El cruel destino de los fumadores

junio 6, 2016 · Imprimir este artículo

El cruel destino de los Chupa-Cáncer, siempre desprotegidos

Por Ricardo Faerman.
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Hoy todos sabemos positivamente que fumar es equivalente como mínimo a lamer un plato con células cancerosas, saborearlo y tragárselo varias veces por día, en algunos casos hay gente que se deglute hasta sesenta dosis en veinticuatro horas. ¿Quiénes son los culpables? ¿Se puede ayudar a los fumadores?

Hace más de cuatro décadas –pecado de juventud e ignorancia– fui fumador por un breve periodo de tiempo. Cada vez que lo recuerdo me hierve la sangre de indignación, sé que en alguna parte de mi organismo los resabios cancerosos de ese error juvenil andan rondando indecisos respecto de implantarse como cáncer de pulmón o no.

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Hoy todos sabemos positivamente que fumar es equivalente como mínimo a lamer un plato con células cancerosas, saborearlo y tragárselo varias veces por día, en algunos casos hay gente que se deglute hasta sesenta dosis en veinticuatro horas.

Imaginemos que se pudiera extraer el cáncer con el que se inflan los cigarrillos, hacerlo visible y ponerlo a la vista de los Chupa–Cáncer ¿serían capaces de pegarle una lamida? ¿Lo aspirarían?  ¿O en ese momento abandonarían su escepticismo y dejarían de trabajar para conseguir una muerte temprana y dolorosa?, no lo sé.

Regresemos al escenario anterior, si se pudiera separar el cáncer de los cigarrillos ¿Las tabacaleras venderían el cáncer por separado? Seguramente no, porque sería equivalente a vender veneno en cajitas y serían acusados de asociación ilícita por ocasionar un homicidio masivo -criminis causae– e irían todos a dar con sus huesos a una cárcel y para siempre.

¿Por qué razón la sociedad no mete presos a los asesinos de los Chupa–Cáncer? Es un misterio. ¿Vender Cáncer dentro de un producto no es delito? Y entonces para qué sirven la FDA, el ANMAT y todas esas entidades que se pasan décadas analizando si un medicamento o un alimento es o no nocivo para la salud y a los fabricantes de cáncer solo les indican poner una advertencia en una cajita que es notoriamente invisible a los ojos de los Chupa-Cáncer.

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El Instituto Nacional del Cáncer es terminante y afirma sin medias tintas: Fumar es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer. Causa cánceres de pulmón, de esófago, de laringe, boca, gargantariñónvejigahígado, páncreas, estómago, cérvix o cuello uterinocolon recto, así como también leucemia mieloide aguda.

O sea, si usted tiene un ser querido que ha muerto víctima de uno de esos cánceres arriba descriptos y era fumador, ya sabe hacia dónde tiene que mirar para comprender que mató a esa persona y quién lo mató, ganaba dinero vendiendo esa sustancia tóxica, no fue un accidente.

fumar mataUsted está pensando en este momento que al menos hay complicidad del Chupa – Cáncer en su propia muerte, casi una suerte de suicidio asistido donde la industria del cigarrillo provee las drogas para apoyar al desesperado en su decisión.

Bueno, no es así, la industria tabacalera trabaja y desarrolla técnicas de producción y marketing para que sus queridos Chupa–Cáncer sigan aspirando elementos tóxicos todo el tiempo que sea posible.

O sea, el Chupa–Cáncer es una persona débil y expuesta que en su incapacidad de comprender la magnitud del riesgo que corre es víctima propiciatoria de aquellos que fabrican los productos que terminan matándolo luego de una dolorosa agonía.

Si está de acuerdo, copie este escrito a unos y otros, hay una forma de ayudar a quienes chupan cáncer y es haciéndoselo saber en forma terminante y reiterativa, nunca le pregunte: ¿Sos fumador? Para nada, sea directo e inquiera: Ah ¿Chupas Cáncer?

Y además, nunca le dé su voto a un político que no prometa en su plataforma trabajar activamente para terminar de una vez por todas con esta porquería.

Fuente: buenafuente.com, 06/06/16.

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