Hiperinflación en Venezuela

julio 25, 2018

Estallido y caos hiperinflacionario en Venezuela

Por Iván Carrino.

La debacle venezolana alcanza límites insospechados.

La última vez que Argentina tuvo una hiperinflación fue allá por el año 1990. En Alemania fue mucho antes, en la década del ‘20, cuando la inflación mensual más alta llegó a nada menos que 29.500%.

Para tomar dimensión de esa cifra, los precios en Alemania en 1923 se duplicaban cada 3,7 días.

En la actualidad, sin embargo, es difícil encontrar estos escenarios. Salvo por la lejana Zimbabwe, que tuvo un episodio de 98% de inflación por día en el año 2008, el mundo ha logrado dominar la inflación.

De acuerdo con un análisis del World Economic Forum, solo 2 de cada 10 países tiene inflaciones superiores al 5% anual.

Así como se escucha, mientras Argentina lucha por bajar la inflación del 30%, la gran mayoría de los países del mundo tiene tasas inferiores a 5%.

Obviamente, este no es el caso de Venezuela.

Dictadura y colapso hiperinflacionario

VenezuelaRecientemente se conoció un informe del FMI sobre América Latina. En dicho trabajo, que divulga algunas de las principales proyecciones del Fondo sobre los países de la región, hay un extenso espacio para referirse  a la situación que atraviesa el país gobernado por la dictadura de Maduro.

De acuerdo con el comunicado oficial:

Venezuela permanece hundida en una profunda crisis económica y social. El PBI real esperamos que decrezca en 18% en 2018 –lo que constituye el tercer año consecutivo de caídas de dos dígitos-, debido a la fuerte merma de la producción de petróleo y las extensas distorsiones microeconómicas que se añaden a enormes desequilibrios macro. Esperamos que el gobierno continúe financiando su gran déficit fiscal con emisión de dinero, lo que continuará alimentando la inflación en medio del colapso de la demanda de dinero. Proyectamos un salto de la inflación hasta el 1.000.000% para fines de este año.

Tal como se escucha, un millón por ciento. Para tomar conciencia de lo que significa esta cifra, se trata de una inflación mensual de 115%, 31 veces la del pésimo mes de junio en Argentina. En menos de un mes los precios se duplican en Venezuela.

En medio de esta debacle monetaria, la economía se hunde.

El PBI, que caerá 18% este año según el FMI, acumula un descenso de 50% desde 2013, cuando murió Chávez y Maduro tomó las riendas del poder. O sea que hoy la cantidad de bienes y servicios que produce la economía venezolana es la mitad de la que producía hace 5 años.

La pobreza es moneda corriente en un país de estas características. Y las imágenes que llegan desde allí así lo demuestran.

Ahora bien, no es que Maduro haya recibido un país fascinante. La semilla de la destrucción del bolivarianismo estaba plantada hace largo rato. El nuevo gobierno, por arte de algún milagro, podría haber decidido cambiar de rumbo y abandonar el socialismo chavista. Sin embargo, eligió profundizarlo.

Es así que llegamos a esta situación, con una dictadura totalmente asentada, y con un colapso económico de proporciones impensadas.

Hiperinflación

En mi último libro, en el capítulo cuatro, analizo el fenómeno de la inflación. Allí planteo, tal como explica el FMI, que la inflación es exclusivamente un fenómeno monetario. Es decir, que es un problema que tiene el dinero que circula en un país, no un tema de avaricia empresaria, concentración económica u otras yerbas.

Mucho menos, claro, es el fenómeno derivado de la felicidad de la gente, que en su alegría está dispuesta a pagar más, como alguna vez dijo un filósofo local.

Ahora para que haya una hiperinflación no es suficiente con que se emita mucho dinero para financiar déficits fiscales. Eso, claro, puede generar una enorme suba de precios, con ritmos del 40%, 80%, o 160% anual… Sin embargo, una hiperinflación exige algo más. Y ese algo es lo que se conoce como “huida del dinero”Manuel Solanet, autor de “La Hiperinflación del ‘89”, lo explica de esta forma:

Cuando la gente advierte que el dinero pierde valor cada vez más aceleradamente, también se desprende de él más rápidamente. Se apura a gastarlo o a cambiarlo por dólares, oro u otros valores estables. Los billetes permanecen menos tiempo en las billeteras y los depósitos bancarios rotan rápidamente. La velocidad de circulación aumenta… Una duplicación de la velocidad de circulación del dinero tiene el mismo efecto inflacionario que una duplicación de la masa monetaria.

Hoy Venezuela no solo tiene a un lunático en el poder, que emite dinero como si no hubiera mañana, sino que los venezolanos, temerosos y totalmente desesperanzados con el “Socialismo del Siglo XXI”, rechazan rápidamente los papeles que éste emite.

Argentina a años luz

Un año después de llegado Maduro al poder, la inflación en Venezuela pasó de las cercanías del 30% anual al orden del 60%. Un año después estaba por alcanzar el 200%.

La situación en Argentina es muy distinta. Tras la llegada de Macri, la inflación de 27% pasó al 40%, pero luego bajó al 25%. Para este año,  los números no son alentadores, pero se espera que como máximo estemos en 32% anual.

En Venezuela, el tirano Maduro continuó con sus frenéticas políticas de gasto y emisión monetaria, mientras acusaba a los empresarios por los precios. Además, reprimió brutalmente manifestaciones, y todo el orden institucional en Venezuela tambalea.

El contraste no puede ser mayor con Argentina. Si bien todavía hay muchos desequilibrios por corregir, la institucionalidad está recomponiéndose, y el gobierno busca terminar con la inflación, financiando su déficit con deuda y restringiendo la emisión monetaria.

Obviamente, si la demanda de dinero cayera brutalmente, la inflación en Argentina podría dar un salto impresionante… ¿Pero por qué habría que suponer eso?

Es decir, si mi abuela no estuviera muerta, estaría viva. El razonamiento es impecable, ¿pero cuál es su relevancia?

Para ir cerrando, Argentina todavía tiene problemas de inflación en un mundo que prácticamente ha terminado con ella. Sin embargo, que ocurra un escenario hiperinflacionario, o que la inflación salte al 150%, 200% o 300%, es sencillamente una alucinación.

De hecho, después de este año, creo que finalmente vamos a ir viendo una convergencia hacia una mayor normalidad.

Fuente: ivancarrino.com, 25/07/18.


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Zimbabwe: los billetes de 100 billones que valen US$5

septiembre 5, 2017

Zimbabue: los billetes de 100 billones que valen US$5

Por Patrick McGroarty y Farai Mutsaka  –  13/05/2011.

 

En Zimbabue, un billete de 100 billones (millones de millones) de dólares locales vale unos US$5. (año 2011)

Esa es la tasa de cambio para el billete de más alta denominación del país africano, el mayor jamás producido para una moneda de circulación legal, y símbolo nacional de una política monetaria descontrolada. En determinado momento de 2009, un billete de 100 billones no alcanzaba para comprar un pasaje de autobús en Harare, la capital del país.

Desde entonces, el valor del dólar de Zimbabue ha subido. No en el país, donde la moneda ha sido abandonada, sino en eBay.

Los billetes son codiciados entre coleccionistas de monedas y compradores de novedades, y se venden hasta a 15 veces el valor oficial en circulación. En la década pasada, el presidente Robert Mugabe y sus aliados intentaron apuntalar la economía —y su gobierno— imprimiendo rampantemente dinero. El resultado fue una hiperinflación alimentada con billetes con más ceros.

El billete de 100 billones de dólares zimbabuenses, que circuló por apenas unos meses antes de que la moneda fuera oficialmente abandonada en el país en 2009, representaba el límite diario que se permitía a la gente retirar de sus cuentas bancarias. Los precios subieron, causando caos.

La inflación desenfrenada obligó a los zimbabuenses a hacer fila para comprar pan, pasta dental y otros productos básicos. Con frecuencia, llevaban bolsas más grandes para su dinero que para los pocos artículos que estaban en condiciones de comprar.

Hoy, todas las transacciones son en monedas extranjeras, principalmente en el dólar estadounidense y el rand sudafricano. Pero los billetes sin valor de Zimbabue son valiosos, al menos fuera del país.

«La gente los muestra y hace chistes acerca de cuándo ocurrirá eso aquí», dice David Laties, dueño de Educational Coin Company, un vendedor mayorista de monedas en Nueva York.

Los comerciantes lo suficientemente inteligentes como para comprar los billetes de mayor denominación de Zimbabue mientras estaban en circulación están ahora disfrutando de su inversión. Laties gastó US$150.000 comprando billetes de gente en Sudáfrica y Tanzania con experiencia en sacar el dinero y otro cargamento clandestino de Zimbabue. Al intuir que los últimos dólares del país africano «serían los mejores billetes hasta la fecha» en el mercado de coleccionistas, pagó por adelantado US$5.000 a alguien que se comunicó con él por Internet. «Funcionó», dice. «Recibí mis billetes».

El presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes de EE.UU., Paul Ryan, y John B. Taylor, economista de Stanford, están entre los nuevos dueños de dólares de Zimbabue. Ambos guardan un billete, mostrándolo en momentos oportunos como prueba de las ramificaciones más extremas de la inflación. «Ningún economista monetario que se respete sale sin un billete de 100 billones de dólares», dice Taylor con una sonrisa.

En un centro comercial de Harare que es popular entre turistas, una visitante alemana no logró encontrar entre vendedores callejeros el codiciado billete de 100 billones de dólares, pero quedó conforme cuando encontró uno de 1.000 millones, por el que pagó US$5. «De todas formas es enorme» dijo.
Fuente: The Wall Street Journal, 13/05/11.


Billete de Cien Billones (en denominación inglesa 100 trillones)

 

Los terribles efectos de la hiperinflación:
100.000.000.000.000  =  US$ 5

Información complementaria:

Zimbabue (o Zimbabwe) es un país situado al sur del continente africano, entre el río Zambeze, las cataratas Victoria y el río Limpopo. Carece de costas oceánicas y limita al oeste con Botsuana, al norte con Zambia, al sur con Sudáfrica y al este con Mozambique. Sus territorios se corresponden con la antigua Rodhesia del Sur. El idioma oficial es el inglés.

Su Índice de Desarrollo Humano (IDH) es el más bajo de todo el mundo.

El partido del actual Presidente Robert Mugabe, Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), ha dominado la vida política del país desde su independencia ganando siempre las elecciones.6 En 1987 el entonces primer ministro Robert Mugabe reformó la Constitución y se nombró Presidente[cita requerida]. El ZANU ha vencido en todas las elecciones desde la independencia. Las elecciones de 1990 fueron nacional e internacionalmente criticadas por sospecharse que habían sido manipuladas, ya que el Zimbabwe Unity Movement, el segundo partido en la oposición de Edgar Tekere, solo obtuvo el 16% de los votos.7 Las elecciones de 2002 se celebraron entre denuncias de manipulación de votos, intimidación y fraude.8 Las siguientes elecciones se celebraron el 20 de marzo de 2008.9

Tanto la Unión Europea como Estados Unidos han decretado sanciones contra el gobierno del actual presidente, Robert Mugabe por la violación de los derechos humanos.


Billetes de gran denominación y Presidente Robert Mugabe 

Fuente: The Wall Street Journal, 2011.


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