Italia en una senda de reactivación

febrero 26, 2015 · Imprimir este artículo

Italia en una senda de reactivación

Por Jorge Castro.

MIRADA GLOBAL. La capacidad política del primer ministro Mateo Renzi es un factor clave de la reanimación de la economía peninsular.

italia-bandera-botonLa capacidad política de Matteo Renzi, primer ministro de Italia, decidió la elección del nuevo presidente Sergio Mattarella, cuando la Península se encuentra en pleno proceso de reformas, y pese a que el italiano es uno de los sistemas políticos/partidarios más fragmentados del mundo, que por naturaleza tiende a la parálisis.

En un año de gobierno, Renzi reformó el Senado, con una reducción de 1/3 de sus integrantes (de 315 pasaron a 100) y logró recuperar el manejo de la energía, el turismo y los transportes, además de liquidar a 40% de las regiones.

Luego consiguió reformar el sistema laboral y pudo eliminar el monopolio accionario de grupos nacionales en las grandes compañías italianas, abriendo paso así a la inversión extranjera. También recortó los impuestos en 18.000 millones de euros por primera vez en los últimos 20 años para beneficiar a empresas y pequeños consumidores. El resultado de estas reformas ha sido un alza del índice de confianza de los inversores por primera vez en 10 años.

Italia ha experimentado tres años de contracción continuada entre 2012 y 2014, dentro de un periodo de 20 años de depresión; y este año vuelve a crecer, con un aumento de las exportaciones de 4,3% anual y una expansión del producto que sería de 0,5% en 2015, para elevarse a 1,5% en 2016.

En los últimos seis meses, la tasa de inversión ha aumentado 4 puntos, sobre todo en bienes de equipo y capital (+de 60%), tras dos décadas de virtual inmovilización; y el recorte de impuestos implica que un trabajador que gana 20.000 euros por año tendrá un aumento neto en sus ingresos de 1.200/1.350 euros; y que el costo del trabajo disminuirá más de 20% para el empleador.

La deuda pública alcanza a 135% del producto, que asciende a 1,6 billones de euros (US$2,134 billones), y es la segunda del mundo después de la japonesa (200% del PBI). Pero lo fundamental no es eso. Lo decisivo es que Italia es el país de Europa de mayor nivel de ahorro doméstico per cápita. Es uno de los países más ricos de la región.

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Los instrumentos financieros disponibles en bancos y oficinas postales superan los 3,7 billones de euros. Hay que sumarles activos líquidos por 933.000 millones de euros. De ahí que el Banco de Italia estime que el ahorro doméstico supera los 6 billones de euros, cifra subestimada porque la “economía en negro” alcanza a 35%/40% del PBI.

El principal problema de la Península no es económico ni financiero, sino político. Es la crisis de confianza provocada por la parálisis de su sistema de decisiones. Por eso la recuperación de la credibilidad del poder político –en su doble condición de legitimidad y eficacia– es la primera y más relevante de las “reformas estructurales”.

Italia posee el sector industrial más competitivo de Europa, junto con el “Mittelstadt” alemán (pequeñas y medianas empresas que ocupan nichos globales en productos especializados de alta tecnología).

Este sector está constituido por redes de empresas integradas en distritos industriales o clusters del Véneto, Piamonte y Lombardía, dotadas de una extraordinaria pujanza exportadora y capacidad de innovación, que les permite dominar nichos estratégicos de la economía mundial.

El Banco de Italia señala que la tasa de inversión ha experimentado una caída de 28% a partir de 2012, y que sólo la mitad ha sido obra de factores macroeconómicos (ciclo mundial, disminución de la demanda europea, etc.). El resto es consecuencia directa de la crisis de confianza provocada por la debilidad del sistema político.

Italia es la segunda potencia industrial de Europa después de Alemania; y sus 25.000 grandes compañías, que producen la mitad del valor agregado (330.000 millones de euros sobre 690.000 millones de euros anuales) optaron por frenar las inversiones en los últimos tres años, lideradas por Fiat, que adquirió el año pasado Chrysler, uno de los tres gigantes de Detroit, en US$4,35 billones.

La economía es la reina de las ciencias sociales, subordinada a la política.

Fuente: Clarín, 22/02/15.

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