El mundo vive la segunda Gran Contracción

agosto 7, 2011

El mundo vive la segunda Gran Contracción

Por Kenneth Rogoff

 

CAMBRIDGE, Estados Unidos – ¿Por qué todos siguen refiriéndose a la reciente crisis financiera como la «Gran Recesión»? El término se fundamenta en un peligroso diagnóstico erróneo de los problemas que enfrenta Estados Unidos y otros países, que conduce a malos pronósticos y a malas políticas.

La frase «Gran Recesión» crea la impresión de que la economía sigue los patrones de una recesión típica, sólo que de manera más severa. Por eso, a lo largo de esta crisis, los expertos y analistas que hicieron analogías con otras recesiones de posguerra erraron tanto. Es más: demasiados diseñadores de políticas se basaron en la creencia de que, al fin y al cabo, ésta es sólo una recesión profunda que puede ser doblegada mediante una generosa ración de herramientas convencionales de política, ya sea política fiscal o de rescates masivos.

El verdadero problema es que la economía mundial está gravemente sobreapalancada y no existe ninguna salida rápida sin un esquema para transferir riqueza de los acreedores a los deudores, ya sea a través de cesaciones de pago, represión financiera o inflación.

Un término más preciso, aunque menos tranquilizador, para la crisis actual es «Segunda Gran Contracción». Propusimos este concepto con Carmen Reinhart en nuestro libro This Time is Different, publicado en 2009, fundamentándonos en nuestro diagnóstico de la crisis que indica que ésta es una crisis financiera profunda típica, no una recesión. La primera «Gran Contracción», por supuesto, fue la Gran Depresión, tal como subrayan Anna Schwarz y el fallecido Milton Friedman. La contracción afecta no sólo a la producción y al empleo, tal como ocurre en una recesión normal, sino también a la deuda y crédito, y al desapalancamiento que típicamente tarda muchos años en consumarse.

En una recesión convencional, la reanudación del crecimiento implica un razonablemente brioso retorno a la normalidad. La economía no sólo recupera el terreno perdido, pero en el curso de un año logra alcanzar y regresar a su tendencia de largo plazo al alza.

De renegociaciones y reducciones

Las secuelas de una crisis financiera profunda típica son algo completamente diferente. Como demostramos con Reinhart, una economía tarda más de cuatro años sólo para alcanzar el mismo nivel de ingresos per cápita que había logrado en su pico precrisis. Muchos dicen que el estímulo fiscal fracasó no porque fue mal guiado, sino porque no fue lo suficientemente grande como para combatir una «Gran Recesión». Pero en una «Gran Contracción», el problema número uno es la excesiva deuda. Si los gobiernos que mantienen calificaciones crediticias sólidas van a gastar sus escasos recursos eficazmente, el enfoque más eficaz consiste en catalizar las renegociaciones y reducciones de la deuda.

Los gobiernos podrían facilitar la rebaja de las hipotecas a cambio de una participación en una apreciación futura en los precios de vivienda. Esto puede aplicarse a los países. Por ejemplo, los votantes de los países ricos en Europa podrían ser persuadidos a involucrarse en un rescate más grande de Grecia a cambio de pagos más altos si el crecimiento griego es mayor. ¿Existe alguna alternativa a años de vaivenes políticos e indecisión?

En diciembre de 2008, sostuve que la única forma práctica de acortar el próximo período de doloroso desapalancamiento y crecimiento lento sería la aceleración sostenida de una inflación moderada, por ejemplo, del 4 al 6% durante varios años. Por supuesto, la inflación es una transferencia injusta y arbitraria de ingresos de los ahorristas a los deudores. Pero esta transferencia es el enfoque más directo para una recuperación más rápida. A la larga, esa transferencia se llevará a cabo de una u otra manera, y esto es lo que Europa está aprendiendo de manera dolorosa.

Muchos consideran cualquier insinuación de inflación, incluso una modestamente elevada, como una forma de herejía. Pero las grandes contracciones, a diferencia de las recesiones, son acontecimientos muy poco frecuentes, que ocurren quizás una vez cada 70 u 80 años. Estos son períodos en los que los bancos centrales necesitan gastar parte de la credibilidad que acumulan en tiempos normales.

La gran prisa por saltar al tren de la «Gran Recesión» ocurrió porque la mayoría de los analistas tenían en mente el marco analítico equivocado. Reconocer la equivocación es el primer paso para encontrar una solución. La historia sugiere que frecuentemente se cambia de nombre a las recesiones cuando el humo se disipa. Quizás en la actualidad el humo se disipe un poco más rápido si desechamos la etiqueta de «Gran Recesión» de manera inmediata y la reemplazamos por algo más apropiado; por ejemplo, «Gran Contracción». Es demasiado tarde para enmendar los malos pronósticos y políticas equivocadas que han marcado las secuelas de la crisis financiera, pero no es demasiado tarde para actuar de mejor manera.-
El autor es profesor en la Universidad de Harvard y fue economista en jefe del FMI.
Fuente: La Nación, 07/08/11.

La inversión mundial rumbo a los países emergentes

agosto 7, 2011

La inversión mundial decidió volcarse a los países emergentes

Por Jorge Castro

 

Según el FMI (“Global Economic Outlook”, junio 2011), el PBI del mundo emergente era equivalente al de los países avanzados en 2005 y este año es 45% superior (145% vs. 100%).

Lo esencial de la transferencia del eje de la acumulación global desde los países avanzados a los emergentes ya se ha realizado. El tiempo de verbo es esencial en el análisis político y económico.

Esta tendencia central se acelera en los próximos 10 años.

Los países emergentes crecieron 7,5% en 2010 y los avanzados, 3%; y entre 2011 y 2012, la relación sería 6,5% vs. 2,5%. Significa que el mundo emergente fue responsable de casi 80% del crecimiento de la economía mundial en los últimos 2 años (comparado con 30% en la década del ’60).

Si esta tendencia se mantiene, el PBI mundial se duplicaría en 20 años (2030): pasaría de U$S 78 billones a U$S 176 billones; y los países emergentes serían responsables de 2/3 de este incremento. El resultado es que, tras la crisis mundial 2008/2009 ha surgido en el capitalismo un nuevo mecanismo de acumulación global con eje en los países emergentes , cuyo centro constituyen China, India y Brasil.

La regla en el capitalismo es que el dinero – esto es, el flujo de capitales – sigue al crecimiento y a la oportunidad económica.

Por eso el flujo global de capitales se dirige ahora del mundo avanzado al emergente, a diferencia de los 10 primeros años del siglo XXI, en que ocurrió lo contrario, provocando los denominados “desequilibrios económicos globales”, antecedente directo de la crisis financiera internacional desatada en EE.UU. por la implosión de Lehman Brothers.

El flujo de capitales desde EE.UU. hacia el mundo emergente fue de U$S 300.000 millones anuales entre 2006 y 2007, y trepó a U$S 550.000 millones en 2010. En sentido inverso, el flujo de capitales de China hacia EE.UU. ascendió a U$S 900.000 millones por año entre 2006 y 2007 y luego cayó a U$S 600.000 millones en 2010.

La tendencia es nítida.

La mitad de la inversión global se volcará al mundo emergente en 2020 (McKinsey Global Institute 2011, 2010) y la demanda de inversión crecerá allí 1,5 / 2 veces con respecto al ahorro mundial.

Por eso ha terminado la etapa histórica de bajo costo del capital.

Este giro estratégico modifica en sus raíces todos los parámetros económicos de la acumulación global: apreciación del real, rentabilidad récord de las empresas trasnacionales estadounidenses, inversión gigantesca en la infraestructura china. Por eso EE.UU. y la Zona Euro se ven obligados a cerrar su déficit fiscal, debido a que el capital que lo financiaba durante los primeros 10 años del siglo, ahora se vuelca al mundo emergente.

El superávit de cuenta corriente chino era 11% del PBI entre 2000 y 2008, y ahora es 6%. Si el superávit chino se contrae, también lo hace, por necesidad, el déficit comercial norteamericano, y el déficit fiscal se ve obligado imperiosamente a disminuir.

¿Por qué la economía norteamericana crece tan poco? Porque se ha reducido, casi hasta cesar, el consumo individual, como consecuencia del cruce entre el alto endeudamiento y el aumento del precio de los combustibles.

El PBI estadounidense creció 1,3% en el 2° trimestre del año, y 0,4% en el primero (- de 1% en los primeros 6 meses de 2011); y el consumo individual cayó 0,1% en junio y creció sólo 0,1% en mayo.

Pero el bajo crecimiento económico coincide con cambios estructurales de fondo , que tienden a cerrar en el largo plazo la brecha comercial. Las exportaciones aumentaron 6% en el 2° trimestre, sobre todo hacia los países emergentes (China, India, México, Brasil), y la tasa de inversión, en especial en bienes de equipo y capital de alta tecnología, creció 8,1%.

El dato central de la época es el traslado del eje del equilibrio mundial de Occidente a Oriente, del Atlántico al Pacífico, de los países avanzados a los emergentes.
Fuente: Clarín, 07/08/11.
El Dr. Jorge Castro es analista internacional y presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.
Más información en: www.agendaestrategica.com.ar

Estados Unidos pierde la calificación de deuda AAA de Standard & Poor’s

agosto 6, 2011

EE.UU. pierde la calificación de deuda AAA de S&P

Por Damian Paletta y Matt Phillips

 

Uno de los pilares del sistema financiero global se vio sacudido el viernes cuando la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s dijo que los bonos del Tesoro de Estados Unidos ya no merecen ser considerados la inversión más segura del mundo.

S&P le retiró por primera vez la calificación crediticia AAA, que ha mantenido durante 70 años, bajo el argumento de que el acuerdo sobre el límite a la deuda fiscal del país que se orquestó en Washington no fue suficiente para despejar el sombrío panorama a largo plazo de las finanzas estadounidenses. La agencia rebajó la deuda a AA+, una calificación por debajo de Liechtenstein y una decena de otros países, a la par de Bélgica y Nueva Zelanda.

Esta decisión sin precedentes concluyó un día dramático. Todo empezó por la mañana, cuando se filtró la noticia de que era inminente una rebaja y las bolsas se tambalearon. En torno a las 1:30 de la tarde, hora de Nueva York, representantes de S&P notificaron al Departamento del Tesoro que planeaban rebajar la deuda de EE.UU. y le presentaron sus conclusiones. Funcionarios del Tesoro observaron un error de US$2 billones (millones de millones) en el cálculo de S&P, lo cual retrasó el anuncio durante varias horas. La agencia calificadora decidió seguir delante de todas maneras y después de las 8 de la tarde lo hizo oficial.

S&P dijo: «La rebaja refleja nuestra opinión de que el plan de consolidación fiscal que el Congreso y el gobierno recientemente acordaron es insuficiente para lo que, desde nuestra perspectiva, sería necesario para estabilizar la dinámica del déficit fiscal a medio plazo». También hizo referencia a la débil «efectividad, estabilidad y previsibilidad» de la política y las instituciones en un momento en que se amontonan los desafíos.

La rebaja obligará a corredores e inversionistas a replantearse lo que hasta ahora era una premisa de las finanzas modernas. Desde el 14 de julio, cuando Standard & Poor’s advirtió que podría rebajar la calificación de deuda de EE.UU., los analistas han tenido dificultades para determinar el efecto que tendría semejante medida en el panorama financiero, debido a cómo los bonos del Tesoro influyen sobre Wall Street y la economía.

Es posible que en un principio el golpe sea más psicológico que práctico. Las calificadoras de riesgo rivales Moody’s Investors Service y Fitch Ratings mantuvieron la máxima nota para la deuda de EE.UU. recientemente. Y por ahora, los papeles del Tesoro han seguido siendo un refugio para los inversionistas preocupados por la salud de la economía de EE.UU. y de la zona euro.

Con todo, la decisión de S&P podría desbaratar la recuperación de la economía de EE.UU., que parece tener problemas en mantener el ritmo, y podría agravar la falta de confianza de los inversionistas en un sistema político que pasa apuros para llegar a un consenso incluso en cuestiones rutinarias. Como consecuencia, podría implicar la rebaja de la deuda de numerosas compañías y estados, lo que encarecería el costo para conseguir préstamos.

Una preocupación clave será ver si el apetito por la deuda de Estados Unidos cambiará entre los inversionistas extranjeros, especialmente China, el mayor tenedor de bonos del Tesoro de EE.UU. extranjero del mundo. En 1945, sólo 1% de los papeles del Tesoro estaba en manos extranjeras; ahora es un máximo histórico de 46%, según un informe de Bank of America Merrill Lynch.

Algunos inversionistas están convencidos de que los papeles de EE.UU. seguirán siendo un refugio seguro en un mundo volátil, incluso sin su sólida calificación de AAA. Sin embargo, otros creen que el país se verá obligado a pagar tasas de interés más altas simplemente porque serán vistos como ligeramente más riesgosos que antes. Y aunque parezca una diferencia pequeña, semejante salto podría incrementar el costo de una amplia gama de deuda, desde una hipoteca a los billones que debe que el propio gobierno.

Las lecciones de otros países, como Canadá y Australia, sugieren que un país puede demorarse años en recuperar su estatus de AAA. Al mismo tiempo, el impacto económico de rebajas anteriores tiende a ser mayor cuando son más de una las firmas que califican la deuda como más riesgosa que cuando es sólo una la que actúa unilateralmente.
Fuente: The Wall Street Journal, 06/08/11.

La ineptitud de Barak Obama destruyó la calificación crediticia de la primera potencia mundial

Estados Unidos: Las acciones se recuperan en otra turbulenta sesión

agosto 5, 2011

Las acciones de EE.UU. se recuperan en otra turbulenta sesión

Por Steven Russolillo

 

NUEVA YORK (Dow Jones) — Las acciones líderes de Estados Unidos entraban el viernes en territorio positivo en una turbulenta sesión, en medio de informes de que el Banco Central Europeo compraría bonos italianos en un intento por calmar los mercados.

El Promedio Industrial Dow Jones subía recientemente 77 puntos, o 0,68%, a 11.461. El índice llegó a caer 245 puntos durante la mañana, pero repuntó luego que Reuters informara que el BCE habría decidido apoyar el atribulado mercado de bonos italianos si el primer ministro, Silvio Berlusconi, se compromete a acelerar la implementación de reformas económicas clave.

El índice de acciones líderes llegó a subir 171 puntos temprano en la mañana, pero cedió todas sus ganancias en la primera media hora de negociaciones. El Dow cayó más de 200 puntos poco antes del mediodía, antes de volver a recuperarse.

«La persistente incertidumbre sobre la política fiscal y la austeridad que se avecina a nivel federal tiene a los inversionistas muy nerviosos», dijo John Herrmann, estratega senior de renta fija de State Street Global Markets.

El Standard & Poor’s 500 subía 5 puntos, o 0,44%, a 1.205. El Índice Compuesto Nasdaq perdía 5 puntos, o un 0,21%, a 2551.
Fuente: The Wall Street Journal, 05/08/11.

Crisis Global: Un problema político

agosto 5, 2011

El problema es más político que económico

Por Luis Palma Cané

Hasta el viernes 22 de julio los mercados mundiales en alza reflejaban -más allá de los problemas de la deuda de los países periféricos de la eurozona y del límite de deuda pública de Estados Unidos- el optimismo general sobre la solidez de la recuperación económica mundial.

Sin embargo, a partir del lunes siguiente la situación comenzó a revertirse dramáticamente, con fuertes caídas en los distintos mercados. Ayer, este negativo escenario hizo eclosión y se generaron pérdidas no vistas desde la caída de Lehman, en septiembre de 2008: -4,3% en Estados Unidos, -3,5% en Europa, -6% el petróleo, entre otros. Estos valores hicieron caer en pérdida a estos mercados en relación con el cierre del año pasado.

¿Qué sucedió para que en sólo nueve jornadas se diera tamaña debacle? ¿Cambió la realidad económica? ¿O, por el contrario, se trata más bien de un cambio de «humor» del mercado? Si éste fuera el caso, ¿cuáles serían las causas?

En cuanto a la realidad económica, lo cierto es que durante los últimos días se han publicado indicadores macroeconómicos mundiales y de Estados Unidos que, a nuestro juicio, fueron interpretados negativamente; en especial una caída intramés del consumo en ese país del 0,2% (luego de 20 meses de crecimiento consecutivo) y una cierta desaceleración en el crecimiento industrial global.

Ahora bien, ¿dónde está escrito que, en una economía que está en plena recuperación, su consumo debe crecer en forma ininterrumpida y su tasa de expansión ser continuamente creciente? Es obvio que el innegable impacto negativo de estos indicadores sobre los mercados se debió más a una mala predisposición psicológica que a una realidad del escenario macroeconómico (fundamentals).

Entonces, las razones de la debacle deben buscarse en un brusco cambio de humor, cuyas causas deben buscarse en el escenario político. En efecto:

Sólo el jueves 21 de julio, pasados ya casi dos años del inicio de la crisis griega y luego de interminables dilaciones y discusiones, los países miembros de la zona euro pudieron llegar a un acuerdo sobre un segundo plan de rescate para ese país. Sin embargo, a la fecha, la burocracia de la Unión Monetaria no ha implementado ni una sola acción en concreto. Mientras tanto, ¡los mercados siguen atacando!

Por su parte, el martes pasado -luego, también, de increíbles demoras provocadas por posiciones irreductibles del ala de extrema derecha del Partido Republicano (Tea Party) y sólo minutos antes de que el país cayera en default- el Congreso de Estados Unidos aprobó un aumento del techo de la deuda pública, exigiendo, como contrapartida, igual disminución del déficit durante los próximos 10 años. Sin embargo, el acuerdo es muy poco claro en sus detalles de implementación, con lo cual, más allá de abrir el camino para nuevas e interminables discusiones parlamentarias, ha provocado una mala lectura del arreglo. Los mercados reaccionaron sosteniendo equivocadamente que los ajustes de gastos solicitados serían inmediatos y que, en consecuencia, llevarían a una nueva recesión de la economía. No advirtieron que, por ejemplo, de los US$ 2,2 billones de ajustes acordados sólo 0,2 billones (menos del 1%) serían implementados en 2011/2012, sin especificarse el cronograma remanente.

Está claro que en 10 días no pueden cambiar los fundamentos de la economía, la cual muestra una recuperación a nivel mundial que no se compadece con esta debacle de los mercados. La falta de liderazgo político en la eurozona y en Estados Unidos (incluido el presidente Barack Obama) ha debilitado la confianza de las respectivas sociedades en su capacidad para resolver, en tiempo y forma, los acuciantes problemas económicos que inevitablemente se van presentando.

La consecuencia es un brusco cambio de humor, que genera una clara psicología negativa que derrumba los mercados. Es hora, pues, de que los políticos se den cuenta de que sus tiempos no son iguales a los necesarios para enfrentar crisis económicas. Caso contrario, el panorama puede complicarse aún más.
El autor es economista, especialista en mercados internacionales.

Fuente: La Nación, 05/08/11.
 

La crisis política de los EE.UU.

Sobre la hora, el Senado de los Estados Unidos aprobó una ley de emergencia para impedir la primera mora de pagos del gobierno en la historia. La ley fue promulgada de inmediato por el presidente Barack Obama. Se trató de una solución negociada después de varias semanas de tira y afloja entre demócratas y republicanos que, en verdad, no dejó satisfecho a nadie.

En la oposición prevaleció el movimiento conservador Tea Party, renuente a aceptar aumentos de impuestos para permitir que la Casa Blanca llevara adelante sus planes sociales. La puja marcó el inminente comienzo de la campaña para las presidenciales de 2012, en las cuales Obama, como todos sus antecesores, buscará ser reelegido. En las negociaciones, por momentos trabadas al extremo de llevar a los Estados Unidos al riesgo de caer en default y perder la nota AAA (la mejor) de las agencias calificadoras de riesgo, cobró relevancia el republicano John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes. Su posición fue exigir que cualquier aumento del límite del endeudamiento del país se compensara con drásticos recortes del gasto público.

La ley de emergencia le da un respiro a Obama para aumentar el tope del endeudamiento de los Estados Unidos en 400.000 millones de dólares y garantizarse hasta fin de año fondos adicionales del orden de los 500.000 millones. Con esa corrección, el gobierno mantiene su financiación hasta 2013. Los fondos deberán ser compensados con reducciones en los presupuestos de las agencias gubernamentales en la próxima década.

Con la crisis perdieron todos. Obama ha admitido que el acuerdo «no es el que hubiera preferido». Las condiciones impuestas por el núcleo duro de los republicanos que se resiste a dilapidar fondos estatales no hacen más que debilitar al gobierno en la faz interna y al país en su proyección internacional. Ocho de cada diez norteamericanos están disconformes con la Casa Blanca y el Congreso, según un sondeo de ABC y The Washington Post.

El foco del debate no es económico, sino político. Tiene que ver con la concepción del Estado de cada uno: los demócratas creen que determinados rubros, como la salud, no pueden dejar de estar contemplados en el gasto público; los republicanos, en especial los miembros del Tea Party, sostienen que ese servicio debería ser privatizado.

La discusión es vista en los Estados Unidos como una pérdida de tiempo. Desde estas latitudes deberíamos valorarla por su exaltación de la política, puntal de la democracia, y el fortalecimiento de las instituciones.

Obama pudo haberse ahorrado tanta tensión si invocaba la enmienda 14 de la Constitución de los Estados Unidos, que le permitía elevar el techo de endeudamiento sin necesidad de una aprobación del Congreso. Esto, símil de los decretos a los que estamos acostumbrados en América latina, habría sido desusado en los Estados Unidos. La sección 4 de la enmienda en cuestión establece que «la validez de la deuda pública de los Estados Unidos no deberá ser cuestionada». Si bien pudo haber sido rechazada por los legisladores, también pudo haber sido materia de discusión y, en principio, hasta de una presentación de los republicanos ante la Corte Suprema por invasión de sus competencias.

Pocos han visto con buenos ojos que los intereses políticos coyunturales se hayan impuesto al interés nacional. Es grave que eso haya sucedido, pero es saludable, a la vez, que ambos partidos hayan logrado superar la impasse y que, en definitiva, las instituciones hayan prevalecido sobre las mezquindades, los caprichos y la amenaza de imposiciones donde debe primar el debate en busca del consenso.
Fuente: Editorial del diario La Nación, 05/08/11.

 

 

 

 

Argentina: Crece la fuga de divisas

agosto 5, 2011

Se aceleró la salida de capitales

 

Por cada dólar que ganó en su cuenta comercial, el país perdió en el primer semestre del año 1,70: de este deficitario intercambio resultó que, en la primera mitad del año, dejaron el circuito económico otros 9.800 millones de dólares, según reveló ayer el Banco Central (BCRA), al divulgar el balance cambiario con información actualizada al segundo trimestre.

El dato confirma lo que se venía advirtiendo: el proceso de dolarización de ahorros y recursos, que resta potencial a la economía pero ayuda a atenuar la inercia inflacionaria, se aceleró fuerte en los últimos meses: superó los 6.100 millones en el 2° trimestre del año, con lo que aumentó un 66% respecto del trimestre anterior (cuando se habían ido US$ 3676 millones), y más que duplicó la fuga verificada en igual período de 2010. Adicionalmente: no era tan elevado para esta parte del año desde 2008, cuando reflejó el grado de preocupación con el que los agentes económicos siguieron la pelea entre el Gobierno y el campo.

Para este semestre, también se trata de cifras sólo comparables a las registradas en las primeras mitades de 2008 y 2009. En esos años, el temor por los efectos que podría tener la crisis mundial sobre la economía local no sólo inquietó a los ciudadanos, sino que hasta convenció al Gobierno de adelantar el llamado a elecciones parlamentarias.

Entre los economistas no hubo sorpresas. Desde hace tiempo vienen alertando acerca de la «formación de activos externos», el tecnicismo con que el BCRA define el paso a dólares del sector privado local no financiero, venía en franco ascenso. En el mercado se estimaba una fuga promedio de US$ 2.000 millones/mes, cifra que los datos oficiales debieron confirmar.

Razones del fenómeno

Ellos coinciden en que hay un combo de razones que dieron renovado impulso a la dolarización. «Está claro que algo habrá que hacer para que el peso recupere algún atractivo como reserva de valor; de lo contrario, esto se va a profundizar», advirtió Daniel Marx, de Quantum Finanzas.

Para Nicolás Bridger, de la consultora Prefinex, la corrida local hacia el dólar se explica así: «Viene en franco aumento la incertidumbre externa y la local asociada al devenir del proceso electoral: ante la cercanía de las elecciones tanto las familias como las empresas prefieren adoptar una actitud defensiva respecto de sus ahorros o inversiones a la espera de que se clarifiquen los ejes de política económica del próximo gobierno».

Su colega Gabriel Caamaño Gómez, del Estudio Ledesma y Asociados, coincide y recuerda que, ante esta percepción, «el dólar es el seguro por excelencia para el ahorrista local no sofisticado».

Sin embargo, arriesga otras hipótesis. «El agente económico local va comprendiendo que el esquema actual no es sostenible y que, como mínimo, habrá que introducirle ajustes. A esto se agrega que el atraso cambiario se profundiza, dada la diferencia significativa entre la tasa de inflación local y la de Estados Unidos, y la variación mensual en el precio nominal del dólar en la plaza local. En castellano simple: el dólar está cada vez más barato. Y si uno tiene la expectativa de que parte de ese atraso se revierta en algún momento, se ve tentado a comprar».
Fuente: La Nación, 05/08/11.

Estados Unidos: El Bank of New York Mellon cobra por los depósitos

agosto 5, 2011

Una señal de los tiempos: un banco de EE.UU. cobra por los depósitos

Por Liz Rappaport

 

En una de las últimas señales de las preocupaciones en torno de los turbulentos mercados mundiales, el Bank of New York Mellon Corp. (BNY Mellon) se prepara para cobrar a algunos de sus grandes depositantes por guardar su dinero en efectivo.

El banco estadounidense, que tiene bajo custodia los depósitos de otras empresas e instituciones, dijo en una nota a los clientes que a partir de la semana próxima comenzará a cobrar una suma a aquellos que en el último mes hayan incrementado significativamente los saldos de sus depósitos.

El banco mencionó los altos depósitos que ha recibido en las últimas semanas, a medida que los inversionistas y las empresas se alejan de los mercados financieros en medio de las crisis de deuda en Europa y el reciente debate sobre el nivel de deuda del gobierno de EE.UU.

«En cierto modo, están mostrando la puerta de salida al dinero que ha llegado en las últimas semanas, o al menos tratando de compensar los costos asociados con recibir ese efectivo», indicó Brian Smedley, estratega de tasas del Bank of America Merril Lynch.

De hecho, la decisión del banco envió el jueves a los fondos mutuos que operan en el mercado de dinero y a las instituciones financieras en dificultades a poner su dinero a trabajar en mercados a corto plazo, provocando la caída de tasas en muchas inversiones. Los precios de bonos del Tesoro subieron, arrastrando hacia abajo sus rendimientos. Las tasas de interés en los acuerdos de recompra de valores a un día se desplomaron.

El costo de los préstamos a un día en este mercado cayó por debajo de cero, luego de comenzar el jueves en torno a 0,08%.

«El cálculo para determinar lo que uno mantendría en lugar de dinero en efectivo ha cambiado debido a este nuevo recargo», señaló Alan De Rose, director general de operaciones con títulos públicos en Oppenheimer & Co.

Durante las últimas dos semanas, los fondos del mercado monetario, los tesoreros de empresas y las casas de inversión retiraron valores que vencen en más de un día para guardar su efectivo en cuentas bancarias del BNY Mellon y de otros bancos con operaciones de custodia, como el J.P. Morgan Chase Co., que no ganan intereses, pero que están asegurados por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos de EE.UU. (FDIC, por sus siglas en inglés).

La medida de BNY Mellon refleja las tensiones que afectan a la economía de EE.UU. y al sistema financiero mundial. En respuesta a la recesión y la recuperación anémica, la Reserva Federal ha llevado las tasas de interés a cero y ha comprado US$2,6 billones (millones de millones) en hipotecas y papeles del Tesoro. En el proceso, inundó con efectivo el sistema financiero.

Los bancos con operaciones de custodia se convierten en típicos refugios cuando los mercados financieros se descontrolan. Actúan como protectores de activos, dinero en efectivo y valores depositados como garantía de préstamos a corto plazo para sus clientes, y procesan pagos y liquidan operaciones en el mercado de recompra de valores. Pero en la actualidad, los bancos e inversionistas son reacios a poner su dinero a trabajar, a raíz de su preocupación por el panorama económico. Con ningún otro lugar para colocarlo, lo depositan en bancos.

El BNY Mellon dijo que cobrará 0,13% más un cargo adicional a los depositantes que tengan cuentas con un saldo mensual promedio de US$50 millones, «si el rendimiento de los bonos del Tesoro a un mes cae por debajo de cero», de acuerdo con una carta revisada por The Wall Street Journal. El recargo será efectivo sobre las cuentas que estuvieran activas al 8 de agosto.

«En el último mes, hemos visto un creciente nivel de depósitos en nuestro balance de los clientes que buscan un refugio seguro a la luz de la tasa de interés mundial y el entorno del crédito», expresó el banco este jueves en un comunicado por correo electrónico. «Hemos notificado a algunos clientes con niveles de depósitos extraordinariamente altos que vamos a empezar a aplicar un cargo de 13 puntos base sobre el exceso de depósitos. Los clientes que mantengan niveles de depósitos habituales no se verán afectados».
Fuente: The Wall Street Journal, 04/08/11.

Argentina: Panorama pre-electoral

agosto 4, 2011

Informe político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde.

Archivo PDF: InC-2011-08-02-Massot-Monteverde

El optimismo excesivo y otros prejuicios económicos de nuestros líderes

agosto 3, 2011

El optimismo excesivo y otros prejuicios económicos de nuestros líderes

Por Henry Kaufman

 

Necesitamos de manera urgente nuevas formas de pensar el comportamiento del mercado de parte de nuestros pensadores económicos y líderes políticos. Es lamentable que sigua siendo muy difícil que quienes han dominado el pensamiento económico y la vida política en las últimas décadas piensen de formas completamente nuevas.

Mi propia profesión, la economía, no se ha distinguido en las últimas décadas. Monetaristas clásicos han perdido su equilibrio en tanto la definición del dinero se volvió escurridiza a raíz de la cambiante estructura de los mercados financieros. Los keynesianos no alcanzaron sus objetivos ya que las respuestas de política fiscal quedaron rezagadas ante las necesidades económicas. El mayor fracaso ha sido la moderación fiscal a tiempo para prevenir excesos económicos y financieros.

Las expectativas racionales constituyen otra teoría económica con aceptación en el mundo académico. Fue descripta recientemente por Roman Frydman y Michael Goldberg en su libro «Más allá de los mercados mecánicos» como que parte de una premisa de que el mundo está «conformado por reglas mecánicas totalmente especificadas que se supone que capturen la toma de decisiones individual y los resultados del mercado en todo momento». Las expectativas racionales alentaron los modelos matemáticos del comportamiento económico y financiero, y llevaron a la comunidad académica a minimizar la importancia de los cambios estructurales en el comportamiento económico y financiero.

Académicos y economistas del sector privado por igual están muy influenciados por los sesgos de comportamiento. En conjunto, tales sesgos desalientan a los analistas y participantes del mercado a aceptar la probabilidad de pánicos, crisis y otros contratiempos financieros. Consideremos, por ejemplo, la muy humana propensión a minimizar el riesgo y evitar el aislamiento. Es reconfortante correr con la multitud. Hacerlo reduce la probabilidad de ser el único equivocado.

Cuando se trata de mirar hacia delante, es inevitable que miremos al pasado como referencia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la historia nunca se repite de manera exacta, sino que más bien rima (como se dice que dijo Mark Twain). El verdadero reto es identificar lo que es diferente en la actualidad en relación al pasado. Las ecuaciones matemáticas basadas en los datos históricos no son capaces de hacer tales juicios.

Otro importante sesgo cognitivo es que a la mayoría le resulta muy difícil cambiar de parecer. Es poco probable que un economista que ha ganado reconocimiento a través de los años escribiendo y desarrollando una teoría económica y financiera cambie sus conclusiones a la luz de la evidencia contraria.

También hay un claro sesgo contra las predicciones negativas. Hasta donde yo sé, ningún presidente estadounidense, presidente del Consejo de Asesores Económicos, secretario del Tesoro de EE.UU. o titular de la Reserva Federal ha pronosticado alguna vez una recesión económica. Además, las grandes empresas e instituciones financieras evitan hablar de las dificultades a corto plazo.

La última crisis financiera no fue la excepción. Pocos meses antes de que la crisis reciente alcanzara su punto más profundo en 2008, muchos funcionarios señalaron que los problemas en el mercado inmobiliario estaban bien contenidos.

Hay muchas razones para este sesgo, en particular el hecho de que las proyecciones económicas y financieras negativas traen consecuencias negativas. Tales pronósticos pueden acortar las carreras de líderes políticos, interferir con las aspiraciones de líderes de negocios y finanzas, y poner en peligro el historial de desempeño de los administradores financieros. ¡E incluso cuando dan en el blanco!

Los economistas y analistas de negocios, en especial aquellos empleados por instituciones que aconsejan a inversionistas —aquellas involucradas en actividades como corretaje y banca de inversión— se enfrentan a la difícil tarea de mantener la objetividad. Sólo la denominación de asesores de inversionistas sugiere que sus análisis deberían ayudar a promover una operación de corretaje o la distribución de nuevos valores.

Para reducir al mínimo la posibilidad de un sesgo, los jefes de investigación de instituciones financieras involucradas en una amplia variedad de actividades deberían ser miembros de la alta gerencia y no reportar —como ocurre en la actualidad— a quien está al frente de una unidad operativa, como transacciones, ventas o banca de inversión.

A pesar de todos los avanzados modelos econométricos y otras técnicas nuevas a disposición de los economistas de hoy, simplemente no observan el mundo de forma tan confiable y predecible como los expertos en ciencias físicas, y no pueden ejecutar el mismo tipo de experiencias controladas. La suya es una ciencia humana moldeada a menudo por acciones humanas impredecibles.

Por desgracia, todavía no veo ninguna nueva conciencia o iluminación en el campo económico y financiero. En medio de los intentos por dejar atrás las secuelas de las conmociones recientes, todavía enfrentamos fuertes vientos en contra. Aún son demasiados los activos financieros que no aparecen con precios razonables en los libros. Tanto en EE.UU. como en Europa, una supervisión gubernamental efectiva sigue siendo dudosa.

Por un lado, hay economistas que instan a continuar la fuerte estimulación de la política fiscal. Se supone que eso aumentará el gasto y la solicitud de financiamiento por parte del sector privado. Pero difícilmente eso logre que la deuda de los hogares y el crecimiento total de la deuda se alineen de forma sustentable.

Otros economistas impulsan un endurecimiento de la política monetaria y la desaceleración de la expansión de la política fiscal. Eso bien puede poner en riesgo de estancamiento a una economía ya en estado anémico.

El problema intratable es una deuda excesiva. ¿Cómo podemos lidiar efectivamente con eso? Las respuestas de ayer ya no parecen relevantes. Es casi seguro que los nuevos paradigmas surgirán, no de la mente de los funcionarios actuales, si no más bien de las filas de los líderes del mañana.
—Kaufman es presidente de Henry Kaufman & Company Inc. y autor de «The Road to Financial Reformation: Warnings, Consequences, Reforms» (2009).
Fuente: The Wall Street Journal, 03/08/11.

Estados Unidos: Solución al tema de la Deuda

agosto 2, 2011

EE.UU. eleva el límite de deuda y evita una cesación de pagos

Por Corey Boles, Michael R. Crittenden y Kristina Peterson

 

WASHINGTON (Dow Jones) — El Senado de Estados Unidos aprobó el martes por 74 votos a favor y 26 en contra un proyecto de ley para elevar el límite de deuda del país de US$14,29 billones y reducir el déficit presupuestario en al menos US$2,1 billones en un período de 10 años.

La votación constituye una importante victoria para los republicanos, quienes han luchado desde hace tiempo para reducir el tamaño del gobierno estadounidense.

Con la votación, el Senado concluyó una intensa disputa política que durante semanas dominó la agenda del presidente y los líderes del Congreso y los lobbistas en Washington.

Mientras los legisladores republicanos se oponían a la propuesta porque a su juicio no se abordaban de manera suficiente los déficit federales, los demócratas votaban en contra del paquete debido a que este reduciría programas federales que financian la educación y programas de seguridad social para los pobres y los más ancianos.

Tras la aprobación en el Senado, el proyecto fue enviado a la Casa Blanca para ser firmado por el presidente Barack Obama, cuando faltaban pocas horas para que se cumpliera el plazo para evitar que el gobierno estadounidense se quedara sin dinero para pagar sus cuentas.

Un fracaso podría haber generado un incumplimiento crediticio por parte de Estados Unidos, lo que habría traído como resultado drásticas consecuencias económicas.
Fuente: The Wall Street Journal, 02/08/11.

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