técnicos de sentido ético y propugnó que había que organizar su práctica en torno de nuevos valores sociales y colectivos.

    La cultura de las obligaciones humanas
    “La justicia no es un término insinuador de violencia, sino una persuasión general; y existe entonces un régimen de alegría, porque donde lo democrático puede robustecerse en la comprensión universal de la libertad y el bien general, es donde, con precisión, puede el individuo realizarse a sí mismo, hallar de un modo pleno su euforia espiritual y la justificación de su existencia”.Juan D. Perón

    Perón consideró necesario forjar una cultura nacional que fuera capaz de oficiar como un marco de acción valorativo y práctico para el actuar solidario de los hombres y de los grupos.
    La Comunidad tenía que organizarse en torno a una nueva moral que reforzara el sentido de las obligaciones del individuo para con su sociedad. El liberalismo se había centrado en los derechos del hombre y era hora de ahondar en sus obligaciones y deberes.
    Perón insistirá en la necesidad de crear una conciencia acerca de los imperativos públicos de los pueblos. El individuo tenía que adquirir una conciencia social que lo lleve a actuar buscando el orden justo, la emancipación colectiva y la autodeterminación popular. Había que “difundir la virtud inherente a la justicia y alcanzar el placer, no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusión de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad”.
    La solidaridad y la colaboración tenían que forjarse como el nuevo vínculo entre los hombres y los grupos que iban a abandonar la lucha de clases ya que “combatir el egoísmo no supone una actitud armada frente al vicio, sino más bien una actitud positiva destinada a fortalecer las virtudes contrarias; a sustituirlo por una amplia y generosa visión ética”.

    La educación como medio de perpetuación del orden justo
    Una vez consagrados sus derechos sociales y los valores basamentales del orden justo, el pueblo organizado era responsable de mantenerlos en el tiempo. Para evitar la inestabilidad, el caos y los enfrentamientos de clases era preciso que “los valores morales creen un clima de virtud humana apto para compensar en todo momento, junto a lo conquistado, lo debido”.
    Consagrado el orden de justicia, los conflictos de intereses que surgieran iban a resolverse “persuadiendo a ceder a quienes pueden hacerlo y estimulando el progreso de los rezagados”. Habiendo transitado siglos de enfrentamientos y de guerras, el ser humano tenía que dejar atrás “el grito ronco”, “la amenaza” y “sangre” como medios de resolución de diferendos.
    La educación debía contribuir a conformar una conciencia solidaria y una nueva moral asentada en principios éticos sólidos, ya que “libre no es un obrar según la propia gana, sino una elección entre varias posibilidades profundamente conocidas”.
  3. La Comunidad Organizada en el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional

    “Nuestra comunidad sólo puede realizarse en la medida en que se realice cada uno de los ciudadanos que la integran. Pero «integrar» significa, para nosotros, «integrarse»; y la condición elemental de la integración del ciudadano en la comunidad es que la sienta como propia, que viva en la convicción libre de que no hay diferencia entre sus principios individuales y los que alienta su patria”.Juan D. Perón

    Perón retomó el concepto de la Comunidad Organizada en el texto Modelo Argentino Para el Proyecto Nacional, publicado en 1974. A diferencia de 1949, su planteo estaba más centrado en cuestiones de organización política, que en debates con el campo filosófico y universitario.En línea con su postura de los años cuarenta, mencionó que la Comunidad Organizada era un sistema alternativo al modelo soviético y al materialismo capitalista y “la solución ideal debe eludir ambos peligros: un colectivismo asfixiante y un individualismo deshumanizado”.
    Perón consideró a la Comunidad Organizada como un paso necesario para lograr la soberanía política nacional, en el marco de un mundo en permanentes disputas imperialistas. Desde su óptica “los pueblos que carecen de organización pueden ser sometidos a cualquier tiranía. Se tiraniza lo inorgánico, pero es imposible tiranizar lo organizado. Además, como una vez expresé, la organización es lo único que va más allá del tiempo y triunfa sobre él”.
    El líder justicialista remarcó el hecho de que “no hay pueblo capaz de libre decisión cuando la áspera garra de la dependencia lo constriñe. De ahí que comunidad organizada significa, en última instancia, comunidad liberada”.La Comunidad tenía que organizarse con “objetivos” compartidos entre sus miembros. Para formularlos había que partir de una lectura real de las posibilidades políticas de cada época y la “objetividad” es fundamental para programar los objetivos de un pueblo.
    Perón solía explicitar este concepto con el razonamiento aristotélico de que “la realidad es la única verdad”.La Comunidad Organizada se vertebra con la labor permanente de los dirigentes conscientes y formados así como del pueblo organizado compartiendo “una doctrina que abre un amplio espacio de coincidencia aceptado por la mayoría”.
    En la democracia participativa y social justicialista el pueblo tenía que estar organizado de manera libre. Los dirigentes de conducción debían poseer una vocación de servicio público y conocimiento científico acerca de las cuestiones “relativas al desarrollo del país”. En este aspecto, Perón destacó que “no debe olvidarse que las organizaciones sirven en la práctica, básicamente, por la calidad de los dirigentes que están a su frente”.La Comunidad Organizada tenía que elevar los valores del “Hombre Argentino”, respetando sus costumbres y potenciando su ideal de justicia e igualdad. Desde su mirada, el punto de partida era la familia que “seguirá siendo, en la comunidad nacional por la que debemos luchar, el núcleo primario, la célula social básica cuya integridad debe ser celosamente resguardada”.De la misma manera que lo presentó en el año 1949, Perón consideró que la Comunidad tenía que desarrollar una “conciencia social” que sea capaz de forjar en el hombre el principio de “sus derechos inviolables, sin enajenar la comprensión de sus deberes”.                                                                                            (Agosto 2018)

    Bibliografía utilizada

    Buela Alberto (2009) Consecuencias Politológicas del Congreso de Filosofía del 49, CEID, Buenos Aires.
    Castellucci Oscar (2015) Cómo y por qué Juan Perón escribió el Modelo argentino para el Proyecto Nacional, Biblioteca del Congreso de La Nación, Buenos Aires.
    Farre Luis (1958) Cincuenta años de filosofía en Argentina.
    Galasso Norberto (2005) Perón, formación, ascenso y caída, Colihue, Buenos Aires.
    Jaramillo Ana (2009) Homenaje al 60 aniversario del Primer Congreso de Filosofía, EDUNLA, Buenos Aires.
    Perón Juan Domingo (1974) La comunidad Organizada, Secretaría de la Presidencia de la Nación, Buenos Aires.(2006) Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Instituto Nacional Juan Domingo Perón, Buenos Aires.
    Piñeiro Iñiguez Carlos (2010) Perón: construcción de un ideario, Siglo XXI, Buenos Aires.
    Williams Roy (2015) Fenomenología del peronismo, Biblos, Buenos Aires.

[1] Oscar Castellucci menciona que Perón leyó solamente los capítulos del XVII a XXII, que componen el libro La Comunidad Organizada.

[2] La Conferencia fue convocada por los mandatarios de Egipto, India e Indonesia. Es bueno destacar que al momento de publicarse la Comunidad Organizada aún no se había producido el proceso revolucionario y anticolonial de Nasser (1952) y los gobiernos de Nerhu (1947) y de Sukarno (1945) eran aún muy recientes.

Fuente: la señal medios, 2018.

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Los artículos firmados reflejan la opinión personal de su autor y no representan necesariamente la opinión de esta consultora.

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La Argentina y el regreso del Peronismo

noviembre 4, 2019

Argentina no tiene solución

Por Lorenzo Bernaldo De Quirós.

Con una Argentina al borde del colapso financiero, el retorno al poder del peronismo kirchnerista es una verdadera tragedia para la república austral y para una Latinoamérica inmersa en una ola de revueltas desestabilizadoras contra las democracias de la región. Dicho esto, la derrota de Macri era la crónica de una muerte anunciada. Su estrategia gradualista, orientada a modernizar y reformar la economía, estaba condenada al desastre. Cuando un gobierno con vocación reformista se enfrenta a una montaña de problemas como los heredados de quienes ahora han vuelto a la Casa Rosada y en un país infectado desde hace décadas por el populismo, la única política con opciones de éxito es una terapia de choque, una radical ruptura con el statu quo, nunca el gradualismo.

Por añadidura, el Gabinete Macri tampoco instrumentó su programa gradualista. Ni aplicó una mínima disciplina presupuestaria ni introdujo reformas estructurales, y sucumbió a la tentación de todos sus predecesores: acumular un exceso de deuda externa para compensar la debilidad económica y financiera interna. En paralelo, la renuncia a recortar el gasto público exigió recurrir al Banco Central para financiarlo, desencadenando un vigoroso crecimiento de la inflación y destruyendo la credibilidad de la autoridad monetaria. En este contexto, la desaceleración económica global y la huida a la calidad de los inversores internacionales colocaron a Argentina en una posición de insolvencia. Macri se vio forzado a solicitar ayuda al FMI, la mayor concedida por esta institución en su historia, para evitar la bancarrota. Pero tampoco con la asistencia del FMI el Gabinete Macri hizo nada para reencauzar la situación y restaurar la confianza. La suerte estaba echada.

La nueva Administración se enfrenta a un escenario definido por la entrada en una aguda recesión, por una carrera alcista de la inflación con serias posibilidades de desembocar en una hiperinflación y, en consecuencia, con un seguro incremento de la pobreza. Esta coyuntura ha de ser abordada por un Ejecutivo cuyos instintos y cuya historia son los propios de un populismo radical en un país de tradición populista. El desengaño generado por el centroderecha se va a utilizar/interpretar como el fracaso de un liberalismo que jamás se aplicó. Esto abona la puesta en marcha de medidas que sin duda alguna tendrán un efecto demoledor sobre la economía y sobre la sociedad argentinas pero cuyo mensaje para la opinión pública es evidente: no hay alternativa al modelo colectivista. La única esperanza es que, como a Saulo camino de Damasco, Adam Smith se aparezca ante el nuevo presidente, este caiga del caballo populista y vea la luz.

El peronismo destruyó el sistema político y económico de un país que había sido libre y próspero

Joma
Joma (Joma)

La opción de convertir Argentina en una democracia similar a la existente en los estados occidentales se ha volatilizado y todo indica que por mucho tiempo. Si bien la responsabilidad de la frustración de esa expectativa tiene un responsable inmediato, el Gabinete Macri, su origen viene de mucho antes. Es la consecuencia de una acumulación de errores, de delitos y efímeras ilusiones, como señala Juan José Sebreli en su lúcido ensayo Crítica de las ideas políticas argentinas . ¿Qué sucedió para que una de las naciones más ricas del mundo a comienzos del siglo XX se embarcase cincuenta años después en una trayectoria de declive que jamás ha logrado superar? ¿Cómo es posible que una población culta y educada haya apoyado durante decenios y siga haciéndolo opciones que la acercan cada vez más a lo que fue el tercer mundo? La respuesta es clara y meridiana…

El peronismo destruyó un sistema político y económico que con sus virtudes y con sus defectos había hecho de Argentina uno de los países más libres y prósperos del planeta. Sin duda, era imperfecto y necesitaba ser reformado, pero fue sustituido por un esquema estatocorporativista, inspirado en el fascismo italiano, que agrupó a todas las corrientes antiliberales argentinas, desde la extrema derecha ­nacionalista hasta la izquierda radical. Desde el poder se construyó un modelo clientelar, autoritario y, por su propia naturaleza, corrupto que se ha mantenido incólume tanto con gobiernos dictatoriales como democráticos, convirtiéndose de facto en un componente del ADN argentino. Ni siquiera el PRI mexicano logró ese éxito. Se tuvo que ajustar a los tiempos. El peronismo no ha tenido necesidad de hacerlo.

Si bien es verdad que la decadencia de Argentina es una constante desde hace medio siglo, sus ciudadanos, contra toda evidencia empírica, se sienten diferentes y, en buena medida, superiores al resto de los latinoamericanos. Lo paradójico es que ese sentimiento sólo es explicable por la grandeza pasada del país, encarnada por una democracia liberal que el peronismo destruyó y de la que nadie se acuerda ni nadie reivindica. El justicialismo ha logrado compensar el potencial síndrome del gigante empequeñecido, típico de los grandes países en declive, con el nacionalismo y con la constante búsqueda de factores externos que explican el declive del país y liberan a los argentinos de cualquier responsabilidad sobre su suerte. Si a ello se une que casi la mitad del país, 21 millones de per­sonas, vive del Estado, el círculo se cierra y la ensoñación permanece.

Es impensable que el nuevo gobierno populista ponga en práctica las reformas necesarias

La tentación del presidente electo y de su Gabinete será emprender una fuga hacia delante. Es impensable que el matrimonio Fernández-Kirchner ponga en práctica el programa económico que Argentina precisa. Esta opción ha quedado desacreditada tras el fiasco de la Administración Macri, y más con la participación del FMI, institución odiada en la república austral. En este marco, el riesgo real es una acentuación de la estatización y del cierre al exterior de la economía, acompañada por una alianza con las fuerzas y estados que en la actualidad están involucrados en el proceso de desestabilización que azota a las frágiles democracias de la región.

Esa hipótesis es, por lo demás, muy atractiva para un país que siempre ha aspirado a desempeñar un papel relevante en la antigua América española. Sin base económica para hacerlo, lo hará enarbolando las banderas de la lucha contra el imperialismo capitalista. Esta será además su seña de identidad frente a su gran adversario histórico en el Cono Sur, Brasil, gobernado además por un enemigo ideológico, Bolsonaro, símbolo de la peor derecha capitalista. Cuando la casa se incendia y no se está dispuesto a apagar el fuego, sino a arrojar más gasolina sobre él, la opción racional es extender el incendio. Malos tiempos para Argentina y para toda Hispanoamérica.

Fuente: lavanguardia.com, 01/11/19.

CFK y AF caricatura

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Permiso para pensar

septiembre 8, 2019

Festival de San Sebastián (1989)

…Permiso Para Pensar, de Eduardo Meilij, nos ayuda a comprender la complejidad de aquella época histórica de Argentina, caracterizada por la personal impronta del peronismo…

…En las elecciones de1946 Juan Domingo Peron fue elegido presidente por primera vez y se mantuvo en el cargo hasta 1955. Implanto un sistema político conocido como ‘peronismo’ y caracterizado por su populismo. Como dijo una vez dijo Eva Peron: ‘Aquí nadie tiene la verdad, nadie mas que Peron’. Este movimiento dio lugar al Partido Justicialista. ‘Ni capitalismo ni comunismo sino justicialismo’ fue su lema….

El director no intenta interpretar los hechos sino darlos a conocer y ayudar a que la gente los pueda analizar. Resulta meritoria la labor de montaje del film, al subrayar las numerosas contradicciones entre el mensaje de los discursos y la realidad que muestran las imágenes.

Xavier Portugal l’Oro

Equipo Técnico: Montaje: Alberto Borello – Música: Bobby Russo Recopilación: Noemí Duhalde Investigación: Pedro A. Menga Títulos:
Raúl Dell’Oro – Duracion: 89 minutos.

Fuente: http://www.permisoparapensar.com.ar/


El documental histórico en los primeros años de la transición. Permiso para pensar (E. Meilij, 1989), un caso atípico

Por Marta Noemí Rosa Casale.

El cine histórico-político documental fue especialmente productivo durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Durante esos años, los films que abordaron el pasado se caracterizaron por la intención de echar una mirada abarcadora sobre sucesos, a veces, muy distanciados en el tiempo y por mantener un discurso conciliador frente a cualquier diferencia partidaria. La repercusión que tuvieron algunos de ellos permitió suponer una influencia, más o menos indirecta, sobre el electorado a la hora de volcarse a las urnas.

En este sentido, Permiso para pensar, primera y única obra cinematográfica de Eduardo Meilij, abogado de profesión, constituye una excepción. Tanto desde su elección estilística como desde su posición ideológica, el film se distingue en forma radical de casi todos los estrenados durante ese período. La película pone en foco los años del primer peronismo centrándose en las figuras de Perón y Evita desde una posición pretendidamente “objetiva”, basándose dicha condición en que se remite sólo a material de archivo de propaganda “oficial” del momento. Sin embargo, queda claro que el film –desde su mismo título- plantea una mirada crítica y absolutamente negativa de los personajes en cuestión. Este trabajo se propone dilucidar la paradoja mediante un análisis detallado.

Fuente: nuevomundo.revues.org


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peron medianteEl momento histórico iniciado con la asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia de la Nación el 10 de diciembre de 1983 -tras casi ocho años de férrea dictadura- estuvo fuertemente marcado por la restitución de las instituciones democráticas, fortalecidas por la participación popular y la exaltación masiva de valores tales como la libertad, la defensa de los derechos humanos y la democracia. La sociedad intentaba dejar atrás una etapa sumamente violenta de su historia con el convencimiento de que solo la comprensión cabal del pasado y un compromiso activo en la construcción del futuro le permitirían curar las heridas infringidas en los años más oscuros de su devenir.

  • 2 Sin embargo, más allá de los resultados exitosos que en un primer momento tuvieron las medidas toma (…)

2El regreso a la democracia y el impulso que el gobierno radical decidió otorgarles a las manifestaciones culturales determinó el florecimiento de una actividad artística considerable en todas las áreas durante los primeros años de su gestión. En el ámbito cinematográfico este aliento se hizo evidente en la cantidad de nuevos directores que arribaron al medio: de las ciento cincuenta películas estrenadas durante el mandato de Alfonsín, más de cincuenta fueron obras de realizadores noveles2.

  • 3 Encuentro teatral de 1981 en el que convergieron alrededor de ciento cincuenta artistas de diferent (…)

3En este marco, el cine histórico-político documental fue especialmente productivo por procurar una necesaria explicación de los sucesos traumáticos más recientes. La dictadura vivida como catástrofe –en el sentido literal del término, es decir, “desaparición del mundo tal cual se lo conoce”- potenció, en el cine histórico que la sucedió, la necesidad de integrar los sucesos más terribles en una explicación global que los contuviera y permitiera “asimilarlos”, en el sentido psicológico del término, suturando la brecha y restableciendo la continuidad histórica. Aparecieron así numerosos films documentales de archivo que encararon la revisión de nuestro pasado con una mirada abarcadora que muchas veces se remontó a sucesos muy lejanos en el tiempo en búsqueda de elucidaciones que permitieran entender no solo el presente sino, sobre todo, el pasado cercano. Este fue el caso especialmente de La República perdida (Miguel Pérez, 1983) y D.N.I (Luis Brunati, 1989) que comienzan su lectura de la historia argentina en 1928 la primera -con la asunción de Hipólito Yrigoyen- y en la época de la colonia, la segunda. Otros films acotan la revisión a sucesos más puntuales pero significativos para la vida política del país, tales como la figura de Eva Perón o el primer encuentro de Teatro Abierto3, a los que, de todas maneras, se enmarca en un panorama histórico más amplio, como en Evita, quien quiera oír que oiga (Eduardo Mignogna, 1984), El misterio de Eva Perón (Tulio Demecheli, 1987) y País cerrado, Teatro abierto (Arturo Balassa, 1989). Por último, algunos documentales histórico-políticos renuncian a explicaciones o abordajes tan globales y se remiten a períodos mucho menos extensos, pero considerados claves para la comprensión de nuestra historia, como sucede con La República perdida II (Miguel Pérez, 1986), que se concentra en la última dictadura, y Permiso para pensar (Eduardo Meilij, 1989), objeto de este estudio, que encara la gestión del primer peronismo (1946-1955). Un caso aparte –tanto en lo ideológico como en lo estético- es Juan, como si nada hubiera sucedido (Carlos Echeverría, 1987), realización no estrenada comercialmente. Este film relata las investigaciones llevadas a cabo por su director para revelar las circunstancias y responsabilidades de la desaparición de un estudiante en Bariloche, su ciudad natal (la del muchacho y la del director). Por muchos motivos –estructura del relato no como producto sino como proceso; concentración en un solo sujeto, con nombre y apellido; explicitación de su militancia política; construcción de un tiempo presente que involucra los sucesos como no finalizados- esta película se diferencia del conjunto de films documentales histórico-políticos del período, adelantándose a lo que luego, en los noventa, será el modo de encarar el tema por la segunda generación de cineastas, la perteneciente a los hijos de las víctimas.

  • 4 Ya se ha hecho la salvedad de Juan, como si nada hubiera sucedido, que no forma parte de este corpu (…)

4Más allá de sus lógicas diferencias individuales, a las que ya hemos hecho una primera alusión, los films documentales mencionados, en su gran mayoría, poseen características comunes. En primer lugar, en cuanto a su producción y circulación se trata de realizaciones que, aún con distintos orígenes y motivaciones, se encuadraron dentro de los cánones de la industria cinematográfica y siguieron los canales de exhibición habituales, estrenándose en las salas comerciales con mayor o menor repercusión en cada caso4. Otra rasgo llamativo es el hecho de que muchos de ellos son óperas primas de directores noveles que determinaron la llegada al largometraje de realizadores provenientes de otras áreas de la industria o de ámbitos totalmente ajenos. Para algunos de ellos estos trabajos serán los primeros y únicos en ese rol. Excepciones en este sentido son Eduardo Mignogna –cuyo primer largometraje es Evita, quien quiere oír que oiga, pero cuya carrera continuó en el cine de ficción industrial hasta su muerte en 2006- y Tulio Demicheli, poseedor de una vasta producción cinematográfica anterior, en el país y en España.

  • 5 En este aspecto las coincidencias con la producción anterior son notorias. Irene Marrone y Mercedes (…)
  • 6 Nichols, Bill, La representación de la realidad. Cuestiones y conceptos sobre el documental, Bueno (…)

5En segundo lugar, se trata de realizaciones que recurren primordialmente al material de archivo para su construcción, es decir, son el resultado de un montaje (o re-montaje) de imágenes anteriores de distinta procedencia que se integran en un nuevo relato que, en mayor o menor grado, las resignifica. Su material surge, fundamentalmente, del registro cinematográfico que documenta el acontecer político y social en noticiarios y cortos institucionales: actos oficiales, obras de gobierno, manifestaciones, funerales. Por esta razón, la producción de Federico Valle para el cine silente en la década del veinte y las realizaciones destinadas a la difusión de obras de gobierno en las décadas del cuarenta y cincuenta –en especial durante el primer peronismo- constituyen la fuente primordial de material para estas películas más recientes que toman de ellas gran parte de las imágenes que ilustran la época. Por otra parte, algunos procedimientos estéticos y motivaciones se repiten en unas y otras, estructuradas en casi todos los casos como un relato lineal y didáctico que articula, por medio del montaje, fragmentos fílmicos de distinta procedencia, incluso ficcionales5. Desde la banda sonora, la voz o ver de un relator confiere unidad a la narración, proponiendo una lectura única de las imágenes, a veces diferente y hasta contrapuesta a la que pudieran haber tenido en el contexto del cual fueron extraídas. Tanto estas realizaciones previas como gran parte de la producción documental de la transición –a excepción, precisamente, del trabajo de Mili- pueden encuadrarse dentro de lo que Bill Nichols denomina documental expositivo, ya que es el comentario del narrador el que va dando forma al relato, sirviendo las imágenes de mero contrapunto o ilustración. En estos casos, el peso de la argumentación descansa en el texto cuya función dominante hace que ésta avance al servicio de su necesidad de persuasión (Nichols, 1997)6.

6Lejos de una neutralidad que, por otra parte sería difícil de sostener, y a pesar del origen partidario de algunas de las producciones –La República perdida surge en el seno del radicalismo, D.N.I., del peronismo-, gran parte del cine de la transición tiene un discurso conciliatorio, construyendo una imagen única del pueblo más allá de cualquier proselitismo. Las polaridades pueblo/oligarquía y voluntad popular/dictadura sobre las que trazan sus narrativas la mayor parte de estos films propicia una mirada tolerante sobre las diferencias al constituir un nosotros/ellos aglutinante. Este es uno de los puntos en el que más difiere el planteo del film de Meilij: la suya es una propuesta eminentemente antiperonista y tanto el contenido como el aspecto formal de la película están al servicio de esta postura ideológica.

Permiso para pensar: el “montaje irónico”

  • 7 Leyda, Jay,. Films Beget Films. A study of the compilation film. Nueva York: Hill and d Wang, 1964; (…)
  • 8 Ibíd., p.47.
  • 9 Ibíd. p.63.
  • 10 La cuestión aquí es en qué medida es posible conservar el sentido original o meramente referencial. (…)

7Jay Leyda hace suya la afirmación de Paul Rotha cuando puntualiza a propósito de los films de archivo: “En ningún sentido el documental es una reconstrucción histórica” y, de hecho, más adelante descarta también el término “documental” para referirse a este tipo de film7. A pesar de que su libro no recoge las últimas y muy productivas investigaciones sobre el tema -es de 1964- su aseveración ilustra muy claramente la desconfianza que produce la manipulación del material en el proceso de montaje en el documental histórico, desconfianza que en su caso queda explícita cuando agrega: “la propaganda y las ideas [políticas] seguirán siendo el material básico del compilation film8. Aunque la forma clásica ha sido dejada atrás por la nueva generación de documentalistas, estas afirmaciones no carecen de valor con referencia a los documentales de los primeros años de la postdictadura puesto que la mayor parte de ellos utilizan el material de archivo como simple recuperación de la memoria histórica, dejando de lado la mirada historiográfica crítica que caracteriza en gran medida al documental histórico más reciente. En este sentido, puede notarse en Permiso para pensar un desplazamiento, novedoso para el contexto, a una postura más crítica, que se centra más en los discursos al proponer un montaje irónico del material de propaganda con el que el gobierno peronista había tratado de convencer de las bondades de su gestión. Este deslizamiento pone en cuestión, precisamente, las diferencias entre “una lectura puramente referencial del contenido de la imagen apropiada” y “otra lectura que considera elementos discursivos y formales, de modo de producción e incluso matéricos, para hacer que el significado fosilizado e incrustado en esas imágenes del pasado salga a la superficie”9. El documental clásico de la transición responde a la primera clase de lectura: la intención que prima en ellos es que las imágenes de archivo conserven –en la medida de lo posible- su sentido original10, ofreciendo, a la vez que un contexto, legitimidad al dato histórico. Permiso para pensar, a la segunda.

Permiso para pensar, Eduardo Meilij, 1989.

Peron convocaba multitudes deseosas de verlo y oírlo en Plaza de Mayo

  • 11 Es significativo que en sus declaraciones los directores de los documentales histórico-políticos de (…)

8Por otro lado, al hacer foco en el discurso, el film de Meilij se posiciona en una de las posturas más críticas del film de montaje: aquella en la que subyace una denuncia a los mass media, concretada a través de un mecanismo de distanciamiento y antagonismo que ataca el pacto con la realidad que establecen los supuestos discursos verité como los noticiarios o los films documentales. En muchos casos, y este es el de Permiso para pensar, la reutilización del metraje de archivo es presentada como una práctica que supone la neutralidad de la instancia narrativa, aunque el nuevo montaje caiga, inevitablemente, en otros marcos ideológicos o intereses comerciales11. Precisamente, según la carga crítico-ideológica de los montajes, García Martínez propone una clasificación de estos films en tres categorías: a) compilación informativa, b) collage y c) la fusión de ambos a la que denomina “montaje irónico”. El film que analizaremos a continuación corresponde al tercer tipo, al que Bonet calificó como “film de manipulación”: películas que parten de la compilación informativa pero la trascienden al deconstruir el discurso dominante y dar a las imágenes un nuevo tinte ideológico. Esta tergiversación del sentido no es novedosa, sobre todo en películas propagandísticas y, por este motivo, por ejemplo, fue una práctica habitual durante la Segunda Guerra Mundial.

  • 12 Según declaraciones al Diario Página 12 del 18 de diciembre de 1988.

9El film de montaje irónico conserva algunas características de la modalidad informativa. En primer lugar, es didáctico, pues la función sigue siendo enseñar (de hecho Meilij es profesor universitario y el mismo título del film propicia una reflexión sobre los materiales aportados); en segundo término, el hecho de poseer una lógica que organiza la información lo acerca al modo expositivo. Sin embargo, a diferencia del film de compilación informativa, no se conforma con reciclar el material de archivo sino que propone una lectura diferente y hasta subversiva del registro original. Esta es una de las principales características que contrapone Permiso para pensar al resto de la producción documental de los primeros años de la postdictadura, ya que el montaje irónico o paródico acarrea diferencias en la estructura del relato, la postura ideológica y el tratamiento del material apropiado. Sin embargo, puesto que su director ha confesado haberse inspirado en La República perdida para hacer el film12, la pregunta sobre las posibles motivaciones políticas comunes sigue en pie, sobre todo teniendo en cuenta que el film se estrenó poco antes de las elecciones presidenciales de 1989.

La permanencia del modelo bipolar

Selección y manipulación de las fuentes

  • 13 Acerca de la posición política que asume el film, Eduardo Meilij, abogado y profesor universitario, (…)
  • 14 La exhibición obligatoria regía desde 1943 para los noticiarios y cortos documentales en cada funci (…)
  • 15 La construcción gramatical misma de esta advertencia la hace confusa y encubre el hecho de que bajo (…)
  • 16 Manetti, Ricardo, “Cine testimonial”, en España, Claudio (compilador), Cine argentino en democracia (…)
  • 17 Igual posición sostienen Carmen Guarini y Jessica Stites Mor en sus artículos. Guarini, Carmen. “El (…)

10En clara contraposición con el discurso conciliatorio y el espíritu de tolerancia dominantes en el documental histórico-político del momento, Permiso para pensar echa sobre el período abordado -el comprendido entre junio de 1943 y setiembre de 1955- una mirada altamente descalificatoria del gobierno peronista y sus líderes, fundamentalmente Perón y Evita. Realizado con presumible intención proselitista, este primer y único film de Eduardo Meilij13 fue estrenado el 30 de marzo de 1989, en plena campaña para las elecciones presidenciales que concluyeron con el triunfo de Carlos Menem. El relato propicia la revisión del primer peronismo a través del montaje crítico de “secuencias de documentales de Propaganda Política, de exhibición obligatoria en su época, producidos por la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación y Notas de Noticieros cinematográficos”, hecho que queda consignado al comienzo del film con el aparente objetivo de desalentar cualquier acusación de animosidad14. Sin embargo, esta consigna no siempre se cumple ya que la narración incorpora tanto imágenes como registros sonoros de distinta procedencia y, tras la declarada fidelidad a las fuentes, oculta una cuádruple manipulación del material15. La primera está dada por la selección misma de las imágenes y fragmentos de audio que, como cualquier selección, implica siempre una reducción subjetiva. En cuanto a este punto, no es necesario subrayar que ninguna selección es inocente, ni en lo que toma ni en lo que deshecha. Tal como puntualiza Ricardo Manetti: “El documental, como toda forma discursiva, es siempre un recorte, una opinión, una interpretación de la cultura. En el recorte aparece la otra verdad, la verdad del texto: la ideología16. En el mismo sentido Raymond Williams habla de “tradición selectiva”17.

  • 18 Algunos de ellos son: Sucesos revolucionarios: de junio a setiembre de 1955 (1956, 25’ Sucesos Arge (…)

11La segunda manipulación es el acoplamiento arbitrario de las bandas sonora y visual con el fin de ironizar o criticar las proclamas del gobierno a través de sus propios discursos, a veces contrastando lo que dice con lo que “hace”, otras veces poniendo el acento en lo que considera un llamamiento a la violencia o la entronización de sus líderes. En este punto, es notable cómo los fragmentos vinculados con los alzamientos de junio y setiembre de 1955, tomados de noticiarios y documentales propiciados por la Revolución Libertadora –es decir, noticiarios y documentales que revisan los hechos con posterioridad al 16 de setiembre de ese año18 – repiten el mismo procedimiento y no conservan en el montaje del film de Meilij su audio original, aunque éste haya sido en su lectura de los hechos extremadamente crítico con el gobierno peronista. Esto se debe a que la voz oficial de aquellos que lo derrocaron cae en los mismos excesos que la narración reserva para Perón y, en ocasiones, el discurso que acompaña a las imágenes es tan objetable que, de conservarse, produciría igualmente un indeseable efecto irónico.

  • 19 Entrevista transcripta en Marrone, Irene, “La historia se escribe con “i” de imagen. Entrevista a T (…)

12La tercera manipulación es la más tendenciosa ya que opera dando una referencialidad a la imagen misma al sacarla de su contexto histórico y ponerla en otro distinto y hasta contrapuesto. En estos casos, ya no se trata de evidenciar una contradicción, sino de ilustrar un hecho que pudo no haber sucedido nunca, o del que, en todo caso, no hay registro visual. Así el film de Meilij no tiene reparos en ilustrar las sistemáticas persecuciones ideológicas que atribuye al gobierno peronista con imágenes de numerosas empleadas dedicadas a registrar individuos, corroborar datos y completar fichas personalizadas con huellas digitales, en una dependencia estatal que parece dedicar todos sus recursos precisamente a esta tarea. Si bien estas imágenes en verdad pertenecen a la obra documental del primer peronismo, se refieren a un acontecimiento totalmente diferente: el empadronamiento de miles de mujeres con motivo de la promulgación del voto femenino. Esta descontextualización es un ejemplo de cómo opera este tipo de montaje. La compaginación de sentido inverso, por otra parte, no es novedosa en nuestro país en los noticieros y documentales de difusión. Tadeo Bortnowski, director editorial de Suceso Argentinos y creador del Noticiario Bonaerense, ejemplifica la tergiversación a la a menudo son sometidos los materiales describiendo cómo el registro audiovisual remitido por el gobierno soviético durante la Guerra Fría era reeditado para ser usado como contra propaganda: “El redactor hacía los textos dándole un sentido contrario”, comenta19.

13La cuarta manipulación apunta a la fragmentación del material sonoro: en algunas oportunidades los mensajes oficiales a los que la narración recurre son unas breves líneas, casualmente las más encendidas, dentro un texto mucho más amplio; no sucede lo mismo con los cortos propagandísticos que son expuestos más extensamente.

14Por último, el relato carece de un contexto histórico que habilite una lectura de los acontecimientos referidos en función de hechos precedentes o de espectros más vastos. En este sentido, la valoración de las obras de gobierno en relación con áreas como la salud, el trabajo, la niñez o la mujer están completamente ausentes.

Estructura

  • 20 Una imagen para nada ingenua que analizaremos más adelante.
  • 21 Esta es una característica en común con La República perdida.

15La narración se articula alrededor de doce núcleos temáticos que proponen un recorrido entre “El principio”, la llegada de Perón al poder, y el “Principio del fin”, la victoria de la Revolución Libertadora, con un breve epílogo que marca la asunción de Juan Domingo Perón a la presidencia en 1973, sintetizada en su saludo a la plaza repleta de manifestantes entre los que es posible distinguir el cartel de Montoneros20. Si bien existe una voz over que conduce el relato, ésta aparece en muy pocos momentos, sólo para dar continuidad a una exposición que no sigue un orden cronológico o para marcar un hecho especialmente relevante para la enunciación. Muchas de las imágenes se repiten en otros documentales histórico-políticos del período, otro material es inédito –en especial el que se refiere a la rebelión militar que finalmente destituyó al presidente-, todas las imágenes sorprenden por su gran nitidez, fruto del procesamiento del material antiguo con técnicas modernas21. En el relato las multitudes populares aparecen sumamente activas, ya sea en tomas aéreas que las muestran cubriendo grandes extensiones o en planos muy cercanos, en los que la cámara está al mismo nivel que los manifestantes, captando los pormenores de los acontecimientos, involucrándose directamente en ellos. Perón es representado como un anti demócrata, un tirano; algunas veces estos apelativos hacen hincapié en su condición de militar, a menudo destacada por la narración. “Un técnico militar será siempre un mal gobernante”, opina en este sentido Alfredo Palacios en un discurso que el film se encarga de subrayar, aunque este hecho obligue a torcer el eje bipolar buenos/malos sobre el que se asienta el relato ya que quienes lo deponen son igualmente militares. La realización reserva también un espacio relevante para sus adversarios políticos en distintos momentos y así se detiene en la formación de la Unión Democrática, la aceptación de la candidatura a presidente de José Tamborini y, especialmente, en Alfredo Palacios -de quien se expone ampliamente el mencionado discurso que “debía haber leído en la radio”- y la Revolución Libertadora. En este sentido, y a pesar de su consigna inicial, queda claro que el relato no siempre apela pura y exclusivamente a material de propaganda oficial.

Los actos eran monumentales e incluían una imaginería propia

Permiso para pensar, Eduardo Meilij, 1989.

16El film pone en foco los excesos del primer gobierno peronista, tanto los verbales -“Perón es Dios”, “un titán”, “el más esclarecido”; Evita “un hada”; los enemigos de Perón “son enemigos de la patria”, además de todos los llamamientos a “dar leña” o ganar la calle “con garrotes con un clavo en la punta […] rompiendo todo a su paso”-; como los referidos a su acción directa o indirecta -desde el personalismo y la desmesura de los actos públicos, hasta la represión estatal o el incendio y destrucción de las sedes opositoras-. La ausencia de una propuesta de lectura global impide una toma de posición de la narración desde una argumentación sólida y deja en el ámbito del espectador poder conciliar los aspectos negativos que destaca el film con las abrumadoras muestras de apoyo popular que el mismo no puede evitar consignar.

  • 22 Sin embargo, el último apartado (El principio del fin) tuerce esta polaridad ya que los militares d (…)

17El primer apartado se encarga de ligar indisolublemente la figura de Perón a la del gobierno militar que dio el golpe en 1943. A partir de este momento, el eje nosotros/ellos pasará a ser civilidad (“el pueblo”)/ militares (“la dictadura”), siendo estos últimos un colectivo cambiante que en el tercer apartado –“El coronel del pueblo”- el relato se ocupará de construir como antidemocrático y pro-nazi22. Imágenes de tropas con la svástica en sus banderas desfilan al mismo tiempo que José Tamborini, candidato a presidente por la Unión Democrática, habla del régimen imperante y de su previsible continuidad en la persona de su oponente en las próximas elecciones. En esta construcción del nosotros/ellos es posible notar cómo la oposición pueblo/dictadura que construyen la mayor parte de los documentales históricos de la época se desplaza en la obra de Meilij en relación a los líderes de los movimientos populares, aunque el relato no deje de mostrar a Perón y a Evita acompañados por manifestaciones multitudinarias. En consonancia con esta imagen de Perón como líder militar que construye el film, el apartado “Hermandad Latinoamericana” lo muestra fraternizando con distintos mandatarios de origen castrense de otros países americanos, todos ellos reconocidos dictadores como Carlos Ibáñez del Campo, de Chile; Anastasio Somoza, de Nicaragua, o Alfredo Stroessner, de Paraguay, a los que el presidente argentino honra con distinciones varias.

  • 23 Osvaldo Dallera hace notar que esa contradicción era propia de la concepción peronista de la mujer (…)

18En general, las imágenes que ilustran los discursos obran como comentarios de aceptación o de rechazo a lo sostenido por la banda sonora. En algunos casos su procedencia no tiene relación directa con el momento histórico al que refieren y su montaje forma parte de la construcción de un nuevo sentido que realiza la narración. De esta forma, mientras habla Tamborini la imagen muestra a los obreros en su labor cotidiana, trabajando ordenadamente. En otros casos, el montaje construye una flagrante oposición entre banda sonora e imagen, con el objeto de ironizar/ parodiar el mensaje. Este recurso se repite asiduamente y constituye el principal procedimiento crítico del film. Así, por ejemplo, cuando Perón proclama la voluntad de acabar con el personalismo se muestran numerosas obras y monumentos que llevan su nombre o el de Evita; cuando el presidente entrega un premio a un niño se escucha una voz infantil que dice un poco ridículamente “a usted se lo debemos todo, mi general, ¿me permite que le dé un abrazo?”, o cuando se muestran imágenes del momento en que se le concede por primera vez el derecho al voto a la mujer el registro sonoro de Evita arengando para que las nuevas ciudadanas obedezcan ciegamente la voluntad del líder -le den a Perón “un cheque en blanco- contrarresta el logro23.

  • 24 Se puede encuadrar también en los parámetros del melodrama la construcción de la figura de Evita. E (…)

19El efecto irónico es producido también por la incorporación de pasajes de ficción que tienen su origen en la propaganda oficial del primer peronismo -los docudramas-, que Meilij expone extensamente. Tal efecto es producido, más allá de cualquier crítica a los contenidos y antes de cualquier manipulación del material, simplemente por efecto del paso del tiempo, como resultado de variaciones en el verosímil cinematográfico ocurridas entre la época de su producción y la de realización del film (a fines de los ochenta). El empleo de recursos propios del melodrama24, así como de procedimientos de actuación ligados a la dicción interpretativa -escuela vigente durante el peronismo pero epigonal a partir de la difusión del método de Stanislavsky basado en la “naturalidad”- confieren al relato ficcional de estos documentales un aire de falsedad que invalida parcialmente cualquier mensaje propuesto. El uso del “tu” obra en el mismo sentido. Entre los docudramas reapropiados por Meilij podemos mencionar: Soñemos (Luis César Amadori, 1951, 20’); Ahora soy un más (Alberto Soria, 1952, 13’), éste con la salvedad de que son los mismos estudiantes quienes están a cargo de las dramatizaciones; Nuestro Hogar (Mario Soffici, 1953, 10’); Cuando la plata se hizo argentina (Carlos Soria, 1952, 9’) y La mujer puede y debe votar (L.J. Moglia Barth, 1947, realización del Noticiero Panamericano conjuntamente con el Registro Nacional de las Personas).

20Otros apartados apelan al mismo efecto irónico al mostrar hechos que fueron propuestos por la propaganda oficial como grandes logros y, finalmente, resultaron fracasos. “Mejor que prometer es hacer” hace hincapié en las fallidas investigaciones de Richter en nuestro país y también en la construcción, por parte de Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, de prototipos de automóviles y lanchas con carrocerías totalmente de plástico. Asimismo la sección se dedica a mostrar la infinidad de estos artefactos cuyo nombre incluía el apelativo de “justicialista”.

21Antes del sucinto epílogo, la narración da cabida a los distintos alzamientos que, finalmente, acaban deponiendo al primer mandatario. El informe incluye imágenes de los noticiarios y documentales de propaganda realizados durante el primer año de la Revolución Libertadora, aunque las fuentes no aparecen explicitadas en el film de Meilij. Se incluyen, además, algunas noticias originadas en Montevideo e imágenes y audios inéditos de la sublevación encabezada por la marina. Estos últimos, en especial, permiten seguir el cruce de mensajes entre unidades asentadas en diferentes puntos del país en el momento de la insurrección, así como el papel que tuvieron las radios uruguayas en la difusión de las consignas golpistas. En este punto, el relato focaliza en los sublevados, mostrando sus bajas y movimientos antes de la victoria, y el apoyo masivo cuando finalmente logran su objetivo. Es notable en todos estos documentales que durante Libertadora revisan los últimos meses del gobierno peronista -y así lo remarca el trabajo de Irene Marrone y Mercedes Moyano Walter al respecto- la ausencia de imágenes de los cuerpos de los civiles muertos a causa de los bombardeos. Estas imágenes faltantes aparecerán recién cincuenta años después, en un documental para televisión que revisa los sucesos de junio de 1955 en ocasión de cumplirse un aniversario. Sin embargo, es aquel registro documental con ruinas y heridos pero sin muertos el que recoge Permiso para pensar.

  • 25 Esta sonorización con los acordes de la Marcha de la Libertadora está ya en los noticiarios que, co (…)

22En su exposición de los primeros tramos del alzamiento el montaje crítico contrapone -siempre mediante el mismo procedimiento- las escenas de los destrozos resultantes al audio oficial que niega trascendencia a los sucesos. El avance de las fuerzas rebeldes es acompañado por la “Marcha de la Libertad” como música de fondo, tal cual lo hizo en el momento de los hechos a través de las radios clandestinas25. Sus estrofas, exultantes de sentimiento patriótico, vuelven prescindente cualquier comentario del narrador: “En lo alto la mirada/ Luchemos por la Patria redimida/ El arma sobre el brazo/ La voz de la esperanza amanecida/ Que el sol sobre tu frente/ alumbre tu coraje camarada/ Ya el brazo de tu madre/ Te señaló la ruta iluminada.” Finalmente, el grito de “¡Libertad, libertad!” que parece proferir la multitud frente a la victoria de la “revolución” –fruto de una sonorización semejante a la que realizó Miguel Pérez para algunos fragmentos fílmicos de La República perdida– se funde con el de “¡Perón, Perón!” de la escena subsiguiente con la que cierra el relato. En ella el procedimiento irónico alcanza su momento culminante cuando la banda imagen muestra brevemente a Perón, en su tercera presidencia, frente a una plaza colmada de manifestantes, mientras la banda sonora da lugar a uno de sus discursos en el preciso punto en que dice “Solamente en un país cívicamente analfabeto e incapacitado puede haber sucedido lo que sucedió en la República Argentina”. Varios carteles de “Montoneros” entre los manifestantes parecen trazar una relación implícita pero causal entre este suceso y los que vinieron inmediatamente después, es decir, la dictadura militar.

Conclusiones

  • 26 Sobre esta capacidad de las imágenes –y de los medios audiovisuales a través de ellas- de constitui (…)
  • 27 Chesneaux, Jean, ¿Hacemos tabla rasa del pasado? A propósito de la historia y los historiadores, (…)
  • 28 Así lo hacen notar tanto Raúl Beceyro como Octavio Getino- SusanaVelleggia en sus obras Beceyro, (…)

23El análisis de Permiso para pensar pone de manifiesto el papel privilegiado de las imágenes en la urdimbre de la memoria colectiva26, a la vez que revela el pasado no como algo concluido y cristalizado de una vez para siempre, sino como un campo de luchas y tensiones, siempre cambiante, en el que distintas fracciones pujan por acaparar el sentido desde diferentes posturas ideológicas (Chesneaux, 1984)27. En el film de Meilij esta posición ideológica queda explícita: se trata de una lectura eminentemente antiperonista. Es, precisamente, esta explicitación ideológica la que lo acerca al resto de la producción documental histórico-política de la transición, aunque -en este caso- desde una posición más extrema, que deja de lado el relato conciliatorio y vuelve a hacer hincapié en la polaridad peronismo/ antiperonismo surgida en el seno del gobierno peronista y continuada luego por la Revolución Libertadora. Es también esta toma de posición la que lo convierte en un film político, ya que una de las características fundamentales de este tipo de obra es la de ser portadora manifiesta del discurso de quienes lo realizan28.

Entrega de premios con las fotos de Perón y Evita presidiendo la ceremonia.

Permiso para pensar, Eduardo Meilij, 1989.

24En cuanto a las imágenes y registros sonoros que lo conforman, en su gran mayoría son material de archivo surgido de los noticiarios cinematográficos y documentales de propaganda gestados durante el primer peronismo, aunque los hay también de otra procedencia. Entre ellos es posible notar algunos recogidos en ese período, en especial durante los alzamientos de junio y setiembre de 1955, pero compaginados y salidos a la luz en los noticiarios y cortometrajes con los que la Libertadora dio a conocer su propio relato de lo ocurrido.

25El montaje privilegia la ironía como procedimiento que permite confrontar el discurso con la acción o diversos discursos entre sí, así como ridiculizar ciertos gestos. Sin embargo, la narración carece de una propuesta de lectura global al descontextualizar las imágenes y registros sonoros, fragmentando la exposición y soslayando cualquier relación de los hechos con sucesos anteriores o con otros que habiliten un contexto más amplio. El film no propone una argumentación sólida que integre en una explicación comprensiva los aspectos negativos que el relato se encarga de destacar con el apoyo masivo que en muchas instancias la imagen no puede evitar consignar.

26Por último, la mirada crítica que plantea el film no puede disociarse del clima electoral en el que la película se gestó y finalmente se estrenó, allá por marzo de 1989. En este contexto se perfilaba como posible ganador en las elecciones de mayo Carlos Saúl Menem, candidato peronista que finalmente fue elegido presidente y asumió en julio de ese mismo año. En su discurso de aquella primera época Menem se presentaba como la continuación del pensamiento y la obra del general Perón. No parece desacertado, entonces, concluir que la revisión que sugiere Meilij está dirigida desde su mismo título –Permiso para pensar– al electorado, sobre todo al peronista, para que en función del pasado, tal cual es presentado por su realizador, reflexione acerca de su futuro.

D.N.I. (Luis Brunati, 1989)

El misterio de Eva Perón (Tulio Demecheli, 1987)

Evita, quien quiera oír que oiga (Eduardo Mignogna, 1984)

Juan, como si nada hubiera sucedido (Carlos Echeverría, 1987)

La República perdida (Miguel Pérez, 1983)

La República perdida II (Miguel Pérez, 1986)

País cerrado, Teatro abierto (Arturo Balassa, 1989)

Permiso para pensar (Eduardo Meilij, 1989)

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Bibliographie

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Mazzei, Daniel, “Reflexiones sobre la transición democrática argentina”, en Polhis, Boletín Bibliográfico electrónico del programa Buenos Aires de Historia Política, año 4, Nº7, primer semestre 2011, p 8-15.

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Weinrichter, Antonio. “Jugando en los archivos de lo real. Apropiación y remontaje en el cine de no ficción”, en Torreiro, Casimiro y Cerdán Josetxo (ed), Documental y vanguardia. Madrid, Cátedra, 2005.

Filmografía

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Notes

2 Sin embargo, más allá de los resultados exitosos que en un primer momento tuvieron las medidas tomadas en esta esfera, “la política alfonsinista mantuvo algunas situaciones que a mediano plazo influyeron en la agudización de una crisis que puso en peligro no solo los éxitos obtenidos sino también la existencia misma del cine nacional” Aprea, Gustavo, Cine y políticas en Argentina. Continuidades y discontinuidades en 25 años de democracia, Buenos Aires, Biblioteca Nacional/ Universidad General Sarmiento, 2008, p. 15.

3 Encuentro teatral de 1981 en el que convergieron alrededor de ciento cincuenta artistas de diferentes áreas relacionadas con ese quehacer. La asistencia masiva del público así como el tenor crítico de las obras lo convirtieron en un bastión de la resistencia.

4 Ya se ha hecho la salvedad de Juan, como si nada hubiera sucedido, que no forma parte de este corpus. En el caso de D.N.I. algunas proyecciones siguieron un camino diferente, siendo acompañadas por un debate posterior.

5 En este aspecto las coincidencias con la producción anterior son notorias. Irene Marrone y Mercedes Moyano Walker muestran cómo estos recursos estéticos ya aparecen en los documentales realizados por la productora de Federico Valle en la década del veinte. Así, por ejemplo, La obra de gobierno radical que registra la campaña proselitista de Yrigoyen en 1928 combina fragmentos de películas ficcionales con notas del noticiario. Marrone, Irene y Moyano Walker, Mercedes, “Actores y escenarios rurales en el Noticiario Bonaerense (1948-1958)”, en Marrone, Irene y Moyano Walker, Mercedes (comp.), Persiguiendo imágenes. El noticiario argentino, la memoria y la historia (1930-1960), Buenos Aires, Editorial del Puerto, 2006, p.101.

6 Nichols, Bill, La representación de la realidad. Cuestiones y conceptos sobre el documental, Buenos Aires, Paidós, 1997, p 68.

7 Leyda, Jay,. Films Beget Films. A study of the compilation film. Nueva York: Hill and d Wang, 1964; citado por Weinrichter Antonio, “Jugando en los archivos de lo real. Apropiación y remontaje en el cine de no ficción”, en Torreiro, Casimiro y Cerdán Josetxo (ed), Documental y vanguardia. Madrid, Cátedra, 2005, p. 46-7.

8 Ibíd., p.47.

9 Ibíd. p.63.

10 La cuestión aquí es en qué medida es posible conservar el sentido original o meramente referencial. La reutilización de una imagen implica siempre su reconfiguración. Sobre este tema cfr. García Martínez, Alberto N., “El film de montaje. Una propuesta tipológica”, en Revista Secuencias N° 23, Madrid, 2006, p. 69. Sobre la gravitación del presente en la manera de concebir y evocar acontecimientos pasados cfr. Feld, Claudia y Stites Mor, Jessica, “Introducción. Imagen y memoria: apuntes para una exploración” en Feld, Claudia y Stites Mor, Jessica (comp), El pasado que miramos. Memoria e imagen ante la historia reciente, Buenos Aires, Paidós, 2009.

11 Es significativo que en sus declaraciones los directores de los documentales histórico-políticos de la transición subrayen la veracidad de sus films.

12 Según declaraciones al Diario Página 12 del 18 de diciembre de 1988.

13 Acerca de la posición política que asume el film, Eduardo Meilij, abogado y profesor universitario, responde con un argumento que pasa por alto la manipulación a la que fue sometido el material: “Cuando me preguntan si la película es antiperonista yo respondo que es fervorosamente peronista: es tan peronista que se limita a mostrar lo que el peronismo de aquel entonces mostraba y publicitaba con orgullo”. La prensa, 27/03/89

14 La exhibición obligatoria regía desde 1943 para los noticiarios y cortos documentales en cada función y en todas las salas del país. El decreto es contemporáneo al que organizó la Subsecretaría de Informaciones y Prensa, dependiente de la Presidencia de la Nación. Dicha Subsecretaría había sido creada sólo unos meses antes.

15 La construcción gramatical misma de esta advertencia la hace confusa y encubre el hecho de que bajo la categoría de “Notas de Noticieros cinematográficos” se incluye material proveniente de otras fuentes, distintas a las oficiales durante el gobierno peronista, por ejemplo, los noticiarios emitidos durante los primeros tiempos de la Revolución Libertadora.

16 Manetti, Ricardo, “Cine testimonial”, en España, Claudio (compilador), Cine argentino en democracia 1983 / 1993, Buenos Aires, Fondo de las Artes, 1994, p 260.

17 Igual posición sostienen Carmen Guarini y Jessica Stites Mor en sus artículos. Guarini, Carmen. “El “derecho a la memoria” y los límites de su representación” en Feld, Claudia y Stites Mor, Jessica (comp), El pasado que miramos. Memoria e imagen ante la historia reciente, Buenos Aires, Paidós, 2009. Stites Mor, Jessica, “Imágenes de un sur desplazado: Fernando Solanas y el imaginario cultural de la transición” en Feld, Claudia y Jessica Stites Mor (comp), El pasado que miramos. Memoria e imagen ante la historia reciente, Buenos Aires, Paidós, 2009.

18 Algunos de ellos son: Sucesos revolucionarios: de junio a setiembre de 1955 (1956, 25’ Sucesos Argentinos); Pacificación (30 setiembre 1955 Sucesos Argentinos N° 878) y Apuntes para una historia (Noticiario Panamericano Nº 803, 1955)

19 Entrevista transcripta en Marrone, Irene, “La historia se escribe con “i” de imagen. Entrevista a Tadeo Bortnowski, 22 de julio de 2005”, en Marrone, Irene y Moyano Walker, Mercedes (comp.), Persiguiendo imágenes. El noticiario argentino, la memoria y la historia (1930-1960), Buenos Aires, Editorial del Puerto, 2006, p 90.

20 Una imagen para nada ingenua que analizaremos más adelante.

21 Esta es una característica en común con La República perdida.

22 Sin embargo, el último apartado (El principio del fin) tuerce esta polaridad ya que los militares de la Libertadora aparecen como salvadores de la patria, victoriosos y vitoreados.

23 Osvaldo Dallera hace notar que esa contradicción era propia de la concepción peronista de la mujer cuyo papel era a la vez revolucionario y conservador: “la participación política femenina era vista por el peronismo como una forma de protección del rol doméstico tradicionalmente destinado a la mujer”. Dallera, Osvaldo, “La mujer puede y debe votar”, en Marrone, Irene y Moyano Walker, Mercedes (comp.), Persiguiendo imágenes. El noticiario argentino, la memoria y la historia (1930-1960), Buenos Aires, Editorial del Puerto, 2006, p. 213.

24 Se puede encuadrar también en los parámetros del melodrama la construcción de la figura de Evita. En las fotos con su rostro que aparecen en el film –las mismas que se difundían durante el primer peronismo- es posible notar una iluminación propia de este género en particular y del star system en general.

25 Esta sonorización con los acordes de la Marcha de la Libertadora está ya en los noticiarios que, con posterioridad al derrocamiento, revisan los alzamientos contra el gobierno peronista.

26 Sobre esta capacidad de las imágenes –y de los medios audiovisuales a través de ellas- de constituirse en escenarios privilegiados de memoria cfr. Feld, Claudia, Del estrado a la pantalla: las imágenes del juicio a los ex comandantes en Argentina, Madrid, Siglo XXI, 2002.

27 Chesneaux, Jean, ¿Hacemos tabla rasa del pasado? A propósito de la historia y los historiadores, Buenos Aires, Siglo XXI, 1984.

28 Así lo hacen notar tanto Raúl Beceyro como Octavio Getino- SusanaVelleggia en sus obras Beceyro, Raúl, “El documental. Algunas cuestiones sobre el género cinematográfico”, en Sartora Josefina y Rival, Silvina (editoras), Imágenes de lo real. La representación de lo político en el documental argentino, Buenos Aires, Libraria, 2007. Getino, Octavio y Velleggia, Susana, El cine de “las historias de la revolución”. Aproximación a las teorías y prácticas del cine de “intervención política” en América Latina (1967-1977), Buenos Aires, Grupo Editor Altamira, 2002.

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Table des illustrations

Crédits Permiso para pensar, Eduardo Meilij, 1989.
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Légende Los actos eran monumentales e incluían una imaginería propia
Crédits Permiso para pensar, Eduardo Meilij, 1989.
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Légende Entrega de premios con las fotos de Perón y Evita presidiendo la ceremonia.
Crédits Permiso para pensar, Eduardo Meilij, 1989.
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Pour citer cet article

Référence électronique

Marta Noemí Rosa Casale, « El documental histórico en los primeros años de la transición. Permiso para pensar (E. Meilij, 1989), un caso atípico », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Images, mémoires et sons, mis en ligne le 01 octobre 2013, consulté le 18 avril 2015. URL : http://nuevomundo.revues.org/65722 ; DOI : 10.4000/nuevomundo.65722

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Auteur

Marta Noemí Rosa Casale

Universidad de Buenos Aires[email protected]

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The historical documentary film during the immediate years following the dictatorship. Permission to think (E. Meilij, 1989), not an ordinary case

[01/10/2013]

The production of documentary films on politics was significant during the Alfonsín Government. At that time films that dealt with past political events cast a view of ample scope in order to cover deeds quite distant in time with the aim of reaching a conciliatory discourse vis á vis party lines. Their impact allows for the conclusion of a relatively important influence on the electorate at the time of the ballot. In this respect, Permission to think, the first and only film work of Eduardo Meilij, law practitioner, is an exception both with regard to its style and ideological conception: it radically departs from most of the production at that time. The film focuses on the years of the First Peronist government concentrating on the figures and characters of both Juan Domingo and Eva Perón from a pressumed “objective” point of view based on official propaganda documents of the times. Nevertheless, from the start it is clear that the film projects a critical and absolutely negative view about its central characters. This paper aims at discussing and answering this seeming paradox in detail.

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El Rayo peronizador

febrero 26, 2018

Rayo peronizador

Por Federico Fernández.

rayo peronizadorEn los últimos días las redes sociales explotaron con el #RayoPeronizador (principalmente Twitter). Si vivís en Marte y no te enteraste, se trata de memes compuestos por tres imágenes: la primera positiva, la segunda con Juan Domingo Perón emitiendo un rayo con sus ojos y la tercera con una variante negativa de la primera imagen. Así, por ejemplo a la imagen de un chico de primaria haciendo los deberes, el #RayoPeronizador la transforma en un niño piquetero encapuchado.

Los orígenes del meme se remontan al brasileño Paulo Batista, quien en 2014 compitió por una banca en el estado de San Pablo.

Batista filmó uno de los spots más exóticos de los últimos tiempos. En el mismo, el candidato vuela como una especie de Superman y lanza rayos desde sus ojos. El “raio privatizador” vuelve primermundista todo lo que toca. Por ejemplo, una imagen de un tren viejo y que transporta gente hasta en su techo cambia por la de un tren ultramoderno, donde los pasajeros sólo viajan dentro de los vagones cómodamente sentados.

Lo que nos lleva al festival de memes del #RayoPeronizador.

rayo peronizador.

Perón fue el último presidente argentino en no quejarse de la herencia recibida. Al contrario, en el típico estilo pedante y fanfarrón que condensa muchas de las miserias del ser nacional, el General afirmó en 1946 que: «No podemos caminar por los pasillos del Banco Central, tan abarrotados están de lingotes de oro».

Al momento de la llegada de Perón al poder, la Argentina todavía era un país pujante y rico. Si bien ya se experimentaban algunas de las consecuencias de la ruptura del orden constitucional y el abandono de las políticas liberales, el país estaba en un posición ideal para retomar la senda del libre comercio y el crecimiento.

Todavía a mediados de los 40s, el PBI per capita argentino era muy similar al de Australia o Canadá. Pero hoy no somos ni los primos pobres de esos países.

¿Qué pasó? Pasó el primer experimento populista de la historia contemporánea.

Perón fue el precursor y maestro de lo que más recientemente han hecho los Chávez en Venezuela, los Evo Morales en Bolivia, los Alexis Tsipras en Grecia y demás sátrapas.

La riqueza acumulada por las generaciones anteriores en un orden económico más capitalista y de libre mercado le dio a Perón el combustible necesario para llevar adelante una fiesta de gasto y demagogia pocas veces vista. Durante unos años todo parecía ser magnífico, pero ya para principio de los 50s el modelo de despilfarro se había quedado sin recursos.

Desgraciadamente, estos años dorados de la política peronista quedaron grabados a fuego en la memoria de muchos. También alimentó el mito la astucia demoníaca de Perón para fragmentar a la sociedad, generando odios que duraron generaciones. Todas las consecuencias negativas del populismo peronista eran interpretadas como una venganza de los “oligarcas” o una conspiración de fuerzas oscuras internacionales.

Más cercano en el tiempo, basta con mirar la piedra angular del poder político peronista: el conurbano bonaerense.

En La Matanza, por ejemplo, casi el 40% de sus 2,2 millones de habitantes son pobres, hay 114 villas y la mitad de las calles son de tierra. De hecho, en el Gran Buenos Aires se concentra el 50% de la marginalidad del país.

El ex gobernador bonaerense Scioli, derrotado en las elecciones presidenciales de 2015, hacía campaña prometiendo cloacas, gas y luz eléctrica. Todos servicios que en su provincia estaban en un estado deplorable… tras gobiernos peronistas consecutivos desde 1987.

28 años no le fueron suficientes a los abanderados de los humildes para, al menos, construir cloacas.

El #RayoPeronizador es, en el fondo, la expresión de cultura pop del hartazgo absoluto que tiene la mayoría respecto de las promesas vacías y los constantes fracasos a los que ha llevado el peronismo. Los tragicómicos memes son una muestra de algo más profundo: el peronismo es peor-nismo y ya todos lo saben. El rey Perón está desnudo.

Tras 70 años de predominio político, la decadencia causada por el peronismo es palpable y está a la vista de todos. Se la ve en las calles de tierra, las condiciones de vida miserables de millones de chicos, la explosión de villas miseria, la marginalidad aberrante del conurbano, la feudalización de las provincias del norte, la caída de los niveles de vida y riqueza -ya no sólo frente a los países más desarrollados sino- frente a nuestros vecinos de la Región, el atraso tecnológico, la corrupción rampante. La lista podría ser casi interminable.

La última desventura histórica del peronismo fue el neopopulismo chavista del matrimonio Kirchner. El proyecto de la pareja del Sur era el de finalizar la obra pauperizadora del PJ, cerrar al país y gobernar imponiendo el mismo estilo clientelar del conurbano bonaerense. Pero para sorpresa de muchos, incluido el “círculo rojo”, encuestadores, políticos, periodistas y empresarios, en 2015 algo salió mal.

Dando una muestra de vitalidad en la que pocos creían, la sociedad argentina derrotó al proceso populista en las urnas. Argentina es el primer país de Latinoamérica que se saca de encima al populismo con una elección. El peronismo no ha tomado nota aún de esta ruptura.

Al contrario, ante la orfandad de poder actual y una sociedad a la que no tiene nada que decirle, regresa a sus modos más trogloditas. Cristina sólo puede recostarse en los sectores más pauperizados del conurbano bonaerense para sacar votos que ya no son ganadores; mientras que Moyano organiza una manifestación de auto-defensa judicial acarreando gente en camiones y amenazando a la democracia. El actual doble comando que domina al PJ, la ex-presidente millonaria y el sindicalista ricachón, sólo es capaz de llevar a cabo acciones que repugnan a una mayoría social cada vez más grande y estable.

#RayoPeronizador es una de las tantas maneras que expresan que el peronismo da náuseas. El tiempo lo dirá, pero hay muchas señales que indican que el predominio político peronista ha llegado a su fin. Lo que es seguro que hoy peronismo es sinónimo de decadencia.

—Federico Fernández es Senior Fellow del Austrian Economics Center (Viena, Austria). Presidente de la Fundación Internacional Bases (Rosario, Argentina). Premio a la Libertad 2005, otorgado por la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.

Fuente: atlas.org.ar, 26/02/18.


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El 17 de octubre fue un invento

julio 2, 2015

“El 17 de octubre fue una manipulación de Perón”

Entrevista a Silvia Mercado, autora de «El Relato Peronista». Un nuevo libro de investigación refuta mitos del peronismo tomados como hechos históricos.

Grabado en la memoria. Evita y Perón el día en que ella renuncia a la vicepresidencia.

Grabado en la memoria. Evita y Perón el día en que ella renuncia a la vicepresidencia.

Por Marcelo Larraquy.

Hace dos años, la periodista y escritora Silvia Mercado sorprendió al mercado editorial con El inventor del peronismo, un libro sobre la vida de Raúl Apold, el secretario de Medios de Juan Perón, que casi no había llamado la atención en la narrativa histórica y atrajo miles de lectores. Ahora Mercado acaba de lanzar El Relato Peronista. Porqué la única verdad no siempre es la realidad, en el que discute distintos sucesos que adquirieron carácter mítico en el peronismo.

-Usted dice que entre el imaginario y los hechos reales del peronismo hay mucha distancia. ¿Por qué?

17 de octubre aficheEl peronismo es un relato, un sistema de creencias. Ese relato, tremendamente poderoso, fue creado desde el aparato de Estado. Lo compartimos todos. Los que son peronistas y los que no. Creemos que el 17 de octubre fue una movilización espontánea para sacar a Perón de la cárcel, que el 22 de agosto Evita renunció en un “Cabildo abierto” a la postulación a la vicepresidencia, que Perón y Evita realizaron 10 años de felicidad absoluta.

-¿No fue así?

-No, el 17 de octubre no fue espontáneo. Fue una manipulación de Perón para salvar el golpe de Estado de 1943. El 19 de septiembre del ’45 hubo una movilización más importante que la del 17, en la que se pedía a la Corte Suprema que se hiciera cargo del gobierno y convocara a elecciones democráticas. El Eje acababa de perder la guerra. Esto obligó a Perón a forzar la situación para que lo desplacen del gobierno, construir una “prisión” y convocar a su propia gente, con una gran organización que incluyó a la Policía Federal, que le respondía, y al Ejército, que en su gran mayoría también, para hacer una gran gesta popular. El 17 de octubre fue una manipulación de Perón para que el GOU no entregara el gobierno.

-En “El relato…” se relativizan las conquistas sociales durante el peronismo. ¿No son hechos materiales comprobados?

-El peronismo propone un dilema entre justicia social y libertad. Es falso. Cuando Perón lidera el golpe del ‘43, en Uruguay había jornada de 8 horas, aguinaldo, voto femenino y las mujeres podían ser electas. Era un gobierno democrático con una gran cantidad de derechos sociales y de género, ya adquiridos. En la Argentina había un sector conservador-oligárquico que retrasó la puesta en marcha de esos derechos, pero en otros países de Latinoamérica se pudo encarar reformas sociales con la democracia.

-¿Cómo caracteriza al primer peronismo?
-Las libertades fueron cortadas. Hubo censura y persecución. Las radios quedaron en manos del Estado o de empresarios amigos a favor del gobierno. La oposición no pudo hablar por los medios. Si los artistas no estaban a favor del régimen, no trabajaban. Fue un régimen autoritario con tintes totalitarios, directamente dictatoriales. Lo que hubo en esos diez años fue una enorme producción de propaganda, de relato, que por censura o autocensura los diarios repetían. Lo que se publica en diarios de Uruguay, Brasil y Chile es diferente de lo que se publica en la Argentina. Las protestas estudiantiles, las movilizaciones contra el GOU, la marcha de festejo por la caída de los nazis, reprimida por la Policía Federal, están invisibilizada en los diarios argentinos. La propia Unión Democrática (UD), que organizó la multitudinaria “Marcha por la Constitución y Libertad”, fue demonizada en la historia.

-¿Por qué?

-Primero porque fracasó como proyecto político. Fue visto como “el error” de la historia. Entonces, cualquier coalición de partidos de oposición a un gobierno populista es la “Unión Democrática”, la unión de oligarcas. Los oligarcas era minoritarios en la UD. Hubo oligarcas que estuvieron con Perón y no se los demonizó, como el caso Juan Carlos Picazo Elordy, titular de la Sociedad Rural y ministro de Agricultura de Perón. Entonces no importaba si alguien era de la oligarquía sino de qué lado estaba, como sucede ahora.

-Por mucho menos de lo que acaba de decir, a una persona se le dice “gorila”.

-Exacto. Si te dicen “gorila” tu palabra ya deja de tener valor, no le interesa a nadie porque sos “gorila”, y los “gorilas” son estigmatizados. Y esto demuestra el éxito del relato. Hace 30 años que escribo e investigo peronismo. Antes no pensaba así. Todo lo que decía mi papá, que había vivido en la década peronista, no era falso como yo creía. Mi papa fue un sindicalista radical, lideraba en Comodoro Rivadavia un sindicato petrolero en alianza con comunistas, socialistas y anarquistas. Y cuando llegó el peronismo lo obligaron a fusionarse con un sindicato peronista. Lo discutieron en asamblea. El no quería… y lo metieron preso a a mi papá y a toda la conducción del gremio. Lo liberaron cuando aceptó el retiro voluntario de YPF. Cuando mi papá me contaba estas cosas yo pensaba que me mentía o era un “gorila”. El kirchnerismo me hizo pensar que tal vez lo que decía mi papá no era errado.

-¿En qué se identifican el relato del kirchnerismo y el del peronismo original?

-Hay puntos en común: la vocación de imponer una voz única, de intentar utilizar los medios para replicar la misma propaganda que sale del aparato gubernamental, no dialogar con la oposición, dividir a la sociedad en amigos y enemigos.

-¿Qué cree que pensaba Néstor Kirchner de Perón?

-Que era un hijo de puta.

-¿Lo podría desarrollar un poco más?

-La palabra “hijo de puta” tiene doble significado: mala persona y admiración. Eso es lo que provocaba Perón en Kirchner y en el peronismo. Insulto y admiración a la vez. Kirchner-Cristina y Perón-Evita son los intentos del poder permanente. Como Rosas en el siglo XIX.

-¿Cómo evaluá la comunicación del kirchnerismo?

-Muy eficiente. De enorme calidad profesional.

-¿Le suman las cadenas nacionales a la Presidenta?

-Es la parte menos importante la comunicación. Tiene que ver con un capricho de Cristina. Lo importante de la comunicación kirchnerista son las fiestas del Bicentenario, el Museo del Bicentenario, el Centro Cultural Kirchner, la enorme cantidad de relato que discurre en los programas escolares, Primario y Secundario. La inventora del relato kirchnerista es Cristina.

-¿Por qué lo dice?

-Me lo reconoció Javier Grossman, que es el realizador de los actos. Ella estuvo horas pensando cada detalle de los festejos del bicentenario, dándole su propio contenido histórico. Se interesaba por los shows, las luces, la puesta en escena mientras Kirchner rosqueaba con un concejal de Santa Rosa de Calamuchita para recuperarse de la derrota electoral de 2009.

LA TRILOGIA 

Además de dedicarse a la comunicación política y el periodismo -conduce un programa sobre investigación periodística en Radio Ciudad-, Silvia Mercado escribió en los años ochenta sobre la derrota electoral de 1983, Peronismo. La mayoría perdida y otro sobre el secuestro del dirigente de Luz y Fuerza Oscar Smith. Después de Apold. El inventor del peronismo y El Relato Peronista.

Fuente: Clarín, 02/07/15.

Más información:  Permiso para pensar 

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