El impacto de los nacionalismos en Europa

mayo 28, 2019

Los nacionalismos y la guerra

Por Michel Wieviorka.

El análisis político suele proponer comparaciones históricas. Es verdad que suele valerse, incluso sin ser marxista, de una célebre observación de Karl Marx. Este en efecto inicia su análisis del 18 Brumario de Luis Bonaparte observando que “Hegel señala que todos los acontecimientos y personajes históricos se repiten por así decir dos veces. Olvidó añadir: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”.

Si la historia se repite, incluso a modo de farsa, en tal caso, efectivamente, son útiles las comparaciones históricas a las que es especialmente aficionada nuestra época. Una comparación apela a la reflexión en mayor medida que otras; es la que frecuentemente pone su atención en el auge contemporáneo de los nacionalismos y los populismos en Europa, en los años treinta, el apogeo de los fascismos y del nazismo con su trágico desenlace, la Segunda Guerra Mundial y el genocidio de los judíos, para no hablar del franquismo y de otras dictaduras. Cabe preguntarse: ¿anuncian los tiempos actuales horrores semejantes?

Tal hipótesis sugiere la existencia de una especie de sentido de la historia, como si algunos hechos comparables en ciertos aspectos debieran desembocar necesariamente en consecuencias asimismo comparables, incluso aunque una experiencia no sea idéntica a otra. ¿Resulta, entonces, pertinente deducir de ciertas semejanzas (por ejemplo, del éxito de los nacionalismos) que vamos hacia la guerra ? ¿Hay que admitir que comprendemos tanto mejor el presente en el sentido de que nos incita a pensar en lo peor, en las escaladas militares y la barbarie a escala europea, incluso mundial? Un argumento al menos aboga por no ir tan deprisa en este sentido: en conjunto, los nacionalismos en Europa no son muy belicosos, no se oye mucho ruido de botas, con excepción, que no hay que infravalorar pero tampoco decir que deba desembocar en una generalización de las tensiones, de lo que se halla en juego entre Rusia y Ucrania y no solamente en torno a la cuestión de la anexión de Crimea por parte de Vladimir Putin.

Por el momento, en efecto, las expresiones más radicales del auge de los nacionalismos dan incluso más bien la imagen inversa. Lejos de toda pulsión guerrera y de las reivindicaciones territoriales, apelan sobre todo al cierre de las naciones sobre sí mismas y al desmantelamiento de Europa como unión. Sueñan con barreras, con el repliegue sobre sí mismo y no con la expansión. Las alianzas que se esbozan o se preparan entre ellas así como con otras, la Rusia de Putin por ejemplo, no tienen dimensión militar si bien pueden tener implicaciones geopolíticas e intentar influir sobre los grandes equilibrios del mundo actual. Y cuando una región se caracteriza por fuertes inclinaciones independentistas, en Escocia y sobre todo en el caso de Catalunya, ello no conlleva contemplar la vía de la lucha armada, por el contrario más bien abandonada oficialmente por parte de ETA en el 2018, en lo concerniente al País Vasco español.

Los nacionalismos de entreguerras se desarrollaron, más bien, es verdad, sobre el fondo de una importante crisis económica y un poco como en la actualidad en la debacle de otras fuerzas políticas, sobre todo en la izquierda. Pero la fuente esencial de su exacerbamiento se encontraba en el fracaso de los agentes encargados de alentar los dispositivos que habrían debido asegurar una paz duradera después de la Primera Guerra Mundial. Y se ha manifestado constantemente por tentaciones belicosas y reivindicaciones territoriales o étnicas.

En la actualidad, los llamamientos identitarios se dirigen sobre todo al rechazo de los inmigrantes y a llamar al orden al islam; no quieren dedicarse a desplazar las fronteras en Europa. Afrontan más bien desafíos en primer lugar internos y se asocian a demandas sociales internas, impulsadas por ejemplo por personas en crisis o en dificultades, en un marco de sentimiento de inseguridad y de miedos en torno a la integridad cultural de la nación, con mayor razón en el sentido de que tales llamamientos no se conciben en términos de la identidad cultural de la nación ni tampoco en términos del peso e influencia del país en cuestión en el mundo o en Europa. Y cuando así se conciben, es de modo defensivo, para proteger a la comunidad nacional de lo que procede de fuera, y no de modo ofensivo o agresivo.

La historia nunca se escribe por anticipado. Pero recurrir a la experiencia de los años treinta para decir que vamos sin transición hacia una nueva conflagración mundial por el hecho de los nacionalismos y de los populismos europeos no descansa sobre ningún dato serio y es demasiado simplista. Lo que es verdad, por cierto, es que su éxito podría abocar a poner fin a la Unión Europea, nacida ella misma precisamente para preservar a Europa de la guerra e imposibilitar su retorno. No es pues, imposible, si las tentaciones nacionalistas prosperan y llegan a echar por tierra a Europa, que una vez destruida surjan conflictos armados en su seno. Pero tales perspectivas no son las de los protagonistas contemporáneos del nacionalismo y del populismo, que quieren más bien impulsar lógicas de retraimiento y repliegue, pasando por la fragmentación del espacio europeo. En todo caso, si la barbarie ha de desplegarse sobre el viejo continente, será bajo otras formas distintas de las conocidas en los años treinta y cuarenta.

Fuente: lavanguardia.com, 20/05/19.

europa mapa banderas

______________________________________________________________________________

Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter

______________________________________________________________________________

Geopolítica

.

.

No pinta bien el futuro de Europa

mayo 27, 2019

El futuro de Europa

Ian Vásquez señala que ante el evidente descontento de los europeos con el statu quo Europa debería crear un mercado más competitivo liberalizando su economía y descentralizando el poder en torno al principio de la subsidiaridad.

Todo el mundo tiene puestos los ojos sobre el Reino Unido y el mal manejo del ‘brexit’ que supuestamente se dará a fin de mes. Tal como andan las cosas, no se sabe en qué forma o bajo qué condiciones se dará el divorcio con la Unión Europea, o si se pospondrá un par de años más. ¿Se llegará a un acuerdo con la UE? ¿Se retirarán los anglosajones sin antes acordar las reglas de la separación?

Quienes con razón critican la manera caótica en que los políticos británicos y los europeos han manejado el tema, apuntan a cómo la incertidumbre y el cambio brusco de reglas pueden perjudicar al Reino Unido. Cierto, pero no hay que ignorar que las cosas no van de maravilla al otro lado del Canal de la Mancha.

Italia está en recesión, Alemania casi lo está, y hay temor de que los problemas económicos afectarán a la anémica Francia y a otras partes de Europa, cuyos problemas estructurales siguen sin solución. Esos incluyen mercados laborales rígidos y altas tasas de desempleo –15% en España, 9,1% en Francia, 18% en Grecia, por ejemplo– que además tienden a ser de largo plazo. El desempleo juvenil es todavía más alto: 33% en España, 21% en Francia, 39% en Grecia. Ladeuda pública también ha aumentado. Es del 99% del PBI en Francia, 125% en Portugal y 182% en Grecia. Esto, además, no toma en cuenta la deuda implícita de los programas sociales estatales que llegan a ser varias veces el tamaño de las respectivas economías, por lo que no son sostenibles.

Hay un evidente descontento europeo con el statu quo y lo que los europeos llaman el “déficit democrático”, que ha surgido en la medida en que Bruselas acumula cada vez mayor poder. Explica en parte el auge de partidos nacionalistas antisistema. En las últimas elecciones nacionales estos recibieron 17,6% de los votos en Suecia, 21% en Dinamarca, 26% en Austria, 13% en Francia y 12,6% en Alemania, por ejemplo.

El ‘brexit’ también es una reacción a ese sistema europeo que buena parte de la población inglesa no considera representativo. Aun así, el ‘establishment’ europeo ha reaccionado de manera predecible. Ante el divorcio con el Reino Unido, urge una mayor centralización del poder en manos de los políticos y burócratas de la UE. Así se pronunció Guy Verhofstadt, ex primer ministro de Bélgica y miembro del Parlamento Europeo, este fin de semana.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también piensa que la solución va por ese lado. Este mes propuso una agenda supuestamente para contrarrestar el populismo y dinamizar la economía europea. Consiste, sin embargo, en una agenda mercantilista: la creación de más agencias burocráticas regulatorias, un incremento del gasto público para fomentar la innovación tecnológica, la promoción de negocios supuestamente estratégicos a través del proteccionismo, un incremento de impuestos a ciertas empresas globales de tecnología y un salario mínimo para toda la región.

¡Qué decepción! En vez de crear un mercado más competitivo, pretende un mayor control estatal a nivel continental. No tiene sentido un salario mínimo para países tan dispares como Bulgaria u Holanda. Fijarlo a niveles de las naciones ricas solo crearía desempleo en los países menos prósperos del Este. En vez de abrir la Unión Europea, liberalizar su economía y descentralizar el poder basado en el principio de la subsidiaridad, Macron propone más de lo mismo. Su propuesta conseguirá más de lo mismo.

No pinta bien el futuro de Europa. Las elecciones para el Parlamento Europeo son en un par de meses. O se fortalecerán las fuerzas populistas nacionalistas, o se fortalecerá el ‘establishment’ centralizador europeo. Hace falta una visión liberal basada en la competencia y el respeto a la diversidad cultural y política con que hace décadas empezó el proyecto de integración europea.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 19 de marzo de 2019.

Fuente: elcato.org, 2019.

______________________________________________________________________________

Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter

______________________________________________________________________________

banner invertir en la incertidumbre

.

.

Europa amenazada por el islamismo

octubre 13, 2018

«Europa Es Estúpida Si No Ve Que El Islam Utiliza Su Tolerancia Para Islamizar», avisa Samir Khalil

islamismoRecuperamos en ReL este interesante análisis sobre el islamismo del experto islamólogo Samir Khalil, egipcio, sacerdote jesuita, profesor de Historia de la cultura árabe y de islamología en Beirut y en Roma. Propone soluciones para llegar el entendimiento entre musulmanes y europeos pero avisa de que el Islam, incluso el que no es yihadista, siempre buscará el poder político. «Los musulmanes han de aceptar vivir en Occidente con las condiciones de la cultura europea», afirma.

– ¿Cree que los musulmanes pueden cambiar el modo que tienen de vivir su religión musulmana?
– Sí, siempre y cuando Europa se afiance en defender su identidad, la carta universal de los derechos humanos. Esa carta es universal, no como la que hace unos años hicieron algunos países musulmanes, una carta musulmana de los derechos humanos. Con esa identidad, Europa puede tener apertura.

Y los musulmanes han de aceptar vivir en una Europa con las condiciones de Europa, no viniendo a promover en Europa un proyecto musulmán utilizando el esquema tolerante europeo, que está muy extendido entre los musulmanes. Europa es estúpida si no ve eso, si no se da cuenta de que pueden usar la tolerancia para islamizar Europa.

– ¿Cómo se islamiza una sociedad no islámica?
– Cuando van adquiriendo fuerza social, los musulmanes exigen que las leyes les reconozcan como minoría distinta, y cuando de una minoría de un cinco o diez por ciento llegan a tener ya la presencia de un treinta por ciento, como el caso de Malasia o de Mindanao en Filipinas, exigen la islamización de la sociedad. Y cuando el islam ha ido adquiriendo zonas de poder e influencia, nunca retrocede. España ha sido el único caso en la Historia.

»La única posibilidad que yo veo de modernizar el islam es que cuando las siguientes generaciones de inmigrantes en Europa vean que pueden vivir su fe sin modificar el marco social y político, acepten esa posibilidad.

– ¿Cómo vive la minoría cristiana en un país musulmán?
– La religión islámica está pensada magníficamente como control social y político. La convivencia es siempre como minoría y con la tendencia a desaparecer, aunque algunos líderes islamistas están dándose cuenta de que es negativo para ellos.

Los cristianos árabes somos plenamente árabes, aunque no compartamos la fe musulmana. Somos más libres que los musulmanes, puesto que podemos aportar una mirada crítica sobre la realidad. Actualmente nos ven como posibles aliados o espías de Occidente, y nos dirigen las mismas acusaciones que dirigen al imperialismo occidental.

La línea del entendimiento con ellos, que es la de Juan Pablo II, es la de la defensa de los derechos humanos, de la justicia social. En materia social hay un profundo entendimiento entre musulmanes y cristianos, porque hay un visión del hombre coincidente en muchos elementos.

– ¿Qué significa España para un árabe cristiano?
– Para nosotros, España es un símbolo. Europa y Occidente no tienen ya la experiencia de vivir con un grupo dominante de presión constante en nombre de la religión. Además, el islam, históricamente, nunca ha retrocedido en aquellos lugares en los que se ha ido asentando, a excepción de España.

España es el único caso en el que un pueblo cristiano recuperó lo que los musulmanes le habían arrebatado.

Además, la Reconquista no fue una cruzada, los árabes -también los musulmanes- nunca hablamos de «cruzada», hablamos y hablan de las guerras de los francos, de los amalfitanos y de los venecianos luego. Se ve como la sucesión normal de los acontecimientos y de las relaciones entre los pueblos en aquel momento histórico. Para mí, España representa la reacción católica de un pueblo, consciente de su identidad, que pone los medios aptos para recuperarla.

– Entonces, ¿qué piensa de las revisiones históricas que rechazan ese hecho? 
– Me sorprende que los occidentales y sobre todo los españoles nieguen eso. La Historia está hecha de flujos y reflujos. Hoy Europa no hace autocrítica, que es buena, sino que hace autodestrucción porque no quiere asumir su historia. Asumir la propia historia es distinguir lo bueno de lo malo pero sentirse orgulloso de que sea esa su propia historia, sin rechazarla.

(ReL publicó el 22 de noviembre de 2015 esta entrevista al experto islamólogo Samir Khalil, firmada por José Ángel Agejas y Pablo Cervera)

Fuente: reconquistador.com, 20/08/17.


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


.

.

El marxismo cultural está destruyendo a Europa

mayo 30, 2018

El marxismo cultural está hundiendo a Europa

La técnica es la misma, inventar un problema, victimizar a un grupo y luego presentarse como un mesías liberador.

.

El marxismo se sostiene creando problemas en donde no los hay. Conquista seguidores gracias a que crea antagonías entre supuestos grupos oprimidos y grupos opresores.

El primer conflicto que inventó fue el de obrero vs patrón, el marxismo clásico le decía a los pobres que su situación era culpa de los dueños de los medios de producción. Así, el sueño de Marx era que los obreros del mundo se unieran en contra del capitalismo.

Pero hoy con ese discurso, en Europa por lo menos, donde se goza de cierto nivel de bienestar y donde lo que más quiere un obrero es ser contratado por una multinacional, no van a conseguir mucho. Y la izquierda desde hace bastante se dio cuenta de esto, por eso tuvo que reinventarse, su nueva arma es el marxismo cultural.

La técnica es la misma, inventar un problema, victimizar a un grupo y luego presentarse como un mesías liberador. Eso sí, tuvieron que buscar nuevos sujetos revolucionarios, porque los obreros ya no los van a apoyar para tumbar el sistema que más prosperidad ha traído.

El campo de batalla principal ahora no es el económico, sino el cultural. Los nuevos sujetos revolucionarios son las mujeres, los jóvenes, los negros, los homosexuales, los indígenas, los inmigrantes, etc. El objetivo último es  destruir la cultura occidental con sus instituciones como la familia y la religión, y así conseguir la caída del capitalismo. Han entendido que este no se mantiene si no hay ciertos valores y estilos de vida.

No me voy a extender más explicando la estrategia y voy a pasar a mostrar algunos hechos que dejan claro que la izquierda ha establecido una dictadura cultural. Incluso la justicia ha sido tomada por la estrategia izquierdista.

Una de las pruebas más aterradoras de que el marxismo cultural, vía feminismo, ya ha establecido una tiranía y que incluso la justicia cede ante sus presiones, es el caso de “la manada” en España. Cinco hombres fueron condenados a nueve años de prisión por “abuso sexual continuado”. Los magistrados que llevaron el caso incluso reconocieron que no consideran que haya habido violencia ni intimidación, pero dicen que sí hubo un “consentimiento viciado” y por eso el delito sería abuso sexual.

Lo particular del caso es que hay vídeos que prueban que la mujer entró al lugar donde se desarrollaron los hechos, por cuenta propia. Que incluso ante la pregunta de uno de los hombres sobre si quería ser penetrada dijo “sí”. También queda en evidencia en el material audiovisual que la mujer participó activamente del acto sexual y, además, en el juicio la joven reconoció que nunca dijo “no”.

A pesar de todo esto, los jueces no fueron capaces de dejar en libertad a los jóvenes. La presión de las feministas y los medios de comunicación que le hacen el juego fue brutal, y por cuenta de su dictadura, cinco hombres que hicieron una orgía con una desconocida, y que pueden ser unos sucios, pero que no son unos violadores ni obligaron a esta española a hacer nada, están en la cárcel.

Este caso marca un punto de inflexión. De ahora en adelante si una mujer dice que fue violada, no importa que incluso haya vídeos de lo ocurrido en donde quede claro que ella quería, quien siempre va a perder es el hombre. La izquierda se ha ganado el voto de muchas mujeres diciéndoles que no son responsables de sus actos y que cualquier cosa que les ocurra es culpa del patriarcado.

Pero esto pasa siempre y cuando el hombre no sea un inmigrante árabe, de hecho, si es musulmán parece que tiene incluso derecho a violar. La explicación de esta extraña conducta de la izquierda y su obsesión por el multiculturalismo que los lleva a defender a violadores si estos son inmigrantes, es que en el fondo todo hace parte de una estrategia para acabar con la cultura occidental.

No atacan a los musulmanes, sin importar lo que hagan, porque ganan seguidores con su multiculturalismo, pero además y fundamentalmente los ven como un aliado para acabar con occidente y sus instituciones evolutivas.

A finales de 2016, también en España, cuatro hombres de nacionalidad marroquí violaron a una turista danesa a la que luego dejaron tirada en una calle de Gran Canarias. Los vídeos obtenidos de las cámaras de seguridad de los lugares aledaños muestran que la mujer fue llevada por la fuerza a una calle sola donde a pesar de su oposición firme fue violada por un hombre, luego tres amigos más del violador llegaron para abusar de la mujer mientras esta estaba inconsciente.

Los vídeos también muestran que después llegó al lugar un quinto hombre que intentó abusar de la mujer pero esta vez ella pudo defenderse y después de varios minutos de forcejeo logró escaparse.

A finales de 2017 cuando por fín tenía lugar el juicio, el juzgado de guardia de San Bartolomé de Tirajana, los dejó en libertad con medidas cautelares. ¿Por qué el mundo entero no se dio cuenta de este hecho como sí sucedió con “la manada”? ¿Donde estaban por esos días Podemos y las feministas militantes? ¿Qué hizo que en este caso no presionaran para que estos hombres fueran a la cárcel cuando aquí sí hay pruebas claras de una violación?

Pero este no es un caso aislado, ocurre en toda Europa, de manera sistemática las autoridades ocultan las violaciones y abusos sexuales cometidos por musulmanes.

Este viernes 25 de mayo lo que estoy diciendo ha quedado completamente claro cuando Tommy Robinson, fundador de la ‘English Defence League’ quien se desempeña como periodista de investigación y lleva años denunciando  la islamización de la que es víctima Reino Unido, fue arrestado tras ser acusado de alterar el orden público mientras cubría a las afueras del tribunal de Leeds el juicio de 29 paquistaníes acusados de numerosas violaciones.

Con toda razón, Robinson se dirigía a su audiencia diciendo que ningún otro medio de comunicación estaba reportando el hecho. Tras una hora de streaming, varios agentes se le acercaron para proceder a su detención por “perturbar la paz fomentando la islamofobia”.

“¿Puede conseguirme un abogado? Esto es ridículo, no he dicho ni una palabra. No he hecho nada”, decía el periodista mientras era capturado. “Muchas personas han jurado matarme e incluso matar a mi familia y siguen en la calle. Yo no he dicho nada y me han detenido”, insistió sin resultado alguno.

Pues mientras en España tardan años en juzgar a los violadores árabes y luego los dejan en libertad, en Reino Unido se denuncian constantemente toqueteos y abusos sexuales por parte de musulmanes y las autoridades no hacen nada.

Y en Alemania, según datos de la Oficina de la Policía Federal, los crímenes de índole sexual cometidos por extranjeros pasaron de los 599 en 2013 hasta los 2.790 en 2016, coincidiendo con el punto álgido de la crisis migratoria, y se denuncia constantemente y sin respuesta por parte de la justicia a grupos de musulmanes que tocan a las mujeres en las calles, Robinson ya fue juzgado y condenado a 13 meses de cárcel por cubrir un juicio contra musulmanes violadores.

La noticia de lo sucedido con Robinson y su sentencia no ha salido en ninguno de los grandes medios de comunicación de Reino Unido porque las autoridades han prohibido hablar al respecto, así como tenían prohibido informar sobre el juicio contra los musulmanes.

He citado en esta columna solo unos pocos casos de cómo la izquierda a través del feminismo y el multiculturalismo se ha tomado Europa y parece haber convertido a sus habitantes en suicidas. Pero son muchos los frentes y cientos los casos que dejan claro que el marxismo cultural está hundiendo al continente europeo.

Fuente: es.panampost.com, 29/05/18.

lenin + marxismo cultural


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


.

.

La energía eólica ya es la segunda fuente de electricidad de Europa

febrero 18, 2018

La energía eólica se abre camino y ya es la segunda fuente de electricidad de Europa

Superó al carbón y a la energía nuclear. Alemania y Dinamarca encabezan el cambio.

Por Martín Idafe.

La energía eólica se abre camino y ya es la segunda fuente de electricidad de Europa

Molinos. La energía eólica gana terreno en Europa, mientras cae el uso del petróleo y el carbón.
.

Europa sigue quemando carbón. Regiones europeas, como la que engloba al noreste de Francia, Bélgica, Holanda y el noroeste de Alemania, tienen decenas de reactores nucleares en activo. Al viejo continente le queda todavía lejos cumplir con sus promesas de transición energética, pero está en camino más rápido de lo esperado hace unos años.

Los datos de 2017 muestran que por primera vez la energía eólica ya es la segunda fuente energética de la Unión Europea con el 18% de toda la capacidad de producción energética instalada. A los molinos, cada vez más comunes en Europa, sólo los supera el gas natural, pero ya adelantaron al carbón y a la energía nuclear.

La lucha contra el cambio climático, el miedo a la nuclear que hace que los gobiernos apenas puedan autorizar nuevas centrales atómicas y un buen chorro de dinero están haciendo un pequeño milagro. En total, 22.300 millones de euros sirvieron para que de 2016 a 2017 aumentara un 20% la potencia eólica instalada en Europa y para que las energías renovables fueran responsables del 30% de la producción eléctrica del continente.

Según un estudio de los think tank alemán ‘Agora Energiewende’ y británico ‘Sandbag’, la energía solar, la biomasa, pero sobre todo la eólica, se dispararon en los últimos años hasta crecer de 2016 a 2017 un 12%. Hace apenas cinco años las centrales de carbón producían más del doble de electricidad que todas las renovables juntas.

El crecimiento se debe sobre todo al aumento de la eólica, con Alemania al frente. El país del ‘Made in Germany’ ya tiene 56,1 gigavatios de potencia eólica instalada tras ‘plantar’ en 2017 el 42% de todos los nuevos molinos europeos. Le sigue España con 23,1 gigavatios y el Reino Unido con 8,8. En 2017 Europa aumentó su capacidad eólica en 15,7 gigavatios, 6,6 de ellos en Alemania.

El auge de las renovables frena o directamente pone en retirada a las otras fuentes de generación eléctrica. El gas natural resiste estable, pero la electricidad generada a través del petróleo y del carbón declina en los últimos años a pesar de que la demanda eléctrica total del continente crece entre un 0,5% y un 1% anual.

Los molinos de viento cubrieron en 2017 el 20% de la demanda eléctrica alemana, cuatro puntos por encima del 16% de 2016 aunque todavía lejos del primer país europeo que invirtió masivamente en molinos de viento, la Dinamarca que ya cubre con ellos el 44% de su demanda de electricidad.

Europa intenta hacer su transición energética y la apuesta política es clara. El 85% de la capacidad energética instalada en la UE en 2017 fue de energía renovable: 65,5% eólica, 25,5% solar y 4% de biomasa. De seguir este ritmo, Europa podría cumplir su objetivo: que el 50% de su consumo energética en 2030 sea de energías renovables.

El problema llega cuando se va a los datos por países. Alemania y el Reino Unido son responsables del 56% de la nueva capacidad energética renovable de los últimos tres años. El resto de Europa occidental va a trancas y barrancas aumentando estas energías pero más despacio.

El principal retraso está al este de Berlín. Los países de Europa del este no avanzan y siguen confiando en la quema de carbón para generar electricidad. Europa necesita que estos países, por ahora mucho menos considerados con el medio ambiente, cambien de actitud si quiere cumplir los objetivos que se marcó cuando firmó a finales de 2015 el Acuerdo de París sobre el clima.

Entonces, los europeos prometieron reducir un 40% sus emisiones de gases contaminantes antes de 2030 tomando como año de referencia 1990. El informe de los think tanks asegura que “los datos sugieren que los esfuerzos europeos sobre eficiencia energética no son suficientes y que las políticas de la UE sobre la cuestión deben ser reforzadas”. El Parlamento Europeo apuesta en sus últimos informes por aumentar los objetivos europeos de eficacia energética y de uso de renovables. Los gobiernos se niegan a dar más pasos.

El camino es largo y la voluntad flojea. Los informes de la asociación ‘WindEurope’ –reúne a las empresas involucradas en producción de energía eólica- aseguran que la inversión en nuevos molinos se contrajo un 19% desde 2016 y que los instalados ese año y en 2017 se contabilizan como inversiones en años anteriores.

El desarrollo de la energía eólica está llevando a muchos molinos a alta mar. A pesar de que todavía supone una mínima parte del ‘mix energético’, el ‘offshore wind’ (los molinos en el mar) es la tendencia más en boga en algunos países, hasta suponer un 53% de toda la capacidad energética creada por el Reino Unido en 2017 y sumar el año pasado en toda Europa 15,8 gigavatios, un 25% más que en 2016. Once países europeos controlan ya más de 4.000 molinos en el mar y Escocia inauguró el año pasado la primera ‘granja’ de molinos flotantes.

La mayor parte de los molinos en el mar europeo, hasta un 98%, se concentran en una pequeña área europea a la que dan las costas británica, alemana, danesa, holandesa y belga. El Mar del Norte está empezando a desmantelar torres de extracción de petróleo (las reservas en la región se agotan) y plantando molinos, anclados al suelo marino o ya flotando. Francia se unirá si el presidente Macron cumple sus promesas de inversión en eólica marina.

Cuando nuestro Don Quijote en bañador, mostrando su torso desnudo, musculoso y moreno de surfista, choque contra los molinos marinos, recibirá un golpe que le recordará a sus tierras españolas. El 51% de los nuevos molinos, en tierra y en mar, instalados en Europa, fueron construidos por la empresa hispano-germana ‘Siemens-Gamesa Renewable Energy’.

Fuente: Clarín, 18/02/18.

don quijote


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


ingresos con redes sociales

.

.

Europa vuelve a crecer

noviembre 27, 2017

La economía europea repunta como nunca en 10 años: crecerá 2,5%

Todos los países de la Eurozona terminarán el año con su PBI en alza. Para 2018 se prevé un panorama similar.

La economía europea repunta como nunca en 10 años: crecerá 2,5%

El edificio del Banco Central Europeo, institución que ha brindado datos alentadores de la región.
.

Diez años después del estallido de su peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, la economía europea va como un tiro. El crecimiento del empleo y de la actividad manufacturera en la Eurozona están en los niveles más altos desde que se introdujo el euro. Todos los países del bloque, por primera vez en una década, terminarán el año con su PBI en tasas positivas.

Varios indicadores publicados la semana pasada muestran que la actividad del sector fabril y de los servicios, que sirven en algunos índices como formas de medición adelantadas, están en niveles récord. La Eurozona podría cerrar el año creciendo casi al 2,5%. El empleo nunca creció tan rápido desde los años 90.

euro billetes 100Según Benoît Coeuré, del consejo de gobierno del Banco Central Europeo, “en términos de solidez y equilibrio, es el mejor momento desde los años 1999-2000”, justo antes del reventón de la burbuja tecnológica que provocó la corta crisis de principios de siglo. La explicación a este fuerte crecimiento económico se explica en parte por el buen momento del comercio mundial (crece al ritmo más alto en seis años), pero hay también factores internos. En la Eurozona está teniendo fuerte incidencia la política expansiva del Banco Central Europeo con tasas de interés al 0% y compras masivas de deuda que mantienen controlado el riesgo país. También un euro relativamente bajo respecto al dólar (lleva meses moviéndose entre 1,15 y 1,20 dólares por euro) y unos precios del petróleo a niveles abordables para las economías europeas.

Se suman más factores internos. Las diferencias de crecimiento entre los países de la Eurozona nunca fueron tan bajas en las últimas dos décadas, aumentan las inversiones empresariales y el desempleo está en la Eurozona en su nivel más bajo desde 2009 (9,1%). Mientras, la demanda interna sigue empujando el PBI al alza pues la confianza de los consumidores vuelve a niveles no vistos en más de una década.

La economía europea repunta como nunca en 10 años: crecerá 2,5%

Optimista, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.
.

Según Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, “los motores del crecimiento son cada vez más endógenos”, haciendo que la Eurozona dependa así menos de factores externos. Ya no sólo tira del tren la locomotora alemana. España crece por encima de la media europea a pesar de la incertidumbre por la crisis catalana y a las economías con crecimientos cercanos al 2% se unieron este año Francia e Italia.

Que las economías europeas crezcan todas a la vez sirve para que se alimenten unas a otras porque la mayor parte del comercio de los 28 miembros de la UE sigue siendo entre ellos. La mejora económica llega a las empresas, cuyos beneficios están superando los pronósticos y que dedican ya una buena parte de ellos a reinversiones, alimentando a su vez el crecimiento del empleo.

La política fiscal ordenada desde Bruselas también lleva varios años aflojando la mano tras unos duros años de ajustes hasta mediados de esta década. La Comisión Europea aboga ahora por una política fiscal neutra y deja pasar pequeñas desviaciones del déficit fiscal, algo que ha ayudado en los últimos años a varias grandes economías del euro, como Francia y España.

Los datos adelantados y las previsiones económicas de la Comisión Europea muestran que la buena salud de la economía europea debería mantenerse en 2018 salvo algún shock inesperado. Uno de esos cisnes negros podría ser la incertidumbre que podría generarse en Alemania si se mantiene la crisis política que ha impedido formar gobierno hasta ahora tras las legislativas de septiembre. Las legislativas italianas, previstas para el primer trimestre del próximo año, también podrían desatar la inquietud si se confirma la tendencia de los sondeos que pone como primera fuerza política a los populistas del Movimiento 5 Estrellas. Las buenas noticias no son suficientes para esconder los problemas: el desempleo, sobre todo entre los jóvenes, sigue siendo muy alto en la periferia de Europa, sobre todo en Grecia, España e Italia.

Fuente: Clarín, 27/11/17.


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


independencia financiera

.

.

El ‘Catexit’ y sus efectos en el sector asegurador

octubre 27, 2017

El ‘Catexit’ y sus efectos en el sector asegurador

Ante todo, debo indicar que este artículo de opinión no es ningún manifiesto político en ningún sentido y sí una reflexión sobre la situación que el sector asegurador se podría encontrar ante un determinado escenario político.

Hasta la fecha se ha hablado de repercusiones para la Banca de un posible ‘Catexit’. Mi objetivo con este artículo es establecer el escenario que debería afrontar el sector asegurador ante una situación de independencia de Catalunya y la creación de una “nueva república catalana” con el fin de abrir el debate, ya que lo que en estas líneas avanzo puede ser más amplio y complejo.

El presidente de la Generalitat de Catalunya ha declarado la independencia,  ¿y ahora qué puede pasar en el sector asegurador?

Para el sector asegurador se nos plantea el siguiente escenario:

En primer lugar, tenemos la automática salida de la Unión Europea (UE), por lo que, en caso de no poder llegar a un acuerdo con la UE, las leyes comunitarias dejarían de aplicarse y el Gobierno de la “nueva república catalana” debería replicar legislación europea y propia (Ley de contrato de seguro, Ley de ordenación de Seguro Privado o como las quieran denominar). Esto haría que existiese un vacío legal o inseguridad jurídica, ya que la tramitación legislativa requiere su tiempo.

Los “pasaportes comunitarios” dejarían de estar disponibles automáticamente, por lo que las entidades radicadas en Catalunya no podrían trabajar en el espacio de la UE, incluyendo España, lo que probablemente haría que las aseguradoras movieran el domicilio social y, consecuentemente, en una situación de nuevo estado, la fiscal. Es probable que ello llevaría aparejado que, de una forma proporcional, también se mudarían sus servicios centrales, provocando deslocalizaciones y movimientos de empleados. Del mismo modo, los órganos de UE, como la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) dejarían de tener competencia sobre asuntos catalanes y se deberían establecer acuerdos de cooperación entre EIOPA y los reguladores de la “nueva república catalana”.

¿Puede haber opciones para mantener las relaciones tras el ‘Catexit’?

Una vez que se haya hecho efectiva la salida de la UE, la autoridad aseguradora de la “nueva república catalana” deberá plantearse las diferentes posibilidades que tiene enfrente en el ámbito regulatorio:

PAÍS NO RECONOCIDO INTERNACIONALMENTE

  • Aislarse del mundo, apoyada por los sectores más radicales del independentismo catalán.

El primer objetivo sensato, que no se prevé nada fácil, ni rápido, sería conseguir el reconocimiento internacional de naturaleza jurídica propia y, una vez superado, después de meses o años, esta situación tendría varias opciones posibles:

PAÍS RECONOCIDO INTERNACIONALMENTE

  • Firma de nuevos acuerdos bilaterales, manteniendo el libre comercio y/o establecimiento sin pertenecer al bloque europeo, similar a lo que el Gobierno canadiense está negociando.
  • Unirse a la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), podría acceder a través de acuerdos bilaterales tipo Suiza.
  • La reintegración al Espacio Económico Europeo y la adhesión a la AELC, como el caso de Noruega, Liechtenstein e Islandia, como nuevo estado adherido.
  • Integración en la UE. Se trata de la más remota e improbable, al menos durante mucho tiempo, ya que, además del reconocimiento internacional, debe tener la unanimidad de los estados miembros, existiendo el derecho de veto por cualquiera de ellos.

Pero junto a estas cuestiones futuribles, la independencia sí tendrá consecuencias inmediatas que afecta a:

EMPRESAS:

Para las Reaseguradoras el efecto será pequeño, por el carácter transfronterizo del Reaseguro. En todo caso, la autoridad supervisora de la “nueva república catalana” debería establecer los criterios de solvencia y que fueran equivalentes a los de la UE y que esta los homologase, etc.

Las Aseguradoras en territorio catalán que quieran seguir operando en la UE, deberían trasladar domicilio social, fiscal y posiblemente operativo dentro del territorio comunitario. Este último punto es importante porque difícilmente sería aceptable que entidades que trabajen en esa “España sin Catalunya” puedan hacerlo desde un territorio foráneo. También parece razonable pensar que deberán crear filiales participadas para trabajar en la “nueva república catalana” y dotarlas de solvencia para cubrir los riesgos, eso significara nuevos desembolsos de capital para dotarlas de solvencia.

Para los Agentes y Corredores/Corredurías y Agencias de Suscripción: en el caso de los primeros, el problema, salvo casos muy aislados, es menor, por el carácter territorial limitado que estos profesionales acostumbran a tener, pero en algún caso deberían de crear empresas filiales o participadas, ya sean personas físicas o jurídicas.

Para los corredores supervisados por la Dirección General de Política Financiera y Seguros del Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat, ya que el ámbito de actuación se le supone mayoritariamente territorial en el ámbito catalán, deberían renunciar al negocio de fuera de Catalunya o ver si les resulta económicamente favorable crear filiales o participadas en el territorio español, ya que, recuerdo, el pasaporte comunitario esta desactivado.

En el caso de los Corredores con ámbito estatal, al igual que las Aseguradoras, deberían trasladar domicilio social, fiscal y operativo y estimar la creación de filiales en uno u otro “país”.

La Agencias de Suscripción se encontrarían en la misma situación que las Corredurías o corredores.

POSIBLES VACÍOS:

Esa “nueva república catalana” debería decidir si crear, por ejemplo, su Consorcio de Compensación de Seguros, su Pool Medioambiental o su Pool Atómico , si lo asumen las aseguradoras locales o simplemente se deja sin coberturas al asegurado y consumidor final de terrorismo, inundaciones… También cabe otra pregunta: ¿la “nueva república catalana” también optará por crear su propio Agroseguro?

Para el Consumidor:

Estos vacíos que acabo de comentar supondrá un impacto para el consumidor, para el ciudadano. Así, la desaparición de la cobertura del Consorcio de Compensación de Seguros supondrá que las grandes catástrofes, inundaciones, terrorismo debería de ser asumida por las aseguradoras directamente o bien el Gobierno del nuevo país debería constituir algún organismo similar tan típicamente español. De igual forma se puede decir de la desaparición de Agroseguro –con el impacto que supone en la cobertura de los riesgos del sector agropecuario–, del Pool de Riesgos Medioambientales y del Atómico. Finalmente, también dejará de ser efectivo Ofesauto y el propio baremo de daños personales en accidentes de circulación.

En estos momentos recuerdo una serie de televisión que los guionistas no sabían cómo acabarla por lo complicado del guión que se había ido creando a lo largo de los capítulos y que la acabaron despertando los protagonistas como si hubiese sido todo un sueño o una pesadilla, que cada uno escoja su opción, la mía la tengo clara.

Fuente: communityofinsurance.es, 16/10/17.


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


banner invertir en la incertidumbre

.

.

Europa y el Terrorismo islámico: Una verdad disolvente

octubre 26, 2017

Una verdad disolvente / Opinión

.

Convertir la verdad en algo vaporoso ya forma parte del ADN de las sociedades occidentales. El caso del impacto de la comunidad islámica en Europa es uno de los más descollantes. Ha vuelto a quedar patente con los atentados de Barcelona del diecisiete de agosto. Hace ya más de una década un antiguo compañero de profesión me decía al respecto “francamente no creo en la mezcolanza euro-musulmana que está teniendo lugar en Europa. Pero quienes hacen y deshacen sí han creído (al menos es lo que han propagado a los cuatro vientos).

terrorista islámico Muchos años después Europa occidental es un auténtico campo de minas yihadista para sus ciudadanos y visitantes y quienes denuncian que es cosa del islam son anatemizados sin piedad, ¿porque están faltando a la verdad?,¿o porque la ponen en su boca y eso es peligroso?. Si la verdad cae por su propio peso y se impone con el paso del tiempo ¿por qué hay un intento continuo de disuasión masiva de las posiciones que señalan que el problema del terrorismo procede del Islam?.

Me pregunto (es una ironía) si no estará puesta en marcha toda una estrategia disolvente de la verdad; los medios hablan de terrorismo yihadista y al unísono repiten que no tiene que ver con el Islam, mal empezamos porque resulta que la yihad (o el yihad) procede del Islam. Claro!, no hay una yihad cristiana, ni hinduista, pero sí musulmana: la llamada a la yihad tiene lugar en mezquitas, webs, universidades, organizaciones, o campos de entrenamiento todo ello dentro de una civilización; la islámica.

Cierto que todo el islam no es el problema, pero todo el problema se circunscribe al islam. Bien, vayamos a la primer parte de esa afirmación: pues ésa es la que va a hacer de disolvente de la otra parte; de modo que el aparato oficial aferrándose a que no todo el Islam está involucrado vende el conflicto civilizacional como un drama con dos dimensiones: una humana (las ovejas descarriadas existentes en cualquier rebaño) y otra social (ovejas dejadas de la mano de Europa).

Podemos ocultar nuestras vergüenzas pero vayamos a donde vayamos seguirán presentes. La verdad se esconde ocultando a los culpables u ocultando las respuestas. En el primer caso apenas sirve para ganar un poco de tiempo, en el segundo caso se puede construir un relato paralelo que, aun siendo infame, tenga cierta verosimilitud (oficialismo).

La estrategia para disolver el cariz islámico del terrorismo pasa por una serie de fases o escenas, las cuales pasamos a explicar, permítanme pedirles que se sienten, se abre el telón:

Escena 1: Personificación de los hechos o cosas, que pasan a ser los primeros protagonistas: la difusión estándar del atentado menciona directamente un vehículo, una carga explosiva, o a lo sumo “un ataque”. El protagonista es el ataque o el arma. Pónganse cómodos, la función acaba de comenzar.

Escena 2: Impersonalización de quienes perpetran los atentados. Los titiriteros mediáticos comienzan con una vaga descripción que ha de ser lo más impersonal posible: sexo, edad, complexión etc. Sacando de la ecuación transitoriamente el “quién”, consiguen hacer desaparecer el “porqué” hasta que el resto de la estrategia se ponga en marcha.

Escena 3: Creación de una conciencia unívoca a través de un protocolo muy determinado (minutos de silencio, manifestaciones, velas y todo tipo de simbología y actos) que permita la exaltación de los sentimientos humanitarios por encima de todo. Hay que canalizar convenientemente la zozobra y desviarla hacia el folclore. Es en esta fase cuando empiezan a “conocerse” algunos datos significativos sobre la autoría del atentado, empieza a decirse que puede ser de corte yihadista y aparece algún nombre, pero el vodevil montado por el oficialismo se viste astutamente de drama.

Escena 4: De regreso al vodevil y una vez anestesiado el personal, gracias a un arduo trabajo de piscología de masas, llegó la hora de poner el disolvente sociocultural al problema civilizacional de corte religioso. Llegó el momento de la victimización de los autores y la comunidad (islámica) a la que pertenecen. La nebulosa solidaria de la sociedad, aprovechando la inercia de la ola de sentimentalismo propiciada en la escena tres, llega hasta ellos.

Las exigencias del guion para esta parte de la función son: la discriminación de la sociedad de acogida, la islamofobia, la marginalidad, la falta de ayudas económicas, la no integración en su propia comunidad, la falta de imanes que dominen los preceptos coránicos, la falta de un censo de imanes radicalizados y la necesidad de facilitar las universidades islámicas en el país de turno.

Escena 5: Propaganda antibelicista de la comunidad islámica (que es la que está bajo sospecha) dando prioridad mediática a exiguas minorías que disienten de lo ocurrido. Por ejemplo, llevan a cabo entrevistas a miembros de esa comunidad que respaldan el relato de que el Islam es paz y amor y solo eso.

Se conocen ya los datos más importantes sobre los autores pero en las escenas cuatro y cinco se ha creado un nivel de empatía hacia el enemigo suficiente para que el meollo de la cuestión no sea el meollo sino algo irrelevante (recuerden el abrazo del imán de Rubí con los familiares de una de las víctimas de los atentados de Barcelona).

Con todo tipo de gestos y palabras de fraternidad entre los títeres se acaba la función. Se cierra el telón. Es cierto que la función ha terminado pero déjenme hacer entre bastidores unas precisiones sobre las dos últimas escenas:

a) Se dice que el problema no es del islam pero se inventan soluciones que pasan por el protagonismo de la comunidad islámica, la cual ha de discriminar a los imanes radicales de los moderados. Menudo enredo.

b) La Europa que tiene entre sus prédicas un laicismo radical creciente , abandera la creación de universidades islámicas para un conocimiento mayor (¿alguien puede explicármelo?). Pero los líderes yihadistas no suelen ser analfabetos: Bin Laden fue licenciado con matrícula de honor en la Universidad Rey Abdul Aziz, su sucesor Al Zawahiri se licenció en medicina por la Universidad de El Cairo. Que ilusionismo más deficiente para pagar por esta función.

c) La falta de implicación del país receptor en la integración y el conocimiento del islam también se alega, ¿Qué necesidades de integración tienen otras comunidades religiosas para no emanar corrientes de terrorismo y toda clase de violencia?. Esta parte de la escena por muy ridícula que sea al menos es bufonesca, algo es algo.

d) Para terminar con la crítica de la obra, decir que el hecho de que una parte de los musulmanes no comulgue con el yihadismo no significa que no esté acreditado dentro del Islam, recordemos que no hay una doctrina y magisterio para todos pues el Islam no tiene “su propia Iglesia”, y por eso tenemos en Europa cerca de un 20% de musulmanes susceptibles de radicalizarse. Así que señores titiriteros repasen el argumento que no va a haber quien les compre la entrada para la próxima.

Conclusión de un servidor: transfigurar de manera tan falsaria un problema de índole civilizacional en un problema de índole social resulta patético hasta desde el punto de vista teatral. El disolvente es ideal para las manchas, pero la del Islam en Europa es ya demasiado grande.

—Eduardo Gomez es doctor en ciencias económicas, empresariales y jurídicas por la UPCT (Universidad Politécnica de Cartagena). Profesor de Economía en enseñanza secundaria y de nacionalidad española, natural de Cartagena (Murcia).

Fuente: Grandes Medios, 02/09/17.


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


.

.

Le Pen-Melenchon: El futuro de Francia y la Unión Europea

abril 13, 2017

Le Pen-Melenchon, el posible ballottage de extremistas que aterra a toda la Unión Europea

Inquieta el rápido ascenso del candidato de ultraizquierda; es eurofóbico, como la líder del Frente Nacional; Hollande intervino en la campaña para lanzar una señal de alerta.

Por Luisa Corradini.

FranciaPARÍS — ¿Y si terminara por suceder lo impensable? ¿Si el 23 de abril Francia abandonara el perímetro de la razón y escogiera para la segunda vuelta un duelo entre la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen , y el de extrema izquierda, Jean-Luc Melenchon? Entre otros absurdos, dos eurofóbicos en un país donde el 75% de la gente quiere conservar el euro y permanecer en la Unión Europea (UE).

Ése es el escenario que provoca escalofríos a políticos y analistas ante el vertiginoso avance registrado en los últimos días por Melenchon, líder de La Francia Insumisa (LFI). Según un sondeo publicado anteayer por el instituto Ifop, si bien Le Pen y el social-liberal Emmanuel Macron siguen liderando las intenciones de voto, Melenchon (19%) consiguió relegar al cuarto puesto al conservador François Fillon (18%).

Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, en un acto cerca de Troyes
Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, en un acto cerca de Troyes.
. 

Las encuestas también demuestran que la erosión continúa para los dos favoritos que perdieron medio punto en 48 horas: Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN), conserva 23,5% de intenciones de voto y el líder de En Marcha, Emmanuel Macron, 22,5%. En las últimas semanas, ambos habían superado el 25%.

La situación parece lo suficientemente dramática como para que el presidente, François Hollande, haya decidido salir de su reserva para lanzar una señal de alarma: «Esta campaña huele mal. Ha despegado de la realidad», confiesa esta semana en una entrevista concedida al semanario Le Point.

El jefe de Estado deplora que «la emoción» y la dinámica electoral hayan reemplazado a «la razón» y los contenidos «de fondo»: frente a la «moda Melenchon» y al «populismo», «las simplificaciones que consiguen que uno mire el espectáculo del tribuno en vez del contenido de su texto representan un real peligro», precisó, en alusión a las remarcables dotes oratorias del líder de LFI. Y aunque se cuidó muy bien de llamar a los franceses a votar por Macron, en filigrana le otorgó sus preferencias: «Creo que la política necesita renovación», declaró.

A su juicio, también «puede existir en los electores la tentación de abatir al o a los favoritos», simplemente por frustración. Eso es lo que parece confirmar otro estudio publicado anteayer por el instituto Ipsos, en el cual 67% de los franceses reconocen que esta campaña les provoca frustración, repugnancia e indignación.

Una proporción apenas inferior (64%) afirma que la campaña electoral «no les aportó gran cosa sobre los programas y las personalidades» de los 11 candidatos.

Ese sentimiento generalizado de cólera permite comprender las razones de otro dato fundamental que agrega a la incógnita de la primera vuelta. A saber, el elevado abstencionismo previsto para el 23 de abril: sólo 66% de los franceses tienen intenciones de acudir a votar. Si se confirma esa tendencia, esa cifra pulverizaría el récord de 28% de ausentismo registrado en 2002.

Como siempre sucede, la franja más movilizada corresponde al electorado senior: 73% de los mayores de 65 años están decididos a votar. Los más abstencionistas, en cambio, son los jóvenes de 18-24 años. Solo 45% de ese grupo acudirá a las urnas.

Una encuesta diferente de Ipsos reveló otra tendencia inquietante. Los llamados «primo votantes», es decir, los jóvenes que acuden a las urnas por primera vez, parecen resueltos a votar en forma masiva por Marine Le Pen: 29% de esa franja, que representa 3,3 millones de electores, confiesa que votará por el FN para «patear la mesa» o «para ver si funcionan las ideas [de Le Pen] que nunca fueron aplicadas» en Francia.

Muchos de esos jóvenes reconocen que su actitud está inspirada en la exasperación y no les importa que Marine Le Pen represente un peligro para la democracia: «No me importa nada», declaró Rudy Le Blanc a la cadena de noticias BFM TV.

Melenchon convocó a una multitud ayer en Marsella
Melenchon convocó a una multitud ayer en Marsella.
. 

Más que en cualquiera de las elecciones anteriores, en las que siempre hubo un «candidato de la esperanza», esta vez «los electores parecen resignados a escoger el menos malo». Una gran parte de la población se considera «no representada» por la clase política y los candidatos a estas elecciones: «¿Votar? ¿Para qué? No creo en nada más […] Las cosas no cambian», es una de las respuestas más escuchadas por los encuestadores del Centro de la Vida Política Francesa (Cevipof).

En un país con 3 millones de desocupados, según las cifras oficiales, y otros 2 millones de desempleados de larga duración que salieron de las estadísticas, «existe una sensación generalizada de ser víctimas del abandono y el desprecio de la clase dirigente, que no hizo el menor esfuerzo para protegerlos de la crisis y de la erosión del nivel de vida», afirma el economista Michel Santi, autor del libro Miseria y opulencia.

De los 67,5 millones de habitantes de Francia, quinta potencia económica del planeta, 9,6 millones (14,3% de la población) viven bajo el umbral de pobreza, casi un millón de personas no tienen domicilio fijo, 3 millones carecen de vivienda digna y 4 millones pueden comer gracias a los alimentos distribuidos por las ONG y las asociaciones caritativas.

Ese dramático panorama permite comprender por qué razón, aunque la lógica y las encuestas confirmen las posibilidades de un duelo final entre Le Pen y Macron, es legítimo preguntarse si, esta vez, Francia no será capaz de abandonar el perímetro de la razón.

Fuente: La Nación, 13/04/17.


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


banner invertir en la incertidumbre

.

.

Francia: El problema y la solución de Europa

febrero 8, 2017

Francia, el problema y la solución de Europa

Por Daniel Lacalle.

Stay safe, and keep your powder dry, and don’t drive any faster than your guardian angel can fly.
John Wetton

FranciaOlvídense de Trump. El gran problema que amenaza a España y la Unión Europea es Francia.

Las elecciones francesas son mucho más importantes para nosotros y el futuro de la UE que cualquier otro evento geopolítico global.

El lunes analizaremos en detalle los programas económicos de los principales candidatos, pero desafortunadamente, podemos intuir que la mayoría de promesas vendrán por el lado de aumentar los desequilibrios y soluciones mágicas falsas. Anunciar reformas que luego no se cumplen y continuar con un modelo insostenible de estancamiento.

Por supuesto, Le Pen promete salir del euro ordenadamente, que es como decir que vas a acuchillarte amablemente. Una sandez. Los defensores del populismo siempre atribuyen la solución a los problemas estructurales hundiendo el país devaluando y destruyendo a las clases medias con inflación desorbitada (lean “La falacia de devaluar para exportar«)

Francia es, a la vez, el gran problema y la solución para Europa. Es nuestro primer socio comercial y nos debería preocupar mucho. No solo es nuestro principal mercado de exportaciones, sino que Francia es el segundo proveedor de España y su primer cliente. Las exportaciones a Francia superan los 31.400 millones de euros, más del 15,7% de nuestras exportaciones.

Es el gran problema porque es un modelo económico insostenible que el propio candidato Macron ha tildado de “esclerótico”.

Una enorme parte del problema es un sector público que supera el 22% de la fuerza laboral y supone casi el 48% del presupuesto, con uno de los mayores gastos públicos de la OCDE –el séptimo mayor del mundo–. Pero eso no sería un problema si el país creciera y mejorara su posición internacional. El grave error es que ese modelo de “economía dirigida”, socialista gane quien gane, lleva más de dos décadas en estancamiento, una deuda y déficit inaceptable para un país líder y que, además, ha ido perdiendo puestos con respecto a Alemania, con quien debe compararse, desde 2001.

La otra parte del problema es que, para financiar ese enorme gasto público, se acude a subidas de impuestos, con un esfuerzo fiscal que ya es uno de los más altos del mundo, y una presión fiscal que es la más elevada de la eurozona. Una rigidez y presión que afecta al crecimiento, la creación de empresas, empleo y la competitividad.

Esto ha llevado a que, a pesar de subidas de impuestos constantes, el objetivo de déficit no se cumpla, y la economía, tras breves trimestres esperanzadores, caiga una y otra vez de nuevo en el estancamiento.

Francia no solo ha visto sus exportaciones perder peso mundial, sino que su vecina Alemania se lanzaba a un récord histórico de superávit comercial mientras reducía el desempleo a niveles de la considerada “tasa natural”. Es decir, casi al pleno empleo.

Lo peor es que la enorme rigidez laboral no protege y el desempleo juvenil sigue siendo superior al 24%, la tasa de desempleo duplica a la de Alemania o Reino Unido, y crea menos empleo que cualquiera de sus economías comparables. El propio gobierno reconoce que entre 1998 y 2015 el coste laboral ha subido más de un 50% pero la productividad apenas ha crecido un 20%.

Es tan preocupante, y a la vez triste, que gran parte del arco parlamentario francés, en vez de analizar la pérdida de fuerza y poder económico con respecto a Alemania o los países líderes del mundo, ha pasado a justificarse comparándose con Italia.

El jueves estuve en una conferencia sobre el Brexit con los representantes de las principales ciudades candidatas a atraer capital de ese proceso, Fráncfort, París y Dublín. El representante de París, cuando le preguntaron por la rigidez laboral y altos impuestos, solo pudo responder, diplomáticamente, que Francia ofrecía “seguridad”. Y un miembro de la audiencia comentaba después “seguridad de que los suben”.

Pero Francia es también la solución de Europa. Tiene todos los ingredientes para llevar a cabo una revolución como la que llevó a cabo Schröder en Alemania, llevando al país de ser el “enfermo de Europa” al líder del continente. Puede poner en marcha una auténtica reforma que le lleve a compararse con las economías líderes, no a justificarse con los datos de los que tienen un peor desempeño.

Si Francia recupera su liderazgo económico, poniendo como pilares la competitividad, atracción de capital, fortalecer la renta disponible y eliminar los incentivos perversos de los conglomerados dinosáuricos, salvará a Europa.

Si Francia insiste en la política del avestruz, e ignorar los desequilibrios que la separan cada año más de las economías líderes, se llevará por delante a la Unión Europea. Porque, mientras tanto, los aristócratas del gasto público y los gobiernos de la periferia se comparan con Francia -como siempre- en gastar y subir impuestos con la cantinela de que “estamos por debajo de la media”. Una media que sube desproporcionadamente Francia, y que lleva a los demás a perpetuar, con el aplauso de todos, el gasto inútil, la deuda y el infierno fiscal, con la excusa de que Francia “gasta, sube impuestos y se endeuda más”… Y Francia perpetúa su estancamiento con la excusa de que los países de la periferia lo hacen peor. Vamos, parece un concurso de alumnos a ver quién suspende más, para echarle la culpa al profesor.

Fíjense en los debates en España… ¿Qué cosas se les ocurre copiar inmediatamente de Francia? ¿Su fortaleza tecnológica privada, su empresariado innovador? No, la idiotez de la renta básica que se le ocurre al desesperado que ya no sabe qué más prometer después de Pan y Circo para mantener a ese porcentaje de votantes apesebrados que, encima, se le escapa hacia el populismo más intervencionista.

Pensar que aguantando la respiración y negando la realidad pasará todo y los desequilibrios de Francia y la UE los solventarán las soluciones mágicas es simplemente suicida.

No, el problema de Europa y del euro no es Trump. Es Francia. El problema, y la solución.

Fuente: elespanol.com, 04/02/17.


Vincúlese a nuestras Redes Sociales:

Google+      LinkedIn      YouTube      Facebook      Twitter


independencia financiera

.

.

Página siguiente »