Bahamas: Un paraíso

diciembre 6, 2015 · Imprimir este artículo

La aventura de la playa: Bahamas

Frente a Florida, sobre el Atlántico, estas islas son ideales para el relax en la arena, pero también para vivir experiencias fuera de lo común.

Por Sol Amaya.
Navegar por aguas turquesas y ser recibidos en la costa de una paradisíaca isla por un grupo de cerdos que chapotean. Hacer una breve parada en un islote para alimentar con uvas a un grupo de iguanas. Nadar con tranquilidad -o no tanta- entre tiburones y mantarrayas. O simplemente disfrutar de buena gastronomía y playas tranquilas. Todo esto es parte del abanico de opciones que ofrecen las Bahamas.

Sobre el Atlántico, frente a las costas de Florida, este archipiélago está formado por unas 700 islas, rodeadas de islotes y cayos, de las cuales sólo 20 están habitadas. El hecho de que no estén sobre el Caribe no significa que sus aguas sean menos cálidas y agradables: Bahamas cuenta con grandes playas de arena blanca bañadas por aguas cristalinas.

De sus 380.000 habitantes, unos 250.000 viven la capital, Nassau, en la isla de Nueva Providencia. Allí llegan diariamente enormes cruceros cuyos ocupantes pueden aprovechar el día para visitar alguna playa, pasear por el centro o saborear la comida local.

Los habitantes de Bahamas son en su mayoría descendientes de africanos occidentales. Las islas fueron colonia británica hasta 1973 y conservan algunas costumbres inglesas. Por ejemplo, los autos circulan por la izquierda, aunque la mayoría son importados de los Estados Unidos, por lo que el volante se encuentra normalmente a la izquierda.

Pero los bahameños también tienen sus costumbres y rituales autóctonos. Como el Junkanoo, el carnaval que se celebra el 26 de diciembre y el 1° de enero de cada año y que en Nassau cuenta con un museo para conocer su historia. Después de admirar la evolución histórica de los disfraces utilizados para la festividad, los visitantes son invitados a crear su propia música para el evento, con campanas, tambores y silbatos.

Los bahameños se caracterizan por la alegría y el ritmo. La música (el reggae, entre otros géneros) es un elemento fundamental de las islas: incluso en el aeropuerto, mientras el visitante hace los trámites de migraciones, hay una banda que toca en vivo.

Un paseo por el paraíso

Foto:Shutterstock y Corbis

En Nassau todas las playas son públicas, aunque las que rodean a los hoteles suelen ser de difìcil acceso para los que no son huéspedes y, en general, son las más lindas. Pero el verdadero atractivo son los cayos, islas e islotes que forman parte del archipiélago y que ofrecen diferentes tipos de experiencias.

Las islas Exuma, por ejemplo. Desde Nassau se puede tomar un vuelo, pero también hay paseos en lancha que hacen paradas en otros islotes del camino. El tour diario cuesta unos 175 dólares por persona e incluye la comida. En la isla, tiburones y mantarrayas merodean la costa e interactúan… con los que se animen, claro (ver recuadro).

En otra playa de las islas Exuma, un grupo de simpáticos cerditos que habitan en el lugar son entusiastas nadadores y buena compañía para los visitantes. Al ver llegar los barcos, se aventuran al agua para reclamar atención y comida por parte de los turistas.

Las aguas de Bahamas son ideales para hacer snorkel y buceo. Entre arrecifes de coral, en medio del océano pueden apreciarse peces de todos los tamaños y colores. Un tour en barco con dos paradas para hacer snorkel puede costar desde 100 dólares por persona. Por algo extra, el turista más osado puede animarse a observar desde el agua también a una familia de tiburones.

Piratas y celebridades

Las historias de piratas abundan en las Bahamas. Entre los más conocidos, Edward Teach, el famoso Barbanegra, que aterrorizaba a los mercaderes que se atrevían a navegar en sus cercanías. Por casi cuarenta años, piratas como Henry Morgan y Calico Jack Rackman se instalaron en las islas y desde allí partían para saquear cuanta embarcación pasara por las Bahamas. También, Anne Bonny y Mary Read, dos históricas piratas mujeres que, disfrazadas de hombres, se hicieron conocidas por su ferocidad. Y, como en toda zona pirata, persisten los mitos sobre tesoros enterrados en sus aguas cristalinas.

Con la llegada del gobernador real Woodes Rogers en 1718, los piratas fueron erradicados y Barbanegra debió instalarse en otra parte del Caribe. Poco después, fue asesinado.

Foto:Shutterstock y Corbis

Por algo este fue el lugar elegido para filmar parte de la saga de Piratas del Caribe. Y también es el lugar en el que suele vacacionar Johnny Depp, protagonista del film. El actor cuenta con su propia isla, al igual que el mago David Copperfield, Shakira y Sean Connery.

Desde pequeños apartamentos hasta enormes hoteles, las islas ofrecen una variedad de opciones de alojamiento. Una cabaña sobre la playa, en el complejo Compass Point, puede costar desde 220 dólares por noche. Frente a este complejo se encuentra el edificio que años atrás fue un estudio, en el que grabaron Bob Marley, Ringo Starr, los Rolling Stones, entre otras leyendas de la música.

Para los que buscan un alojamiento all inclusive, con buena gastronomía y un ambiente tranquilo, en el hotel Meliá Nassau Beach una habitación estándar cuesta desde 350 dólares la noche. Para la categoría Level, que incluye un servicio más exclusivo, hay que añadir alrededor de 75 dólares extra por persona. El hotel cuenta con siete restaurantes, cuatro bares y piscinas con cascadas e hidromasaje frente al mar.

Tanto los que llegan en crucero, como quienes viajan en avión -para los latinoamericanos está la opción de llegar por Copa Airlines vía Panamá, sin necesidad de visa norteamericana- también eligen pasar un día o varios en el Atlantis. El complejo hotelero se emplaza en Paradise Island, conectada con Nassau por un puente, desde el que se aprecian sus cinco imponentes edificios. El lugar no sólo ofrece alojamiento y playas paradisíacas sino un parque acuático, variedad de piscinas y uno de los acuarios de agua salada más grandes del mundo, con unas 14 lagunas y más de 50.000 animales de unas 250 especies marinas.

Las habitaciones cuestan entre 300 y 25.000 dólares, pero también pueden conseguirse pases por el día, desde 135 dólares.

El parque acuático, entretenimiento para chicos y adultos, cuenta con toboganes que atraviesan túneles de acrílico, que a su vez pasan por una pileta llena de tiburones. También se pueden hacer competencias en toboganes dobles equipados con cronómetros. O navegar en gomones por el Lazy River Ride, un río artificial lento de 402,34 metros. O por The Current, de 1600 metros de longitud, que pasa por tubos internos y escaladoras acuáticas y tiene olas en movimiento y rápidos extremos.

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Para los más grandes hay casino, bares y un club nocturno. También pueden utilizar el casino de una de las once piletas del complejo, exclusiva para adultos, con barra y DJ todo el día.

Los que quieren contar con comodidad a todo lujo, pueden alquilar cabañas sobre la playa, con televisión, caja fuerte y servicio de mayordomo.

En el Atlantis hay 40 restaurantes con gran variedad de precios y comidas y un paseo de compras de marcas exclusivas, como Gucci y Versace. Para los más chicos, hay muchas opciones de entretenimiento, algunas con un costo extra. Sala de juegos, pista de autos a control remoto, un boliche para adolescentes, actividades con delfines, y un taller para diseñar y pintar cerámica son algunas de las posibilidades para elegir.

De vuelta en Nassau, el paseo obligado es el Mercado de la Paja, donde puede conseguir una gran variedad de productos locales. Y el Fish Fry, un paseo de bares y restaurantes, para probar los sabores de Bahamas, que tiene como plato principal el conch (concha), fresco, en ensaladas o frito. La comida en estos bares es bastante económica. Por ejemplo, una ensalada de conch cuesta apenas 11 dólares.

En las islas se toma mucho ron, componente principal del trago típico: el Bahama mamma, que también tiene granadina, jugo de ananá, naranja y limón.

Aunque gran parte de los productos que se consumen son importados, en Nassau se puede ser testigo de la producción local de ron y tabaco. La destilería John Watling’s ofrece un tour para conocer parte de la historia de Bahamas y aprender sobre el proceso de producción del ron. El lugar cuenta con una taberna en la que el visitante puede probar diferentes tragos.

En el centro, a metros de la casa de gobierno, se encuentra el Gray Cliff, legendario hotel de estilo sofisticado, que cuenta además con una pequeña fábrica de tabaco. Hay tours para conocer el lugar y el proceso de producción de los cigarros. Este complejo, originalmente construido en 1740, tiene además una fábrica de chocolate. Propiedad de una familia italiana, el hotel cuenta además con una cava que, dicen sus dueños, es la tercera más grande del mundo, con más de 250 mil botellas de vino.

Hora de comer… entre mantarrayas

Foto:Shutterstock y Corbis

“No se asusten si se les acercan. No salgan corriendo. Dejen que pasen, los rocen y sigan; no les harán nada.” La aclaración no sirvió demasiado para aplacar el miedo con el que bajé de la lancha, espiando el mar desde el muelle, donde merodeaban mantarrayas y tiburones.

Las islas Exuma, donde nos encontrábamos, son unas de las más visitadas por los turistas que viajan a Bahamas. Hasta allí se puede llegar en lancha rápida, en alrededor de hora y media, o en 45 minutos de vuelo.

La transparencia del agua permitía apreciar el tamaño de los animales, que amedrentaba hasta a los más entusiastas de mis compañeros de aventura. Que los escualos permanecieran alejados, al menos al principio, me dio un poco de tranquilidad. Aunque no la suficiente.

Las mantarrayas, en cambio, se mostraban bastante más sociables. Y hambrientas. Arrodillada en la arena y con el agua hasta la cintura acepté la propuesta del coordinador del tour, que explicaba en inglés a los 25 integrantes del grupo lo que había que hacer. Éramos ocho los que veníamos de la Argentina, el resto de los visitantes eran norteamericanos. Y la mayoría nos animamos a participar de la actividad. Parecía bastante simple: tomar un trozo de pescado, ponerlo entre los dedos de una mano y apoyar la palma en la arena. Como si estuviera entrenada -o tal vez acostumbrada- una mantarraya (de aproximadamente 1 metro por 70 cm) fue pasando frente a toda la fila de visitantes que esperábamos expectantes. Otras mantarrayas seguían de cerca el espectáculo. Gritos y risas nerviosas fueron acompañando el andar del impresionante pez cartilaginoso que en pocos segundos ya estaba encima de mi mano. Y con una pequeña succión, que provocaba cosquillas, se llevó su alimento. Si el pescado estaba muy apretado entre los dedos, la mantarraya no se rendía: daba un par de vueltas alrededor e insistía.

Al pasar cerca se sentía el roce del que habíamos sido advertidos: una piel dura, pero sedosa al tacto. Tal como comprobamos en esta experiencia, las mantarrayas resultaron ser inofensivas. La advertencia del guía estaba más orientada a evitar que nosotros lastimáramos al animal si salíamos corriendo.

Para la segunda vuelta, el miedo desapareció. Aunque no perdía de vista a los tiburones. Estaban un poco alejados de la costa, al menos por el momento, pero se podían ver sus aletas en la superficie y eventualmente la sombra de alguno que se acercaba a la orilla. Aguardaban su turno para ser alimentados, actividad que observaríamos ya desde la seguridad de la playa.

Datos útiles

Cómo llegar

En avión: desde Buenos Aires y Córdoba, hay vuelos de Copa Airlines vía Panamá hasta Nassau, con tarifas desde 1451 dólares, impuestos incluidos.

Dónde dormir

Atlantis: el precio de una habitación en este complejo arranca por los 300 dólares e incluye el acceso al parque de agua, el acuario y las piscinas, entre otros servicios.

Meliá: con modalidad all inclusive, una habitación estándar cuesta desde 350 dólares.

En Compass Point: fuera de los grandes hoteles, una cabaña para dos personas en Compass Point puede costar desde 220 dólares la noche.

Qué hacer

Delfines: interacción con delfines en Dolphin Cay (Atlantis), US$ 124 por persona. Nadar con ellos en aguas profundas, 162. Entrenador por un día, desde 250 dólares.

Isla Exuma: un tour de todo el día, con comida incluida, cuesta alrededor de 175 dólares.

Snorkel: paseos en lancha con paradas para nadar, desde 100 dólares.

También se puede visitar Visita el Straw Market (Mercado de la Paja), la Destilería John Watling’s, el Gray Cliff hotel (fábrica de tabaco y de chocolate) y el Museo del Junkanoo.Las tarifas varían de acuerdo a la temporada.

Para tener en cuenta

Para ingresar a Bahamas se exige el certificado de vacunación contra la fiebre amarilla. En Buenos Aires, la vacuna es gratuita y se aplica en Sanidad de Fronteras.

Más información:  www.bahamasturismo.es

Fuente: La Nación, 06/12/15.


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