Los robots actuales no pueden reconocer cuando tienen a una persona a su lado, pero los nuevos modelos podrán trabajar junto a los humanos. AFP/Getty Images

Una nueva generación de robots está en camino, más inteligentes, más móviles, más colaborativos y más adaptables. Prometen traer cambios importantes en la fábrica y en el panorama competitivo global.

Los últimos modelos que están incorporándose a las fábricas y que los laboratorios tienen en desarrollo pueden trabajar junto a los humanos sin ponerlos en peligro y ayudan a montar todo tipo de objetos, desde cosas grandes como motores de avión a otras pequeñas y delicadas como los teléfonos inteligentes. Pronto, algunos serán lo suficientemente fáciles de programar y desplegar que no necesitarán supervisores expertos.

robot 01Eso cambiará no sólo la forma en que se fabrica un número cada vez mayor de productos. También podría significar un trastorno en la competencia entre empresas y naciones. A medida que se tornan menos costosos y más accesibles, ayudarán a los fabricantes más pequeños a enfrentar cara a cara a los gigantes. La reducción de costos laborales también permitirá que EE.UU. y otros países de altos salarios puedan repatriar algunos de los procesos cedidos a China, México y otros países con vastos ejércitos de trabajadores de salarios bajos.

Algunos de los nuevos robots están diseñados específicamente para el difícil trabajo de ensamblar artículos de electrónica de consumo, ahora realizados sobre todo en Asia. Al menos una empresa promete que sus robots coserán prendas de vestir en EE.UU., reemplazando a los típicos talleres de mano de obra intensiva.

El rostro cambiante

Hoy en día, los robots industriales son más comunes en las plantas de automóviles, que han sido durante mucho tiempo los mayores usuarios de robots de tecnología y que hacen trabajos que no tienen mucha delicadeza: levantar objetos pesados, soldar, aplicar pegamento y pintura. La mayor parte del montaje final de los autos es todavía realizado por personas, sobre todo cuando se trata de pequeñas piezas o de cableado que necesita ser guiado a su lugar.

Ahora los robots están asumiendo algunos puestos de trabajo que requieren más sutileza. En una planta de Renault SA en Cleon, Francia, robots fabricados por Universal Robots AS de Dinamarca atornillan motores, sobre todo en partes de difícil acceso para seres humanos. Los robots tienen un alcance de poco más de un metro y emplean seis juntas de rotación para hacer el trabajo. También verifican que las piezas estén bien sujetas y comprueban que se estén utilizando las partes correctas.

El esfuerzo de Renault muestra un par de tendencias que están cambiando drásticamente cómo se hacen los robots. Por un lado, son mucho más ligeros. Las unidades de Renault pesan sólo unos 30 kilos, por lo que “los pueden quitar fácilmente y volver a instalarlos en otro lugar”, dice Dominique Graille, gerente de Renault que utiliza 15 robots de Universal y que planea duplicar ese número para fin de año.

Los investigadores creen que los robots serán tan fáciles de configurar y de moverse que podrán reducir la necesidad de las empresas para hacer fuertes inversiones en herramientas y estructuras atornilladas al suelo. Eso permitiría a los fabricantes hacer tiradas más o productos personalizados y de nicho sin tener que gastar un montón de tiempo y dinero reconfigurando sus plantas.

Otra gran tendencia en marcha: los robots de Renault son “colaborativos”, están diseñados para trabajar en proximidad a la gente. Los tipos más antiguos de robots de fábrica pivoteaban sus brazos de acero con tal fuerza que podían aporrear a cualquiera que estuviera demasiado cerca. Mediante sonares, cámaras u otras tecnologías, los robots colaborativos pueden sentir la cercanía de un humano y ralentizar o detener su movimiento para no hacerle daño.

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Las innovaciones no se limitan a la industria automotriz. ABB Ltd de Suiza, Rethink Robotics Inc. con sede en Boston y otros han lanzado recientemente robots diseñados para ayudar a ensamblar artículos de electrónica de consumo, entre otros productos. Estos nuevos robots están diseñados para trabajar cerca de la gente y manipular piezas pequeñas, en lugar de levantar objetos pesados o hacer soldadura o pintura.

Hacer el trabajo más delicado está asociado a la capacidad de los robots para detectar si las partes están ensambladas correctamente, algo imposible para las generaciones de robots torpes. En una feria en Alemania en abril, Kuka Roboter GmbH mostró uno de sus robots instalando un tubo dentro de un lavavajillas. El robot de Kuka utiliza sensores de “fuerza de torsión” para juzgar si una parte está en el lugar correcto. “El robot es capaz de maniobrar (una parte) en su lugar, como lo haría un humano”, dice Dominik Bösl, director de innovación de Kuka. El uso de robots también reducirá el riesgo de error humano o contaminación, dice el ejecutivo. “Son muy precisos, no se cansan, y sólo hacen las cosas que se les dice”. Estos robots eliminarán dos puestos de trabajo, dice Williamson, pero los trabajadores serán reasignados a otras tareas.

Algunos en la industria de la robótica prevén que esas máquinas se incorporen a aún más industrias. Vegard Nerseth, director mundial de robótica de ABB, espera un aumento de la demanda de robots entre fabricantes de relojes, máquinas de afeitar, cepillos de dientes y juguetes. También piensa que los robots podrían ayudar a hacer magdalenas en panaderías locales, rebanar verduras y carne y lavar ventanas.

¿Robots en todas partes?

Pero aunque EE.UU., Europa y otras zonas de altos salarios deberían beneficiarse con estas tendencias, no tendrán todas consigo. China también está invirtiendo fuertemente en robots a medida que sus salarios se disparan y su población envejece. Por el momento tiene sólo 30 robots por cada 10.000 obreros, detrás de Corea del Sur (437), Japón (323), Alemania (282) y EE.UU. (152), según la Federación Internacional de Robótica, un grupo de la industria. Pero esa organización proyecta que China superará a América del Norte el próximo año en cantidad de rotos industriales. IHS Technology, una firma de investigación, proyecta que las ventas de robots en China aumentarán a alrededor de 55.000 unidades el año pasado a 211.000 en 2019.

La competencia entre las naciones manufactureras no es sólo en robots, sino también en impuestos, regulación, disponibilidad de trabajadores calificados y proveedores, costos de energía y voluntad de hacer inversiones a largo plazo. Como mínimo, sin embargo, invertir en robots y utilizarlos de manera efectiva será parte del precio a pagar para permanecer en el panorama industrial global, dice Hal Sirkin, un socio sénior de Boston Consulting Group. Así que incluso naciones que hoy dependen de la mano de obra barata se verán obligadas a explorar la robótica o arriesgarse a perder aún más puestos de trabajo.

Incluso si los robots permiten reubicar las fábricas, el impacto en la fuerza de trabajo será mixto. Más robots significa menos personas en las fábricas; quines hacen tareas rutinarias de poca calificación son los más vulnerables. Sin embargo, incluso fábricas altamente automatizadas crean o mantienen puestos de trabajo en diseño, ingeniería, mantenimiento y reparación de maquinarias, comercialización, logística y otros servicios. Y los robots tendrán que realizar más progresos en para permitir un cambio importante de la electrónica y otros trabajos de montaje para migrar desde Asia a los EE.UU. y Europa.