Sobre la Teoría del derrame en economía

marzo 11, 2018 · Imprimir este artículo

La sequía y la realidad del derrame en la Argentina

Por Juan Carlos de Pablo.

La peor sequía en décadas, según los entendidos, está afectando al sector agropecuario en varias provincias argentinas. En el caso de la soja se espera una reducción de la cosecha superior al 20%. Esto tiene claras consecuencias, tanto para los productores como para todos aquellos que dependen de ellos. Lo cual pone sobre el tapete la cuestión del derrame. La tan criticada teoría del derrame no existe; en cambio, parecería que la realidad del derrame, y sobre todo su ausencia, se está haciendo sentir.

Al respecto entrevisté al norteamericano Sidney Weintraub (1914-1983), quien fue profesor en la New School for Social Research de Nueva York y en la Universidad de Pensilvania. Junto con Paul Davidson, fundó el Journal of Post Keynesian Economics. En una autobiografía publicada en 1983, sostuvo: “Los burócratas de las universidades solo se mostraban amables conmigo cuando llegaba el momento de solicitar dinero, es decir, siempre; no recuerdo ninguna tesis doctoral donde el alumno critique a su tutor sobre algún aspecto importante; ahora, en mi retiro, me reconforta pensar que mi próximo libro va a ser el mejor de los míos, más allá de lo que eventualmente piensen mis lectores. El optimismo no cuesta más y es psicológicamente mucho mejor que el pesimismo”. Amante de la ironía, afirmó: “Según el análisis de correlación, puedo afirmar que gané la Segunda Guerra Mundial, porque hasta que yo entré en el servicio militar no estábamos venciendo y en cuanto terminé mi entrenamiento se dio vuelta la situación”.

correlación no implica causalidad

-Es curioso lo que está ocurriendo con la teoría del derrame. Tiene críticos furiosos, pero al parecer no existe…

-En efecto. Thomas Sowell lo planteó de manera contundente cuando dijo: “Desafío a que alguien señale a un economista -que trabaja en el sector público, la academia o en cualquier lugar que no sea un asilo para lunáticos- que alguna vez haya argumentado a favor de la teoría del derrame”.

-A su entender, ¿qué es lo que está pasando?

-Con cierta frecuencia, quien pretende decir algo ridiculiza la posición contraria, fabricando una versión utópica o estúpida. ¿Eran Arthur Cecil Pigou y Dennis Holme Robertson, a los cuales John Maynard Keynes bautizó economistas clásicos, tan idiotas como los retrató en La teoría general? En el caso de la teoría del derrame ocurre lo mismo.

-Explíquese.

teoría del derrame en economía-No existe ningún trabajo teórico que sugiera que, como consecuencia del derrame, los ingresos de todos serán iguales, o que las casas de los jardineros y el personal doméstico que trabaja en las ubicadas en los barrios cerrados serán iguales a las de sus empleadores. De refutar una versión absurda de la teoría del derrame a negar la realidad del derrame hay una enorme distancia.

Lectura recomendada:  El pesimismo estructural subestima al ser humano

-Cuando pienso en el derrame inmediatamente me aparece el ejemplo de Alberto Olmedo.

-Excelente caso. El talentoso actor falleció el 5 de marzo de 1988, en Mar del Plata, cuando resbaló haciendo equilibrio en el balcón del departamento que alquilaba. Basta volver a ver una y mil veces la repetición de sus programas de televisión no solamente para volver a saborear su inolvidable chispa, sino también para prestarle atención al grupo que trabajaba con él. Por ejemplo, Javier Portales.

Alberto Olmedo, Javier Portales y Beatriz Salomón

 

-¿Qué tiene que ver eso con el derrame?

-Que trabajaban con Olmedo actrices y actores formidables, pero sin iniciativa propia, y por ende sus carreras se frustraron por completo cuando el Negro dejó de derramar. Es un hecho que, desde el punto de vista de la iniciativa y la garra, algunos seres humanos lideran y otros acompañan.

-Volvamos a la Argentina 2018 y la sequía…

-Un pueblo o una ciudad que vive del campo, es decir, cuya demanda de alimentos, vestimenta, educación, diversión, compra de inmuebles, rodados y maquinaria depende de cómo les va a los dueños y los asalariados de los campos circundantes, están muy atentos a la realidad del derrame, y, sobre todo, de la falta de derrame. El papa Francisco que diga lo que le parezca sobre la teoría del derrame, pero los curas a cargo de las iglesias de esos pueblos mejor que ajusten sus gastos a los menores ingresos que van a tener.

-Somos un pueblo solidario.

-Sí, pero mucho más con los inundados que con los productores agropecuarios. ¿Cuánto recaudaría una colecta pública para ayudar a los propietarios de tierras que sufren la sequía? Nada.

-¿Están, como se dice, a la buena de Dios, entonces?

-Parcialmente. A través del Estado, el resto de los argentinos colaboraremos, porque se cobrarán menos impuestos y se prorrogarán los vencimientos de los créditos.

-Sufrir sequía existiendo el riego artificial…

-Distingamos entre la factibilidad técnica y la posibilidad económica. En los papeles, o quizás en la fantasía, sería posible regar de manera artificial toda la superficie cultivable de la Argentina. Pero esto para nada quiere decir que la operación resulte rentable; es decir, que la probabilidad de una sequía, y el daño correspondiente, compense el costo de instalar y mantener las instalaciones para el riego artificial. Algunas explotaciones agropecuarias instalan equipos de riego en una parte de su superficie.

-Don Sidney, muchas gracias.

Fuente: La Nación, 11/03/18.


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