Mutassim Gaddafi alcanzó a tener hasta US$60 millones en su cuenta en Valletta Bank. 

Valletta, Malta — Mutassim Gadafi era un cliente destacado de Banco de Valletta PLC. El hijo del dictador libio depositó millones de dólares en el banco maltés. En frecuentes viajes de compras a Roma, Beverly Hills y Cannes, gastó decenas de miles de dólares con su tarjeta de crédito del Banco de Valletta.

Mutassim Gadafi y su padre, el coronel Muamar Gadafi, murieron durante la revolución libia de 2011. Ahora, las cuentas bancarias del menor de los Gadafi, aún llenas de efectivo, se han arrastrado al Banco de Valletta a una batalla internacional.

Documentos presentados ante la corte en Malta, representantes del gobierno libio afirman que decenas de millones de dólares deberían ser devueltos a Libia, donde fueron robados del estado durante el régimen de Gadafi. Libia acusa al Banco de Valletta de ignorar reglas fundamentales diseñadas para impedir que bancos occidentales hagan negocios con funcionarios corruptos o faciliten el lavado de dinero. El banco salía ganando con la relación porque sus depósitos eran una fuente barata de financiación y sus cuantiosas transacciones con tarjetas de crédito generaban cargos.

El Banco de Valletta, propiedad en parte del gobierno de Malta y del gigante bancario italiano UniCredit SpA, lo niega. El presidente ejecutivo Charles Borg dijo que ni el banco ni sus ejecutivos están siendo investigados por irregularidades relacionadas con las cuentas de Gadafi. Agregó que el banco aplica reglas estrictas con sus clientes.

El banco, mayor prestamista de Malta, rechazó entregar los fondos hasta que se levanten pedidos internacionales de congelar los activos libios. El caso sigue su curso en la justicia.

Las cuentas “fueron abiertas antes de la revolución de primavera”, antes de que los activos de la familia Gadafi y el gobierno libio fueron congelados según sanciones internacionales, dijo Edward Scicluna, ministro de Finanzas de Malta. “Estos (fondos) fueron aceptados como negocios. Invirtieron (en Malta) como en otros países”.

La disputa es representativa de una reciente ola de problemas para muchos bancos europeos. Durante años, muchos prestamistas europeos estaban tan interesados en conseguir nuevos clientes que a veces se involucraron con individuos dudosos o hicieron negocios en países que estaban sujetos a sanciones internacionales. Ahora, Estados Unidos y otros gobiernos están realizando amplias investigaciones, que han generado miles de millones de dólares en penas impuestas a algunos de los bancos de préstamos del continente. UniCredit, que en parte es propiedad del fondo soberano y el banco central de Libia, ha indicado que es investigado por EE.UU. por posibles violaciones a sanciones, un caso sin relación con la situación en Malta. Ha dicho que está cooperando con las autoridades estadounidenses.

El Banco de Valletta no está acusado de violar las sanciones. En cambio, el gobierno libio afirma que el banco violó las llamadas reglas sobre investigación de clientes [Conozca a su Cliente] que deberían haberle impedido abrir una cuenta para Gadafi.

Gadafi llegó tener US$60 millones en sus cuentas del Banco de Valletta, según documentos legales. Usó su tarjeta de crédito Visa Platinum del Banco de Valletta para realizar costosas compras, a veces por más de 100.000 euros (unos US$113.000 a la tasa de cambio actual) en tan solo unas semanas, según resúmenes de cuenta de las tarjetas a los que tuvo acceso The Wall Street Journal.

Los gastos de la tarjeta de crédito de Mutassim Gadafi eran exhorbitantes.

El 10 de abril de 2009, por ejemplo, gastó más de 21.000 euros en un viaje de compras a Roma, realizando importantes adquisiciones en Versace y Dolce & Gabbana. Al día siguiente, gastó otros 8.300 euros en tiendas como Hermès, La Perla y Giorgio Armani, antes de desembolsar 3.300 euros en un bar y discoteca.

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Su madre, Safia Farkash, niega que su hijo haya obtenido el dinero a través de medios ilícitos. Ha afirmado en documentos legales que parte del dinero le corresponde, como sucesora de Gadafi.

La pelea por los fondos de Gadafi pone de manifiesto el rol de Malta como un destino popular para activos ocultos.

Desde hace siglos el pequeño archipiélago ha usado su ubicación en el Mediterráneo entre Sicilia y el norte de África para funcionar como centro del comercio y los flujos de dinero entre continentes. Hoy, sus liberales políticas tributarias y regulación, su membresía en la Unión Europea y la zona euro, y el hecho de que se habla inglés ampliamente en su territorio la han ayudado a atraer negocios internacionales.

Pero en los últimos años la UE ha criticado a Malta y sus bancos por informar inadecuadamente transacciones sospechosas, en especial las que involucran “personas expuestas políticamente” del Norte de África y Europa del Este.

Las autoridades maltesas se resisten a que el país sea caracterizado de esa forma, al decir que adhieren a estrictos estándares internacionales.

En privado, ejecutivos de UniCredit, que tiene una participación de casi 15% en el Banco de Valletta y nombra un director a su junta directiva, se distancian de la gerencia del banco maltés, describiendo su interés en el banco como pasivo. En los últimos años, el banco italiano ha intentado vender su participación en el Banco de Valletta pero no ha podido encontrar un comprador, según una persona al tanto.

Antes de su muerte, Mutassim Gadafi era el asesor de seguridad nacional de Libia. Su salario anual era de unos 45.000 euros, y por ley libia tenía prohibido recibir ingresos privados o en el extranjero, o desempeñarse en puestos en empresas privadas, según documentos presentados en Malta por parte del departamento de litigios de Libia.

lavado de dinero  17Mutassim Gadafi comenzó a abrir cuentas en el Banco de Valletta en 2002, según los documentos. Las cuentas fueron abiertas con el aval de empresas establecidas en Malta que él controlaba. Los activos de las cuentas aumentaron desde 500 libras esterlinas (unos US$770) en 2002 a por lo menos 60 millones de euros a comienzos de 2011, según los documentos legales.

Cuando Mutassim Gadafi murió, a los 36 años, en octubre de 2011, se encontraron en su billetera dos tarjetas Visa del Banco de Valletta, según un informe de la prensa local en ese momento.

Ni el Banco de Valletta ni el auditor de las empresas fantasma de Gadafi marcaron como sospechosas las grandes transferencias de dinero hacia y desde las cuentas, según una transcripción del testimonio del auditor, Joseph Sammut, ante una corte maltesa en 2013. Sammut, quien no respondió a pedidos de comentarios, dijo en la corte que habló de las transacciones con el Banco de Valletta y luego decidió no reportarlas a las autoridades de Malta.