Un choque de generaciones en McDonald’s

marzo 11, 2012

Un choque de generaciones en McDonald’s

Por Julie Jargon

 

TOLLESON, Arizona, EE.UU. — Cuando Travis Heriaud propuso gastar US$40.000 en la inauguración de un nuevo McDonald’s aquí, patrocinando una entrega de libros para niños y organizando un desfile de animales del zoológico, su padre, Lee, se opuso.

Lee Heriaud, el propietario de 59 años de 12 restaurantes McDonald’s, temía que el evento perjudicara el flujo de caja durante un año entero. «Te has pasado aquí», le dijo a su hijo.

Travis, de 30 años, siguió adelante de todas maneras y sobrepasó el presupuesto gastando incluso más en promociones adicionales para el nuevo establecimiento. Sin embargo, sus ingresos tras el primer año se encaminan a superar en 50% las proyecciones de la compañía matriz. Otros McDonald’s en el área han empezado a imitar su estrategia.

Los resultados sorprendieron a Lee Heriaud. «Para mí era difícil ver más allá del costo», reconoce. «No pensé que fuera a compensar».

Puede que McDonald’s Corp. parezca un gigante corporativo más, pero su salsa secreta en Estados Unidos siempre han sido sus pequeñas franquicias que operan como un negocio familiar. Ahora, esa red atraviesa su mayor transformación generacional en décadas, conforme los hijos de los propietarios empiezan a asumir puestos de liderazgo.

Como con cualquier iniciativa empresarial, la transición está plagada de desafíos. McDonald’s se enorgullece de seleccionar cuidadosamente a sus franquiciados, por lo que no alienta el nepotismo puro y duro. Los hijos e hijas de dueños de franquicias no tienen el derecho automático a heredar los restaurantes de sus padres. En su lugar, deben pasar por un proceso de entre uno y cinco años para demostrar que son capaces de administrar sólidos restaurantes antes de ser aprobados como franquiciados. «La generación siguiente no tiene un derecho de nacimiento a convertirse en un propietario; tienen que ganárselo», explica John Kujawa, vicepresidente de franquicias de McDonald’s USA.

En América Latina y el Caribe, el negocio funciona con un sistema diferente. Desde 2007, la empresa argentina Arcos Dorados opera como una gigantesca franquicia de McDonald’s en la región y también otorga los derechos a otros franquiciados. La empresa opera o franquicia más de 1.770 restaurantes en 20 países y territorios.

Rebeldes con causa

Por ahora, los resultados en EE.UU. son variados, aseguran ejecutivos de la empresa. Habiéndose criado en una era de documentales como Fast Food Nation y Súper Engórdame, la nueva generación tiene la misión de abordar las críticas contra la industria de la comida rápida. Los franquiciados más jóvenes proponen desde ingredientes más sanos, incluyendo pan de hamburguesa sin gluten y verduras orgánicas, a una mayor responsabilidad corporativa en asuntos como el reciclaje y la provisión de servicios comunitarios, como el reparto de libros a familias de bajos recursos. El grupo también promueve un mayor uso de la tecnología, por ejemplo instalando Wi-Fi en los restaurantes y abriendo perfiles de McDonald’s en Facebook.

Los cambios no siempre son aplaudidos por los dueños de la vieja guardia, algunos de los cuales se resisten a novedades tan inofensivas como las tarjetas de crédito. La sede de McDonald’s, en Oak Brook, estado de Illinois, ha descartado algunas de las ideas, prefiriendo esperar a ver si tienen una amplia aceptación antes de adoptarlas.

Con todo, es probable que este grupo de nuevos propietarios tenga un impacto cada vez mayor en los ingresos de la mayor cadena de comida rápida del mundo: los dueños de franquicias McDonald’s de la nueva generación, cuyos padres o abuelos tenían restaurantes, representan actualmente el mayor porcentaje de todos los franquiciados en la historia: 30% en EE.UU., frente a 18% en 2001. La compañía prevé que la cifra llegue a 37% en los próximos cinco años.

Danya Proud, vocera de McDonald’s, señala que las nuevas propuestas tienen que ser apropiadas para los 14.000 establecimientos que tiene en el país. «Con un sistema de nuestro tamaño, tiene que ser algo que tenga un atractivo para las masas».

El valor de las acciones de McDonald’s casi se han cuadruplicado desde fines de 2003, cuando adoptó un plan para frenar la inauguración de locales en EE.UU. y concentrarse en mejorar las operaciones de los restaurantes en operación. Aun así, algunos inversionistas se preguntan cuánto margen le queda para seguir creciendo.

Después de que el gigante reportara otro trimestre sólido en enero, sus acciones cayeron conforme los inversionistas se preguntaban cuánto más podría durar su buena racha. El jueves, McDonald’s anunció que sus ventas en febrero en restaurantes abiertos al menos 13 meses crecieron 7,5% a nivel mundial. La cifra, no obstante, decepcionó a los inversionistas y la acción cerró con un descenso de 3,21% a US$96,96.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/03/12.

Moody’s declara a Grecia en cesación de pagos tras canje de deuda

marzo 10, 2012

Moody’s declara a Grecia en cesación de pagos tras canje de deuda

Por Nathalie Tadena

 

Moody’s Investors Service indicó el viernes que considera que Grecia cayó en incumplimiento luego que el país completara un canje de deuda por 177.000 millones de euros a costa de una fuerte pérdida para los acreedores privados.

La agencia señaló que la operación representa «un canje angustiante» y que por lo tanto es una cesación de pagos.

Moody’s destacó que espera en las próximas semanas un canje de deuda similar por parte de los bonistas que se rigen por las leyes extranjeras, así como de los tenedores de deuda de empresas de propiedad estatal que ha sido garantizada por el estado.
Fuente: The Wall Street Journal, 10/03/12.

El canje de bonos griegos no pone fin a la crisis

marzo 10, 2012

El canje de bonos griegos no pone fin a crisis

Por Richard Barley

 

La mayoría de los tenedores de bonos griegos cedieron ante lo inevitable. Cuando les pidieron que formaran parte de la mayor reestructuración de deuda soberana de la historia, de 206.000 millones de euros, los tenedores de 172.000 millones de euros en bonos accedieron. Las cláusulas de acción colectiva elevarán la aceptación a 197.000 millones de euros, que corresponde al 95,7% del total, lo que posiblemente activará los canjes por incumplimiento crediticio, o CDS. Grecia debería obtener su segundo rescate, y la amenaza que representaba para los mercados mundiales debería amainar. Pero aún hay algunos cabos sueltos.

Algunos tenedores de bonos decidieron no aceptar el canje. Los 25.000 millones de euros en bonos bajo las leyes griegas que aún están en circulación serán tratados a través de cláusulas de acción colectiva. Lo que es más importante, cerca de 9.000 millones de euros en bonos regidos por leyes internacionales y de emprendimientos estatales, donde los inversionistas podrían tener una posición más fuerte, no aceptaron el canje. Grecia ha extendido la subasta para esos bonos hasta el 23 de marzo, y advirtió que después de esa fecha, no habrá una oferta mejor.

Si persisten los indecisos, tendrán que llegar a un acuerdo con ellos. Una cesación de pagos sobre esos bonos es una posibilidad, porque ya no representan un problema sistémico. Es poco probable que los gobiernos de la zona del euro destinen más efectivo de los contribuyentes para repagar completamente a algunos tenedores de bonos privados. Los tenedores de bonos tendrán entonces que buscar sus oportunidades a través de los tribunales.

En tanto, los inversionistas que participan aún no pueden respirar tranquilos. Obtendrán un 15% de sus tenencias en títulos similares al efectivo y un 31,5% en nuevos bonos griegos, más un valor vinculado al crecimiento del producto interno bruto de Grecia. Pero los nuevos bonos se negociaban el viernes entre 20 y 25 centavos por cada euro, lo que sugiere que los inversionistas no creen que la deuda griega sea ahora más sustentable.

La mayor parte de la deuda griega estará ahora en manos oficiales, lo que hará cualquier cesación de pagos futura más un dolor de cabeza para los gobiernos de la eurozona que para los mercados. Y las necesidades de financiamiento de Grecia han sido fuertemente reducidas gracias a los bajos cupones de los nuevos bonos -de apenas el 2% hasta el 2015 y del 3% hasta el 2020, con aumentos posteriores- al recorte de las tasas de interés y la extensión a los vencimientos de los préstamos oficiales. El programa es difícil, pero no está inevitablemente destinado al fracaso como sugieren algunos.

Una preocupación mayor es que el éxito del canje ha proporcionado un parámetro para futuras reestructuraciones de deudas soberanas. Se ha roto un tabú. Hasta ahora, hay pocas señales de que el acuerdo haya generado un contagio hacia Portugal. Pero si la dinámica de la deuda portuguesa empeora significativamente este año, la zona del euro podría tener problemas para persuadir a los mercados a creer en su mantra de que Grecia es un caso aislado.
Fuente: The Wall Street Journal, 10/03/12.

Las restricciones al Libre Comercio en Argentina

marzo 8, 2012

Negociar

Por Enrique Szewach

 

La protección contra el libre comercio internacional, es siempre un tema de “frazada corta”. Cuando se protege a algún sector, se “desprotege”, simultáneamente, a otro. Esto es así, porque la protección, por definición, limita la competencia, y la especialización, y ello hace que, en general, los precios y las calidades de los productos protegidos sean superiores (precios) e inferiores (calidades) de los que se hubieran obtenido en un escenario de libre comercio. Si esos productos son más caros o inferiores, quienes los utilizan como insumos en su país, para sus propias actividades, resultan perjudicados, o bien porque tienen menos rentabilidad de la podrían haber tenido, o bien porque se les dificulta enfrentar a sus propios “competidores importados” que pagan más baratos los insumos y, por ende, pueden vender más baratos sus productos.

A su vez, si ciertos productos son más caros, queda menos ingreso disponible para consumir el resto, redistribuyendo ingresos y rentabilidades desde los protegidos a los desprotegidos.

Por último, como la protección reduce la demanda de moneda extranjera, el tipo de cambio real es menor y se desalienta el crecimiento de los sectores exportadores.

Sin embargo, pese a que tanto la teoría económica como la evidencia empírica resulta contundente respecto de las ventajas del libre comercio frente a economías cerradas, y las ganancias de bienestar para todos,  pocos países recurren a esquemas arancelarios uniformes y bajos, y mantienen sus economías fuertemente abiertas.

De allí, el surgimiento de arreglos institucionales globales que, al menos, limitan y regulan las restricciones al comercio internacional, aunque los mismos han sido frecuentemente eludidos, evadidos o disfrazados de otro tipo de normas.

Por lo tanto, dado que el libre comercio ha sido reemplazado por el “comercio administrado”, los tratados especiales de comercio regional y otro tipo de acuerdos negociados, lo importante es negociar bien.

Según el célebre sociólogo, economista y filósofo italiano Vilfredo Pareto, en todas  las negociaciones, la suma del beneficio que las partes se llevan tiene un máximo teórico, pero los humanos, que somos imperfectos, rara vez logramos aprovechar totalmente el valor que ofrece la oportunidad y alcanzar ese máximo. En la jerga de la negociación se llama a eso “dejar valor sobre la mesa”.

Es decir, la teoría indica que un determinado acuerdo es el óptimo  para ambos negociadores pero ellos son incapaces de arribar a ese pacto. A menudo por fallas en la comunicación.

Una regla que se verifica con bastante frecuencia es que “a mayor comunicación, mejores acuerdos”. Sin embargo las tensiones propias de las negociaciones suelen hacer que se reduzca la comunicación. Los supuestos que tenemos sobre la negociación que estamos llevando a cabo y sobre la otra parte, frecuentemente alejan nuestra conducta de la que sería la más conveniente para llegar al acuerdo óptimo.

Suponer, por ejemplo, que la negociación es una confrontación en la que todo lo que uno gana lo pierde el otro da como resultado una actitud poco colaborativa que será imitada inmediatamente por la otra parte y tendrá un efecto devastador sobre la sinergia que el trabajo en equipo puede lograr.

Por el contrario, creer que se puede “crear valor” en la negociación y que por lo tanto no es necesario competir y confrontar, ayuda a que ambas partes salgan mucho más beneficiadas. 

La Argentina y Brasil, tienen un arreglo institucional de libre comercio, junto con Paraguay y Uruguay, en el ámbito del Mercosur. Este marco impide la introducción de restricciones al intercambio comercial de los países miembros, salvo excepciones fundadas y transitorias. De manera que, objetivamente, cualquier medida que impida el libre comercio en la región resulta violatoria de acuerdos previos. Sin embargo, en distintos momentos, cada país ha vulnerado estas condiciones y utilizado más de la cuenta, procedimientos “excepcionales”.

Esta vez, es el turno de la Argentina y sus nuevos trámites burocráticos para autorizar importaciones. Intentar una negociación exitosa para moderar o eliminar estas restricciones implica entender las razones que llevaron a la Argentina a introducir estas medidas. Esto en negociación suele llamarse “pasar de posiciones a intereses y buscar opciones legítimas”.

La posición argentina es “limito las importaciones”, su verdadero “interés” es: “Tengo menos dólares disponibles en las reservas del Banco Central para pagar deuda externa e importaciones impostergables –como las de energía- porque en los últimos años, en lugar de ingreso de capitales, la política interna generó una fenomenal salida de capitales, superior a los 80.000 millones de dólares, y porque la política energética acabó con el autoabastecimiento y ahora hay que importar lo que antes se exportaba”.

El problema, entonces, no es de protección a la industria local, o mejorar el intercambio comercial, el problema es “faltan dólares en la caja”.

Pero si ese es el problema, Brasil, que en estos años acumuló dólares y reservas internacionales y ha debido, en muchos momentos, limitar el ingreso de dólares de inversores especulativos, bien podría ofrecer, junto a su sector privado, un esquema de “ventas a crédito”,  “ventas a largo plazo”, “ampliación del comercio sin dólares, con clearing de reales contra pesos”, “marcos plurianuales de metas de balance comercial”, etc.

En otras palabras, la Argentina es estructuralmente “importadora” en su industria, y Brasil ha sido en estos años, y gracias al Mercosur, un excelente proveedor.

A su vez, la Argentina estuvo limitando las exportaciones agrícolas –en particular trigo- a Brasil, lo que agravó el déficit comercial en contra de la Argentina. La Argentina hoy tiene menos dólares para importar y necesita, además, importar productos energéticos que Brasil produce en cantidad y calidad.

La Argentina podría liberar exportaciones hacia Brasil, en particular en su agroindustria, y Brasil otorgar financiamiento especial a sus exportadores para reducir la necesidad de dólares contado de sus contrapartes argentinos.

Es más se podrían “liberar automáticamente”, las exportaciones brasileñas financiadas a x años de plazo, incluyendo las energéticas.

Para Brasil, 3.000 o 4.000 millones de dólares menos en sus reservas, en el corto plazo,  no serían un problema y para la Argentina, mientras rearma su política económica, un gran alivio.

El interés argentino es usar menos dólares y el interés brasileño es seguir vendiendo a la Argentina. Salir de las posiciones, de los egos y de los problemas de comunicación y pasar a la negociación creativa, agregando valor, puede ser, entonces, una solución.
Fuente: Ámbito Financiero, 08/03/12.
Más información: www.szewachnomics.com.ar

Adiós al Empleo

marzo 8, 2012

Adiós al Empleo

Por Fernando Vigorena

 

En el exacto momento en que estoy digitando estas líneas, tengo, aquí en mi escritorio, un montón de folletos de cursos de especialización, de los más variados tipos y precios, algunos con nombres bastante extraños que no me atrevo a descifrarlos. Sin contar con los folletos electrónicos. Pero sin estos cursos, se dice que es muy difícil encontrar una posición importante en una empresa moderna.

Al mismo tiempo, en la pantalla de mi computadora, hay 5 mensajes que recibí hoy de lectores afligidos (lo normal son hasta 10 mensajes, hoy es un día tranquilo).

Después de relatar sus desventuras, los lectores afligidos anexan sus currículos y me preguntan qué está errado en ellos, ya que no están consiguiendo una empresa “acorde” con su formación académica.

Pero eso todo el mundo lo sabe, no es ninguna novedad. La gran novedad, para mí, fue cuando traté de cuadrar calificaciones académicas con ofertas laborales. Leí los currículos y luego miré el montón de panfletos. Para mi sorpresa, los lectores afligidos ya habían hecho la mayoría de esos cursos y otros semejantes, y en algunos casos, otros mejores. Pero eso no era suficiente para abrirles las puertas de las “empresas modernas”.

Independiente de la edad y de la experiencia de los lectores afligidos, la respuesta para todos ellos era la misma: “No hay vacantes”. Pero, a pesar de que no parezca esa una buena noticia, la mala es que: “No habrá vacantes”, inclusive con crecimiento económico y lejos de las crisis de turno.

Según mis modestas estadísticas, que son muy diferentes a los datos oficiales de Latinoamérica, de cada diez profesionales bien preparados que hoy circulan por el mercado, no más de tres tiene empleo de acuerdo a sus calificaciones. Tres de ellos están sub-empleados, o sea que se conforman con ganar menos de lo que merecerían, y cuatro figuran en la lista de los “por el momento estoy en la búsqueda de nuevos desafíos”.

¿Pero, qué mundo es este?

Pues, este es el mundo actual y creo que el futuro será más complejo. Un mundo enteramente nuevo, en que algo que nuestros padres llamaban de “empleo” está acabando, por lo menos según los parámetros que ellos usaban. Mi padre llamaba a este proceso con  el nombre de “buscar una colocación”. Mi abuelo, lo llamó de “conseguir un servicio”. Mi generación, más desarrollada, aprendió que el “empleo” era el arriendo temporario de nuestro tiempo y de nuestro talento, remunerados con un salario, un montón de beneficios indirectos y, con un poco de suerte una oficina con ventana hacia la calle.

Y, para conseguir todo eso, bastaban apenas dos cosas, “tener estudios”, “tener voluntad” (y lógicamente, tener un currículo). ¡¡Y cómo fueron buenos esos tiempos!!

Mi generación privilegiada, fue la última en tener acceso casi irrestricto a las universidades y, lo más importante, encontró un mercado de trabajo carente de profesionales actualizados. Fue una fiesta, pero, como siempre, algún día alguien tendría que pagar la cuenta. La que se llevó el problema fue la generación de los lectores afligidos.

Resultado: Académicamente hablando creamos la mejor generación de profesionales de nuestra historia. Solo que las empresas “modernas” viajaron en sentido contrario. Nuestras universidades están preparando muy bien a un profesional para un mundo que ya no existe. Y lo peor, es que están convencidas de que lo hacen bien.

En el mundo entero, las fusiones de la década del 90 podaron miles de empleos. El avance tecnológico que recién comienza, otro tanto. Sin contar con la paranoia de la reducción de costos, la anorexia estructural y muchos otros flagelos.

Pero hay buenas perspectivas ¿no es cierto? Porque todo artículo que se precie de tal, debe traer también palabras de esperanza. Sí, hay, perspectivas. Buenas perspectivas.

¡¡¡Su éxito es ahora de su responsabilidad, usted es quien lo construye!!!

Pero eso no nos lo enseñaron en la Universidad, así que prepárese para reinventarse y emprender permanentemente y no le haga caso a los personajes que dicen que la situación se arreglará el próximo semestre. Puede ser tarde.

Aunque Latinoamérica crezca a tasas de 6% en los próximos años, esta tendencia no va a eliminar el déficit de empleos estables. Puede, cuando mucho, crear un número razonable de trabajo variable. Sin mencionar que, cada año, algunos jóvenes bien preparados podrán continuar ingresando al mercado del empleo fijo.

Hasta hace poco tiempo atrás alguien, sin perspectivas de empleo, comenzaba a pensar en abrir su propio negocio. En los años 60, un bar. En los 70, un local de lotería. En los años 80, una arrendadora de vídeo. En los 90 un web site y en esta época un negocio vinculado a las redes sociales. O sea, el negocio propio era una alternativa para quien “no le iba bien en el mercado laboral” o “estaba insatisfecho”. A partir de esta generación que está brotando ahora, el mundo está dando un giro sin precedentes.

Ahora somos capaces de producir sin empleo, pero no somos capaces de consumir sin empleo.

Lo que las empresas tienen ahora, y al por mayor, son proyectos para ser llevados a cabo por un tipo diferente de trabajador. En esta área están las enormes oportunidades, pero pocos se están dando cuenta de este cambio y esperan que los avisos en los diarios solicitando profesionales, aumenten el domingo próximo.

El viejo y buen empleo quedó restricto a una minoría compuesta de muy pocos genios (escasos), afortunados (algunos) y apadrinados (casi todos). Por lo tanto el “empleo en una gran organización moderna” se transformó, de repente, en la menos recomendable de las opciones. No es una cuestión de competencia, pero sí de estadística. Los más amenazados son los que continúan aprendiendo a ser empleados para las organizaciones. O sea, para los futuros afligidos.

Fuente: Boletin EmpreNautas, 25/02/12.

 

Fernando Vigorena

La amnesia de la crisis financiera

marzo 7, 2012

La amnesia de la crisis financiera

Por Tim Geithner

 

Hace cuatro años, una noche de marzo de 2008, recibí una llamada del presidente ejecutivo de Bear Stearns en la que me informaba que planeaban declararse en bancarrota por la mañana.

Bear Stearns era la más pequeña de las grandes instituciones de Wall Street, pero estaba profundamente arraigada en los mercados financieros y tenía la mezcla perfecta de vulnerabilidades. Tomó demasiados riesgos. Dependía de miles de millones de dólares de financiación riesgosa a corto plazo. Y tenía miles de contratos derivados con miles de empresas.

Estas debilidades convirtieron a Bear Stearns en la baja inicial más importante en lo que se convertiría en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Pero como vimos a fines de 2008, esas debilidades no eran exclusivas de esa firma.

En la primera mitad de 2008, más estadounidenses comenzaban a afrontar pagos de hipotecas más altos a medida que las tasas de interés aumentaban y ya no podían recurrir a una refinanciación para evitarlas porque el valor de sus hogares dejó de subir: la primera señal de una ola de ejecuciones y una terrible caída en los precios de las viviendas. Para cuando Bear Stearns quebró, la recesión ya había comenzado varios meses atrás, pero por supuesto empeoraría mucho más en los meses siguientes.

Estos problemas eran en parte el resultado de una amnesia. No había recuerdos de una crisis extrema, ningún recuerdo de lo que puede suceder cuando un país permite que grandes cantidades de riesgo se acumulen fuera de las barreras de protección que requieren todas las economías.

Cuando el presidente ejecutivo de Bear Stearns llamó esa noche, no fue porque yo fuera el supervisor o regulador de su firma, sino porque en ese momento era el director del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que se desempeña como el departamento de bomberos del sistema financiero.

Las barreras de protección financieras en la ley en ese momento eran trágicamente anticuadas y débiles. Ni la Fed, ni ninguna otra agencia federal, tenían la amplia autoridad necesaria sobre firmas de inversión como Bear Stearns, aseguradoras como AIG, o los gigantes hipotecarios respaldados por el gobierno Fannie Mae y Freddie Mac.

Los reguladores no tenían la autoridad que necesitaban para supervisar e imponer límites prudentes sobre el riesgo general y el apalancamiento de grandes instituciones financieras no bancarias. Y no tenían la autoridad para llevar a estas firmas, o holdings bancarios, a una quiebra administrada que redujera su tamaño de forma ordenada o de otra forma contener el daño causado por su quiebra. Las barreras de protección sobre los bancos eran mucho más severas que las aplicadas en cualquier otro rincón del sistema financiero, pero incluso esas medidas no eran lo suficientemente conservadoras.

Se había desarrollado un enorme sistema bancario en las sombras sin regulación significativa, que usaba billones (millones de millones) de dólares en deuda a corto plazo para financiar actividades financieras inherentemente riesgosas. Los mercados de derivados crecieron a más de US$600 billones, con poca transparencia o supervisión. La deuda de los hogares aumentó a un alarmante 130% de los ingresos, y una enorme porción de esos préstamos se originaron con poca o ninguna supervisión y débiles protecciones para el consumidor.

El fracaso en modernizar el sistema de supervisión financiera antes de que se presentaran los problemas es el motivo más importante por el que esta crisis fue más severa que cualquier otra desde la Gran Depresión, y por el que fue tan difícil apagar el incendio de la crisis. La inhabilidad de implementar reformas rápidamente fue la razón por la que la crisis causó una caída del producto interno bruto a una tasa anual de 9% en el último trimestre de 2008; el motivo por el que millones de estadounidenses perdieron sus empleos, hogares, empresas y ahorros; la razón por la que el mercado de la vivienda aún está lejos de la recuperación; y explica por qué nuestra deuda nacional ha crecido de forma tan significativa.

Por todos estos motivos, el presidente Obama le pidió al Congreso que aprobara reformas difíciles con rapidez, antes de que se desvaneciera la memoria de la crisis. La Reforma Dodd-Frank de Wall Street y la Ley de Protección al Consumidor, convertida en ley por el presidente el 21 de julio de 2010, pusieron en vigencia reglas más seguras y modernas en el camino de la industria financiera. Sin embargo sólo cuatro años después de que comenzara a desatarse la crisis financiera, algunas personas parecen sufrir amnesia sobre lo cerca que estuvo EE.UU. de completar el colapso financiero bajo el sistema regulatorio anticuado que teníamos antes de la reforma de Wall Street.

Recuerden la crisis cuando escuchen quejas sobre la reforma financiera; quejas sobre los límites sobre la toma de riesgo o los requisitos de transparencia o revelar información. Recuerden la crisis cuando leen sobre los cientos de millones de dólares que ahora se gastan en lobby intentando debilitar o repeler la reforma financiera. Recuerden la crisis cuando piensen en las decenas de editoriales y columnas contra la reforma publicada en las páginas de opinión de este diario durante los últimos tres años.

¿Son altos los costos de la reforma? Sin duda no en relación a los costos de otra crisis financiera. El crédito es relativamente barato y crece en la mayoría del sistema financiero de EE.UU., aunque aún es escaso para algunos prestatarios. Si los costos de la reforma fueran una carga material para el crecimiento del crédito, entonces los préstamos a empresas no hubieran crecido más rápido que la economía en general desde que se aprobó la ley y comenzó su implementación.

¿Son complejas estas reformas? No más complejas que los problemas que fueron diseñadas para solucionar. Y, debería señalarse, la mayoría de la extensión y complejidad de las reglas en consecuencia del cuidado requerido para apuntar a barreras de protección cuando son necesarias, no donde tendrían un efecto negativo.

¿Hay cierto riesgo de que estas reformas vayan demasiado lejos con consecuencias imprevistas? Eso depende de la calidad del juicio de los reguladores durante los próximos meses, a medida que les den forma a las reformas que faltan. Pero nuestro sistema provee una considerable protección contra ese riesgo, y las reglas están sujetas a largos períodos de comentarios y análisis públicos, y con margen legal para que el balance sea correcto. El mayor error sería que el Congreso y los reguladores, bajo una presión tremenda de los grupos de presión volvieran a dejar a grandes porciones de la industria financiera exentas de reglas contra el abuso.

Estas reformas no son perfectas, y no impedirán todas las crisis financieras futuras. Pero si estas reformas hubieran estado vigentes hace una década, entonces el aumento de la deuda y el apalancamiento hubiera sido menos peligroso, los consumidores no hubieran sido tan vulnerables a la depredación y el abuso, y el gobierno hubiera podido limitar el daño que podría tener una crisis financiera sobre la economía en general. El presidente Obama, junto con el senador Chris Dodd y el representante Barney Frank, merece un enorme crédito por impulsar reformas severas con rapidez.

Mi esposa a veces levanta la vista del periódico con desconcierto cuando lee otra historia sobre gente en el mundo financiero o sus lobbistas que se quejan sobre la reforma de Wall Street o afirman que no necesitaban el programa de alivio financiero conocido como TARP. Me recuerda las llamadas de pánico que contestó por mí en casa, tarde por la noche o temprano por la mañana, en 2008, de los entonces gigantes de nuestro sistema financiero.

No podemos darnos el lujo de olvidar las lecciones de la crisis y el daño que causó a millones de estadounidenses. Amnesia es lo que causa la crisis financiera. Vale la pena luchar por preservar estas reformas.
— Geithner es secretario del Tesoro de Estados Unidos.
Fuente: The Wall Street Journal, 06/03/12.

Stanford es hallado culpable de un fraude de US$ 7.100 millones

marzo 7, 2012

Stanford es hallado culpable de un fraude de US$ 7.100 millones

Por Daniel Gilbert y Tom Fowler

 

HOUSTON — Un jurado estadounidense declaró culpable al empresario R. Allen Stanford, acusado de haber planeado una estafa en forma de pirámide que le permitió quedarse con miles de millones de dólares de sus inversionistas, coronando un proceso legal que se prolongó durante más de tres años.

El jurado compuesto por ocho hombres y cuatro mujeres encontró a Stanford culpable de 13 de los 14 cargos en su contra, incluyendo lavado de dinero, fraude y obstrucción a la justicia.

El veredicto constituye una victoria para la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), que dirigió sus dardos contra el presidente de la junta directiva de Stanford Financial Group como parte de una ofensiva contra el delito financiero tras la crisis de 2008.

Stanford podría pasar un máximo de 230 meses en prisión. Sus abogados dijeron que apelarán el fallo. La fiscalía, en tanto, declinó referirse al tema. Robert Khuzami, director de la División de Cumplimiento de la SEC, dijo que el veredicto «envía un claro mensaje de que quienes violan la ley y obstruyen las investigaciones de la SEC tendrán que rendir cuentas».

La decisión del martes, que tuvo lugar en el cuarto día completo de deliberaciones luego de un juicio de un mes, marca la caída en desgracia de Stanford. El empresario de 61 años pasó de ser dueño de un gimnasio en Texas a un multimillonario nombrado caballero en Antigua.

Mientras se leía el veredicto, Stanford, que vestía un traje oscuro y camisa de cuello abierto, giró hacia los miembros de su familia sentados en la sala y pareció murmurar las palabras «está bien».

El juez ordenó el lunes a los miembros del jurado seguir adelante con sus deliberaciones luego de que dijeran que no podían llegar a un veredicto unánime en los 14 cargos penales.

La fiscalía estima que el fraude de Stanford de US$7.100 millones fue uno de los más grandes de la historia, pero resultó eclipsado por una estafa financiera de US$65.000 millones orquestada por Bernard Madoff, quien fue declarado culpable en 2009.

El cierre de la causa penal de Stanford podría permitir finalmente a los inversionistas tratar de recuperar cientos de millones de dólares de sus cuentas y activos de Stanford Financial Group. Una demanda civil interpuesta contra Stanford por la SEC se halla paralizada a la espera del resultado de la causa penal. Una apelación de la sentencia, sin embargo, podría retrasar todavía más los esfuerzos de los inversionistas por recuperar sus fondos. Entre los afectados figuran muchos clientes en América Latina, en particular Venezuela.

Cassie Wilkinson, una inversionista de Stanford Financial, manifestó sentirse «aliviada, feliz y triste» por el fallo. «Lo lamento por su familia, por su madre», dijo, refiriéndose a Sammie Stanford, de 81 años, que ha estado presente en la sala desde el comienzo de las deliberaciones. «Es una trágica pérdida para muchas familias, de decenas de miles de inversionistas», añadió.

En 2008, antes de su caída en desgracia, Stanford ocupaba el puesto 205 entre los estadounidenses más acaudalados, con un patrimonio neto del orden de los US$2.200 millones, según la revista Forbes. Sus activos en Antigua, donde tenía doble ciudadanía, incluían bancos, aerolíneas y el mayor periódico del país.

Pero el derrochador estilo de vida de Stanford, aficionado a los yates y quien poseía varias residencias alrededor del mundo, se financiaba con los recursos provistos por sus inversionistas.

En 2009, EE.UU. acusó a Stanford de estafar a miles de personas al venderles certificados de depósitos emitidos por un banco que controlaba en Antigua. Aunque prometía invertir los fondos en portafolios conservadores de acciones y bonos, los fiscales lo acusaron de desviar el dinero hacia inversiones riesgosas en bienes raíces y a sus propias empresas.

Los abogados de Stanford indicaron en el juicio que el empresario gestionaba un negocio legítimo que quedó en la ruina luego de que la SEC hizo una redada en sus oficinas en 2009 y confiscó sus activos. Stanford ha estado en la cárcel desde 2009.

Fuente: The Wall Street Journal, 06/03/12.

 

R. Allen Stanford habría estafado a varios clientes en América Latina y Venezuela en particular.

La situación inmobiliaria en China

marzo 6, 2012

Aleja China el temor a un estallido de su burbuja inmobiliaria

Por Natalia Tobón

 

PEKIN – «Al norte de la calle Bahe hay un conjunto de villas en medio de la maleza y los árboles. Parecen castillos de cuentos de hadas. Sorpresivamente, todas están abandonadas», escribió «Momowuyu», uno de los muchos usuarios de un foro de Internet en China.

El conjunto inmobiliario, en la provincia de Shaanxi, estaba pensado como centro recreativo con una cincuentena de villas de lujo de dos pisos, con pileta y amplias zonas verdes, dijo el forista. Las obras están hoy paralizadas y las hectáreas abandonadas quedaron al cuidado de apenas una familia.

Como «Momowuyu», decenas de personas rastrean construcciones abandonadas para postearlas en Internet preguntándose: ¿quién construyó esto? ¿Por qué nunca las terminaron? Ellos se encargan también de resaltar la existencia de «ciudades fantasma», como Ordos y Zhengzhou, donde hay barrios enteros construidos pero desocupados.

Cada vez se hace más común el abandono de grandes complejos de lujo en China, muchos de ellos sin terminar, desde condominios residenciales hasta edificios de departamentos y oficinas en grandes ciudades, como Shanghai, y pequeñas ciudades manufactureras y comerciales, como Wuxi.

Las estrictas medidas para contrarrestar la burbuja inmobiliaria en China han atacado fuertemente a los constructores, que hoy sufren un masivo endeudamiento y una disminución en sus ventas. La solución más fácil ha sido abandonar los proyectos mientras esperan una nueva negociación con los gobiernos locales o una nueva legislación del gobierno nacional.

Las políticas impuestas en 2010 se concentraron en restringir la financiación del sector inmobiliario, limitando el acceso a préstamos y aumentando las tasas de interés para constructores y particulares. De igual forma, se ajustó la compra de bienes, al reducir la cantidad de viviendas que puede comprar una sola persona, y en origen, al establecer que las viviendas sólo pueden ser compradas en la ciudad de residencia indicada en el permiso de residencia.

Después de dos años sin resultados, ahora comienza a verse el impacto: reducción de precios, menor dinamismo del sector y un alto nivel de endeudamiento de las grandes constructoras.

El negocio inmobiliario en China fue uno de los más rentables y explosivos de los últimos años y se convirtió en una de las bases de la economía nacional, con una participación del 10% en el PBI.

Inversiones millonarias

Después de la desaparición de la subvención de viviendas y la liberalización de la adquisición de bienes privados en los años noventa, el negocio de bienes raíces creció a una velocidad inimaginable, no sólo en las grandes ciudades sino también en las de segunda y tercera líneas. Ya para 2009 las acciones de las grandes constructoras chinas en la bolsa de Hong Kong habían crecido hasta un 50%, y en 2010 se hablaba de inversiones por 750.000 millones de dólares.

En el afán de urbanizar el país y renovar el nivel de viviendas, el gobierno jugó un factor determinante al permitir la financiación bancaria. También flexibilizó las licencias de construcción, apoyadas en una alta dosis de corrupción de las autoridades locales, que se vieron beneficiadas con la venta de las tierras como parte de sus ingresos.

El crecimiento económico chino dio pie a una modernización en la urbanización, lo que dio como resultado un incremento en las construcciones de lujo, que cotizaban a un precio de hasta 20.000 dólares el metro cuadrado. Cuando las zonas de desarrollo urbano se agotaron en las grandes ciudades, la construcción se volcó hacia las ciudades intermedias, donde se encontraban con gobiernos locales ávidos por desarrollar su ciudad, y con consumidores de alto poder adquisitivo, gracias al desarrollo de la industria.

Pero la extrema flexibilización del sector, unida a la corrupción de las autoridades y a la ausencia de regulación, dio pie a la especulación.

En 2010, ya había denuncias de hasta una triplicación de precios en las viviendas y se comenzaba a hablar de una burbuja inmobiliaria a punto de estallar, como ocurrió en Estados Unidos.

Después de dos años, comienzan a verse las consecuencias de las medidas oficiales. Los precios se recortaron en algunos casos hasta un 40%. A pesar de esto, los constructores se lamentan de la falta de compradores. Un vocero de la constructora Xi Shui Dong afirmó a The Wall Street Journal que sus ventas en 2011 cayeron un 25% comparadas con el año anterior. En Shanghai, el gobierno local informó que las ventas de departamentos nuevos cayeron hasta un 50%.

El panorama para este año tampoco resulta alentador. El gobierno anunció más planes para incentivar las viviendas sociales y atacó directamente el sector inmobiliario de lujo. El Banco Central anticipó que los principales bancos chinos retomarán los créditos para bienes inmuebles. Y la legislatura buscará aprobar proyectos que descuenten hasta el 30% de las hipotecas para quienes adquieren su primera vivienda.

En tanto, quienes compraron casas a precios «inflados» empiezan a lamentarse, solicitando la devolución del dinero para ajustarse al precio «real».
Fuente: La Nación, 06/03/12.

 

Ordos: La mas famosa Ciudad Fantasma de China.

 

Más información: http://www.funonthenet.in/articles/chinese-cities.html#ixzz1XTZ1sYfV

 

El ascenso de la clase media de México

marzo 6, 2012

El ascenso de la clase media de México

Por Mary Anastasia O’grady

 

Ciudad de México — Las historias de decapitaciones, tiroteos sangrientos y asesinatos al estilo de ejecuciones en este país han eclipsado otra historia que, en el largo transcurso de la historia, es sin duda más significativa. Se trata del surgimiento de la clase media mexicana.

El poco difundido acontecimiento no es gracias a la política de bienestar del gobierno o de la ayuda exterior, sino principalmente a la apertura de los mercados y al final de la práctica de financiamiento del gobierno por parte del banco central. El crecimiento en la última década no es algo para alardear y todavía son necesarias reformas clave para que México se convierta en un país desarrollado. Pero como me comentó el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, el mes pasado durante un desayuno en la entidad, los cambios institucionales en los frentes fiscal, financiero y monetario desde la crisis del peso de 1995 han contribuido a aumentar la estabilidad de los precios, un factor clave en la acumulación de riqueza.

Una cosa que Carstens no mencionó —ya que es un hábil diplomático y consciente del alto costo de la inflación en los hogares mexicanos— es que México ha evitado acumular enormes déficits fiscales en los últimos años, a pesar de la presión del Tesoro de Estados Unidos por gastos de estímulo en los países del G-20. México ha pasado por eso. Cuando el gobierno se comporta salvajemente, los mercados se preocupan de que la deuda sea monetizada por el banco central. El presidente mexicano, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), se resistió sabiamente.

Fue tanto una decisión política como económica. En un libro recientemente publicado, «Clasemediero. Pobre no más, desarrollado aún no», el economista mexicano Luis de la Calle y el politólogo mexicano Luis Rubio describen una nación en la que muchos políticos todavía consideran el electorado como pobre y rural pero los patrones de consumo revelan una tendencia hacia la urbanización y la movilidad ascendente. A juzgar por los ingresos de las familias, pero también por cosas como el alquiler de y la propiedad de viviendas, las compras de electrodomésticos, el acceso a Internet y las salidas al cine, argumentan que hoy la población de clase media es la mayoría en México.

Esto ha ocurrido, afirman los autores, mediante la combinación de ingresos de varios miembros de la familia (incluyendo las remesas del exterior) en lugar de por un aumento de los ingresos de un individuo o una pareja. En otras palabras, México no ha conseguido aumentos de salarios generalmente asociados con una clase media en ascenso.

Entonces, ¿cuál es la diferencia? Por un lado, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA) ha supuesto una apertura del sector minorista, dando a los mexicanos acceso a productos de calidad a precios competitivos. En segundo lugar, los ingresos familiares ya no están siendo destruidos por sucesivas devaluaciones y ataques de inflación provocados por crisis fiscales.

Los beneficios de esta disciplina fiscal y monetaria probablemente tendrán importantes repercusiones para la estabilidad de América del Norte, debido a que, como señalan De la Calle y Rubio, en México la clase media ha sentido las consecuencias de crisis financieras más que cualquier otro grupo social. Sostienen que no es casualidad que su inclinación política tiende a ser conservadora y a rechazar cualquier alternativa que pudiera desestabilizar su seguridad.

Carstens describe el proceso de «mantener controlada la inflación» como un «acto de equilibrio», ya que el aumento de los costos internacionales de las materias primas «genera una presión alcista» en los precios, así como puede hacerlo la debilidad del peso. El banco, afirma, ha intentado «mantener las tasas (de interés) lo más bajas posibles dadas (estas limitaciones) con el fin de apoyar la economía en la mayor medida posible». No ha sido fácil. La decisión del presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke, de inundar el mundo con dólares ha empujado los precios de los alimentos al alza, a la vez que el miedo en todo el mundo —las hipotecas de alto riesgo y Europa— invariablemente lleva a los inversionistas a huir de monedas como el peso para meterse en dólares.

A Carstens le gusta el régimen de tipo de cambio «flexible» —en vigor desde 1995— y le atribuye que le permitiera a México adaptarse a los shocks más allá de su control y mantener al mismo tiempo la estabilidad. Pero por supuesto, hay muchos ejemplos de regímenes cambiarios flexibles que generan inflación. El verdadero secreto del éxito de México en cuanto a la inflación, a pesar de la turbulencia financiera global, es un compromiso institucional con la disciplina fiscal y la transparencia.

El banco central ahora puede presumir, como me dijo Carstens, que «adhiere a todas las mejores prácticas», incluida la publicación de las minutas del banco central con dos semanas de retraso. Pero también ha recibido ayuda del Tesoro mexicano. México tiene ahora un déficit fiscal de poco más de 2%, lo que lo convierte en uno de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico con mayor disciplina fiscal. La capacidad de México para vender bonos a largo plazo es un testimonio de la mayor confianza de los inversionistas.

Aún queda mucho por hacer. Los políticos han rechazado los intentos de cambiar a una elaboración del presupuesto contracíclica, lo que implicaría ahorrar para los malos tiempos parte de los ingresos del auge petrolero generados por la política de dinero fácil de Bernanke. La forma en que el Tesoro se desempeñaría bajo futuros gobiernos de México está lejos de ser clara. Lo que es más seguro es que la creciente clase media no verá con buenos ojos al partido o el político que se meta con sus ganancias duramente conseguidas.
Fuente: The Wall Street Journal, 04/03/12.

AIG recaudará US$6.000 M a través de la venta de un 14% de AIA

marzo 6, 2012

AIG recaudará US$6.000 a través de la venta de un 14% de AIA

Por Serena Ng

 

HONG KONG (Dow Jones) — American International Group Inc. dio inicio el lunes a una venta de acciones por US$6.000 millones de la aseguradora de vida asiática AIA Group Ltd. en Hong Kong, con lo cual avanza en sus planes de pagar un nuevo tramo de su rescate estadounidense en 2008.

AIG indicó que la colocación apuntará a inversionistas institucionales y que el martes se fijaría su precio. Los 1.700 millones de acciones a la venta representan cerca de un 14% de AIA, menos de la mitad de la participación del 32,9% que posee AIG, según un prospecto.

La recaudación de la venta se destinará a pagar al gobierno de Estados Unidos, que rescató a AIG durante la crisis financiera con un récord de US$ 182.300 millones que la firma ha pagado parcialmente.

Las acciones de AIA han subido un 48% desde su oferta pública inicial en octubre de 2010 y un 20% en lo que va del año.

La participación total de AIG en AIA está avaluada en US$14.900 millones basado en el precio de cierre del viernes.
Fuente: The Wall Street Journal, 05/03/12.

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