Día del Camino – 5 de Octubre

octubre 5, 2019 · Imprimir este artículo

Día del Camino – 5 de Octubre

En 1925 se reunía en la Capital Federal el Primer Congreso Panamericano de Carreteras. En esa oportunidad los congresales coincidieron en aprobar una ponencia en el sentido de invitar a los países representados a celebrar en toda América el «Día del Camino», instituyendo para tal fin, los días 5 de Octubre de cada año.

camino dia delDicha sugerencia no tuvo, con posterioridad, total eco, puesto que aún en algunos países condicionan la celebración vial a fechas intimas de resonancia nacional. Otro tanto paso con el Congreso en sí, que fue reconocido por el Gobierno Argentino, recién en 1928, época en que se advierte la necesidad de crear un organismo central que promueva un gradual desarrollo en materia vial. Pero esa necesidad vino demorándose por no existir decisión firme que resolviera este problema.

Hasta entonces «nada existía de orgánico y permanente. Se construían los caminos según fuese la mayor o menor diligencia de los gobiernos; la tarea despareja impedía que se canalizase el tráfico con rumbos definidos y, la que un día era ruta transitable, al siguiente era abandonada ante el mejoramiento de otro camino próximo. Sin ley básica y sin recursos permanentes, los organismos nacionales y provinciales no podían cumplir una misión más eficaz». Así expresa la Memoria de la Dirección Nacional de Vialidad, Tomo I, año 1933.

La labor era inconexa hasta ese momento. Hacía falta contar con disposiciones legales y técnicas que promovieran un organizado desarrollo de la tarea vial en la Republica Argentina. Esta inquietud no la cumplían los decretos y leyes aparecidos con posterioridad a 1810, y otras que sirvieron de antecedentes a la que podemos designar como ley máxima de Vialidad Nacional, aparecida en 1932. Hasta ese momento las reglamentaciones tenían solo una acción limitada en cuanto al devenir vial.

El espíritu de la sugerencia emanada del Primer Congreso Panamericano de Carreteras tuvo, por primera vez resonancia en Argentina, el 5 de octubre de 1933, un año después de la creación del Ente Vial Nacional. En dicha oportunidad, el Poder Ejecutivo Nacional juntamente con las autoridades de Vialidad Nacional celebran el primer aniversario de la creación del organismo.

Pero veamos el porque de la fecha instituida para la celebración vial. Hay quienes manifiestan que se debe a la fecha de promulgación de la Ley de Organización Vial Nacional; hay, por otra parte, quienes sostienen que ello arranca desde la sugerencia efectuada por el Primer Congreso Panamericano de Carreteras.

Trayendo un poco de claridad histórica, es menester dejar aclarado que la fecha 5 de Octubre proviene de la ponencia del Primer Congreso y la sanción de la Ley, es una «coincidencia preestablecida», o sea que se busco cumplir con la ponencia para dar al país la estructura vial que urgía.

En 1925 el Congreso Panamericano aludido instituye el día 5 de Octubre por ser la fecha de la inauguración del mismo. El Gobierno Nacional reconoce al Congreso Vial y toda su actuación en el año 1928 y, finalmente, el 5 de Octubre de 1932 se da a conocer la Ley 11.658.

Las tres fechas precedentes tienen incidencia en la gravitación del quehacer vial. La primera emana de una resolución del Congreso, cuya parte saliente esta concebida en los siguientes términos: «1°- Instituir el día 5 de Octubre, fecha de la inauguración de este Congreso, como Día del Camino en todas las naciones de la Unión Panamericana; 2°- Invitar a los países representados a realizar ese día actos públicos en las reparticiones administrativas, universidades, colegios y escuelas del Estado y particulares, propiciar conferencias, publicaciones, congresos, etc., y toda otra manifestación que tienda a demostrar las ventajas de una buena red caminera».

Con respecto a la segunda fecha, vale destacar que el Gobierno, recién en 1928 – con posterioridad al Segundo Congreso Panamericano de Carreteras realizado en Río de Janeiro el 5 de octubre de 1927 – aprueba la actuación del Primer y Segundo Congresos. Es a partir de esta fecha que Argentina toma real conciencia de la necesidad de una organización vial estable. Ello genera un movimiento para fijar bases sólidas. Se perfilan así, los lineamientos que obran como antecedentes de la Ley 11.658 pues es propósito «crear un organismo encargado de establecer un desarrollo gradual y paulatino del sistema caminero argentino», «pero se nota también – agrega la Memoria de Vialidad Nacional, año 1933 – que nunca el problema había sido abordado con la decisión y la energía indispensable para su solución. De ahí solamente al comenzar la actuación del gobierno actual (Presidente de la Nación, Agustín P. Justo), fue encarado resueltamente el problema y el proyecto del Poder Ejecutivo de los legisladores, sirvieron de base para la sanción definitiva, salvándose con ello, una grave omisión en la legislación argentina».

Y, finalmente, la tercera fecha: el 30 de Septiembre de 1932 se sanciona la Ley 11.658, de creación de la Dirección Nacional de Vialidad, y que fue promulgada ese 5 de octubre de 1932. La Repartición, hasta entonces se denominaba «Dirección General de Vialidad». La Ley de referencia establece la autonomía como así también el carácter de institución de derecho público. Esta última fecha es definitiva para señalar el reconocimiento por parte de las autoridades nacionales como «Día del Camino», propiciado por el Primer Congreso Panamericano de Carreteras en 1925. Apoya esta aseveración el hecho de que el decreto de creación carece de fecha. Su vigencia se inicia el 5 de octubre de 1932 en oportunidad de darse a conocer públicamente la referida ley en un acto oficial.

Justiniano Allende Posse ingeniero

Justiniano Allende Posse

Al cumplirse el primer aniversario en 1933, la Dirección Nacional de Vialidad, cuyo primer presidente fue el Ing. Justiniano Allende Posse, contaba con 386 profesionales y técnicos, 545 administrativos y 2.011 obreros para atender una red de 15.900 kilómetros de los cuales 810 estaban pavimentados.

Fuente: Vialidad Nacional, 2015.

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Más información:

Día del Ingeniero – 16 de Junio

Justiniano Allende Posse

 

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Historias del sudeste cordobés

Justiniano Posse

Por José Crescimbeni.

Sentirse orgulloso del lugar donde uno nació es algo grande. Conocer el origen de nuestra querida localidad y poder difundirlo, lo hace más grande aún.

Para explicar el proceso de la creación de Justiniano Posse, y haciendo historia, quiero remontarme en primer lugar a la segunda mitad del siglo XIX.

Desde los años 1860-62 la zona donde hoy se encuentra nuestro pueblo estaba habitada por varios estancieros, en general colonos ingleses, que se radicaron acá atraídos por la calidad de su tierra, apta para la ganadería y la agricultura, y que aprovecharon los bajos precios de las primeras ventas de campos fiscales de la Provincia.

Estos colonos se organizaron en estancias, y en sus comienzos tuvieron que soportar constantes ataques y robo de ganado de los malones ranquelinos, que desde el “desierto” (al sur de la provincia) irrumpían en sus propiedades. Hasta 1879, año de la Conquista del Desierto, que los libera de este flagelo.

Fueron muy difíciles los primeros años de trabajo de aquellos estancieros, lo que les reclamaba un esfuerzo constante y sin desmayo. Aún así las estancias subsistieron y a finales del siglo XIX, definitivamente establecidas, rodeaban nuestro lugar.

Estas estancias, entre otras, eran: “Árbol Chato”, “Las Flores”, “Los Algarrobitos”, “La Paloma”, “Los Algarrobos”, “Las Vacas”, “Monte Grande”, “Los Chañaritos” (más adelante veremos más datos de este importante establecimiento), y no quiero olvidarme

de la estancia “Monte Molina” o “Molino”, propiedad de los señores Richard Arthur Seymour y Francis Goodrich. El primero de ellos, Seymour, es el autor del libro “Un poblador de las Pampas”, importante e instructivo escrito de la época; la fuente, entre otros libros, de la que bebemos todos a quienes nos apasiona la historia e investigación de nuestra zona y alrededores.

Es necesario nombrar a estos asentamientos por su aporte de habitantes a las primeras localidades que irían naciendo como consecuencia de la llegada del “Ferrocarril Central Argentino”, luego Ferrocarril General Bartolomé Mitre, a principios del siglo XX.

Además de estas estancias, y antes de la llegada del ferrocarril, comenzaron a formarse pequeños núcleos de población; entre ellos la Colonia Deán Funes, a la que quiero mencionar especialmente porque fue la que dio origen a nuestra localidad, por el aporte que más tarde haría de sus propios habitantes a nuestro pueblo. Fue fundada en 1891 por Don Benjamin Sastre, contaba con más de 200 habitantes y se hallaba a 8 Km al Nordeste del lugar donde hoy se encuentra Justiniano Posse.

A comienzos del siglo XX el señor Sastre comienza a vender parte de dicha Colonia en lotes para agricultura y ganadería. Uno de los adquirentes fue Don Domingo Torti, quien compra en tres oportunidades: en los años 1900, 1901 y 1905. En el lote que compra en 1905, de 1200 hectáreas, está emplazado actualmente Justiniano Posse. (1)

En octubre de 1909 el señor Torti le vende esta última fracción de tierra a Lucas Allende Posse. Encontré en el Archivo Histórico de la Ciudad de Córdoba la información de cuando Torti vende, cede y da posesión de 1200 hectáreas a Lucas Allende Posse, el 14 de octubre de 1909. El mismo año en que el Ferrocarril Central Argentino resuelve extender la línea ferroviaria de Cruz Alta a Idiazabal, en el primer tramo (luego se extiende hasta Río Tercero), dando nacimiento a varias poblaciones, entre ellas a Justiniano Posse.

Justiniano Posse, mes de Junio del año 1916, centenario de la independencia La anciana es Juana Paredes de Quinteros. Nació en el año 1803 y falleció el 19 de noviembre de 1918 a la edad de 115 años. En el momento de la fotografía contaba con 113 años de edad. A su lado, con manta, el payador famoso Gabino Ezeiza

Origen

El señor Lucas Allende Posse decide crear un pueblo y contrata al señor Serafín Licciardi para demarcar el plano de la futura localidad.

Esta obra comienza el día 15 de enero de 1910, utilizando un arado “mancera” traccionado por dos caballos. El proyecto según el referido plano, se conforma de 64 manzanas de 110 metros por lado, separadas entre sí por calles de 15 metros, exceptuando el Boulevard Central que corre de norte a sur y tiene un ancho de 20 metros.

Además se reservaron terrenos para la escuela, la iglesia, correos y telégrafos y plaza pública, a fin de dar impulso al naciente pueblo. Estos solares fueron donados por Allende Posse.

El día 26 de julio de 1910 (ya construidos el Ferrocarril, la estación de tren y finalizado el trazado del pueblo) Lucas Allende Posse solicita aprobación al Ministro de Haciendas, Colonias y Obras Públicas, y adjunta plano de la traza de la población.

Esta solicitud (ver fotoc.) nunca fue contestada por el Ministro y luego Allende Posse reclama su devolución, razón por la cual no tenemos fecha fundacional (al igual que otros pueblos vecinos del ramal ferroviario).

Julio de 1916, reunión en la actual Plaza Belgrano de Justiniano Posse. Autoridades y vecinos en la visita de la Banda de música de Villa Nueva

Fuente: caminosypueblos.com

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