Puertos en la Ruta de la Seda

marzo 25, 2021 · Imprimir este artículo

Inteligencia Económica.

Puertos geoestratégicamente más importantes en la nueva Ruta de la Seda hasta el Mediterráneo

Por Juan Gómez Romero.

Desde que en 2013 se anunciara una nueva iniciativa china para emular la “Ruta de la Seda”, este país ha cambiado su estrategia económico-política centrándose en las relaciones y el comercio internacionales más que en sus propios elementos y circunstancias interiores. El objetivo de China, mediante una enorme inversión en diferentes medidas de su nueva política exterior expansionista, es conseguir ser la potencia más importante en el mundo en materia de comercio internacional y, así, ocupar “un lugar central en el mudo”. Desde que el presidente de China, Xi Jinping, tomó el poder, la política exterior de China cambió a pasos agigantados a la vez que se fueron conociendo las medidas que se iban a tomar de cara a la creación de una nueva Ruta de la Seda del siglo XXI, máxima expresión de la política expansionista de China y una de las mayores operaciones de Inteligencia Económica jamás llevadas a cabo…

Proyecto BRI / OBOR
El BRI (Belt and Road Iniciative), o también llamado OBOR (One Bridge, One Road), es una iniciativa o proyecto económico, aunque con gran peso político y defensivo, propuesta por el Presidente de China, Xi Jinping, a finales del año 2013. Con este proyecto, en el que tanto China como sus países aliados van a realizar una inversión de dimensiones estratosféricas en infraestructuras, busca crear una conexión grande, fluida y continua con Europa, resto de Asia, Oriente Medio y África. Este proyecto, que sigue escrupulosamente el modelo socioeconómico, cultural y político de China, afecta a más de 75 países de los territorios anteriormente mencionados, dato de gran importancia dado que entre esos países se encuentran aproximadamente el 75% de las reservas energéticas mundiales y casi el 70% de la población global. Es por ello por lo que las dimensiones de este proyecto prácticamente no tienen antecedentes y que las consecuencias del mismo van a afectar a todo el sistema socioeconómico y político del mundo. De llevarse a cabo por completo, cambiaría el sistema que se ha venido dando desde el fin de la 2ª Guerra Mundial hasta la actualidad (con EE. UU. como protagonista del poder comercial), para comenzar una etapa en la que China tendría el papel primordial.

(…)

La iniciativa BRI es un proyecto nunca visto antes y de un valor económico incalculable. Si China consigue su objetivo, será el líder mundial en el comercio internacional y tendrá importantes ventajas competitivas ante cualquier otro país del mundo. A su vez, podrá resolver los problemas internos de su economía y dar salida a toda su producción a la vez que eliminar poco a poco las diferencias sociales que se encuentran en el país. Sin embargo, es muy difícil prever la evolución que tendrá en el corto o largo plazo este proyecto dado que hay muchas más variables entre las que se encuentran la finalización de proyectos en marcha, la respuesta de otros Estados a este plan, etc. Es importante expresar que no se han tenido en cuenta los posibles efectos adversos que pueda tener la pandemia del Covid-19 (coronavirus) en la economía mundial dados los pocos datos que hay aún, aunque todo parece indicar que la economía se va a ver muy ralentizada en 2020 y 2021 y que la recuperación va a ser lenta y dura. Por tanto, el proyecto BRI puede ver retrasado alguno de sus plazos y disminuida rentabilidad en estos primeros años, aunque parece que los pasos tomados hasta el momento han creado cimientos para que el proyecto pueda cumplir con sus objetivos.

Lectura recomendada:  El verdadero crecimiento de China es un misterio

Artículo completo (PDF):

Fuente: escuela-inteligencia-economica-uam.com


El concepto de inteligencia económica o inteligencia competitiva (a veces también llamada inteligencia empresarial) refiere al conjunto de actividades coordinadas de colecta, tratamiento, y difusión de informaciones útiles a los actores económicos, a efectos de su explotación o utilización fundamentalmente desde el punto de vista práctico, o sea en aplicaciones concretas a casos específicos. A esto se puede agregar las acciones de influencia, de notoriedad, de imagen, así como a todo lo ligado a la protección de informaciones.​

La inteligencia económica se distingue del espionaje económico e industrial, ya que sus acciones se desarrollan en forma abierta y sin mayores secretismos, utilizando principalmente fuentes abiertas y medios legales.

La mayoría de los profesionales del sector la conciben desde un ángulo ético y deontológico. El único sindicato del sector en Francia (‘Syndicat français de l’Intelligence Économique –SYNFIE–’),​ siguiendo a la ‘Fédération des professionnels de l’intelligence économique’ (FéPIE) hoy día desaparecida,​ obliga por ejemplo a sus adherentes a respetar un código deontológico de comportamiento en este dominio.​

La inteligencia económica puede completarse o complementarse con otras « inteligencias », como por ejemplo la inteligencia social que organiza la mutualización de informaciones con orientación a la realización colectiva de una comunidad y de sus diferentes actores económicos.

Los especialistas del dominio muchas veces resumen la inteligencia económica en un tríptico de características : Vigilancia (adquisición de la pertinente información estratégica); Protección de informaciones (no dejar traslucir informaciones muy sensibles); e Influencia (propagar informaciones y normas que favorezcan la propia estrategia). Fuente: Wikipedia, 2021.

El concepto de inteligencia económica debe ser considerado en forma más amplia incluyendo también la acción de los países como instrumento de desarrollo. (EP)


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