¿Hay personas que escuchen más quejas y sepan las razones reales por las cuáles parejas se separan, que los abogados de divorcios?

En la era de Tinder, Instagram, Facebook, Twitter y Bumble, nadie tiene el secreto para mantener una relación estable. Nunca había sido tan fácil ligar. Ahora, con sólo ir a la casilla de mensajes directos de cualquier persona que nos parezca sexualmente atractiva, podemos tener una oportunidad.

Soy pésimo para tener compromisos y normalmente saboteo mis relaciones de alguna manera. No sé, es como si hiciera pequeñas cosas cada día para que en algún momento mis relaciones se destruyan.

Pero siempre he sido de los que gustan de buscar expertos para tomar consejos y tratar de dañarlo lo menos posible. ¿Hay personas que escuchen más quejas y sepan las razones reales por las cuáles parejas se separan que los abogados de divorcios? O sea, hasta Ross le pide consejos a su abogado de divorcios en Friends:

Estos abogados diariamente separan uniones que a primera vista deberían de haber sido “eternas”. Así que si hay personas que saben qué no hacer en tus relaciones, son ellos. Acá puedes encontrar un mapa para que veas cuánta gente se divorcia en tu país.

Para hacerle un bien al mundo y tratar de encontrar algunos secretos o consejos para que tu relación no se vaya a la mierda (al menos tan rápido), platicamos con abogados de divorcios para saber cómo mantener una relación estable según sus experiencias.

Haz un inventario de tus bienes

Un consejo para que una relación sea duradera es la partición de gananciales. En este régimen los patrimonios del marido y de la mujer se mantienen separados y cada uno de los cónyuges administra, goza y dispone libremente de lo suyo. Es decir, durante la vigencia del matrimonio opera como el régimen de separación de bienes.

Sin embargo, al finalizar la vigencia de este sistema, por alguna de las causales señaladas por la ley, se regulan las utilidades que cada cónyuge obtuvo, compensándose las ganancias obtenidas por uno y otro, de modo que ambos queden igual de afectados o beneficiados. Cabe mencionar que se entiende por gananciales la diferencia de valor neto entre el patrimonio originario y el patrimonio final de cada cónyuge. Por lo tanto, los gananciales son el resultado de la operación aritmética de comparar el valor del patrimonio de cada uno de los cónyuges en dos momentos específicos: al momento que decidiste casarte (patrimonio originario) y al momentos que decidiste divorciarte (patrimonio final).

En palabras simples: el cónyuge que adquirió bienes de mayor valor debe compensar al que obtuvo menos en caso de divorciarse, para que ambos queden iguales. Así que, para que tu relación sea duradera, propón la partición de gananciales y así por lo menos tendrás la satisfacción de saber que si no funciona y disuelven el vínculo matrimonial, si se hunde uno, se hunden los dos, o por el contrario te queda un montón de dinero que no trabajaste. Ganar, ganar.

—Georgia, 24 años.

Pase lo que pase, divide la cuenta

El matrimonio es una unión civil que implica ciertas responsabilidades con la ley y entre quienes lo contraen. La reciprocidad en socorrerse da principalmente lo que se deriva del matrimonio. Para que eso se mantenga (además de la llama sentimental del amor que lo enciende): hágase el favor y divídase con su pareja y futuro cónyuge la cuenta a la mitad. Una costumbre no es más que un comportamiento que se convierte en hábito de acuerdo con sus periódicas repeticiones. Entonces, hacer de dividir la cuenta una costumbre le permitirá a usted en una posible vida conyugal tener mayor control sobre sus finanzas y previsión sobre la de su cónyuge (que a veces suelen querer gastar de más, sin importar el sufrimiento del bolsillo del otro).

La armonía que surge al pagar en conjunto no tiene precedentes, créanme lo que les digo. Ahora, si el caso es que usted tiene buen poder adquisitivo, y su pareja no (además teme que gaste su dinero) préstenme atención. Recuerdo el cumpleaños de una amiga en el que escuché a una abogada divorciada gritar como consejo de vida para la cumpleañera: “¡Capitulaciones!” Respalde su patrimonio y cuídelo de las garras de las parejas malgastadoras.

—Ivanna, 25 años.

Engorden juntos

El matrimonio es una unión que debe ser siempre en igualdad de condiciones. Para bien o para mal. La inmaculada promesa de quererse en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, debería incluir cuando estén flacos y gordos, también.

La técnica de engordar juntos puede mantener una relación duradera, ambos serán menos atractivos para otras personas, lo que evitará que caigan en la razón número uno de los divorcios: infidelidad. Y, a su vez, sentirán la dicha de haber construido algo juntos, aunque la base sea el colesterol. También hay parejas que se proponen metas para incursionar en el mundo del fitness y deciden ir juntos al gimnasio o seguir un plan de dieta para perder todos los kilos que engordaron desde el matrimonio, esto no es recomendable. Rebajar es más difícil que engordar y la deprivación de comida puede derivar en conflictos, frustraciones e irritabilidad, más o menos los mismos síntomas que cuando estás desintoxicándote de una droga fuerte. Esto, en mi experiencia, puede llevarte a solicitar mis servicios para tu divorcio. Para mantener una relación duradera: engorden en comunión con dignidad.

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—Verónica, 28 años.

No hagas capitulaciones

Antes de casarte no hagas capitulaciones, lo tuyo es de ella y lo de la otra persona es de su propiedad. Mi consejo se basa en la simple premisa de mantener contenta a tu pareja desde el punto de vista económico ya que aun teniendo problemas como pareja, es más difícil que se quiera divorciar de ti, por cosas como no mantener la mancomunidad.

—Carlos, 26 años.

Separación total de bienes

En la primera clase de Derecho Civil, como preámbulo para el tema del divorcio, mi profesora dijo una frase que nunca olvidaré: “Si quieres conocer verdaderamente a alguien, divórciate de él”.

El divorcio es la disolución de un vínculo amoroso que conlleva a su vez a la repartición de bienes conyugales. O mejor dicho: agarra tus cosas y yo agarro las mías. Suena fácil, pero al introducir la solicitud de divorcio se abre una ventana de guerra, una verdadera guerra económica. La sociedad conyugal de bienes es el régimen de aplicación tradicional en las legislaciones del mundo occidental, se forma entre los cónyuges por el solo hecho de casarse. Es decir, si los que están contrayendo nupcias no pactan un régimen distinto al momento de la celebración del matrimonio (separación total de bienes o participación en los gananciales), se entiende que se adquiere por el solo hecho de concretarse el matrimonio.

En términos prácticos, la sociedad conyugal consiste en la fusión de los patrimonios de marido y mujer en uno solo, común para ambos (lo tuyo es mío y lo mío es tuyo). Sin embargo, en muchos casos la ley señala que este patrimonio aunque es común, será administrado por el marido (otra vez nos jodió el patriarcado). Así que, si esta idea te molesta y partiendo de la premisa que nunca terminamos de conocer a las personas, te sugiero la figura de la separación total de bienes previo a contraer matrimonio y así no tendrás que repartir todo por la mitad si le amor se termina.

—Georgia, 24 años.

Conoce tu nivel de locura

Una de las primeras cosas al buscar una relación duradera, es saber de qué manera eres estable o si definitivamente tú no tienes remedio y debes buscar a alguien con un nivel alto de tolerancia a tu personalidad. Cada quien es estable a su manera, y como blanco y negro, estable e inestable a su manera. Incluso hay personas que se consideran estables por que toleran el mismo tipo de locuras. Así como hay personas que pueden parecer inestables pero en realidad son compatibles porque toleran el mismo tipo de sin sentidos, por muy raro que parezca.

Por eso como abogado, mi consejo es hacer tu due diligence mental-personal, o en español, pensar en qué cosas te convierten en un volcán hormonal y cuáles te agradan o te dan igual. Para esto es útil hacer una gráfica Hot-Crazy Line, es un gráfico muy sencillo que podrán ver en Youtube, el cual básicamente te explica los niveles aceptables de locura en base a lo increíblemente buena (o no) que este tu opción y su nivel de locura.

Esto no es muy difícil, ejemplos básicos: si no te gusta compartir tu comida no te busques a quien come de tu plato. Si te gusta gente con iniciativa, no escojas alguien que siempre te deje escoger dónde comer. Si te gusta comer como te dé la gana, no te busques a alguien amante del fitness que te juzgue mientras masticas. La comida es un ejemplo fácil pero hay un millón de cosas más.

En conclusión, piensa las cosas que te molestan antes de que te toque aguantarlas y terminen causando que las que te gustan se te olviden.

—Juan Diego, 26 años.

Fuente: infobae.com, 07/06/18.

Más información:

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