El oprobioso Muro de Berlín
agosto 14, 2011
Merkel recordó los 50 años del Muro: “Desató el horror en mi familia”
Hace 50 años, cuando la Guerra Fría entre el mundo capitalista y los estados comunistas escalaba día a día y las divisiones de los países eran tajantes, miles de soldados de la ex República Democrática Alemana levantaron el muro que dividió la ciudad de Berlín durante 28 años y se convirtió en un emblema del oprobio. Ayer, en la alegórica calle Bernauer, por donde pasaba el murallón, se realizó una ceremonia para conmemorar un episodio que es todo un símbolo en la historia reciente de la humanidad.
«En 1961 yo tenía 7 años, y recuerdo el horror que la construcción del Muro también desató el horror en mi familia”, contó a los periodistas la canciller alemana Angela Merkel. “También nosotros fuimos separados forzosamente de nuestros familiares. A partir de aquel momento, no pude visitar más a mi abuela en Hamburgo , no pude ver más a mi tía o mis primos. Y por supuesto eso marcó la totalidad de mi vida”, agregó la mandataria.
Merkel, que vivió su infancia en una pequeña localidad del estado federado de Brandeburgo, en la Alemania comunista (RDA), pidió “no olvidar nunca” esta fecha ni “el sufrimiento que produjo a millones de personas”. “La injusticia de la construcción del Muro nos insta a seguir actuando en todo el mundo a favor de la libertad, la democracia y los derechos humanos”, finalizó.
Cuando concluyó la II Guerra Mundial, Alemania fue dividida en un sector capitalista en occidente y otro comunista sobre la mitad oriental. En la cúspide de las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el régimen de Alemania Oriental comenzó a levantar el Muro en la capital. Poco después, la totalidad de la frontera interna del país fue fortificada. Para poder construir el Muro e Berlín, unos 2.000 residentes de la zona oriental fueron expulsados de sus casas.
Durante los 28 años que duró la división, centenares de alemanes orientales fueron detenidos al intentar pasar al sector occidental y por lo menos 136 fueron abatidos cuando buscaban atravesar la división de ladrillo y cemento. “El Muro que asfixiaba la vida” debe ser un recuerdo para apreciar y preservar “la apertura del mundo de hoy”, dijo durante la ceremonia el presidente alemán Christian Wulff. Y el alcalde berlinés Klaus Wowereit sostuvo que “es nuestra responsabilidad mantener vivo el recuerdo y pasarlo a las generaciones venideras para que defiendan la libertad y la democracia’’.
La división de Alemania concluyó el 9 de noviembre de 1989. Ante los cambios políticos y sociales que se venían produciendo en la Unión Soviética, liderada en ese entonces por Mijail Gorbachov, y presionadas por las masivas manifestaciones de los alemanes que pedían libertades democráticas, las autoridades comunistas de la RDA no tuvieron más remedio que abrir el muro. Hoy, en ese simbólico lugar donde se realizó la ceremonia, hay un museo.
Fuente: Clarín, 14/08/11.

Suben a 65 años la edad jubilatoria de las italianas
agosto 14, 2011
Suben a 65 años la edad jubilatoria de las italianas
El plan de ajuste presupuestario anunciado el viernes por Italia fue “vivamente apreciado” por el Banco Central Europeo, dijo ayer el premier Silvio Berlusconi. Pero los italianos empiezan a entender cuánto perdieron.
Entre ellos las mujeres, que ahora deberán esperar hasta los 65 años para poder jubilarse.
La elevación del mínimo de años de edad para el retiro es sólo una de las medidas que contempla el paquete de austeridad, con que Berlusconi, quien dijo que su corazón lloraba sangre por “meterle la mano en los bolsillos” a los italianos, aspira a revertir las críticas en Europa a la excesiva deuda del Estado italiano.
Las nuevas medidas persiguen un recorte de 45.500 millones de euros entre los años 2012 y el 2013 y se suman al plan de ajuste anterior, de julio pasado, que contemplaba un tijeretazo de otros 48.000 millones de euros en tres años.
Berlusconi dijo que que se aplicará el “impuesto de solidaridad” a los ciudadanos más ricos con una tasa del 5% para las rentas superiores a 90.000 euros al año y del 10% para las mayores del 150.000.
También se trasladarán los feriados no religiosos a los lunes para aumentar la productividad y de modo gradual subirá la edad de jubilación para las mujeres a 65 años -hoy es de 60, como en Argentina- desde 2015.
Hay otros ajustes en servicios clave como el transporte público y la beneficencia social, que según voceros de la oposición tendrán “efecto deprimente” y perjudicarán a las clases más modestas.
Fuente: Clarín, 14/08/11.

La verdadera historia de la globalización
agosto 14, 2011
La verdadera historia de la globalización
Por Charles C. Mann
En el gran puerto tropical de la bahía de Manila, dos grupos de hombres se acercan uno al otro con cautela; las manos listas para tomar sus armas. Comerciantes trotamundos, provienen de puntos extremos en la faz de la tierra: España y China.
Los españoles llevan un gran cargamento de plata extraída en América por esclavos indios y africanos; los chinos traen una selección de fina seda y porcelana, materiales creados por procesos avanzados desconocidos en Europa. Es el verano de 1571 y este trueque de seda por plata, el comienzo de un intercambio en Manila que duraría por casi 250 años, constituye el primer rastro de lo que hoy llamamos globalización. Fue la primera vez que Europa, Asia y América se unían en una misma red económica.
La seda se convertiría en una sensación en España, al igual que la plata en China. Pero las multitudes que recibían a los barcos a su regreso no tenían idea de lo que realmente transportaban. Por lo general, describimos la globalización en términos puramente económicos, pero también es un fenómeno biológico. Los investigadores están cada vez más convencidos de que la carga más importante en los primeros viajes transoceánicos no fue la seda ni la plata, sino una indisciplinada colección de plantas y animales salvajes, muchos de los cuales llegaban como polizones accidentales. En el repaso de la historia, es ese aspecto biológico de la globalización el que podría tener el mayor impacto en el destino de los pueblos y las naciones de todo el mundo.
El nuevo mundo de Colón
Hace unos 250 millones de años, la Tierra contenía una sola masa territorial conocida como «Pangea». Las fuerzas geológicas rompieron esa vasta extensión, separando para siempre a Eurasia de América. Con el tiempo, las dos mitades de Pangea desarrollaron especies de plantas y animales completamente diferentes.
Antes de que Cristóbal Colón zarpara del Atlántico, sólo unas cuantas audaces criaturas de tierra, en su mayoría insectos y aves, habían cruzado los océanos para establecerse en otros lugares. Aparte de eso, el mundo permanecía dividido en dos dominios ecológicos distintos. El mayor logro de Colón, en las palabras del historiador Alfred W. Crosby, fue volver a unir las fronteras de Pangea.
Después de 1492, los ecosistemas del mundo se encontraron y se mezclaron a partir del transporte de miles de especies que los buques europeos llevaban a sus territorios. El «intercambio colombino», como lo llama Crosby, es lo que explica que Italia llegara a tener tomates, que hubiera naranjas en Florida, chocolate en Suiza y ajíes en Tailandia.
Un número creciente de estudiosos cree que la transformación ecológica desencadenada por los viajes de Colón fue uno de los eventos fundacionales del mundo moderno. ¿Por qué Europa consiguió el predominio? ¿Por qué China, alguna vez la sociedad más rica y avanzada del planeta, cayó de rodillas? ¿Por qué la esclavitud se arraigó en América? ¿Por qué fue el Reino Unido el que inició la Revolución Industrial? Todas esas preguntas están vinculadas de manera fundamental al intercambio colombino.
¿Por dónde empezar? Tal vez por los gusanos. Las lombrices de tierra, para ser más precisos, criaturas que no existían en América del Norte antes de 1492.
Mucho antes del inicio del comercio de la seda y la plata a través del Pacífico, los conquistadores españoles y portugueses navegaban por el Atlántico en busca de metales preciosos. A la larga, exportaron enormes provisiones de oro y plata de Bolivia, Brasil, Colombia y México, aumentando en gran escala el flujo de dinero en Europa. Sin embargo, los barcos que regresaban a casa transportaban algo de igual importancia: la planta amazónica que hoy conocemos como tabaco.
Estupefaciente y adictivo, el tabaco provocó el primer real frenesí global en torno de una materia prima. En 1607, cuando Inglaterra fundó su primera colonia en Virginia, en Estados Unidos, Londres ya tenía más de 7.000 «casas de tabaco», establecimientos parecidos a los cafés actuales, donde el creciente número de adictos a la nicotina podía comprar y fumar tabaco. Para satisfacer la demanda, los barcos ingleses llegaban a los muelles de Virginia y partían con barricas de hojas de tabaco de media tonelada cada una. Los marineros compensaban el peso de sus embarcaciones dejando su lastre: piedras, gravilla y tierra. Intercambiaban sus desperdicios ingleses por el tabaco de Virginia.
Muy probablemente, entre la tierra se encontraban las lombrices y seguramente las raíces de las plantas que los colonizadores importaban. Antes de que los europeos llegaran, no había lombrices en EE.UU. ni Canadá, puesto que habían sido eliminadas en la última Edad de Hielo.
En los bosques libres de lombrices, las hojas se acumulan de a montones. Los árboles y arbustos necesitan de los desperdicios para nutrirse. A su llegada, las lombrices consumen rápidamente la hojarasca, absorbiendo los nutrientes en las profundidades de la tierra y dejando su excremento. De repente, las plantas ya no pueden alimentarse por sí mismas; sus finos sistemas de raíces al nivel de la superficie están en el lugar equivocado. Un sinfín de plantas del sotobosque se mueren y otras hierbas crecen en sus lugares.
Propagadas por campesinos, jardineros y pescadores, las lombrices resultan obsesivas ingenieras subterráneas. Nadie sabe qué pasará en lo que los ecologistas ven como un gigante y no planificado experimento que lleva siglos en proceso.
Antes de Colón, los parásitos que causan la malaria eran rampantes en Eurasia y África, pero todavía desconocidos en América. Transportados en los cuerpos de los marineros, la malaria podría haber cruzado el océano ya en el segundo viaje de Colón. La fiebre amarilla, frecuente compañera de la malaria, la siguió poco después.
Para el siglo XVII, la zona en donde reinaban las enfermedades, áreas costeras desde Washington, D.C., hasta las fronteras de Brasil y Ecuador, era un territorio peligroso para los migrantes europeos, muchos de los cuales morían a pocos meses de llegar. Por el contrario, los africanos tenían defensas genéticas resistentes a estas enfermedades.
Al principio, los hacendados estadounidenses preferían pagar para importar trabajadores europeos, que hablaban su idioma y conocían los métodos de la agricultura europea. También costaban menos que los esclavos traídos de África, aunque eran mucho menos resistentes y por tanto una inversión más riesgosa. En términos puramente económicos, el historiador Philip Curtin calculó que el trabajador esclavizado era «preferible a cualquier cosa hasta tres veces el precio de un trabajador europeo».
¿Fue acaso el intercambio colombino la causa de la esclavitud en América? No. Las personas son agentes morales que consideran numerosos aspectos. Pero cualquiera que sepa cómo funcionan los mercados entenderá la presión ejercida por la mayor rentabilidad de la esclavitud.
Mucho más directo fue el papel del intercambio colombino en la creación de Gran Bretaña. En 1698, un visionario comerciante llamado William Paterson persuadió a los escoceses ricos de invertir hasta la mitad de capital disponible en el país en un plan para colonizar Panamá, con la esperanza de controlar el punto de encuentro para el comercio entre el Pacífico y el Atlántico. Como relata el historiador J.R. McNeill en Mosquito Empires (algo así como Imperios de mosquitos), la malaria y la fiebre amarilla pronto mataron a casi 90% de los 2.500 colonos. La debacle provocó una crisis financiera.
En ese momento, Inglaterra y Escocia compartían un monarca, pero se mantenían como naciones separadas. Inglaterra, el socio mayor, había presionado por una fusión completa durante décadas. Escocia se había resistido por temor a una economía dominada por Londres, pero ahora Inglaterra se comprometía a reembolsar las inversiones en el fallido proyecto de Panamá como parte de un acuerdo de unión. Como McNeill resaltó, Gran Bretaña nació con la ayuda del interés por Panamá.
Fruto sudamericano
Pero los escoceses no podían quejarse de las consecuencias del intercambio colombino. Al incorporarse a Gran Bretaña, comenzaron a recibir el pan de cada día —por así decirlo—, un tubérculo de América del Sur ahora conocido como la papa.
La hambruna era una constante presencia en Europa. Francia tuvo 40 calamidades alimentarias entre 1500 y 1800, más de una por década, según el historiador francés Fernand Braudel. Inglaterra tuvo incluso más. El continente simplemente no podía autoabastecerse.
La papa permitió que la mayoría de Europa se autoalimentara. El resultado fueron una estabilidad política, mayores ingresos y un auge en la población. Importada de Perú, la papa se convirtió en el combustible del ascenso de Europa.
El camote, o batata, jugó un papel similar en China. Traído (junto con el maíz) de América del Sur a través del comercio de plata del Pacífico en la década de 1590, proveyó a los chinos una manera de cultivar tierras altas que no se habían usado para el arroz. La nueva cosecha altamente nutritiva alentó el auge de fertilidad de la dinastía Qing.
Sin embargo, debido a que los agricultores chinos nunca habían cultivado tierras altas secas, cometieron errores. Un aumento en la erosión provocó niveles extraordinarios de inundación, lo que a su vez alimentó un descontento popular y desestabilizó el gobierno. Las nuevas cosechas que ayudaron a fortalecer a Europa fueron un factor clave en el debilitamiento de China.
Además, según el entomólogo Edward O. Wilson, de la Universidad de Harvard, cuando los españoles en La Española importaron plátanos de África en 1516, también trajeron algunos parásitos de la planta, como los insectos que succionan el jugo de las raíces del fruto.
Futuro incierto
Las especies siempre han estado en movimiento, tomando ventaja de las casualidades o circunstancias favorables. Sin embargo, el intercambio colombino, como una Internet biológica, comunicó a todas las partes del mundo natural, una reformulación que, para bien o para mal, siguió un ritmo asombroso.
Las consecuencias son difíciles de predecir, como las de la propia globalización. Al mismo tiempo que las plantaciones de caucho brasileño se apoderan de bosques tropicales en el sudeste asiático, plantaciones de soya, una leguminosa de China, ocupan unos 207.000 kilómetros cuadrados del sur de la Amazonía, un área casi del tamaño de Gran Bretaña. En Brasil, eucaliptos australianos cubren casi 400.000 kilómetros cuadrados mientras que empresarios en Australia intentan cultivar açaí brasileño.
Este desarrollo seguro producirá resultados económicos positivos. Pero el lado negativo del intercambio colombino actual es igualmente crudo. Los bosques en EE.UU. son devastados por una serie de plagas exóticas. A su vez, los bosques llenos de árboles muertos son propensos a incendios catastróficos, un convulsivo agente de cambio. Las nuevas especies se apresuran a reemplazar a las que se pierden, con efectos que no pueden conocerse de antemano. Simplemente, tendremos que esperar para ver qué tipo de paisaje heredarán nuestros hijos.
Las noticias de hoy son dominadas por lo que ocurre con las deudas de los países y nuevas aplicaciones de una computadora y los conflictos en Medio Oriente. Pero dentro de varios siglos, los historiadores podrán ver nuestra propia era de la manera en que nosotros comenzamos a ver el ascenso del Occidente moderno: como un capítulo más del tumulto en proceso del intercambio colombino.
—Mann es autor de «1493: Uncovering the New World Columbus Created» (algo así como 1493: descubriendo el nuevo mundo que creó Colón).
Fuente: The Wall Street Journal, 14/08/1.
Arrecian las críticas contra las agencias calificadoras
agosto 13, 2011
Arrecian las críticas contra las agencias calificadoras
Por Jeannette Neumann
Hace dos semanas, Egan-Jones Ratings Co. rebajó la calificación de deuda de Estados Unidos. Casi nadie prestó atención.
«La rebaja de S&P estuvo en la primera página de todos los periódicos,» dijo Sean Egan, presidente de la firma con sede en Haverford, Pensilvania, y que ha venido emitiendo calificaciones desde 1995.
La decepción de Egan en el sentido de que Standard & Poor’s sacudió el mundo con su evaluación sobre la deuda a largo plazo del gobierno estadounidense, de AAA a un AA+ , mientras que su calificación idéntica fue ignorada, es una señal del control que las tres grandes firmas tienen sobre la industria de calificación de riesgo.
S&P, unidad de McGraw-Hill Cos.; Moody’s Investors Service, de Moody’s Corp.; y Fitch Ratings, unidad de la empresa francesa Fimalac SA, poseen alrededor de 2,7 millones de evaluaciones de deuda corporativa, municipal, soberana y de otros tipos, de acuerdo con documentos presentados ante las autoridades de valores de EE.UU.
Las otras siete firmas calificadoras bajo la supervisión de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) tienen apenas 84.000 evaluaciones.
Las tres firmas de calificación de crédito más grandes tienen «un monopolio», dijo Mohamed El-Erian, presidente ejecutivo y codirector de inversión de Pacific Investment Management Co. «Bien sea que nos guste o no, las agencias de calificación están completamente integradas en el sistema».
Las críticas del dominio de la industria se intensificaron después de la rebaja de S&P, especialmente luego de que la firma siguió adelante a pesar de que funcionarios estadounidenses señalaran un error de cálculo de US$2 billones (millones de millones).
La confusión está alimentando un inusual consenso entre los diferentes partidos políticos en EE.UU. en el sentido de que se requiere mayor competencia para limitar el impacto de cualquier calificación sobre los mercados financieros.
S&P, Moody’s y Fitch controlan 95% de la industria de calificaciones de deuda en EE.UU., basado en lo que gastan los emisores que las contratan para que evalúen su deuda, estima Peter Appert, un analista de Piper Jaffray & Co.
Su control del sector no cambió incluso después de que perdieron cierta credibilidad por ser demasiado optimistas sobre el desempeño de miles de títulos ligados a hipotecas antes y durante la crisis financiera.
Muchos inversionistas están todavía furiosos, pero ninguna otra firma puede igualar la cantidad de analistas, la amplia cobertura y las décadas de experiencia.
Moody’s empezó en el negocio de las calificaciones de crédito en 1909, seguida de S&P en 1923 y Fitch en 1927. La compañía más antigua del sector, A.M. Best Co., comenzó a expedir evaluaciones en 1907, pero se especializa en aseguradoras.
Durante décadas, la industria fue supervisada de forma flexible. Funcionarios de la SEC asumieron la regulación en 2007, después de que el Congreso estadounidense aprobara una ley que aspiraba, en parte, a animar la competencia.
Muchos planes de pensión, fondos mutuos y otros grandes inversionistas están obligados a comprar valores o títulos con calificaciones de una de las diez firmas registradas ante la SEC. La lista incluye a Egan-Jones, Kroll Bond Rating Agency Inc. y Morningstar Credit Ratings LLC, una filial de Morningstar Inc.
Algunos de los críticos de las tres grandes agencias argumentan que una regulación más estricta hizo que fuera más difícil ignorarlas cuando adjudican una nota de AAA sobre obligaciones de deuda garantizada y otros valores derivados del auge en el sector inmobiliario.
«La SEC protegió el negocio de las finanzas estructuradas de las tres grandes firmas todo el tiempo hasta llegar a la crisis de las hipotecas de alto riesgo», dijo James H. Gellert, presidente de Rapid Ratings International Inc., una firma que califica bonos pero no tiene la aprobación de la SEC.
La propuesta de reglas aún más estrictas que requerirían que las firmas calificadoras revelaran más información sobre la exactitud de sus calificaciones y la forma como son decididas también son rechazadas por las firmas independientes, pues argumentan que el costo de cumplir con las normas las desanimaría a buscar el visto bueno de la SEC.
Fuente: The Wall Street Journal, 12/08/11.

La Fed proporciona una inesperada ayuda al dólar
agosto 12, 2011
La Fed proporciona una inesperada ayuda al dólar
Por Nicholas Hastings
LONDRES (Dow Jones) – Regreso al refugio conocido.
Eso es lo que los inversionistas harán ahora que las preocupaciones sobre la recuperación mundial se intesifican, y el riesgo, nuevamente, ya no está sobre la mesa.
El problema es que en esta oportunidad hay menos paraísos seguros para elegir.
Con las amenazas del Banco de Japón y el Banco Nacional de Suiza de más intervenciones para limitar la apreciación del yen y el franco, los inversionistas posiblemente asuman una actitud más cautelosa hacia esas monedas.
Pese a la rebaja en la calificación del crédito de Estados Unidos, pese al riesgo de un mayor expansionismo cuantitativo y pese a la decepción sobre la tasa de la recuperación económica de Estados Unidos, sólo queda una opción real para ellos: el dólar.
Sí, aún circulan rumores de que los grandes bancos centrales continuarán diversificándose en euros. Pero lo harán bajo su responsabilidad. El futuro de la moneda única aún está lejos de estar asegurado y con países como Francia cayendo ahora bajo el microscopio, la amenaza de una cesación de pagos no se ha eliminado.
La libra esterlina ha sido promovida al club de los paraísos seguros como consecuencia de la disciplina fiscal implementada por el gobierno. No obstante, las dudas sobre si esta disciplina fiscal puede ser preservada mientras la economía se desacelera, y las turbulencias sociales se convierten en centro de atención, bien pueden relegar a la libra a un segundo plano.
La evidencia de que los inversionistas no están preparados para descartar al dólar se produjo el martes, cuando la Reserva Federal admitió que las tasas de interés deberán permanecer bajas hasta el 2013, y que aún podrían adoptarse nuevas medidas expansionistas.
El impacto sobre el dólar debería haber sido negativo. Pero, dejando de lado un cortocircuito prematuro, este no fue el caso.
Los mercados de dinero de Estados Unidos han descontado hace tiempo un período prolongado de tasas de interés bajas, y las sugerencias de la necesidad de un mayor expansionismo cuantitativo difícilmente resulten novedosas.
Los mercados de acciones de todo el mundo posiblemente se hayan sentido más cómodos con las perspectivas de menores costos de endeudamiento pero, en cambio, los inversionistas parecieron quedarse con los comentarios de la Fed admitiendo que las perspectivas económicas se habían deteriorado.
Su reacción fue simple, hacer retroceder la embestida del riesgo y dedicarse a buscar paraísos incluso más seguros.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos fueron impulsados a nuevos mínimos récord debido a que los mercados de bonos se vieron nuevamente favorecidos y, en monedas, las de mayores rendimientos cayeron bajo una renovada presión de venta.
En otras palabras, los temores sobre la recuperación mundial -o la ausencia de ella- están nuevamente rondando en los pasillos del mundo de las inversiones.
Y gran parte de ellos parecen justificados.
Además de la desaceleración que experimenta la mayoría de las grandes economías occidentales, también hay una desaceleración en China, de la cual ya no se puede esperar que saque al resto del mundo de la recesión.
Datos recientes muestran que una desafortunada combinación de mayor inflación y un menor crecimiento ponen en su camino una política monetaria más restrictiva, mientras China trata de frenar una inflación que se le está yendo de las manos.
Por lo que los inversionistas mundiales que antes probablemente estaban inclinados a buscar una alternativa en cualquier parte, ahora posiblemente regresen al dólar.
Esto debería ayudar al índice de la moneda, que se ha desplazado en un estrecho rango de operaciones desde mediados de mayo, a posiblemente saltar al alza y comenzar a revertir parte de sus pérdidas de más largo plazo en los próximos meses.
Fuente: The Wall Street Journal, 12/08/11.

El rico y su connotación negativa
agosto 12, 2011
El rico y su connotación negativa
Por Hugo N. Vera Ojeda
Increíblemente, uno de los aspectos más denostados del ser humano en toda su historia, no fue una conducta determinada, justa o injusta, sino una condición: el de ser rico. Muchos prejuicios se han construido en torno a él y parten hasta de religiones que de cierta forma, dotan al cuestionamiento de cierta autoridad.
Precisamente este fenómeno se denomina síndrome de Amós en referencia a uno de los 12 profetas menores de Israel de los tiempos del reinado de Jeroboam II (783 a.C – 743 a. C.) Amós escribiría uno de los libros de la biblia que lleva su nombre y su doctrina se basaba en que el lujo de los ricos, era un insulto para los pobres. El esplendor del culto encubría el rechazo a Dios y la opresión del prójimo. Pero Amós, solo es un icono en ese sentido, la religiosidad en sí, está minada de prejuicios en contra de la riqueza y por ende en contra del rico. Peor aún, básicamente posiciona a la pobreza como un valor, aunque muchos se apuraron en sostener que humildad no es sinónimo de pobreza. No obstante, por citar un ejemplo, es famosa la sentencia de que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos” del Nuevo Testamento, específicamente en el evangelio de Mateo. Mt 19, 24 Por más que existen algunos que sostienen que esas palabras han sido sacadas de contexto, la interpretación dada fue lo que literalmente se expresaba y fue así durante siglos.
Por su parte San Pablo afirmaba “la raíz de todos los males es el afán de dinero y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores» Tim 6, 9-10. A esto podemos sumarle también la connotación surgida por el nivel de condena que alcanzaron rango de pecados capitales, la avaricia y la codicia. Esta ha formado terribles confusiones a no pocas personas, que por el solo hecho de un deseo de progreso, no podían precisar si estaban ante un hecho de codicia, o en el caso de guardar su dinero en ahorros era un acto de avaricia. Pero no solo las religiones han construido una connotación negativa al hecho en sí, encasillándolo dentro de una clase. Muchos pensadores, filósofos, políticos y personas con cualquier titulo, contribuyeron y mucho a la condena de ser rico, lo que lo dotó de una profunda falacia de autoridad. Platón aportaba lo suyo sosteniendo que «Es imposible que un hombre extraordinariamente bueno sea a la vez extraordinariamente rico». François Fourier por su lado, sentenciaba que el comercio era la fuente de todos los males y el rico el producto más perverso de ese sistema
La consecuencia de esto, es que se ha llegado incluso más allá de una simple condena moral y lo que es peor, en muchos casos, se ha formado incluso un sentimiento de culpa en quien llega a cierto nivel de riqueza. La misma no es casualidad y todos los estudios partieron de una premisa común: la supuesta inmoralidad. El razonamiento sobre la inmoralidad de la riqueza, dio nacimiento a una persecución Dioclesiana en contra de quienes comenzaban a enriquecerse. De hecho la palabra “lucro” tiene una profunda connotación negativa, tanto que muchos tratan de no mencionarlo, sosteniendo que tal o cual actividad, lo hacen por altruismo o desinteresadamente para ocultar que buscan efectivamente una ganancia. Desde antigua data se ha sostenido erróneamente que el lucro determinaba una perdida para alguien. En ese sentido el conocido dogma de Montaigne, sostenía, que la riqueza de los ricos es causa de la pobreza de los pobres. Esta creencia consideraba a la riqueza solo en el aspecto monetario. Es decir si alguien compra un producto por 100 dólares, esa es la cantidad que se empobrece y quien lo recibe, se enriquece en detrimento de este. Este ataque inmisericorde hacia quienes lograban asir riquezas, dejaría una nefasta impronta aun hasta nuestros días, de que toda riqueza importa un crimen, tal cual como reza la famosa frase de Honore Balzac. De allí que el ser rico inmediatamente induce a muchos a pensar de que se trata de un delincuente. Es más, la falsa percepción ha encasillado literalmente como delito algunos aspectos del proceso de enriquecimiento, como el libre comercio entre personas de diferentes países, como el caso del contrabando. Es dable destacar que el hecho hizo merecer que quien se esfuerza por comerciar y obtener mayores beneficios sea descalificado como delincuente, que de hecho lo es, pero no por justicia, sino porque así lo determinan algunas políticas públicas sustentados en falsas creencias de que el comercio entre las personas, perjudica a los estados, lo que constituye la base del proteccionismo como principio.
Hoy se tiene todo tipo de legislaciones que, inspirados en esos terribles dogmas, penalizan el enriquecimiento, ya sea con impuestos, trabas, aranceles, extorsión y hasta con la mismísima legislación penal como el caso del llamado enriquecimiento ilícito, que adolece de terribles anomalías al principio de legalidad para ocupar un rango en la legislación penal, pues no juzga una determinada conducta sino un resultado, como el ser rico. Esto debido a la imposibilidad material de determinar las causas que llevaron a ese estado, haciéndola fácil y juzgar solo la consecuencia, siendo este el único caso en todo el ordenamiento penal. Además de otros aspectos como el nacimiento de la norma, que adolece de formalidad y la inversión de la prueba, pues es quien es encontrado rico, quien debe probar su fortuna y no quien lo acusa. Este constituye un solo grano de arena en todo el universo que se ha construido para llegar a la construcción de la idea de la inmoralidad de la condición de rico, cuando debería ser la conducta la que determine la inmoralidad o injusticia de algo. De hecho hasta adivinaría que pensó que un rico me ha pagado para escribir esto…. ojala!
Fuente: www.fundacionlibertad.org.py – Agosto 2011
Información complementaria:
Amós era un pastor y productor de higos en Técoa, en el límite del desierto de Judá (Amos 1:1). Fue profeta en Israel, el Reino del Norte, durante el reinado de Jeroboam II (783 a.C – 743 a. C.). Escribió el libro de la Biblia que lleva su nombre. Se le considera uno de los Doce Profetas a quienes se denomina «profetas menores» por la brevedad de sus libros (mas no por su calidad).
Su país pasaba por un período de prosperidad y el reino se enriquecía y extendía, el culto religioso ganaba en esplendor, pero esto contrastaba con la miseria del pueblo. El lujo de los grandes era un insulto para miles de pobres. El esplendor del culto encubría el rechazo a Dios y la opresión del prójimo.
Amós, con la rudeza y estilo directo de un pastor e inspirado por la fidelidad a Yahveh, condenó la corrupción de las elites, la injusticia social y el ritualismo ajeno al compromiso de vida, anunciando el fin de Israel. Acusado por el sacerdote Amasías de conspirar contra el rey (Amós 7:10-11), fue expulsado del templo de Betel (Amós 7:12-13). Según el apócrifo Vida de los Profetas fue herido en la cabeza por un hijo de Amasías, a consecuencia de lo cual murió al llegar a su tierra.
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Creso (en griego Κροισσος, Kroissos), último rey de Lidia (entre el 560 y el 546 a. C.),[1] de la dinastía Mermnada, su reinado estuvo marcado por los placeres, la guerra y las artes.
Creso nació hacia el 595 a. C.. Al morir su padre Aliates de Lidia en el 560 a. C., Creso conquistó Panfilia, Misia y Frigia; en definitiva, sometió a todas las ciudades griegas de Anatolia hasta el río Halys (salvo Mileto), a las que hizo importantes donaciones para sus templos. Debido a la gran riqueza y prosperidad de su país, de él se decía que era el hombre más rico en su tiempo.
Ante el inquietante avance de Ciro II de Persia, Creso envió un mensajero al Oráculo de Delfos, que le respondió que si conducía un ejército hacia el Este y cruzaba el río Halys, destruiría un imperio. Alentado por el oráculo, Creso organizó una alianza con Nabónido de Babilonia, Amosis II de Egipto y la ciudad griega de Esparta. Sin embargo, las fuerzas persas derrotaron a la coalición en Capadocia, en la batalla del río Halys (547 a. C.). De esta manera se cumplió el vaticinio: por culpa de Creso y su creencia en los oráculos, se había destruido su propio imperio lidio.
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Argentina: El interminable fraude del INDEC
agosto 11, 2011
Según el INDEC, con la misma plata se compra el doble que hace 4 años
Surge de medir las ventas en shoppings y supermercados con la inflación oficial.
Por Ismael Bermúdez
Las cifras del INDEC produjeron un nuevo “milagro” económico: el poder de compra se duplicó respecto de hace 4 años. Según esa lógica, hoy es posible salir del supermercado con dos changuitos casi repletos de alimentos, bebidas, artículos de limpieza o de tocador pagando la misma plata que hace cuatro años se necesitaba para llenar uno. También sería posible comprar en los shopping centers el doble de productos que en aquel momento.
Así, según las cifras oficiales, entre junio de 2007 e igual mes de 2011, medidas en pesos corrientes, las ventas de los supermercados aumentaron un 153%: pasaron de $ 2.580 millones a $ 6.542 millones con apenas un 13% de nuevas bocas de expendio. Y como el INDEC calculó que en ese lapso los precios subieron solamente 30,8% , las cantidades vendidas crecieron más del 90%.
Uno de los sectores más beneficiados serían los asalariados, ya que en promedio, según el INDEC, los sueldos aumentaron 130% . Traducido a cantidades o pesos constantes, esto significa que los trabajadores -privados o estatales, en blanco o en negro- con sus salarios actuales compran un 75% más que 4 años atrás .
Más ventajosa sería la situación con las compras en los shoppings, que vendieron en junio pasado por $ 1.343 millones, cuando en igual mes de 2007 apenas sumaron $ 529 millones. En pesos corrientes, las ventas crecieron un 154% y los precios sólo el 22,5%. Resultado: en cantidades o pesos constantes, el incremento real habría sido del 107%, más del doble .
Lógicamente este “milagro” se da sólo con las estadísticas del INDEC. Las conclusiones son muy distintas si a las ventas en pesos nominales que informan los supermercados y shoppings se les deducen o deflactan los precios que registran las mediciones oficiales provinciales y que, en promedio, trepan al 135%.
En ese caso, los supermercados y centros comerciales habrían registrado las mismas cantidades vendidas o apenas un poco más . Y los asalariados estarían haciendo sus compras en el supermercado casi con el mismo changuito que 4 años atrás.
Sin tener todavía estas estadísticas a mano, casi inmediatamente después que fuera “intervenida” el área de precios del INDEC, Hugo Moyano acuñó la famosa frase de que los sindicatos discutirían las subas salariales en las paritarias no con el IPC del INDEC sino con el índice de precios “de las amas de casa en los supermercados” . Y estuvo en lo cierto porque de lo contrario, hoy el trabajador saldría del supermercado con un mini-changuito. Más aún, en muchos convenios salarios, homologados por el Ministerio de Trabajo, empresarios y sindicatos acordaron reajustar los sueldos en base al IPC de Graciela Bevacqua, la desplazada directora del INDEC, multada y querellada penalmente por la Secretaria de Comercio.
Los abultados porcentajes de cantidades vendidas en supermercados y shoppings se trasladan a otras estadísticas oficiales , como a cuentas nacionales, el cálculo del PBI real o la generación del ingreso. Y así el “milagro” del consumo se extiende a otros sectores.
Fuente: Clarín, 11/08/11.
Más información sobre el escandaloso fraude estadístico en Argentina:
https://www.economiapersonal.com.ar/2011/06/21/argentina-el-fraude-estadistico-del-indec/
https://www.economiapersonal.com.ar/2011/06/09/argentina-entrevista-a-javier-gonzalez-fraga/
https://www.economiapersonal.com.ar/2011/05/14/argentina-la-estafa-estadistica/
https://www.economiapersonal.com.ar/2011/05/06/%c2%bfde-que-se-rie-el-ministro-suizo/

Guillermo Moreno, artífice de la estafa del INDEC
Tratar de adivinar las fluctuaciones del mercado no es para todos
agosto 11, 2011
Tratar de adivinar las fluctuaciones del mercado no es para todos
Por Charles Passy y Alyssa Abkowitz
Hace una semana, Jody Young, un socio gerente de la firma de asesoramiento patrimonial Atlanta Capital Group, empezó a vender las acciones de sus clientes —primero títulos europeos, luego empresas nacionales de pequeña capitalización bursátil y, finalmente, fondos mutuos. El jueves, cuando el mercado empezó a desplomarse, Young había sacado fuera de la bolsa una considerable cantidad del total de US$650 millones que gestiona, reduciendo las posiciones de sus clientes en acciones de 60% a 25%. Según sus propias estimaciones, sus clientes se ahorraron al menos US$30 millones.
Por el momento, Young y otros asesores que vendieron correctamente en anticipación a la carnicería de los mercados parecen genios. Y sus movimientos contribuyen a afirmar la evidencia de que muchos inversionistas profesionales están alejándose de la tradicional escuela de inversión del esperar a que pase. «No creo que este sea un mercado de comprar y mantener», explica Joe Duran, presidente ejecutivo la firma de inversión United Capital Financial Advisers, que tiene US$15.000 millones en activos bajo su cuidado.
Para dejar las cosas claras, muchos asesores dicen que abandonar ahora es precisamente la estrategia equivocada, especialmente tras la caída de 634 puntos del índice Dow el lunes. Pero Duran, que dice que ha estado cambiando posiciones de clientes a efectivo, tiene como objetivo evitar un «reinicio» de lo ocurrido en 2008-09, cuando los clientes permanecieron en el mercado de acciones y pagaron un precio por ello. La jerga de la industria para la adopción de un enfoque más ajustado a las circunstancias del momento es «gestión táctica». En un sondeo hecho a principios de año por la aseguradora Jefferson National, alrededor de dos tercios de los asesores dijeron que planeaban usarla con más frecuencia.
Incluso los asesores que en el pasado se habían comprometido con la estrategia de comprar y mantener defendieron la necesidad de este movimiento, diciendo que en momentos extraordinarios son necesarias medidas extraordinarias.
Pero la táctica es arriesgada, especialmente para los inversionistas comunes, y muchas instituciones y asesores están aconsejando a sus clientes que no hagan grandes cambios en sus portafolios. «Si se tiene una estrategia de inversión buena a largo plazo, sobrerreaccionar a eventos de corto plazo puede descarrilarla», alertó T. Rowe Price en una nota que puso en su página web el lunes.
De hecho, hay una importante cantidad de análisis que muestra que los esfuerzos por ajustarse a las circunstancias del mercado tienden a acabar mal para la mayoría de los inversionistas.
No obstante, las grandes pérdidas en la última semana van a reavivar el debate sobre si, dada la extremada volatilidad, está justificado un enfoque más activo.
Desde luego, incluso los asesores que favorecen esta estrategia activa tienen que decidir cuándo volver a los mercados. Y algunos ven una oportunidad en la actual confusión. «Hay una gran oportunidad para reequilibrar», dice David Peterson, presidente de Peak Capital Investment Services en Highlands Ranch, estado de Colorado. Los bonos han aumentado, explica Peterson, por lo que los inversionistas pueden tomar algunas de esas ganancias y recolocarlas en acciones que ahora son baratas.
Fuente: The Wall Street Journal, 10/08/11.
Más información: El-mito-de-los-pronosticos
Esta crisis es diferente a la de 2008
agosto 10, 2011
Esta crisis es diferente a la de 2008
Por Francesco Guerrera
Es un paralelismo que está seduciendo a banqueros e inversionistas de Wall Street: 2011 es una repetición de 2008, la historia de la agitación financiera repitiéndose en un círculo interminable.
Como murmuró sombríamente el gestor de un gran fondo este fin de semana mientras iba a su oficina para prepararse para un lunes tumultuoso: «La sensación de deja vu casi hace que uno se sienta enfermo».
Aquellos que piensan en 2011 como «2008, la continuación» ahora tienen su propio «momento Lehman». Simplemente sustituya la histórica rebaja de la calificación de deuda estadounidense por parte de Standard & Poor’s el 5 de agosto por el colapso del banco de inversiones en septiembre de 2008, y, voilá, obtiene una copia al carbón de un hecho que hizo que sucediera lo impensable y que asustó a los mercados en todo el mundo.
En la segunda parte tienen razón. Los inversionistas se veían decididamente asustados este lunes cuando cayeron las bolsas asiáticas y europeas y el Dow Jones se desplomó 643,76 puntos, o más de 5%.
Pero la turbulencia del mercado por sí sola no es suficiente para probar que la historia se repite a sí misma.
Tomando prestada una frase que suele ser utilizada para explicar las burbujas de inversión, esta vez es diferente, y los banqueros, inversionistas y ejecutivos de las empresas que miran los problemas de hoy a través del prisma de 2008 se arriesgan a evaluar incorrectamente los asuntos que enfrenta la economía global.
Hay tres diferencias fundamentales entre la crisis financiera de hace tres años y los acontecimientos de hoy.
Comenzando por lo más obvio: las dos crisis tuvieron orígenes completamente distintos.
● La primera comenzó abajo y fue subiendo. Comenzó entre los compradores de casas excesivamente optimistas, subió por la máquina de titularización de Wall Street, con algo más que una pequeña ayuda de las empresas de calificación de riesgo, y terminó infectando la economía global. Fue el quiebre del sector financiero lo que causó la recesión.
La situación actual, en cambio, es un asunto que va desde arriba hacia abajo. Gobiernos de todo el mundo, incapaces de estimular sus economías y poner sus casas en orden, han perdido gradualmente la confianza de las empresas y las comunidades financieras.
Eso, a su vez, ha causado una fuerte reducción en el gasto y la inversión del sector privado, lo que provoca un círculo vicioso que lleva a un desempleo alto y un crecimiento débil. Los mercados y los bancos, en este caso, son víctimas, no culpables.
● La segunda diferencia es quizás la más importante: las compañías financieras y los hogares vivieron una fiesta con el crédito barato antes de la crisis de 2007-2008.
Cuando la burbuja reventó, la dieta de choque de desendeudamiento causó un enorme shock recesivo.
Esta vez, el problema es el opuesto. El estancamiento económico está llevando a empresas e individuos a guardar su dinero y no endeudarse, lo que resulta en un consumo y un crecimiento de la inversión anémicos.
● La diferencia final es una consecuencia directa de las primeras dos. Dado su origen, la catástrofe financiera de 2008 tenía una solución simple, aunque dolorosa: los gobiernos debían intervenir para proveer una gran cantidad de liquidez a través de tasas de interés bajas, rescates a bancos e inyecciones de dinero en la economía.
Un funcionario de la Reserva Federal en su momento lo llamó «shock y asombro». Y otro lo resumió así: «Vamos a respaldar todo».
Esta política no resultó barata y los gobiernos de todo el mundo volcaron alrededor de US$1 billón (millones de millones) al sistema. Tampoco fue justa para los contribuyentes que tuvieron que hacerse cargo de la factura por los pecados de otras personas. Pero al final tuvo éxito en evitar una depresión global.
Hoy, una respuesta así no está en el menú. Los problemas actuales no son causados por una falta de liquidez —las empresas estadounidenses, por ejemplo, tienen acumulados montones de efectivo— o por demasiado apalancamiento. Tanto los balances de las empresas como los de los individuos ya no están inflados de deudas.
El problema real es una falta de confianza crónica de los actores financieros en sus pares y en la capacidad de sus gobiernos para impulsar el crecimiento económico.
Si necesita una prueba, simplemente observe los problemas en las «cañerías» del sistema financiero —desde el mercado de acuerdos de recompra a los préstamos entre bancos— o pregúntele a Standard & Poor’s o a los compradores de bonos italianos y españoles, cuánta confianza tienen en que los políticos solucionarán este lío.
La naturaleza peculiar de esta crisis implica que recurrir a las armas utilizadas en la anterior simplemente no dará resultado.
Considere el actual clamor en Wall Street para que las autoridades monetarias intervengan, ya sea en la forma de mayores inyecciones de liquidez (o «alivio cuantitativo 3») por parte de la Reserva Federal o del Banco Central Europeo.
Es algo tan de 2008.
Incluso si los bancos centrales se inclinaran a hacerlo, bombear más dinero a una economía ya repleta de efectivo no aliviará mucho. En estos días, las grandes empresas están yendo a los bancos, depositando su exceso de fondos en cuentas seguras pero ociosas, como queda demostrado por la decisión sin precedentes del Bank of New York de la semana pasada de cobrar a las empresas que dejen su dinero en sus bóvedas.
En cuanto a los inversionistas inquietos, no es probable que unos pocos miles de millones de dólares más que emita el Tío Sam o su primo de Frankfurt sean suficientes para persuadirlos de volver al mercado.
En 2011, el mundo financiero no puede ir con la gorra en la mano a las capitales políticas, esperando que les den algo. Para salir del actual impasse, los mercados deberán depender de su fortaleza interna o esperar que los políticos tomen medidas radicales para impulsar el crecimiento económico.
Una solución impulsada por el mercado no es imposible. En algún momento, los precios de los activos serán tan baratos que volverán a despertar los «instintos animales» tanto de inversionistas como de empresas.
Como Warren Buffett una vez les escribió a sus accionistas: «Usualmente hemos realizado nuestras mejores compras cuando la percepción de algún acontecimiento macroeconómico estaba en su nivel máximo».
La alternativa es esperar que los políticos en EE.UU. y Europa aprueben las reformas fiscales y laborales necesarias para volver a despertar la demanda y el crecimiento de la inversión. Pero eso va a llevar tiempo.
Como ocurre frecuentemente, el pasado se ve mucho más simple que el presente. Pero la realidad es que, a diferencia de 2008, el dinero de los gobiernos no sirve de nada en el ambiente estresado de hoy.
—Francesco Guerrera es el editor de la sección Money & Investing de The Wall Street Journal.
Fuente: The Wall Street Journal, 09/08/11.
En medio de la crisis, los bonos de EE.UU. siguen siendo seguros
agosto 9, 2011
En medio de la crisis, los bonos de EE.UU. siguen siendo seguros
Por E.S. Browning, Matt Phillips y Ming Zeng
La rebaja de la calificación de crédito de Estados Unidos desató el lunes una ola mundial de ventas que culminó en la mayor caída en una jornada del Promedio Industrial Dow Jones desde la crisis financiera en 2008.
En escenas que evocaron los sucesos de hace tres años, las ventas aumentaron conforme pasaban las horas y los inversionistas se vieron obligados a colocar más capital para respaldar sus apuestas. Las acciones de los bancos fueron las más castigadas y la de Bank of America cayó 20%.
El Dow Jones perdió 634,76 puntos, un 5,55%, a 10.809,85 unidades, su cierre más bajo desde octubre del año pasado y su sexto mayor descenso en puntos de la historia. El desplome fue parte de una caída generalizada de las bolsas, los bonos de empresas y las materias primas industriales.
El Bovespa, el índice de acciones líderes de la Bolsa de Sao Paulo, cayó casi 10% antes de un leve repunte. Cerró con un descenso de 8,1% que fue acompañado de una baja del real, que alcanzó su menor nivel en dos meses.
«Es probable que impere la mayor incertidumbre desde 2008», opinó Eric Pellicciaro, gestor de fondos de la división Fundamental Fixed Income, de BlackRock, que administra unos US$612.500 millones. «Hay una sensación general de que las opciones políticas son pocas… Hay una sensación de que la austeridad fiscal llega en el peor momento posible».
Los inversionistas huyeron hacia los refugios tradicionales: oro, las monedas de países aparentemente seguros como Suiza e, irónicamente, la deuda del Tesoro estadounidense cuya calificación Standard & Poor’s rebajó el viernes. Para la mayoría de los inversionistas, los bonos del Tesoro parecieron una opción mucho más segura que las acciones.
El rendimiento de los bonos del Tesoro alcanzó mínimos no vistos desde enero de 2009, uno de los meses más sombríos de la recesión estadounidense.
Los operadores dijeron que la inquietud sobre la economía y la crisis de la deuda europea superaron cualquier preocupación vinculada a la rebaja de Standard & Poor’s. «Los activos menos riesgosos disponibles siguen siendo los papeles del Tesoro estadounidense», señaló Ashish Shah, jefe de crédito global de la firma de inversión AllianceBernstein. «Aunque sea más riesgoso que antes, todavía es el activo de menor riesgo», opinó.
El alza en el precio del bono de referencia a 10 años hizo caer al rendimiento, que se mueve en la dirección opuesta, a 2,339%. Ante la demanda de inversionistas a largo plazo como aseguradoras y fondos de pensiones, el rendimiento del bono a 30 años bajó a 3,666%. Los rendimientos de las notas a dos años tocaron nuevos mínimos debido a que los inversionistas demandaron deuda pública a menor plazo.
El rendimiento a dos años llegó a estar por debajo del rango superior de la tasa de referencia de la Reserva Federal (Fed) de entre cero y 0,25%, lo que sugiere que los inversionistas esperan que el banco central no realice cambios al menos durante ese plazo. El rendimiento a dos años terminó el día en alrededor de 0,256%.
Los temores respecto a los titubeos de la economía de EE.UU. y la posibilidad de que la crisis de la deuda europea se salga de control han ahuyentado a los inversionistas. Muchos se preocupan ante la posibilidad de que la rebaja de Standard & Poor’s pueda socavar todavía más la confianza de los consumidores y empresas de EE.UU.
Los inversionistas especulan con que el deterioro de los mercados podría llevar a la Fed a tomar cartas en el asunto, tal vez en su reunión fijada para hoy.
Una opción, dicen, es que la el banco central cambie la composición de su portafolio, reinvirtiendo su dinero en los papeles públicos de mayor plazo.
Para algunos, eso explica porqué los bonos del Tesoro a 30 años han tenido un desempeño relativamente bueno. «El mercado está tratando de adelantarse a la Fed», dijo Alan Mittleman, del banco de inversión francés Société Générale.
Mientras algunos se sintieron tentados a comparar las últimas jornadas con los peores momentos de la crisis financiera, muchos inversionistas pusieron énfasis en las diferencias.
En 2008 y 2009, las ventas se concentraban en las acciones financieras y los bonos hipotecarios. En esta ocasión, los temores son mayores y tienen que ver con el riesgo de una recesión y e incumplimiento de los prestatarios europeos.
Fuente: The Wall Street Journal, 08/08/11.

















