La Fed planea mantener las tasas bajas hasta 2013

agosto 9, 2011

La Fed planea mantener las tasas bajas hasta 2013

Por Luca Di Leo Y Jeffrey Sparshott

 

WASHINGTON (Dow Jones) — La Reserva Federal de Estados Unidos señaló el martes que planea mantener su tasa de interés de referencia a corto plazo cerca de cero al menos durante otros dos años al tiempo que redujo significativamente sus perspectivas para la economía del país.

En un comunicado emitido tras una reunión de un día, los miembros del banco central dijeron que esperan que la débil economía justifique unos niveles excepcionalmente bajos de la tasa interbancaria federal «al menos hasta mediados de 2013». Siete miembros votaron a favor de la medida, y tres se manifestaron en contra.

El Comité de Mercados Abiertos de la Fed decidió mantener la Tasa Interbancaria Federal entre cero y el 0,25%.

Aunque la entidad no tomó la audaz medida de comprar más bonos que esperaban algunos participantes en el mercado, la decisión podría ayudar a mantener las tasas de interés en niveles bajos e incentivar a los inversionistas a buscar activos más riesgosos como las acciones.

Las autoridades también redujeron el martes su evaluación de la economía estadounidense por tercera vez en el año, y señaló que el crecimiento económico en lo que va del 2011 ha sido «considerablemente más lento de lo que esperaba el Comité».

Los miembros de la Fed discutieron varias herramientas para impulsar la economía, según el comunicado. Algunos analistas esperaban que el banco central señalara que esperaba que su balance se mantenga abultado durante un período prolongado de tiempo.

Desde el 2008, el banco central ha estado diciendo a los mercados que no aumentaría las tasas de corto plazo durante un «período prolongado», lo que significa al menos varios meses más. Una extensión de ese compromiso por al menos otros dos años podría ayudar a impulsar la economía.
Fuente: The Wall Street Journal, 09/08/11.

No entre en pánico por la caída de las bolsas

agosto 9, 2011

No entre en pánico por la caída de las bolsas

Por Burton G.Malkiel

 

«¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo!» La advertencia de Chicken Little (La Gallinita Trula) podría parecerle a algunos observadores particularmente apta hoy. Discrepo. Esta es no es una repetición del colapso del mercado en 2008. Y la venta bajo el efecto del pánico de las acciones estadounidenses demostrará ser una respuesta muy inapropiada.

La pronunciada caída en los precios bursátiles de la semana pasada ha renovado los temores de que la economía se dirige a una recaída. El crecimiento se ha reducido a una velocidad casi nula, y el Producto Interno Bruto creció menos de 1% anual en el primer semestre. El gasto real de los consumidores ha sido negativo en los últimos dos trimestres. De la misma manera en que un ciclista arriesga caerse cuando su bicicleta pierde abruptamente el impulso, la economía está peligrosamente cerca de volver a caer en recesión incluso antes de que se haya consolidado una verdadera recuperación. Y ahora Standard & Poor’s rebajó la calificación de riesgo crediticio de Estados Unidos, citando un progreso inadecuado en Washington en la solución de problemas fiscales de larga data.

Los vientos en contra de la economía son muchos. Los consumidores todavía están excesivamente endeudados y las finanzas de los hogares están en un equilibrio precario. Los precios de las viviendas, luego de drásticas caídas, amenazan con bajar todavía más. El efecto ha sido un gran golpe al patrimonio neto de los hogares y ha impedido una recuperación en la construcción, que normalmente juega un papel estelar en las etapas iniciales de cualquier expansión económica. La tasa de desempleo está estancada por encima de 9% e incluso los analistas más optimistas divisan escasas posibilidades de un descenso significativo, aunque una tibia recuperación económica se reanude en la segunda mitad del año.

Por si esto fuera poco, Europa no ha solucionado realmente sus problemas económicos. Las perspectivas de crecimiento son sombrías. En EE.UU., las políticas del gobierno son disfuncionales e impotentes para ayudar a reducir el desempleo. Aunque cualquier restricción en el gasto producto del reciente acuerdo presupuestario tendrá efecto más adelante, se espera que la política fiscal sea significativamente menos estimulante en los próximos trimestres. La política monetaria, que ha empujado a las tasas de interés casi a cero y a las tasas de la deuda pública estadounidenses a 10 años a 2,5%, parece haberse quedado sin municiones. Y, por supuesto, la fuerte caída en los precios de las acciones tiene un efecto patrimonial negativo y consecuencias perniciosas para la confianza de los consumidores.

¿Es el momento de vender todas sus acciones, que todavía están muy por encima de sus mínimos de 2009?

Pienso que no. Nadie puede predecir la evolución de la bolsa en esta y en las próximas semanas. Las acciones pueden continuar su caída, pero creo que sería un grave error de los inversionistas entrar en pánico y vender. Hay varias razones para ser optimistas respecto a que en el largo plazo veremos valoraciones en el mercado más altas, no más bajas.

En primer lugar, creo que las acciones hoy en día son baratas. La relación precio- ganancia supera apenas 13 y el cálculo de esa relación a futuro, que utiliza las ganancias pronosticadas, ha caído a menos de 12. Esos múltiplos son bajos en relación a los antecedentes históricos y son especialmente bajos en comparación con el rendimiento del bono estadounidenses a 10 años que se ubica en 2,5%. Los rendimientos de dividendos de 2,5% también se comparan favorablemente con los valores a 10 años. Los múltiplos no parecen baratos en relación a las ganancias promedio a 10 años, pero las utilidades de hoy son tanto más altas que que un promedio de 10 años no es una buena estimación de la capacidad de ganar dinero de las empresas.

Asimismo, la estructura de las ganancias de las empresas estadounidenses refleja cada vez más la actividad económica en el extranjero— incluyendo a los mercados emergentes de crecimiento acelerado— más que la actividad en EE.UU. Esa es la razón por la que las ganancias corporativas han estado incrementándose tan rápidamente a pesar del tibio crecimiento en EE.UU. Para las grandes multinacionales estadounidenses, el crecimiento en los mercados emergentes será el factor determinante en el crecimiento de sus ganancias. Para muchas compañías, lo que pasa en China, India y Brasil es más importante que la incapacidad de Europa de poner su casa en orden o la parálisis de EE.UU. y Japón.

No cabe duda de que nuestra economía atraviesa por un serio problema. El enorme volumen de desendeudamiento que se necesita después de la burbuja inmobiliaria de comienzos de la década pasada solamente puede ser logrado con el tiempo. Afortunadamente, las cuentas de los hogares están mejorando. La relación entre deudas e ingresos ha mejorado considerablemente desde 2008, aunque todavía tienen mucho para mejorar. Los pagos por servicio de deuda de los hogares en relación a los ingresos han caído fuertemente a los niveles de los años 80 y 90. El reciente descenso en los precios del petróleo también ayuda a la situación financiera de los consumidores. Y los balances de las empresas están inusualmente saludables.

El sólo hecho de acabar con el exceso de viviendas en el mercado llevará un largo tiempo. Pero si hay un punto positivo en el panorama del mercado inmobiliario es que la accesibilidad de comprar una casa está en un nivel récord. Con alguna mejora real en el mercado laboral podríamos ver un alza sustancial en las ventas de viviendas.

Sí, tenemos problemas, pero la actual situación no guarda ningún parecido con la de 2008. Y para los que creen que la caída en la bolsa predice una nueva recesión, no hay que olvidar la frase del fallecido economista Paul Samuelson: «La bolsa predijo nueve de las últimas cinco recesiones».

Una fuerte dosis de modestia es claramente necesaria. Todos necesitamos ser conscientes de los límites de nuestra capacidad para predecir los precios de las acciones. Nadie le puede decir cuándo la bolsa terminará su caída, pero hay algunas cosas que sabemos. Los inversionistas que vendieron sus acciones en momentos en los que hubo caídas muy pronunciadas en el mercado invariablemente se equivocaron. Tenemos abundante evidencia de que el inversionista promedio tiende a poner dinero en el mercado cuando está en sus máximos o cerca de ellos y tiende a vender durante los períodos de caídas extremas y volatilidad. A lo largo de prolongados períodos, el mercado accionario de EE.UU. ha provisto retornos promedio generosos. Pero el inversionista promedio ha ganando sustancialmente menos que el retorno del mercado, en parte por haber tomado decisiones inoportunas.

Mi consejo a los inversionistas es que se mantengan firmes. Nadie nunca se volvió rico por ser un pesimista a largo plazo sobre la evolución de EE.UU. y dudo que alguien lo vaya a hacer en el futuro. Esta es todavía la economía más flexible e innovadora del mundo. De hecho, es en momentos como este cuando los inversionistas deberían considerar rebalancear sus portafolios.

Si las alzas en los precios de los bonos y las caídas en los de las acciones han producido una asignación de activos que sobrepondera a la renta fija de lo que es apropiado según su horizonte de tiempo y su tolerancia al riesgo, venda algunos bonos y compre acciones. De aquí algunos años va a estar contento de que lo hizo.

Burton G.Malkiel, profesor emérito de Economía en la Universidad de Princeton, es el autor de «A Random Walk Down Wall Street», traducido como «Un paseo aleatorio por Wall Street».
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.

 

Burton Malkiel, the Chemical Bank Chairman’s Professor of Economics at Princeton University, is the author of the widely read investment book A Random Walk Down Wall Street. He has long held professorships in economics at Princeton University, where he was also Chairman of the Economics Department. He was Dean of the Yale School of Management and William S. Beinecke Professor of Management Studies there from 1981 through 1987. He is a past appointee to the Council of Economic Advisors. In addition, he is a past president of the American Finance Association. He currently serves on the board of the Vanguard Group and serves on the investment committees of the American Philosophical Society and Active Investment Advisors. He is the author or co-editor of eight other books, the most recent of which are The Random Walk Guide to Investing: 10 Rules for Financial Success and Global Bargain Hunting: An Investor’s Guide to Profits in Emerging Markets, with J. P. Mei. He holds a BA and MBA degree from Harvard and a Ph.D. degree from Princeton University.

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La Crisis Financiera Global según Redrado

agosto 9, 2011

Ni pánico ni euforia: voluntad

Por Martín Redrado  

 

La tormenta en el mundo financiero no debe nublar nuestra capacidad de análisis. Primero los hechos: el costo del financiamiento de los Estados Unidos se redujo en este lunes negro. Frente a la crisis, los inversores de todo el mundo compraron más títulos de deuda de la primera economía mundial.

Esto significa que no estamos frente a un quiebre del sistema crediticio internacional. Más bien se percibe falta de claridad en la conducción política de los países industrializados para generar un marco de confianza que permita retomar un crecimiento sustentable.

Estos no son momentos para medias tintas, ya que el mundo está inmerso en un período de volatilidad e incertidumbre. Polos de poder como Estados Unidos, Europa y Japón poseen un elevado endeudamiento y falta de instrumentos fiscales y monetarios para hacer frente a esta situación.

No existen en el horizonte señales positivas que permitan anclar las expectativas. El descenso de la calificación norteamericana no significa una crisis semejante a la de 2008. Los bonos del Tesoro son, paradójicamente, el activo menos malo en un entorno donde los inversores huyen del riesgo.

Los bancos centrales del mundo tomarán todas las medidas necesarias para evitar que el pánico se extienda. La Reserva Federal proveerá liquidez a todo aquel que le haga falta, en particular a las entidades bancarias. En el corto plazo, las dudas se concentran en la capacidad europea de hacer frente a todos los compromisos de sus Estados miembros. Hasta ahora, las señales muestran una voluntad política de no dejar caer a nadie. Esto significa que, salvo alguna nueva sorpresa, proveniente en particular del Viejo Continente, los mercados tendrán que convivir con un mundo desarrollado que no emociona por sus perspectivas.

Desde un enfoque analítico de corte más estructural, resulta evidente que estamos asistiendo a una reconfiguración del orden global, donde las economías emergentes son las únicas capaces de brindar un impulso a la economía mundial, que aun con un incipiente sistema de multimonedas no logra destronar al dólar.

Campo fértil

Por defecto del resto de las regiones desarrolladas, más que por virtud propia, el dólar continuará siendo la principal moneda de reserva, y su debilidad, una certeza. Este quiebre encuentra en América latina el campo más fértil que alguna vez supimos presenciar. Hoy, Brasil, Colombia, México y Perú tienen una tasa de riesgo similar a la de Francia, siendo una prueba contundente de la baja percepción de riesgo de la región respecto de economías avanzadas.

Nuestro país sufrirá en el corto plazo una retracción en el ingreso de dólares comerciales debido a que caerán los precios internacionales de los productos que el país exporta. Esto estrechará aun más el margen de maniobra de la política cambiaria, en un marco de elevada dolarización.

En un horizonte más extenso, constituye otra renovada oportunidad para resolver nuestras inconsistencias y subirnos al apetito por América latina. No hay margen para improvisados. La Argentina necesita menos guitarra, menos rock and roll y más plan económico.
Fuente: La Nación, 09/08/11.

Una crisis de insolvencia por sobreendeudamiento

agosto 8, 2011

Deudas

Por Enrique Szewach

 

La crisis del mundo desarrollado es, básicamente, una crisis de insolvencia por sobreendeudamiento. En los “años felices” de los comienzos de este siglo, los flujos de comercio que iban hacia los países emergentes, para comprar materias primas, combustibles, servicios de informática, o bienes industriales baratos, retornaban al mercado financiero de los países desarrollados, en especial Estados Unidos, y se multiplicaban en “crédito para todos”, gracias a la ingeniería financiera, pero mucho más a la irresponsabilidad populista, de líderes políticos y tecnócratas, que se contagiaron de los populismos latinoamericanos, comprando la fantasía de que las soluciones mágicas, después de todo, existen.

Cuando el sistema explotó, como explota siempre todo sistema populista, el crédito para todos, se transformo en “deudas de todos”.

Las crisis de solvencia, es decir de pasivos superiores a los activos, se arreglan muy lentamente, mejorando el valor de los activos, y reduciendo el valor de los pasivos. Las salidas “a la argentina” que muchos sugieren, licuando drásticamente los pasivos, o defaulteandolos, para cambiar el problema de solvencia de un día para el otro, se pueden encarar, en mercados de capitales marginales, y en países cuya deuda resulta ínfima, en términos globales, como en nuestro caso, y pagando el costo brutal de corto plazo que padecieron los sectores más pobres de nuestro país, con drásticas caídas del salario real, de las jubilaciones reales y la duplicación de la tasa de desempleo. Y con costos de largo plazo, sobre la tasa de inversión, que todavía estamos padeciendo.

Pero esa solución no está disponible cuando se trata de mercados de capitales gigantescos e interrelacionados, que administran los ahorros de miles de millones de personas y con enormes stocks de deudas que respaldan fiduciariamente (por fe, por confianza), las tenencias de monedas locales.

Sin facilismos a la vista,  en Estados Unidos, se intentó recuperar el valor de los activos, reduciendo las tasas de interés a cero, devaluando el dólar, e induciendo a los ciudadanos norteamericanos a volver a gastar, y expandiendo el déficit fiscal para reemplazar con gasto público, la caída del gasto privado.

Del otro lado del atlántico, en Europa, el sobreendeudamiento era, además de privado, público. Los Estados periféricos, aprovecharon la garantía del Euro, para financiar su insostenible estado del bienestar, colocando deuda, captando los ahorros del público y de los futuros jubilados, a través de los bancos europeos.

Aquí, se busca la solución, haciendo que los Estados más ricos, el Banco Central Europeo, y el FMI, financien los próximos pagos de deuda de Grecia, y compren deuda del resto de los periféricos, mientras sus sociedades se despiertan de su propio sueño populista y enfrentan la nueva realidad. Pero, por ahora, lo aportado aparece como “amarrete” e insuficiente para evitar que lo de Grecia se contagie a otros países.

En un contexto creíble, con liderazgos e instituciones adaptadas a estas nuevas realidades y coordinación global, los costos de este ajuste, que se van a traducir en bajo crecimiento y siempre al borde de la recesión, para los países centrales, durante un tiempo, se podrían haber compensado con una fuerte reacción positiva del sector privado, que vería que, al final del camino, podría haber una economía más sana que la vivida en estos años.

Pero, lamentablemente, lo que puso de manifiesto la “solución” del Congreso y el Ejecutivo norteamericano, la política del Banco Central Europeo, y lo que acontece en la política europea en general, es que ese liderazgo, esa coordinación, esas instituciones, todavía no están, o no están lo suficientemente maduras.

El resultado fue un fuerte desencanto, y al sensación de que la solución está más lejos de lo que se creía.

¿Se justifica, que ese desencanto se haya traducido en pánico? A mi modesto juicio no. Pero ¿Cómo se hace para que un inversor se asuste sólo “un poquito”?.

Sin soluciones rápidas a la vista, lo más probable es que asistamos a volatilidades fuertes y, en la micro, a la necesidad de ser muy selectivos y rápidos. (Ya lo sabe, ese…es otro precio).

Las soluciones de «stocks» que se arreglan con «flujos» tardan en tener efecto. Más si esas soluciones no se encaminan al centro del problema, el endeudamiento, y no se coordinan lo suficiente. Con riesgo de un largo letargo.

Finalmente, ¿Nos afectará todo esto?

No se hagan los rulos, la Argentina no está aislada del mundo, ni por los flujos de comercio, ni por los flujos de capitales. (¿O dónde están los ahorros de los argentinos?).

Convivir con monedas de reserva débiles y un menor crecimiento global y regional, exigirá cambios de políticas internas (no profundización), más temprano que tarde.
Fuente: Perfil, 07/08/11.

Lunes negro; el oro cerró a US$1.720

agosto 8, 2011

La venta masiva golpea las acciones; el oro supera US$1.700

Por Brendan Conway

 

NUEVA YORK (Dow Jones) — Las acciones estadounidenses registran pronunciadas bajas el lunes en una sesión de alta volatilidad, y el oro ascendía, a medida que los inversionistas se alejaban de los activos de riesgo luego que Standard & Poor’s rebajara el viernes la calificación de crédito de Estados Unidos.

El Promedio Industrial Dow Jones descendía 411 puntos, o 3,6%, a 11.032 al mediodía.

Las pérdidas se aceleraron poco después que S&P prosiguiera su rebaja al gobierno con decisiones similares sobre la deuda de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos atribuladas prestamistas de hipotecarias auspicidas por el gobierno.

La huida de los inversionistas del riesgo fue claramente visible en la primera sesión tras la rebaja de «AAA» a «AA+». Los futuros del oro superaban los US$1.705 la onza. Los ganadores eran los instrumentos del Tesoro de Estados Unidos, que continúan siendo un refugio para muchos pese a la rebaja.

El rendimiento de la nota a 10 años caía a 2,4157% hace unos momentos.

«Da la sensación de una venta de pánico», dijo Hank Smith, titular de inversiones de valores de Haverford Investments.

El Standard & Poor’s 500 perdía 57 puntos, o 4,77%, a 1.142, y las acciones de los sectores de finanzas y energía registraban la mayor caída. El Índice Compuesto Nasdaq retrocedía 121 puntos, o 4,78%, a 2411. Las bajas hacen que los índices extiendan sus fuertes pérdidas de la semana pasada.

En cuanto a las noticias corporativas, las acciones de Verizon Communications perdían 4,14% luego que cerca de 45.000 trabajadores iniciaran una huelga el fin de semana debido a disputas contractuales.

McDonald’s bajaba 1,93% pese a registrar un avance de 5,1% en sus ventas de tiendas comparables para julio.

Las acciones clase A de Berkshire Hathaway Inc. retrocedían 2,76% después que la empresa informara el viernes que su ganancia operativa cayó frente a un año atrás, debido a una pérdida en las operaciones de seguros de la firma.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.

Warren Buffett: «Si hubiera una cuádruple A, a EE.UU se la daría»

agosto 8, 2011

Warren Buffett: «Si hubiera una cuádruple A, a EE.UU se la daría»

 

El gurú de las finanzas Warren Buffett afirmó que la decisión de la agencia de calificación Standard and Poor’s (S&P) de bajar la nota de la deuda de Estados Unidos «carece de sentido» y tendrá un impacto limitado sobre los mercados.

«No logro entenderlo», dijo el reputado fundador de Berkshire Hathaway a la cadena Fox News, el viernes, y sostuvo que para su compañía, con sede en la ciudad de Omaha, en el estado de Nebraska, la deuda de Estados Unidos sigue gozando de la mayor calificación.

«En Omaha, Estados Unidos tiene todavía una triple A y si hubiera una cuádruple A también se la daríamos», dijo horas después que S&P decidiera degradar la deuda estadounidense de AAA a AA+.

Buffett dijo que su firma detenta más de 40 mil millones de dólares en bonos del Tesoro de corta duración y que la decisión de S&P no lo incita a venderlos. Consideró también que la creciente crisis de la deuda en Europa no tendrá incidencia sobre la economía del país norteamericano.

«Estados Unidos, en mi conocimiento, no debe dinero en otra moneda que no sea el dólar y puede imprimir dólares todo lo que desee. Otra cosa es si hablamos de las consecuencias de una medida de ese tipo sobre la inflación», señaló.

S&P atribuyó gran parte de su decisión a factores políticos, como la incapacidad de demócratas y republicanos para ponerse de acuerdo sobre la manera de resolver el problema de la deuda pública.
Fuente: El Economista, 06/08/11.

La superioridad de Estados Unidos es indiscutible

agosto 8, 2011

La superioridad de EE.UU., indiscutible a pesar de todo

Por Moisés Naím

 

WASHINGTON – Según el comentarista Christopher Hitchens, «la crisis financiera de Estados Unidos es el más reciente ejemplo de la tendencia que amenaza con poner a ese país a la par de Zimbabwe, Venezuela o Guinea Ecuatorial».

¡No!, contraataca Nicholas Kristof, influyente columnista de The New York Times: «Es la mala distribución de los ingresos la que pone a Estados Unidos al mismo nivel que repúblicas bananeras, como Nicaragua, Venezuela o Guyana».

Nada de eso, afirma el primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, «lo que sucede es que Estados Unidos es un parásito que vive a costa de la economía global».

Para Mitt Romney, precandidato presidencial republicano, el problema es que «Estados Unidos está a punto de dejar de ser una economía de mercado». Y el presidente Barack Obama lamenta que su país «no tenga un sistema político AAA, en consonancia con su crédito AAA».

En estos días, es demasiado fácil concluir que Estados Unidos es un desastre y que no podrá seguir siendo el país más poderoso del mundo. Para quienes aún tenían dudas sobre la supremacía norteamericana, el vergonzoso proceso de negociación sobre el límite de la deuda fue la confirmación final: la superpotencia está en caída libre.

Y, por supuesto, el hundimiento de la Bolsa de Valores y la posibilidad de que la economía esté entrando de nuevo en recesión no son sino manifestaciones adicionales de la imparable debacle americana.º

Esta conclusión, que tan obvia parece, es errada.

1) Wall Street, el Pentágono, Hollywood, Silicon Valley, las universidades y otras fuentes de donde emana el poder norteamericano siguen sólidas.

La Bolsa ha caído y habrá recortes presupuestarios que afectarán a sectores como las fuerzas armadas, por ejemplo. Pero aun así, la actual ventaja de Estados Unidos sobre sus rivales es tan enorme que esos recortes no lo desplazarán del primer lugar.

Un ejemplo: sólo su flota de guardacostas tiene más navíos que todos los barcos de las 12 marinas de guerra más grandes del mundo. No es en vano que Estados Unidos gasta más en defensa que los demás países. En el resto de las áreas estratégicas, la superioridad norteamericana sigue siendo indiscutible.

2) El poder absoluto no importa. Lo que importa es el poder relativo respecto a los rivales. Aunque Estados Unidos pueda estar declinando en poder absoluto, sus competidores también tienen problemas y se enfrentan a difíciles amenazas internas y externas, políticas y económicas.

3) La demografía. En casi todos los países ricos, la población crece muy lentamente o disminuye. En Estados Unidos aumenta. Además, continúa siendo el polo de atracción de talento más poderoso del mundo. También es el país que más rápido integra y mejor provecho saca de los inmigrantes, especialmente de los mejor formados.

4) Cuando el mundo entra en pánico financiero y los inversionistas buscan un refugio seguro para sus ahorros, ¿adónde se dirigen? A Estados Unidos.

Cuando todas las Bolsas se despeñaron, el apetito por comprar bonos del Tesoro norteamericano batió récords. Fue tanta la demanda de esos bonos,, que su rendimiento cayó al nivel más bajo de la historia.

Respuesta contundente

A los inversores no les importó que su capital fuera mínimamente remunerado, ya que su prioridad era asegurarse de que estaban colocando su dinero en las arcas de un gobierno que no les dejaría de pagar. Sorprendente, ¿no? Estamos hablando del mismo gobierno y los mismos bonos cuya solvencia está siendo ferozmente cuestionada. Ni siquiera el hecho de que la calificadora de riesgo Standard & Poor’s haya degradado, el viernes pasado, los bonos soberanos de Estados Unidos produjo una fuga de capitales.

El mercado financiero mundial dio una respuesta contundente a quienes mantienen que el lamentable debate en Washington sobre el límite de la deuda hizo un daño irreversible al crédito norteamericano. Esa idea puede resultar bien en editoriales y tertulias radiofónicas. Pero quienes saben de dinero, la despreciaron olímpicamente. Los inversores hablan con decisiones, no con palabras. Y sus decisiones señalan que ellos creen que Estados Unidos sigue siendo el país más seguro del mundo.

5) La influencia de ideas radicales y destructivas será transitoria. El ascenso de grupos con ideas extremistas que súbitamente adquieren una influencia significativa y dominan la escena política para después desaparecer con igual rapidez, es un fenómeno recurrente en Estados Unidos. El macartismo o los diversos movimientos populistas son algunos ejemplos de esto. Ross Perot es otro. Y el Tea Party será uno más.

¿Afronta Estados Unidos enormes problemas? Sí. ¿Está debilitado? Sí. ¿Más que otros países? No. ¿Seguirá siendo en el futuro previsible el país más poderoso del mundo? Sí.

El PAÍS, SL.

Fuente: La Nación, 08/08/11.

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Moisés Naím, Director de la revista Foreign Policy (FP) y Presidente del G-50.

Doctor en Ciencias Económicas por el Massachusetts Institute of Technology, Moisés Naím fue incluido por el World Economic Forum como miembro del Intenational Media Council y es miembro de la junta directiva del National Endowment for Democracy y de Population Action International. Asimismo, ha sido Ministro de Fomento, Industria y Comercio de Venezuela y Director Ejecutivo del Banco Mundial.

Moisés Naím es experto en asuntos de política y economía mundial. La revista Foreign Policy, que dirige desde hace una década, es considerada una de las publicaciones más influyentes del planeta. Ha sido ganadora de los principales premios de la industria editorial, incluyendo el National Magazine Award.

Moisés Naím colabora regularmente con los periódicos Financial Times, El País, The New York Times, Newsweek, Corriere della Sera, Le Monde, Berliner Zeitung y muchas otras publicaciones de alcance mundial. Ha escrito ocho libros, el más reciente titulado “Ilícito. Cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo” calificado como “libro del año” por The Washington Post.

Moody’s confirma su calificación AAA para Estados Unidos

agosto 8, 2011

Moody’s confirma su calificación AAA para EE.UU.

Por Art Patnaude

 

LONDRES (Dow Jones)–Moody’s Investors Service Inc. proporcionó el lunes más detalles sobre la decisión del 2 de agosto de confirmar su calificación crediticia de Aaa para Estados Unidos, así como su asignación de perspectivas negativas.

El informe aparece luego de la decisión del viernes de Standard and Poor’s Corp. de quitar al país su estatus de AAA.

Moody’s dijo que Estados Unidos aún merece la más alta calificación disponible después que el gobierno aprobara la ley de control de presupuesto, y porque se espera que ponga en marcha iniciativas adicionales para la reducción del déficit hacia 2013.

No obstante, la polarización entre los dos principales partidos políticos en el país es la razón principal detrás de las perspectivas negativas de Moody’s.

«Pese a las perspectivas de cierto deterioro de las métricas de la deuda del gobierno para los próximos años, creemos que Estados Unidos sigue exhibiendo características compatibles con una calificación de Aaa», dijo Moody’s.

«Con el tiempo, este estatus podría verse amenazado si no se adoptan más medidas para resolver la situación fiscal de largo plazo, pero es pronto para concluir que dichas medidas se serán puestas en marcha», dijo la empresa calificadora.

Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.

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La rebaja de S&P no afecta el atractivo de los bonos de EE.UU. como refugio

Por Min Zeng

 

NUEVA YORK (Dow Jones) — La rebaja de la calificación de Estados Unidos apenas afectó el atractivo de los títulos del Tesoro como un activo de refugio.

Los precios de los bonos avanzaban el lunes por la mañana a la vez que continuaban las preocupaciones sobre el panorama económico mundial, lo que hizo que los inversionistas se alejaran de los activos de riesgo y buscaran la seguridad en la deuda del gobierno de Estados Unidos.

El desplazamiento de precios destaca el dilema que enfrentan los inversionistas mundiales desde el banco central chino, hasta los fondos de pensiones y las amas de casa japonesas: hay pocas opciones de activos de refugio que pueden igualar la profundidad y liquidez del mercado de bonos soberanos estadounidenses, con más de US$9,3 billones en deuda en circulación.

La rebaja de «AAA» a «AA+» de parte de Standard and Poor’s no es una gran sorpresa para los inversionistas dado que la agencia había dado indicios de tal decisión en semanas recientes. Incluso así, la decisión de la tarde del viernes se produjo tras la mayor liquidación semanal en las acciones estadounidense desde la crisis financiera de 2008.

«Los títulos del Tesoro suben porque siguen siendo el instrumento de vuelo hacia la calidad pese a lo que dice S&P», señaló Thomas Roth, director ejecutivo del grupo de negociaciones de deuda del gobierno de Estados Unidos en Mitsubishi UFJ Securities Inc. en Nueva York. «Todo lo que ha ocurrido es más incertidumbre lo que hace que el dinero salga de los activos de riesgo».

Como reflejo de las preocupaciones económicas, la nota a cinco años lideraba los avances del lunes y su rendimiento registraba la mayor caída —casi 10 puntos base— en el mercado de bonos.

Por el contrario, el bono a 30 años, que tradicionalmente es el más afectado cuando los inversionistas temen por el panorama de déficit y calificación crediticia de Estados Unidos, quedaba rezagado. Su pequeña caída en el precio se debe a que algunos inversionistas han vendido instrumentos de mayor vencimiento y comprado notas de menor vencimiento.

Hace unos momentos, el precio de la nota de referencia a 10 años subía 20/32, con lo que el rendimiento caía siete puntos porcentuales a 2,485%. El rendimiento retrocedió el viernes a 2,334%, su menor nivel desde octubre. Los precios de los bonos se mueven de manera inversa a su rendimiento.

El bono a 30 años avanzaba 10/32 con un rendimiento de 3,805%. La nota a dos años escalaba 2/32 para rendir 0,260% tras registrar más temprano un mínimo récord de 0,24%.

Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.

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Gran intervención del Banco Central Europeo

agosto 8, 2011

El Banco Central Europeo compra más de 5.000 millones de euros en deuda de Italia y España

Por Eamon Quinn

 

DUBLÍN (EFE Dow Jones) — El Banco Central Europeo y su red de bancos centrales nacionales compraron a primera hora el lunes más de 5.000 millones de euros en deuda estatal italiana y española, pero parece que no han retomado las compras de deuda griega, irlandesa o portuguesa, estimó Ciaran O’Hagan, director de estrategia de tipos de la eurozona para Société Générale en París.

O’Hagan dijo que según «estimaciones aproximadas», los bancos centrales de la eurozona podrían haber adquirido el lunes «hasta» 4.000 millones de euros de los 1,143 billones de euros en deuda italiana disponible y «hasta» 1.500 millones de euros del total de 466.000 millones de euros en deuda estatal española disponibles.

El BCE y el Sistema Europeo de Bancos Centrales tendrán que seguir comprando deuda italiana y española «durante meses», indicó O’Hagan.

La rentabilidad del bono italiano a 10 años se desplomó el lunes a 5,35% desde cerca de 6,10% el viernes y la rentabilidad del bono español a 10 años cayó el lunes a 5,25% desde 6,05%, dijo O’Hagan.

Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.

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El BCE lidera una operación para blindar a Italia y España

Por Brian Blackstone y Marcus Walker

 

FRÁNCFORT — El Banco Central Europeo (BCE) indicó que comprará bonos soberanos de Italia y España a gran escala en lo que constituye un salto cualitativo en la batalla de dos años de Europa para contener la crisis de la deuda.

La intervención del BCE para apuntalar a Italia y España representa un hito en el esfuerzo por combatir la crisis financiera. Hasta ahora, el banco central había insistido en que la principal responsabilidad recaía sobre los gobiernos nacionales y la decisión de comprar bonos italianos equivale a aceptar que los miembros de la zona euro no pueden o no quieren responder efectivamente. Ello transforma al BCE en el prestamista de última instancia de la región. El cambio podría cambiar la naturaleza de la unión monetaria europea.

La entidad manifestó que «implementará activamente» su programa de compra de bonos, que había pasado a un segundo plano durante más de cuatro meses antes de reanudar las adquisiciones de bonos irlandeses y portugueses la semana pasada.

El comunicado, divulgado el domingo en la tarde, no mencionó específicamente a España ni Italia, aunque el mensaje quedó claro: luego de más de un año de actividad intermitente en el mercado de bonos de sus integrantes más débiles, el BCE está interviniendo para impedir que la crisis de la deuda griega termine contagiando a las economías más grandes.

El comunicado felicitó a Italia y España, la tercera y cuarta economía de la zona euro, respectivamente, por emprender «nuevas medidas y reformas en las áreas de políticas fiscales y estructurales». La decisión le concede a España e Italia «una cantidad importante de tiempo» y la declaración del banco central «apunta claramente en la dirección de una respuesta inminente y enérgica», señaló un informe de Royal Bank of Scotland.

La decisión, no obstante, generará un acalorado debate dentro y fuera del BCE.

Los 23 integrantes de la junta directiva del organismo ya estaban divididos entre los de países del norte y del sur respecto a las compras limitadas de bonos irlandeses y portugueses. Al menos tres presidentes de bancos centrales del norte de Europa, incluyendo el de Alemania, resistieron la medida, dijeron fuentes cercanas.

La decisión de comprar bonos de España e Italia produjo divisiones similares. El anuncio del viernes de la agencia crediticia Standard & Poor’s de rebajar la calificación de AAA de la deuda de EE.UU. fortalece a los partidarios de la compra de bonos en medio de las preocupaciones sobre un nuevo brote de contagio en los mercados globales.

El BCE intentó la semana pasada reforzar la confianza de los inversionistas mediante la compra de bonos de Irlanda y Portugal, pero la medida no surtió el efecto deseado.

Estos dos países, junto con Grecia, ya recibieron paquetes de rescate europeos, quedando efectivamente al margen de los mercados de capitales.

Para detener de manera significativa el contagio de la crisis a España e Italia, los analistas creen que el BCE tendría que incrementar sus compras de bonos, un paso que la entidad había resistido. Desde que comenzó el programa, en mayo de 2010, ha comprado menos de 80.000 millones de euros (unos US$114.000 millones) en bonos griegos, irlandeses y portugueses.

Italia y España emiten entre ambas alrededor 600.000 millones de euros (unos US$856.800 millones) al año en deuda soberana. De acuerdo con Paul Mortimer-Lee, economista de BNP Paribas, «puede haber buenas razones para compras de entre 230.000 millones y 400.000 millones de euros».

Los opositores también tienen municiones. Comprar bonos del gobierno pone al BCE peligrosamente cerca de la esfera de la política fiscal, una preocupación particularmente aguda en Alemania.

Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.

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El euro y la atracción del abismo

agosto 7, 2011

El euro y la atracción del abismo

Por Luisa Corradini

 

Una de las facetas más curiosas de la crisis del euro son las reacciones que la crisis despierta en la gente. Visto desde Europa, a veces se tiene la neta impresión de que, por una misteriosa razón, muchos desean que esa fabulosa aventura termine cayendo al abismo. La única explicación posible a esa ceguera es la incapacidad de comprender la interdependencia del mundo actual. Un mundo donde -como en la teoría del aleteo de una mariposa que termina causando un tsunami en las antípodas- todo lo que sucede en un país se hace sentir rápidamente en el resto del planeta.

Para aquellos europeos que lo quisieron y lo promovieron durante años, el euro es mucho más que una moneda común. Es, antes que nada, la expresión de cierta visión del mundo: un igualitarismo internacional (ciertamente crítico frente al imperium de los Estados Unidos y de su dólar) y un unionismo pavloviano de tipo «si todos los hombres del mundo se dieran la mano?», como escribía Ludwig Feuerbach.

Por esa razón, la desaparición de la moneda común sería vivida por ellos como una suerte de humillación «nacional».

El lector podrá argumentar que esa no es la generalidad. Cada vez son más los europeos que critican una moneda única cuya comodidad sólo es percibida por las élites que saltan de aeropuerto en aeropuerto, mientras los pequeños salarios le imputan -no sin razón- parte de sus problemas de poder adquisitivo.

En esas condiciones, aquel que no mira ese famoso «sueño europeo» como el paradigma del pensamiento político suele interrogarse sobre la conveniencia de salvar a Grecia en nombre del euro e incluso, de salvar al euro. Ese razonamiento es implacable, pero inútil. Pues, aun considerando que el euro fue un error, abandonarlo sería otro peor, tanto para Grecia como para el resto del mundo.

Desempolvando su viejo dracma -que perdería de inmediato 30% de su valor frente al euro-, Grecia recuperaría parte de su competitividad pero, al mismo tiempo, estallaría bajo el peso de su gigantesca deuda, que seguiría siendo en euros.

Si Grecia se hunde, los especuladores partirán inmediatamente al asalto de los otros países más frágiles de la eurozona. Y después de los más sólidos: Francia y Alemania.

Pero los resultados serían catastróficos también para los mercados emergentes pues, en pleno tsunami económico, Europa -con mercado potencial de 500 millones de habitantes- dejaría de importar. Un efecto, entre paréntesis, que ya es visible en las previsiones de crecimiento de China, Brasil, India o la Argentina para el año que viene.

Por esa razón es curiosa la actitud de cierta prensa financiera y algunos círculos de poder internacionales que parecen hacer todo lo posible para demoler ese proyecto de unión, único -y ejemplar- en la historia. La única explicación reside en las cifras siderales de los intereses en juego.

Es mucho más sorprendente, por el contrario, que adopten la misma actitud tantos otros individuos que, objetivamente, no tienen nada para ganar. Y aunque no se hayan dado cuenta, tanto para perder.
Fuente: La Nación, 07/08/11.

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