El porqué de las fusiones en la industria agroalimentaria

abril 18, 2017 · Imprimir este artículo

Las tendencias detrás de las fusiones en la industria agroalimentaria

Por Jorge Castro.

agroindustria

La Comisión Europea (CE) aprobó la compra de Syngenta, la mayor empresa suiza productora de semillas y agroquímicos, realizada por ChemChina, el principal holding de la actividad agroalimentaria en la República Popular, en U$S 43.000 millones. La compra tiene el objetivo de aumentar de manera inmediata la producción de la compañía suiza para satisfacer el gigantesco mercado chino, y luego, accesoriamente, el mundial.

Las ventas de Syngenta alcanzaron a U$S 12.800 millones en 2016, y menos del 15% correspondió a la región Asia – Pacifico. La cuestión a partir de la compra realizada por Chem China es multiplicar esa proporción por tres en los próximos 5 años.

El objetivo estratégico chino es nítido. Se trata de desarrollar una cadena agroalimentaria que se ubique entre las 3 primeras del mundo en los próximos 5 años, capaz de disputar la primacía a la número 1, que es la estadounidense Cargill, y apta para abarcar la totalidad de la producción agrícola más avanzada, para asegurar la alimentación de la población china de 1.340 millones de habitantes a través de un aumento significativo e inmediato de la oferta agroalimentaria en el mundo.

La compra de Syngenta por ChemChina es parte del proceso de consolidación de la industria agroalimentaria mundial. Dow Chemical compró el año pasado a Dupont en U$S 130.000 millones, y Bayer, la gran empresa química y agroquímica alemana, adquirió Monsanto, el gigante estadounidense del sector, en U$S 61.000 millones.

La lógica atrás de este proceso de compras y fusiones es la siguiente: la tendencia de fondo del negocio agroalimentario mundial se revela a través de una doble dimensión. Por un lado, la demanda mundial de agroalimentos se duplica en los próximos 15 años, con una población global que alcanza 10.000 millones de personas en 2050, de las cuales dos tercios -los países emergentes y en desarrollo- disponen de un ingreso per cápita que crece 8% por año.

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Asimismo, se ha ingresado en una etapa de bajos precios de los commodities agrícolas, que puede durar 10/15 años, debido a las 4 supercosechas de Estados Unidos (los farmers han sembrado este año 36 millones de hectáreas de soja y otras 36 millones de hectáreas de maíz).

Esta época de bajos precios de los productos agrícolas ocurre en el contexto de una demanda excepcionalmente acelerada por ellos. Esto significa que las grandes trasnacionales agroalimentarias tienen una tasa de retorno sobre sus inversiones de capital, cada vez menor, acompañada por un aumento creciente de sus costos marginales de producción, mientras enfrentan la imperiosa necesidad de ampliarla más de 70% en los próximos 15 años.

El resultado es que se exacerba la competencia en el plano mundial; y no hay forma de aumentar los precios agrícolas sin agregar valor a través de nuevos productos. Esto exige multiplicar la inversión científica y tecnológica entre 5 y 8 veces en los próximos 10 años. De ahí la tendencia a la consolidación.

Esta es una nueva época del negocio agroalimentario mundial, y la Argentina, que es uno de los tres países de punta tecnológica y científica del sistema, es parte necesaria e inescindible de esta tendencia fundamental.

Fuente: Clarín, 13/04/17.

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