El Aleph Nisman

febrero 17, 2015 · Imprimir este artículo

El Aleph Nisman

Por Santiago Canton.

La vorágine irracional del Gobierno argentino rompió los pocos frenos que contenían su autoritarismo.

alephCarlos Argentino Daneri le aclaró a Borges que el Aleph es uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos. Borges, en ese “instante gigantesco” en que se acercó al Aleph, vió “millones de actos deleitables o atroces”. Al igual que el Aleph, el caso Nisman ha logrado unir, en un instante gigantesco, las características del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Lamentablemente en este caso, “la pequeña esfera tornasolada” sólo muestra instantes atroces.

La vorágine irracional del Gobierno argentino al momento de responder por la acusación y muerte del Fiscal Nisman rompió los pocos frenos que débilmente contenían a un gobierno autoritario, corrupto y con escaso respeto a la ley. Repasemos algunos de esos instantes que nos muestra el Aleph Nisman, y que ya pueden ir tallándose en el frontispicio del legado de Cristina Fernandez de Kirchner.

División de Poderes
La Presidenta y sus robóticos funcionarios, desde la denuncia del fiscal Nisman hasta el presente, todos los días, de manera sistemática, han presionado al Poder Judicial para influenciar la investigación. Por Facebook, por Twitter, por radio y televisión, la Presidenta y sus robots les indicaron a la fiscal y jueza los nombres de las personas y las líneas de investigación que debían seguirse. O sea, es como que el zorro le diga a la gallina donde tiene que esconderse.

En el Congreso no es muy distinto. Apenas conocida la denuncia, el kirchnerismo atacó al fiscal, profesional y personalmente. Cuando forzados por la muerte de Nisman, se vieron obligados a reformar la ley de inteligencia, la obediencia debida bajó velozmente desde la Casa Rosada y los congresistas cumplieron militarmente con las instrucciones presidenciales, dando media sanción a una ley que ni siquiera convence a sus aliados más serios.

Tampoco se puede pretender que la presidenta lea todas las mañanas el Espíritu de las Leyes de Montesquieu, pero ayudaría a la República que, entre baile y baile, repase algunos capítulos.

Libertad de Prensa
El teatro del absurdo que el jefe de gabinete, Jorge Capitanich, interpreta naturalmente todas las mañanas, tuvo su mejor momento cuando, frente a las cámaras, hizo trizas el diario Clarín, repitiendo obedientemente “Clarín Miente”. Al día siguiente, cuando se comprobó que la información era correcta, ya era tarde para tragarse los restos de la prensa destruida.

Pero el ataque a la prensa no se limita al histrionismo mañanero. El periodista que hizo pública la muerte de Nisman tomó la decisión de irse del país por temor a su seguridad personal. A las pocas horas, la página oficial del Gobierno confirmó el temor del periodista al publicar su pasaje electrónico diciendo que se había ido de vacaciones a Uruguay, mientras el periodista, desde Israel, explicaba al mundo las persecuciones de las que fue víctima en Argentina.

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Espionaje
Alguien debe avisarle a los espías argentinos que en 1983 volvió la democracia. En el año 2005, parecía que Néstor Kirchner había tomado esa decisión, cuando se comprometió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las víctimas de la AMIA, a reformar la ley de inteligencia. Lamentablemente, la propuesta de los espías pudo más que la memoria de las víctimas, y Néstor Kirchner no cumplió con su compromiso. Mientras tanto, durante estos 10 años, el Gobierno mantuvo a los espías ocupados espiando a sus “enemigos” internos.

Corrupción
Nisman murió luego de denunciar a la presidenta, al canciller Héctor Timerman y otras tres personas por negociar un acuerdo secreto con Irán para encubrir el atentado de la AMIA. Si bien el canciller negó sistemáticamente dicho acuerdo, los audios que son parte de la prueba que presentó el fiscal, revelan que existió una negociación paralela realizada por personas que no forman parte del Gobierno, y que son más conocidas por posiciones antisemitas, violentas y por actuar como primera línea de choque del Gobierno. Antes que Timerman, los cancilleres Bielsa y Taiana rechazaron sistemáticamente todas las ofertas de Irán para negociar políticamente el caso AMIA. Bielsa mencionó que los iraníes ofrecían mejoras comerciales de hasta 4 mil millones de dólares. Parece que con Néstor, Bielsa y Taiana, los principios tenían más solidez.

Los enemigos y nosotros
A partir de la denuncia del fiscal, el enemigo, usado sistemáticamente por el kirchnerismo para polarizar a la sociedad y evitar la dispersión de la base propia, pasó a llamarse Nisman, fiscales, jueces y golpismo jurídico. La marcha convocada en homenaje a Nisman, en palabras de la presidenta y sus robots, es la marcha de los “otros”, de los “golpistas”, de los que “odian”, de los “narcos”, de los “antisemitas”, de los “infames”, de los “mentirosos”, entre otros calificativos.

La construcción de un enemigo está en el ADN de la historia, pero alguien debería decirle a la presidenta, que su uso puede tener graves consecuencias. Los Protocolos de los Sabios de Sion, los “Enemigos del Estado” de Hitler y el “Eje del Mal” de Bush son algunos ejemplos que deberían hacer reflexionar a la presidenta sobre el riesgo del uso inmoral de la construcción de un enemigo.

El Aleph, ese “microcosmo de alquimistas y cabalistas”, se perdió cuando derrumbaron la casa de los padres de Carlos Argentino Daneri. Por suerte Borges nos relata que el Aleph siempre ha existido. Esperemos que cuando reaparezca se hayan ido los alquimistas y cabalistas y haya más imágenes “deleitables” que “atroces”. Sin perjuicio de siempre querer seguir viendo los bailes y la alegría de la presidenta mientras nuestra casa se derrumba.

Santiago Canton es director ejecutivo del Centro Robert F. Kennedy para los Derechos Humanos y profesor de Derecho de la Universidad de Georgetown. Twitter @SantiagoACanton

Fuente: El País, 16/02/15.

 

 

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