La crisis financiera queda atrás, pero Europa no reacciona

marzo 18, 2012 · Imprimir este artículo

La crisis financiera queda atrás, pero Europa no reacciona

Por Jorge Castro

 

La crisis de la deuda europea queda atrás. La aprobación del canje de títulos griegos por acreedores que representan 86% del total, y que aceptaron un recorte “voluntario” de 75%, es un éxito político de envergadura para el gobierno de Atenas y la Zona Euro, Alemania y Francia en primer lugar . El objetivo del canje era reducir en 107.000 millones de euros (U$S 139.742 millones) la deuda griega; y ha logrado hacerlo por 177.000 millones de euros (U$S 231.162 millones).

Lo notable de lo ocurrido en Europa en los últimos 30 días no tiene su eje en Grecia, sino en Italia y España . En ambos, la tasa de interés para pagar el refinanciamiento de su deuda cayó en más de 40% en relación a octubre pasado; y esto ha sucedido mientras la crisis griega se agravaba. En marzo, la tasa de interés por los títulos italianos a 10 años descendió a 4,09%; y en España a 4,83%. En agosto ambos ofrecieron tasas superiores a 7,5%.

La Zona Euro no enfrenta solo una crisis financiera. Por debajo de ella, y todavía más importante debido a su carácter histórico-estructural, se encuentra su incapacidad de competir en una economía globalizada , en la que el eje del proceso de acumulación se ha trasladado a los países emergentes (China/India/Brasil), al tiempo que Estados Unidos experimenta una nueva revolución tecnológica (Facebook/Twitter/Steve Jobs). Esto se presenta como el doble filo de una tijera cuyo corte es letal.

La dificultad de Europa para adaptarse a las nuevas condiciones globales de competitividad, se agrava por la reducción en términos absolutos de su población, sumada a su envejecimiento generalizado . Italia es representativa de esta situación demográfica: su crecimiento poblacional es negativo (0,1% anual entre 2003 y 2008). Más de 24% de los italianos tienen 60 años o más; y 40% de la franja entre 30 y 40 años viven solteros con sus padres.

Al unificarse el sistema mundial por la implosión de la Unión Soviética (1991), Europa intentó competir a través de la ampliación y profundización de su mercado interno. Para eso incorporó a los países de Europa Oriental, más las dos pequeñas islas de Chipre y Malta y lanzó la moneda única (Euro/1999), asumida por los 17 integrantes de la Zona. El resultado fue una etapa de crecimiento y aumento del comercio internacional, sobre todo intra-europeo. Pero las dos medidas de orden doméstico pronto se revelaron como limitaciones decisivas en el nuevo contexto global. En primer lugar, el punto de referencia respecto a la competitividad/productividad regional no estuvo situado en lo más avanzado de la economía mundial, sino en el marco interno europeo.

Fue sinónimo de Alemania, potencia productiva e industrial sólo que en el sector de la manufactura tradicional (automotores, máquinas-herramientas) y no en las actividades altamente innovadoras de informática e Internet, ajenas a la República Federal.

La moneda única terminó de unificar a los 17 países de la Zona, pero lo hizo tras eliminar el riesgo en los préstamos a Europa periférica (Italia, España, Grecia, Portugal e Irlanda) ; y así logró el “milagro” de que préstamos a 30 años en Grecia tuvieran el mismo costo que en Alemania. Por eso los países de la periferia europea crecieron durante 10 años, a pesar de que sus niveles de productividad eran negativos o divergentes con los de la República Federal. Así, el intento europeo de competir en la nueva economía global tuvo un doble carácter interno; y esto mientras el capitalismo experimentaba la más grande transformación productiva y tecnológica desde la Revolución Industrial (1780).

El capitalismo es un proceso de “destrucción creadora”, que se ha acelerado con la irrupción de un sistema hiperconectado y global; y en los últimos 10 años, toda la “creación” ocurrió fuera de Europa y prácticamente nada de la “destrucción” sucedió dentro de sus fronteras. Llegó para Europa el momento de la verdad; y esto cuando la crisis de la deuda queda atrás.
Fuente: Clarín, 18/03/12.
El Dr. Jorge Castro es analista internacional y presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.
Más información en: www.agendaestrategica.com.ar

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