Esta crisis es diferente a la de 2008
agosto 10, 2011
Esta crisis es diferente a la de 2008
Por Francesco Guerrera
Es un paralelismo que está seduciendo a banqueros e inversionistas de Wall Street: 2011 es una repetición de 2008, la historia de la agitación financiera repitiéndose en un círculo interminable.
Como murmuró sombríamente el gestor de un gran fondo este fin de semana mientras iba a su oficina para prepararse para un lunes tumultuoso: «La sensación de deja vu casi hace que uno se sienta enfermo».
Aquellos que piensan en 2011 como «2008, la continuación» ahora tienen su propio «momento Lehman». Simplemente sustituya la histórica rebaja de la calificación de deuda estadounidense por parte de Standard & Poor’s el 5 de agosto por el colapso del banco de inversiones en septiembre de 2008, y, voilá, obtiene una copia al carbón de un hecho que hizo que sucediera lo impensable y que asustó a los mercados en todo el mundo.
En la segunda parte tienen razón. Los inversionistas se veían decididamente asustados este lunes cuando cayeron las bolsas asiáticas y europeas y el Dow Jones se desplomó 643,76 puntos, o más de 5%.
Pero la turbulencia del mercado por sí sola no es suficiente para probar que la historia se repite a sí misma.
Tomando prestada una frase que suele ser utilizada para explicar las burbujas de inversión, esta vez es diferente, y los banqueros, inversionistas y ejecutivos de las empresas que miran los problemas de hoy a través del prisma de 2008 se arriesgan a evaluar incorrectamente los asuntos que enfrenta la economía global.
Hay tres diferencias fundamentales entre la crisis financiera de hace tres años y los acontecimientos de hoy.
Comenzando por lo más obvio: las dos crisis tuvieron orígenes completamente distintos.
● La primera comenzó abajo y fue subiendo. Comenzó entre los compradores de casas excesivamente optimistas, subió por la máquina de titularización de Wall Street, con algo más que una pequeña ayuda de las empresas de calificación de riesgo, y terminó infectando la economía global. Fue el quiebre del sector financiero lo que causó la recesión.
La situación actual, en cambio, es un asunto que va desde arriba hacia abajo. Gobiernos de todo el mundo, incapaces de estimular sus economías y poner sus casas en orden, han perdido gradualmente la confianza de las empresas y las comunidades financieras.
Eso, a su vez, ha causado una fuerte reducción en el gasto y la inversión del sector privado, lo que provoca un círculo vicioso que lleva a un desempleo alto y un crecimiento débil. Los mercados y los bancos, en este caso, son víctimas, no culpables.
● La segunda diferencia es quizás la más importante: las compañías financieras y los hogares vivieron una fiesta con el crédito barato antes de la crisis de 2007-2008.
Cuando la burbuja reventó, la dieta de choque de desendeudamiento causó un enorme shock recesivo.
Esta vez, el problema es el opuesto. El estancamiento económico está llevando a empresas e individuos a guardar su dinero y no endeudarse, lo que resulta en un consumo y un crecimiento de la inversión anémicos.
● La diferencia final es una consecuencia directa de las primeras dos. Dado su origen, la catástrofe financiera de 2008 tenía una solución simple, aunque dolorosa: los gobiernos debían intervenir para proveer una gran cantidad de liquidez a través de tasas de interés bajas, rescates a bancos e inyecciones de dinero en la economía.
Un funcionario de la Reserva Federal en su momento lo llamó «shock y asombro». Y otro lo resumió así: «Vamos a respaldar todo».
Esta política no resultó barata y los gobiernos de todo el mundo volcaron alrededor de US$1 billón (millones de millones) al sistema. Tampoco fue justa para los contribuyentes que tuvieron que hacerse cargo de la factura por los pecados de otras personas. Pero al final tuvo éxito en evitar una depresión global.
Hoy, una respuesta así no está en el menú. Los problemas actuales no son causados por una falta de liquidez —las empresas estadounidenses, por ejemplo, tienen acumulados montones de efectivo— o por demasiado apalancamiento. Tanto los balances de las empresas como los de los individuos ya no están inflados de deudas.
El problema real es una falta de confianza crónica de los actores financieros en sus pares y en la capacidad de sus gobiernos para impulsar el crecimiento económico.
Si necesita una prueba, simplemente observe los problemas en las «cañerías» del sistema financiero —desde el mercado de acuerdos de recompra a los préstamos entre bancos— o pregúntele a Standard & Poor’s o a los compradores de bonos italianos y españoles, cuánta confianza tienen en que los políticos solucionarán este lío.
La naturaleza peculiar de esta crisis implica que recurrir a las armas utilizadas en la anterior simplemente no dará resultado.
Considere el actual clamor en Wall Street para que las autoridades monetarias intervengan, ya sea en la forma de mayores inyecciones de liquidez (o «alivio cuantitativo 3») por parte de la Reserva Federal o del Banco Central Europeo.
Es algo tan de 2008.
Incluso si los bancos centrales se inclinaran a hacerlo, bombear más dinero a una economía ya repleta de efectivo no aliviará mucho. En estos días, las grandes empresas están yendo a los bancos, depositando su exceso de fondos en cuentas seguras pero ociosas, como queda demostrado por la decisión sin precedentes del Bank of New York de la semana pasada de cobrar a las empresas que dejen su dinero en sus bóvedas.
En cuanto a los inversionistas inquietos, no es probable que unos pocos miles de millones de dólares más que emita el Tío Sam o su primo de Frankfurt sean suficientes para persuadirlos de volver al mercado.
En 2011, el mundo financiero no puede ir con la gorra en la mano a las capitales políticas, esperando que les den algo. Para salir del actual impasse, los mercados deberán depender de su fortaleza interna o esperar que los políticos tomen medidas radicales para impulsar el crecimiento económico.
Una solución impulsada por el mercado no es imposible. En algún momento, los precios de los activos serán tan baratos que volverán a despertar los «instintos animales» tanto de inversionistas como de empresas.
Como Warren Buffett una vez les escribió a sus accionistas: «Usualmente hemos realizado nuestras mejores compras cuando la percepción de algún acontecimiento macroeconómico estaba en su nivel máximo».
La alternativa es esperar que los políticos en EE.UU. y Europa aprueben las reformas fiscales y laborales necesarias para volver a despertar la demanda y el crecimiento de la inversión. Pero eso va a llevar tiempo.
Como ocurre frecuentemente, el pasado se ve mucho más simple que el presente. Pero la realidad es que, a diferencia de 2008, el dinero de los gobiernos no sirve de nada en el ambiente estresado de hoy.
—Francesco Guerrera es el editor de la sección Money & Investing de The Wall Street Journal.
Fuente: The Wall Street Journal, 09/08/11.
En medio de la crisis, los bonos de EE.UU. siguen siendo seguros
agosto 9, 2011
En medio de la crisis, los bonos de EE.UU. siguen siendo seguros
Por E.S. Browning, Matt Phillips y Ming Zeng
La rebaja de la calificación de crédito de Estados Unidos desató el lunes una ola mundial de ventas que culminó en la mayor caída en una jornada del Promedio Industrial Dow Jones desde la crisis financiera en 2008.
En escenas que evocaron los sucesos de hace tres años, las ventas aumentaron conforme pasaban las horas y los inversionistas se vieron obligados a colocar más capital para respaldar sus apuestas. Las acciones de los bancos fueron las más castigadas y la de Bank of America cayó 20%.
El Dow Jones perdió 634,76 puntos, un 5,55%, a 10.809,85 unidades, su cierre más bajo desde octubre del año pasado y su sexto mayor descenso en puntos de la historia. El desplome fue parte de una caída generalizada de las bolsas, los bonos de empresas y las materias primas industriales.
El Bovespa, el índice de acciones líderes de la Bolsa de Sao Paulo, cayó casi 10% antes de un leve repunte. Cerró con un descenso de 8,1% que fue acompañado de una baja del real, que alcanzó su menor nivel en dos meses.
«Es probable que impere la mayor incertidumbre desde 2008», opinó Eric Pellicciaro, gestor de fondos de la división Fundamental Fixed Income, de BlackRock, que administra unos US$612.500 millones. «Hay una sensación general de que las opciones políticas son pocas… Hay una sensación de que la austeridad fiscal llega en el peor momento posible».
Los inversionistas huyeron hacia los refugios tradicionales: oro, las monedas de países aparentemente seguros como Suiza e, irónicamente, la deuda del Tesoro estadounidense cuya calificación Standard & Poor’s rebajó el viernes. Para la mayoría de los inversionistas, los bonos del Tesoro parecieron una opción mucho más segura que las acciones.
El rendimiento de los bonos del Tesoro alcanzó mínimos no vistos desde enero de 2009, uno de los meses más sombríos de la recesión estadounidense.
Los operadores dijeron que la inquietud sobre la economía y la crisis de la deuda europea superaron cualquier preocupación vinculada a la rebaja de Standard & Poor’s. «Los activos menos riesgosos disponibles siguen siendo los papeles del Tesoro estadounidense», señaló Ashish Shah, jefe de crédito global de la firma de inversión AllianceBernstein. «Aunque sea más riesgoso que antes, todavía es el activo de menor riesgo», opinó.
El alza en el precio del bono de referencia a 10 años hizo caer al rendimiento, que se mueve en la dirección opuesta, a 2,339%. Ante la demanda de inversionistas a largo plazo como aseguradoras y fondos de pensiones, el rendimiento del bono a 30 años bajó a 3,666%. Los rendimientos de las notas a dos años tocaron nuevos mínimos debido a que los inversionistas demandaron deuda pública a menor plazo.
El rendimiento a dos años llegó a estar por debajo del rango superior de la tasa de referencia de la Reserva Federal (Fed) de entre cero y 0,25%, lo que sugiere que los inversionistas esperan que el banco central no realice cambios al menos durante ese plazo. El rendimiento a dos años terminó el día en alrededor de 0,256%.
Los temores respecto a los titubeos de la economía de EE.UU. y la posibilidad de que la crisis de la deuda europea se salga de control han ahuyentado a los inversionistas. Muchos se preocupan ante la posibilidad de que la rebaja de Standard & Poor’s pueda socavar todavía más la confianza de los consumidores y empresas de EE.UU.
Los inversionistas especulan con que el deterioro de los mercados podría llevar a la Fed a tomar cartas en el asunto, tal vez en su reunión fijada para hoy.
Una opción, dicen, es que la el banco central cambie la composición de su portafolio, reinvirtiendo su dinero en los papeles públicos de mayor plazo.
Para algunos, eso explica porqué los bonos del Tesoro a 30 años han tenido un desempeño relativamente bueno. «El mercado está tratando de adelantarse a la Fed», dijo Alan Mittleman, del banco de inversión francés Société Générale.
Mientras algunos se sintieron tentados a comparar las últimas jornadas con los peores momentos de la crisis financiera, muchos inversionistas pusieron énfasis en las diferencias.
En 2008 y 2009, las ventas se concentraban en las acciones financieras y los bonos hipotecarios. En esta ocasión, los temores son mayores y tienen que ver con el riesgo de una recesión y e incumplimiento de los prestatarios europeos.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.
La Fed planea mantener las tasas bajas hasta 2013
agosto 9, 2011
La Fed planea mantener las tasas bajas hasta 2013
Por Luca Di Leo Y Jeffrey Sparshott
WASHINGTON (Dow Jones) — La Reserva Federal de Estados Unidos señaló el martes que planea mantener su tasa de interés de referencia a corto plazo cerca de cero al menos durante otros dos años al tiempo que redujo significativamente sus perspectivas para la economía del país.
En un comunicado emitido tras una reunión de un día, los miembros del banco central dijeron que esperan que la débil economía justifique unos niveles excepcionalmente bajos de la tasa interbancaria federal «al menos hasta mediados de 2013». Siete miembros votaron a favor de la medida, y tres se manifestaron en contra.
El Comité de Mercados Abiertos de la Fed decidió mantener la Tasa Interbancaria Federal entre cero y el 0,25%.
Aunque la entidad no tomó la audaz medida de comprar más bonos que esperaban algunos participantes en el mercado, la decisión podría ayudar a mantener las tasas de interés en niveles bajos e incentivar a los inversionistas a buscar activos más riesgosos como las acciones.
Las autoridades también redujeron el martes su evaluación de la economía estadounidense por tercera vez en el año, y señaló que el crecimiento económico en lo que va del 2011 ha sido «considerablemente más lento de lo que esperaba el Comité».
Los miembros de la Fed discutieron varias herramientas para impulsar la economía, según el comunicado. Algunos analistas esperaban que el banco central señalara que esperaba que su balance se mantenga abultado durante un período prolongado de tiempo.
Desde el 2008, el banco central ha estado diciendo a los mercados que no aumentaría las tasas de corto plazo durante un «período prolongado», lo que significa al menos varios meses más. Una extensión de ese compromiso por al menos otros dos años podría ayudar a impulsar la economía.
Fuente: The Wall Street Journal, 09/08/11.
No entre en pánico por la caída de las bolsas
agosto 9, 2011
No entre en pánico por la caída de las bolsas
Por Burton G.Malkiel
«¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo!» La advertencia de Chicken Little (La Gallinita Trula) podría parecerle a algunos observadores particularmente apta hoy. Discrepo. Esta es no es una repetición del colapso del mercado en 2008. Y la venta bajo el efecto del pánico de las acciones estadounidenses demostrará ser una respuesta muy inapropiada.
La pronunciada caída en los precios bursátiles de la semana pasada ha renovado los temores de que la economía se dirige a una recaída. El crecimiento se ha reducido a una velocidad casi nula, y el Producto Interno Bruto creció menos de 1% anual en el primer semestre. El gasto real de los consumidores ha sido negativo en los últimos dos trimestres. De la misma manera en que un ciclista arriesga caerse cuando su bicicleta pierde abruptamente el impulso, la economía está peligrosamente cerca de volver a caer en recesión incluso antes de que se haya consolidado una verdadera recuperación. Y ahora Standard & Poor’s rebajó la calificación de riesgo crediticio de Estados Unidos, citando un progreso inadecuado en Washington en la solución de problemas fiscales de larga data.
Los vientos en contra de la economía son muchos. Los consumidores todavía están excesivamente endeudados y las finanzas de los hogares están en un equilibrio precario. Los precios de las viviendas, luego de drásticas caídas, amenazan con bajar todavía más. El efecto ha sido un gran golpe al patrimonio neto de los hogares y ha impedido una recuperación en la construcción, que normalmente juega un papel estelar en las etapas iniciales de cualquier expansión económica. La tasa de desempleo está estancada por encima de 9% e incluso los analistas más optimistas divisan escasas posibilidades de un descenso significativo, aunque una tibia recuperación económica se reanude en la segunda mitad del año.
Por si esto fuera poco, Europa no ha solucionado realmente sus problemas económicos. Las perspectivas de crecimiento son sombrías. En EE.UU., las políticas del gobierno son disfuncionales e impotentes para ayudar a reducir el desempleo. Aunque cualquier restricción en el gasto producto del reciente acuerdo presupuestario tendrá efecto más adelante, se espera que la política fiscal sea significativamente menos estimulante en los próximos trimestres. La política monetaria, que ha empujado a las tasas de interés casi a cero y a las tasas de la deuda pública estadounidenses a 10 años a 2,5%, parece haberse quedado sin municiones. Y, por supuesto, la fuerte caída en los precios de las acciones tiene un efecto patrimonial negativo y consecuencias perniciosas para la confianza de los consumidores.
¿Es el momento de vender todas sus acciones, que todavía están muy por encima de sus mínimos de 2009?
Pienso que no. Nadie puede predecir la evolución de la bolsa en esta y en las próximas semanas. Las acciones pueden continuar su caída, pero creo que sería un grave error de los inversionistas entrar en pánico y vender. Hay varias razones para ser optimistas respecto a que en el largo plazo veremos valoraciones en el mercado más altas, no más bajas.
En primer lugar, creo que las acciones hoy en día son baratas. La relación precio- ganancia supera apenas 13 y el cálculo de esa relación a futuro, que utiliza las ganancias pronosticadas, ha caído a menos de 12. Esos múltiplos son bajos en relación a los antecedentes históricos y son especialmente bajos en comparación con el rendimiento del bono estadounidenses a 10 años que se ubica en 2,5%. Los rendimientos de dividendos de 2,5% también se comparan favorablemente con los valores a 10 años. Los múltiplos no parecen baratos en relación a las ganancias promedio a 10 años, pero las utilidades de hoy son tanto más altas que que un promedio de 10 años no es una buena estimación de la capacidad de ganar dinero de las empresas.
Asimismo, la estructura de las ganancias de las empresas estadounidenses refleja cada vez más la actividad económica en el extranjero— incluyendo a los mercados emergentes de crecimiento acelerado— más que la actividad en EE.UU. Esa es la razón por la que las ganancias corporativas han estado incrementándose tan rápidamente a pesar del tibio crecimiento en EE.UU. Para las grandes multinacionales estadounidenses, el crecimiento en los mercados emergentes será el factor determinante en el crecimiento de sus ganancias. Para muchas compañías, lo que pasa en China, India y Brasil es más importante que la incapacidad de Europa de poner su casa en orden o la parálisis de EE.UU. y Japón.
No cabe duda de que nuestra economía atraviesa por un serio problema. El enorme volumen de desendeudamiento que se necesita después de la burbuja inmobiliaria de comienzos de la década pasada solamente puede ser logrado con el tiempo. Afortunadamente, las cuentas de los hogares están mejorando. La relación entre deudas e ingresos ha mejorado considerablemente desde 2008, aunque todavía tienen mucho para mejorar. Los pagos por servicio de deuda de los hogares en relación a los ingresos han caído fuertemente a los niveles de los años 80 y 90. El reciente descenso en los precios del petróleo también ayuda a la situación financiera de los consumidores. Y los balances de las empresas están inusualmente saludables.
El sólo hecho de acabar con el exceso de viviendas en el mercado llevará un largo tiempo. Pero si hay un punto positivo en el panorama del mercado inmobiliario es que la accesibilidad de comprar una casa está en un nivel récord. Con alguna mejora real en el mercado laboral podríamos ver un alza sustancial en las ventas de viviendas.
Sí, tenemos problemas, pero la actual situación no guarda ningún parecido con la de 2008. Y para los que creen que la caída en la bolsa predice una nueva recesión, no hay que olvidar la frase del fallecido economista Paul Samuelson: «La bolsa predijo nueve de las últimas cinco recesiones».
Una fuerte dosis de modestia es claramente necesaria. Todos necesitamos ser conscientes de los límites de nuestra capacidad para predecir los precios de las acciones. Nadie le puede decir cuándo la bolsa terminará su caída, pero hay algunas cosas que sabemos. Los inversionistas que vendieron sus acciones en momentos en los que hubo caídas muy pronunciadas en el mercado invariablemente se equivocaron. Tenemos abundante evidencia de que el inversionista promedio tiende a poner dinero en el mercado cuando está en sus máximos o cerca de ellos y tiende a vender durante los períodos de caídas extremas y volatilidad. A lo largo de prolongados períodos, el mercado accionario de EE.UU. ha provisto retornos promedio generosos. Pero el inversionista promedio ha ganando sustancialmente menos que el retorno del mercado, en parte por haber tomado decisiones inoportunas.
Mi consejo a los inversionistas es que se mantengan firmes. Nadie nunca se volvió rico por ser un pesimista a largo plazo sobre la evolución de EE.UU. y dudo que alguien lo vaya a hacer en el futuro. Esta es todavía la economía más flexible e innovadora del mundo. De hecho, es en momentos como este cuando los inversionistas deberían considerar rebalancear sus portafolios.
Si las alzas en los precios de los bonos y las caídas en los de las acciones han producido una asignación de activos que sobrepondera a la renta fija de lo que es apropiado según su horizonte de tiempo y su tolerancia al riesgo, venda algunos bonos y compre acciones. De aquí algunos años va a estar contento de que lo hizo.
Burton G.Malkiel, profesor emérito de Economía en la Universidad de Princeton, es el autor de «A Random Walk Down Wall Street», traducido como «Un paseo aleatorio por Wall Street».
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.
Burton Malkiel, the Chemical Bank Chairman’s Professor of Economics at Princeton University, is the author of the widely read investment book A Random Walk Down Wall Street. He has long held professorships in economics at Princeton University, where he was also Chairman of the Economics Department. He was Dean of the Yale School of Management and William S. Beinecke Professor of Management Studies there from 1981 through 1987. He is a past appointee to the Council of Economic Advisors. In addition, he is a past president of the American Finance Association. He currently serves on the board of the Vanguard Group and serves on the investment committees of the American Philosophical Society and Active Investment Advisors. He is the author or co-editor of eight other books, the most recent of which are The Random Walk Guide to Investing: 10 Rules for Financial Success and Global Bargain Hunting: An Investor’s Guide to Profits in Emerging Markets, with J. P. Mei. He holds a BA and MBA degree from Harvard and a Ph.D. degree from Princeton University.
Le recomendamos la lectura de este excelente libro:

La Crisis Financiera Global según Redrado
agosto 9, 2011
Ni pánico ni euforia: voluntad
Por Martín Redrado
La tormenta en el mundo financiero no debe nublar nuestra capacidad de análisis. Primero los hechos: el costo del financiamiento de los Estados Unidos se redujo en este lunes negro. Frente a la crisis, los inversores de todo el mundo compraron más títulos de deuda de la primera economía mundial.
Esto significa que no estamos frente a un quiebre del sistema crediticio internacional. Más bien se percibe falta de claridad en la conducción política de los países industrializados para generar un marco de confianza que permita retomar un crecimiento sustentable.
Estos no son momentos para medias tintas, ya que el mundo está inmerso en un período de volatilidad e incertidumbre. Polos de poder como Estados Unidos, Europa y Japón poseen un elevado endeudamiento y falta de instrumentos fiscales y monetarios para hacer frente a esta situación.
No existen en el horizonte señales positivas que permitan anclar las expectativas. El descenso de la calificación norteamericana no significa una crisis semejante a la de 2008. Los bonos del Tesoro son, paradójicamente, el activo menos malo en un entorno donde los inversores huyen del riesgo.
Los bancos centrales del mundo tomarán todas las medidas necesarias para evitar que el pánico se extienda. La Reserva Federal proveerá liquidez a todo aquel que le haga falta, en particular a las entidades bancarias. En el corto plazo, las dudas se concentran en la capacidad europea de hacer frente a todos los compromisos de sus Estados miembros. Hasta ahora, las señales muestran una voluntad política de no dejar caer a nadie. Esto significa que, salvo alguna nueva sorpresa, proveniente en particular del Viejo Continente, los mercados tendrán que convivir con un mundo desarrollado que no emociona por sus perspectivas.
Desde un enfoque analítico de corte más estructural, resulta evidente que estamos asistiendo a una reconfiguración del orden global, donde las economías emergentes son las únicas capaces de brindar un impulso a la economía mundial, que aun con un incipiente sistema de multimonedas no logra destronar al dólar.
Campo fértil
Por defecto del resto de las regiones desarrolladas, más que por virtud propia, el dólar continuará siendo la principal moneda de reserva, y su debilidad, una certeza. Este quiebre encuentra en América latina el campo más fértil que alguna vez supimos presenciar. Hoy, Brasil, Colombia, México y Perú tienen una tasa de riesgo similar a la de Francia, siendo una prueba contundente de la baja percepción de riesgo de la región respecto de economías avanzadas.
Nuestro país sufrirá en el corto plazo una retracción en el ingreso de dólares comerciales debido a que caerán los precios internacionales de los productos que el país exporta. Esto estrechará aun más el margen de maniobra de la política cambiaria, en un marco de elevada dolarización.
En un horizonte más extenso, constituye otra renovada oportunidad para resolver nuestras inconsistencias y subirnos al apetito por América latina. No hay margen para improvisados. La Argentina necesita menos guitarra, menos rock and roll y más plan económico.
Fuente: La Nación, 09/08/11.
Una crisis de insolvencia por sobreendeudamiento
agosto 8, 2011
Deudas
Por Enrique Szewach
La crisis del mundo desarrollado es, básicamente, una crisis de insolvencia por sobreendeudamiento. En los “años felices” de los comienzos de este siglo, los flujos de comercio que iban hacia los países emergentes, para comprar materias primas, combustibles, servicios de informática, o bienes industriales baratos, retornaban al mercado financiero de los países desarrollados, en especial Estados Unidos, y se multiplicaban en “crédito para todos”, gracias a la ingeniería financiera, pero mucho más a la irresponsabilidad populista, de líderes políticos y tecnócratas, que se contagiaron de los populismos latinoamericanos, comprando la fantasía de que las soluciones mágicas, después de todo, existen.
Cuando el sistema explotó, como explota siempre todo sistema populista, el crédito para todos, se transformo en “deudas de todos”.
Las crisis de solvencia, es decir de pasivos superiores a los activos, se arreglan muy lentamente, mejorando el valor de los activos, y reduciendo el valor de los pasivos. Las salidas “a la argentina” que muchos sugieren, licuando drásticamente los pasivos, o defaulteandolos, para cambiar el problema de solvencia de un día para el otro, se pueden encarar, en mercados de capitales marginales, y en países cuya deuda resulta ínfima, en términos globales, como en nuestro caso, y pagando el costo brutal de corto plazo que padecieron los sectores más pobres de nuestro país, con drásticas caídas del salario real, de las jubilaciones reales y la duplicación de la tasa de desempleo. Y con costos de largo plazo, sobre la tasa de inversión, que todavía estamos padeciendo.
Pero esa solución no está disponible cuando se trata de mercados de capitales gigantescos e interrelacionados, que administran los ahorros de miles de millones de personas y con enormes stocks de deudas que respaldan fiduciariamente (por fe, por confianza), las tenencias de monedas locales.
Sin facilismos a la vista, en Estados Unidos, se intentó recuperar el valor de los activos, reduciendo las tasas de interés a cero, devaluando el dólar, e induciendo a los ciudadanos norteamericanos a volver a gastar, y expandiendo el déficit fiscal para reemplazar con gasto público, la caída del gasto privado.
Del otro lado del atlántico, en Europa, el sobreendeudamiento era, además de privado, público. Los Estados periféricos, aprovecharon la garantía del Euro, para financiar su insostenible estado del bienestar, colocando deuda, captando los ahorros del público y de los futuros jubilados, a través de los bancos europeos.
Aquí, se busca la solución, haciendo que los Estados más ricos, el Banco Central Europeo, y el FMI, financien los próximos pagos de deuda de Grecia, y compren deuda del resto de los periféricos, mientras sus sociedades se despiertan de su propio sueño populista y enfrentan la nueva realidad. Pero, por ahora, lo aportado aparece como “amarrete” e insuficiente para evitar que lo de Grecia se contagie a otros países.
En un contexto creíble, con liderazgos e instituciones adaptadas a estas nuevas realidades y coordinación global, los costos de este ajuste, que se van a traducir en bajo crecimiento y siempre al borde de la recesión, para los países centrales, durante un tiempo, se podrían haber compensado con una fuerte reacción positiva del sector privado, que vería que, al final del camino, podría haber una economía más sana que la vivida en estos años.
Pero, lamentablemente, lo que puso de manifiesto la “solución” del Congreso y el Ejecutivo norteamericano, la política del Banco Central Europeo, y lo que acontece en la política europea en general, es que ese liderazgo, esa coordinación, esas instituciones, todavía no están, o no están lo suficientemente maduras.
El resultado fue un fuerte desencanto, y al sensación de que la solución está más lejos de lo que se creía.
¿Se justifica, que ese desencanto se haya traducido en pánico? A mi modesto juicio no. Pero ¿Cómo se hace para que un inversor se asuste sólo “un poquito”?.
Sin soluciones rápidas a la vista, lo más probable es que asistamos a volatilidades fuertes y, en la micro, a la necesidad de ser muy selectivos y rápidos. (Ya lo sabe, ese…es otro precio).
Las soluciones de «stocks» que se arreglan con «flujos» tardan en tener efecto. Más si esas soluciones no se encaminan al centro del problema, el endeudamiento, y no se coordinan lo suficiente. Con riesgo de un largo letargo.
Finalmente, ¿Nos afectará todo esto?
No se hagan los rulos, la Argentina no está aislada del mundo, ni por los flujos de comercio, ni por los flujos de capitales. (¿O dónde están los ahorros de los argentinos?).
Convivir con monedas de reserva débiles y un menor crecimiento global y regional, exigirá cambios de políticas internas (no profundización), más temprano que tarde.
Fuente: Perfil, 07/08/11.
Lunes negro; el oro cerró a US$1.720
agosto 8, 2011
La venta masiva golpea las acciones; el oro supera US$1.700
Por Brendan Conway
NUEVA YORK (Dow Jones) — Las acciones estadounidenses registran pronunciadas bajas el lunes en una sesión de alta volatilidad, y el oro ascendía, a medida que los inversionistas se alejaban de los activos de riesgo luego que Standard & Poor’s rebajara el viernes la calificación de crédito de Estados Unidos.
El Promedio Industrial Dow Jones descendía 411 puntos, o 3,6%, a 11.032 al mediodía.
Las pérdidas se aceleraron poco después que S&P prosiguiera su rebaja al gobierno con decisiones similares sobre la deuda de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos atribuladas prestamistas de hipotecarias auspicidas por el gobierno.
La huida de los inversionistas del riesgo fue claramente visible en la primera sesión tras la rebaja de «AAA» a «AA+». Los futuros del oro superaban los US$1.705 la onza. Los ganadores eran los instrumentos del Tesoro de Estados Unidos, que continúan siendo un refugio para muchos pese a la rebaja.
El rendimiento de la nota a 10 años caía a 2,4157% hace unos momentos.
«Da la sensación de una venta de pánico», dijo Hank Smith, titular de inversiones de valores de Haverford Investments.
El Standard & Poor’s 500 perdía 57 puntos, o 4,77%, a 1.142, y las acciones de los sectores de finanzas y energía registraban la mayor caída. El Índice Compuesto Nasdaq retrocedía 121 puntos, o 4,78%, a 2411. Las bajas hacen que los índices extiendan sus fuertes pérdidas de la semana pasada.
En cuanto a las noticias corporativas, las acciones de Verizon Communications perdían 4,14% luego que cerca de 45.000 trabajadores iniciaran una huelga el fin de semana debido a disputas contractuales.
McDonald’s bajaba 1,93% pese a registrar un avance de 5,1% en sus ventas de tiendas comparables para julio.
Las acciones clase A de Berkshire Hathaway Inc. retrocedían 2,76% después que la empresa informara el viernes que su ganancia operativa cayó frente a un año atrás, debido a una pérdida en las operaciones de seguros de la firma.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.
Warren Buffett: «Si hubiera una cuádruple A, a EE.UU se la daría»
agosto 8, 2011
Warren Buffett: «Si hubiera una cuádruple A, a EE.UU se la daría»
El gurú de las finanzas Warren Buffett afirmó que la decisión de la agencia de calificación Standard and Poor’s (S&P) de bajar la nota de la deuda de Estados Unidos «carece de sentido» y tendrá un impacto limitado sobre los mercados.
«No logro entenderlo», dijo el reputado fundador de Berkshire Hathaway a la cadena Fox News, el viernes, y sostuvo que para su compañía, con sede en la ciudad de Omaha, en el estado de Nebraska, la deuda de Estados Unidos sigue gozando de la mayor calificación.
«En Omaha, Estados Unidos tiene todavía una triple A y si hubiera una cuádruple A también se la daríamos», dijo horas después que S&P decidiera degradar la deuda estadounidense de AAA a AA+.
Buffett dijo que su firma detenta más de 40 mil millones de dólares en bonos del Tesoro de corta duración y que la decisión de S&P no lo incita a venderlos. Consideró también que la creciente crisis de la deuda en Europa no tendrá incidencia sobre la economía del país norteamericano.
«Estados Unidos, en mi conocimiento, no debe dinero en otra moneda que no sea el dólar y puede imprimir dólares todo lo que desee. Otra cosa es si hablamos de las consecuencias de una medida de ese tipo sobre la inflación», señaló.
S&P atribuyó gran parte de su decisión a factores políticos, como la incapacidad de demócratas y republicanos para ponerse de acuerdo sobre la manera de resolver el problema de la deuda pública.
Fuente: El Economista, 06/08/11.

La superioridad de Estados Unidos es indiscutible
agosto 8, 2011
La superioridad de EE.UU., indiscutible a pesar de todo
Por Moisés Naím
WASHINGTON – Según el comentarista Christopher Hitchens, «la crisis financiera de Estados Unidos es el más reciente ejemplo de la tendencia que amenaza con poner a ese país a la par de Zimbabwe, Venezuela o Guinea Ecuatorial».
¡No!, contraataca Nicholas Kristof, influyente columnista de The New York Times: «Es la mala distribución de los ingresos la que pone a Estados Unidos al mismo nivel que repúblicas bananeras, como Nicaragua, Venezuela o Guyana».
Nada de eso, afirma el primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, «lo que sucede es que Estados Unidos es un parásito que vive a costa de la economía global».
Para Mitt Romney, precandidato presidencial republicano, el problema es que «Estados Unidos está a punto de dejar de ser una economía de mercado». Y el presidente Barack Obama lamenta que su país «no tenga un sistema político AAA, en consonancia con su crédito AAA».
En estos días, es demasiado fácil concluir que Estados Unidos es un desastre y que no podrá seguir siendo el país más poderoso del mundo. Para quienes aún tenían dudas sobre la supremacía norteamericana, el vergonzoso proceso de negociación sobre el límite de la deuda fue la confirmación final: la superpotencia está en caída libre.
Y, por supuesto, el hundimiento de la Bolsa de Valores y la posibilidad de que la economía esté entrando de nuevo en recesión no son sino manifestaciones adicionales de la imparable debacle americana.º
Esta conclusión, que tan obvia parece, es errada.
1) Wall Street, el Pentágono, Hollywood, Silicon Valley, las universidades y otras fuentes de donde emana el poder norteamericano siguen sólidas.
La Bolsa ha caído y habrá recortes presupuestarios que afectarán a sectores como las fuerzas armadas, por ejemplo. Pero aun así, la actual ventaja de Estados Unidos sobre sus rivales es tan enorme que esos recortes no lo desplazarán del primer lugar.
Un ejemplo: sólo su flota de guardacostas tiene más navíos que todos los barcos de las 12 marinas de guerra más grandes del mundo. No es en vano que Estados Unidos gasta más en defensa que los demás países. En el resto de las áreas estratégicas, la superioridad norteamericana sigue siendo indiscutible.
2) El poder absoluto no importa. Lo que importa es el poder relativo respecto a los rivales. Aunque Estados Unidos pueda estar declinando en poder absoluto, sus competidores también tienen problemas y se enfrentan a difíciles amenazas internas y externas, políticas y económicas.
3) La demografía. En casi todos los países ricos, la población crece muy lentamente o disminuye. En Estados Unidos aumenta. Además, continúa siendo el polo de atracción de talento más poderoso del mundo. También es el país que más rápido integra y mejor provecho saca de los inmigrantes, especialmente de los mejor formados.
4) Cuando el mundo entra en pánico financiero y los inversionistas buscan un refugio seguro para sus ahorros, ¿adónde se dirigen? A Estados Unidos.
Cuando todas las Bolsas se despeñaron, el apetito por comprar bonos del Tesoro norteamericano batió récords. Fue tanta la demanda de esos bonos,, que su rendimiento cayó al nivel más bajo de la historia.
Respuesta contundente
A los inversores no les importó que su capital fuera mínimamente remunerado, ya que su prioridad era asegurarse de que estaban colocando su dinero en las arcas de un gobierno que no les dejaría de pagar. Sorprendente, ¿no? Estamos hablando del mismo gobierno y los mismos bonos cuya solvencia está siendo ferozmente cuestionada. Ni siquiera el hecho de que la calificadora de riesgo Standard & Poor’s haya degradado, el viernes pasado, los bonos soberanos de Estados Unidos produjo una fuga de capitales.
El mercado financiero mundial dio una respuesta contundente a quienes mantienen que el lamentable debate en Washington sobre el límite de la deuda hizo un daño irreversible al crédito norteamericano. Esa idea puede resultar bien en editoriales y tertulias radiofónicas. Pero quienes saben de dinero, la despreciaron olímpicamente. Los inversores hablan con decisiones, no con palabras. Y sus decisiones señalan que ellos creen que Estados Unidos sigue siendo el país más seguro del mundo.
5) La influencia de ideas radicales y destructivas será transitoria. El ascenso de grupos con ideas extremistas que súbitamente adquieren una influencia significativa y dominan la escena política para después desaparecer con igual rapidez, es un fenómeno recurrente en Estados Unidos. El macartismo o los diversos movimientos populistas son algunos ejemplos de esto. Ross Perot es otro. Y el Tea Party será uno más.
¿Afronta Estados Unidos enormes problemas? Sí. ¿Está debilitado? Sí. ¿Más que otros países? No. ¿Seguirá siendo en el futuro previsible el país más poderoso del mundo? Sí.
El PAÍS, SL.
Fuente: La Nación, 08/08/11.
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Moisés Naím, Director de la revista Foreign Policy (FP) y Presidente del G-50.
Doctor en Ciencias Económicas por el Massachusetts Institute of Technology, Moisés Naím fue incluido por el World Economic Forum como miembro del Intenational Media Council y es miembro de la junta directiva del National Endowment for Democracy y de Population Action International. Asimismo, ha sido Ministro de Fomento, Industria y Comercio de Venezuela y Director Ejecutivo del Banco Mundial.
Moisés Naím es experto en asuntos de política y economía mundial. La revista Foreign Policy, que dirige desde hace una década, es considerada una de las publicaciones más influyentes del planeta. Ha sido ganadora de los principales premios de la industria editorial, incluyendo el National Magazine Award.
Moisés Naím colabora regularmente con los periódicos Financial Times, El País, The New York Times, Newsweek, Corriere della Sera, Le Monde, Berliner Zeitung y muchas otras publicaciones de alcance mundial. Ha escrito ocho libros, el más reciente titulado “Ilícito. Cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo” calificado como “libro del año” por The Washington Post.
Moody’s confirma su calificación AAA para Estados Unidos
agosto 8, 2011
Moody’s confirma su calificación AAA para EE.UU.
Por Art Patnaude
LONDRES (Dow Jones)–Moody’s Investors Service Inc. proporcionó el lunes más detalles sobre la decisión del 2 de agosto de confirmar su calificación crediticia de Aaa para Estados Unidos, así como su asignación de perspectivas negativas.
El informe aparece luego de la decisión del viernes de Standard and Poor’s Corp. de quitar al país su estatus de AAA.
Moody’s dijo que Estados Unidos aún merece la más alta calificación disponible después que el gobierno aprobara la ley de control de presupuesto, y porque se espera que ponga en marcha iniciativas adicionales para la reducción del déficit hacia 2013.
No obstante, la polarización entre los dos principales partidos políticos en el país es la razón principal detrás de las perspectivas negativas de Moody’s.
«Pese a las perspectivas de cierto deterioro de las métricas de la deuda del gobierno para los próximos años, creemos que Estados Unidos sigue exhibiendo características compatibles con una calificación de Aaa», dijo Moody’s.
«Con el tiempo, este estatus podría verse amenazado si no se adoptan más medidas para resolver la situación fiscal de largo plazo, pero es pronto para concluir que dichas medidas se serán puestas en marcha», dijo la empresa calificadora.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.
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La rebaja de S&P no afecta el atractivo de los bonos de EE.UU. como refugio
Por Min Zeng
NUEVA YORK (Dow Jones) — La rebaja de la calificación de Estados Unidos apenas afectó el atractivo de los títulos del Tesoro como un activo de refugio.
Los precios de los bonos avanzaban el lunes por la mañana a la vez que continuaban las preocupaciones sobre el panorama económico mundial, lo que hizo que los inversionistas se alejaran de los activos de riesgo y buscaran la seguridad en la deuda del gobierno de Estados Unidos.
El desplazamiento de precios destaca el dilema que enfrentan los inversionistas mundiales desde el banco central chino, hasta los fondos de pensiones y las amas de casa japonesas: hay pocas opciones de activos de refugio que pueden igualar la profundidad y liquidez del mercado de bonos soberanos estadounidenses, con más de US$9,3 billones en deuda en circulación.
La rebaja de «AAA» a «AA+» de parte de Standard and Poor’s no es una gran sorpresa para los inversionistas dado que la agencia había dado indicios de tal decisión en semanas recientes. Incluso así, la decisión de la tarde del viernes se produjo tras la mayor liquidación semanal en las acciones estadounidense desde la crisis financiera de 2008.
«Los títulos del Tesoro suben porque siguen siendo el instrumento de vuelo hacia la calidad pese a lo que dice S&P», señaló Thomas Roth, director ejecutivo del grupo de negociaciones de deuda del gobierno de Estados Unidos en Mitsubishi UFJ Securities Inc. en Nueva York. «Todo lo que ha ocurrido es más incertidumbre lo que hace que el dinero salga de los activos de riesgo».
Como reflejo de las preocupaciones económicas, la nota a cinco años lideraba los avances del lunes y su rendimiento registraba la mayor caída —casi 10 puntos base— en el mercado de bonos.
Por el contrario, el bono a 30 años, que tradicionalmente es el más afectado cuando los inversionistas temen por el panorama de déficit y calificación crediticia de Estados Unidos, quedaba rezagado. Su pequeña caída en el precio se debe a que algunos inversionistas han vendido instrumentos de mayor vencimiento y comprado notas de menor vencimiento.
Hace unos momentos, el precio de la nota de referencia a 10 años subía 20/32, con lo que el rendimiento caía siete puntos porcentuales a 2,485%. El rendimiento retrocedió el viernes a 2,334%, su menor nivel desde octubre. Los precios de los bonos se mueven de manera inversa a su rendimiento.
El bono a 30 años avanzaba 10/32 con un rendimiento de 3,805%. La nota a dos años escalaba 2/32 para rendir 0,260% tras registrar más temprano un mínimo récord de 0,24%.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.
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